Recordando películas de gángsteres


Interior de un bar de Chicago, en plena Ley Seca. Un hombre vulgarmente trajeado, que lleva una pequeña maleta, la deja junto a la barra y a renglón seguido ofrece venderle cerveza al dueño del establecimiento.“No insistas. Déjanos en paz. Nos las arreglamos bien; tenemos cuanto necesitamos -contesta el dueño-. Además, esa cerveza que vendes es muy mala”.

No se trata de que la cerveza sea buena o mala -replica sonriente el hombre-, sino de que la has de comprar”.

No la compraré” -asegura el dueño del bar.

No te preocupes, amigo -responde el hombre-, no volveré por aquí”. Y sale por la puerta, pero deja la maleta junto a la barra.

Una niña que ha ido a comprar al establecimiento se da cuenta del olvido, coge la pequeña maleta y va hacia el hombre trajeado que ya está fuera del local.

Señor, señor, señor se deja…”

Una tremenda explosión corta la frase, destroza al local y mata a la niña.

Esta secuencia del filme Los intocables de Brian da Palma muestra tal como es el neoliberalismo que nos invade y desposee. No importa que la cerveza sea mala: hay que comprarla. ¿Comprendéis? Porque lo único que les importa son los beneficios. Ganancias. Más y más. Por encima de todo. Ahí están, por ejemplo, los funestos tratados bilaterales de inversión (NAFTA, CETA, TTIP…) que dan todas las ventajas a las multinacionales y ninguna a los gobiernos, vacían la democracia (porque los parlamentos no pueden legislar contra lo injudto de los tratados) y atan a los Estados de pies y manos. A mayor beneficio de corporaciones y empresas multinacionales.

Esa ‘cultura’ de más beneficios por encima de todo es muy evidente en la oscura actuación de la muy poderosa industria farmacéutica. La avidez de ganancias de las empresas farmacéuticas, que el escritor John le Carré ha denunciado con crudeza en varias novelas, recuerda la calaña moral de los tiempos de Capone. Sin ir más lejos, mostró esa inaceptable codicia empresarial Marijn Dekkers, consejero delegado de la multinacional química y farmacéutica Bayer, en declaraciones a la revista Bloomberg Business Week, hablande de medicinas, patentes y precios en el llamado tercer mundo. A la afirmación del periodista de que la población de la India, por ejemplo, no podía afrontar el precio de un nuevo fármaco de Bayer contra el cáncer, el alto ejecutivo respondió sin el menor rubor: “Nosotros no desarrollamos ese medicamento para los indios; lo hemos desarrollado para los pacientes occidentales que pueden permitírselo“.

Abundando en la catadura de las farmacéuticas multinacionales, el premio Nobel de Química de 2009, Thomas Steitz, acusó a los laboratorios farmacéuticos de no invertir desde hacía años en investigar antibióticos definitivos que curen de una vez por todas. Las farmacéuticas prefieren producir medicamentos que el paciente tenga que tomar toda la vida, porque no tienen la menor intención de que la gente se cure del todo.

Otra muestra, esta vez nacional, de esa ilimitada apetencia de beneficios la muestra este titular de diario.es : El Gobierno niega ayuda financiera a las autonomías si no firman un convenio que beneficia a las farmacéuticas. Una descarada y nada disimulada actuación del ministerio de Hacienda a favor de Farmaindustria, la patronal farmacéutica.

A las comunidades autónomas que solicitaron ayuda financiera estatal extraordinaria hace unos meses, Hacienda les propuso firmar un convenio con la patronal farmacéutica. El convenio obliga a las consejerías de sanidad autonómicas a comprar los medicamentos de marca de Farmaindustria (más caros que los genéricos). Sin ese compromiso de compra (que asegura las ventas y ganancias a las farmacéuticas) no hay fondos extraordinarios. Hacienda impuso ese requisito para transferir algo más de diez mil millones de euros extras del Fondo de Liquidez Autonómico a varias comunidades autónomas y así, mientras se recortan los presupuestos de sanidad pública, el gasto en medicamentos (sobre todo si son de Farmaindustria) aumenta el 23%. Pero si las consejerías de sanidad gastan en fármacos de marca menos que el volumen indicado en el convenio promovido por Hacienda, los gobiernos autonómicos han de compensar a las empresas de Farmaindustria.

¿No recuerda la secuencia cinematográfica del principio ? Aunque sean más caros hay que comprar los fármacos de marca. Si no se hace, ni un euro extra.

Hacienda dice que la adhesión al convenio con las farmacéuticas es voluntaria, pero Carmen Montón, consejera de Sanidad de la Comunidad Valenciana, aseguró que el convenio pone entre la espada y la pared a las autonomías que necesitan dinero del Fondo de Liquidez Autonómico.

¿Recuerdo de Chicago años 30?

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Sigue el atropello de la Unión Europea a la ciudadanía con la austeridad

La organización global CADTM (Comité Ciudadano para Anular la Deuda del Tercer Mundo) demostró en los años 90 que la deuda pública del Tercer Mundo era ilegítima e ilegal y, por tanto, inaceptable. Hoy en la Unión Europea la deuda es un arma letal en manos del poder financiero a través de sus esbirros euroburócratas y, mientras la Unión concede a España un año o quizás dos para reducir su déficit público, machaca implacable a Grecia.

Ningún país de la Unión puede siquiera dudar de la política de austeridad, reducción del déficit público y religioso pago de la deuda. Ni soñar con moratorias, reestructuraciones o quitas. Aunque las políticas de austeridad y pago de deuda supongan frenazo económico, crecimiento ridículo, más paro o trabajo precario, desigualdad obscena y más pobreza.

Grecia tiene superávit primario, porque ingresa más por impuestos que lo que gasta en pagar a funcionarios y financiar políticas. Pero tiene déficit final, porque ese superávit se lo come el pago de intereses de la deuda. Si pagará menos intereses, no tendría déficit. O si el interés a pagar fuera tan bajo como el que el BCE concede generoso a la banca por inyectarle millonadas de liquidez.

¿Que Grecia tenga déficit por abonar intereses mueve a sus ‘acreedores’ a ofrecer un pago más llevadero? Evidentemente, no. Y además exigen ‘reformas’. Que en román paladino significa que una amplia mayoría de la ciudadanía griega verá vulnerados sus derechos y lo pasará peor. Los principales acreedores de Grecia, por cierto, son FMI, BCE y eurozona. Tienen casi el 80% de la deuda griega.

Hablando de déficit, cabe señalar que España tiene déficit primario, porque lo recaudado con impuestos es menos que lo que gasta. Más 30.000 millones de euros de pago anual de intereses de deuda. El déficit español es considerable y su deuda, mayestática.

¿Por qué ese diferente trato con Grecia y España? Porque el gobernante Partido Popular (como el gobernante PSOE con Zapatero) no cuestionan la política de austeridad de la Unión Europea. Grecia lo hizo y, aunque luego cedió, ha sido atropellada para escarmiento de terceros. Ahora el FMI pide más ‘progresos’ para que los acreedores (que son ellos) concedan un tercer rescate. Sin más ‘reformas’ no hay rescate.

El comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, ha remachado que solo habrá acuerdo de acreedores’ (ellos) y Gobierno griego si éste hace las reformas pendientes. Y cuando los burócratas de la UE o del FMI piden ‘reformas’, la gente común ha de apretarse el cinturón. Para que no suene a extorsión (que es lo que es), Moscovici hace un brindis al sol y dice que “se necesita un paquete de reformas creíbles, económicamente adaptadas, financieramente sostenibles y socialmente justas”. Increíble la desfachatez de esos euroburócratas.

Muy comprensiva, esa ‘troika’ reconoce la dificultad de “grandes reformas fiscales y de las pensiones” que el gobierno griego ha de hacer sí o sí. Las de las pensiones se traducirán en pensiones aún más reducidas y más dificultades para obtenerlas. Y las ‘grandes reformas fiscales ‘ supondrán que quienes más tienen paguen mucho menos de lo que deberían. Quien pagará más será el pueblo trabajador, mientras el capital pagará impuestos de chiste por sus rentas. Si paga.

Austeridad, rebaja del déficit, recortes presupuestarios, reducción de pensiones y demás obscenidades… lo paga el pueblo trabajador. Millones de griegos en estado crónico de incertidumbre y amenazados por la pobreza. No se merecen eso. Harvey tiene razón cuando explica que, además de la explotación de siempre por la que la minoría dominante se queda con el beneficio del esfuerzo del pueblo trabajador, hoy además le arrebata lo conseguido tras siglos de lucha: servicios públicos, derechos humanos sociales y económicos, dignidad…

La buena noticia es que la austeridad presupuestaria empieza a considerarse delictiva. En España, un fiscal ha acusado de homicidio imprudente a dos altos cargos de la consejería de sanidad del gobierno autónomo de Galicia. Por no proporcionar medicamentos contra la hepatitis C que evitaría la muerte. Fármacos negados por “razones presupuestarias”.

Por cierto, ahora recordemos que el informe de la auditoría de la Comisión Especial de la deuda griega demostró que gran parte de esa deuda es inmoral, ilegítima e ilegal. Y recomendó no pagar varios tramos de la misma.