Partido Popular, conflicto catalán y legalidad

En el conflicto desatado por la convocatoria del referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017 en Cataluña y los sucesos consecuentes, tal vez la palabra que se haya oído con mayor insistencia haya sido: legalidad.

Rajoy, miembros de su gobierno y dirigentes del Partido Popular no han cesado de denunciar a los independentistas catalanes y reclamar como prodigioso abracadabra su retorno a la legalidad. El cúmulo de declaraciones, exigencias, peticiones y amenazas se resume en todo con la legalidad, nada sin la legalidad.

Pero ¿de qué hablamos cuando hablamos de legalidad?

El diccionario de la lengua española define la legalidad como “cualidad de lo que es conforme a la ley“, explicación muy esclarecedora. Por tanto, la cúpula del PP, con Rajoy a la cabeza, al citar tanto la legalidad, pide a los independentistas que actúen conforme a la ley. Veamos un poco más a fondo.

Más allá del hecho innegable de que la ley (toda ley, cualquier ley) no es monolítica sino interpretable (y por eso hay abogados, fiscales, jueces, varias instancias y recursos ante éstas), la legalidad, actuar conforme a ley, lo abarca todo y obliga a todos. No caben excepciones ni afecta solo a una parte de la actuación política, social o económica. Pero según las muy abundantes declaraciones de dirigentes y cargos públicos del Partido Popular, en el Reino de España parece que solo estarían fuera de la legalidad los independentistas catalanes. Sin embargo, tal aserto se desmiente ante el agitado panorama político y socio-económico real.

¿Cuántas situaciones, hechos y actuaciones no “conformes a ley” se dan en este Reino, además de los perpetrados por independentistas catalanes?

A modo de esclarecedor paradigma, ¿es conforme a ley que tantos cargos públicos del PP hayan adjudicado presuntamente obras y contratos públicos a empresarios, que a su vez han donado cuantiosas cantidades de euros en efectivo con las que se han financiado actos de campañas electorales del PP? Según el analista Gustavo Buster “actualmente están imputados cuatro exministros, seis expresidentes de comunidades autónomas, cinco expresidentes de Diputación, cinco parlamentarios nacionales, 18 consejeros de comunidades autónomas, tres extesoreros nacionales del partido, y hasta 800 concejales y cargos menores del PP, de un total de 1800 cargos públicos investigados“. Esclarecedor.

¿Es conforme a ley pagar en negro regularmente a altos cargos del Partido Popular tal como mostraron los papeles manuscritos de Luis Bárcenas, ex-tesorero del PP ? En el actual clima de pedir cuentas a los independentistas catalanes ¿no cabría exigir también a cargos públicos y dirigentes políticos del PP, no solo que “vuelvan a la legalidad” (y los corruptos devuelvan el dinero ilícito sustraído) sino que asuman las responsabilidades políticas por haber permitido tal desbarajuste de corrupción, dimitan y acepten las sanciones que les correspondan?

En otro orden de cosas, ¿es conforme a la ley que el ministro de Interior ignore la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea, que declara ilegales las “expulsiones en caliente” de refugiados y otros migrantes y declaré públicamente que no la cumplirá?

Y, ya metidos en harina, ¿es conforme a ley que el PP financiara de forma ilegal la campaña de las elecciones generales del año 2000, (dirigida por Rajoy, por cierto) que dio a José María Aznar la mayoría absoluta como se documentó y denunció entonces medios de comunicación?

¿Respeta la legalidad la presunta abundante financiación bajo mano y en efectivo de varias campañas electorales del PP en la Comunidad Valenciana a cambio de contratos y obras públicas como se ha testificado en procesos por corrupción y han ratificado los técnicos de Hacienda?

Incluso la Fiscalía Anti-Corrupción pidió la condena del PP por lucrarse de una financiación delictiva. ¿Son conforme a ley los nuevos chanchullos, enjuagues y corrupción que se descubren en las investigaciones judiciales en marcha (caso Lezo, Canal Isabel II…)?

¿Es conforme a ley que el gobierno de Rajoy oculte a la ciudadanía los multimillonarios sobrecostes de grandes obras pagadas por el Gobierno de España, sobrecostes conocidos hoy en los juicios de corrupción de los casos Gürtel y Taula ?

En otro orden de cosas, ¿es conforme a ley que el gobierno del PP de España no cumpla las once recomendaciones del Consejo de Europa para luchar contra la corrupción ni muestre indicios siquiera de que vaya a hacerlo? No es una cuestión menor, pues la corrupción cuesta a los españoles 90.000 millones de euros al año según la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. ¿Cuánto no mejorarían los servicios a la ciudadanía, la atención a los desfavorecidos, la disminución de la pobreza, la ayuda a los parados (que disminuye) y un largo etcétera con unos presupuestos generales del Estado que ingresaran unos cuantos miles de millones de euros más?

Hay más hechos y situaciones, no conformes a ley, protagonizados por cargos del PP y entonces cabe preguntar: ¿cuánta desfachatez más piensa mostrar el PP, que no cesa de reivindicar la legalidad al hablar de Cataluña? Aquí se cumple del todo lo de ver la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en el propio.

No estoy nada de acuerdo con los independentistas catalanes. Pero eso no quita que la hipócrita y cínica conducta del PP en el conflicto catalán despoje a los populares de cualquier credibilidad al mentar la legalidad.

No hay dos modos de entender la legalidad. No actuar conforme a ley es quebrantar la ley. Bien sea convocando un referéndum ilegal, saqueando las arcas del estado o haciendo un corte de manga a una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea. Si elaboráramos una lista de partidos que han gobernado e infringido la legalidad, el PP estaría ahí y acaso no en los últimos lugares. Por eso sería de agradecer que dejen de citar y citar el respeto a la legalidad, algo en lo que no tienen práctica ni costumbre.

Contra el acoso a Grecia, la larga batalla por otra Europa

Grecia ha votado NO a la Troika. NO a la austeridad contra la crisis. Syriza ganó las elecciones griegas con el 35% de los votos, pero el NO ha conseguido más del 61%. “Hemos visto a Grecia levantarse contra el acoso e intimidación para que aceptara las exigencias de los acreedores y se deshicieran de su Gobierno”, escribe Paul Krugman y, según el Nobel de economía, el Gobierno de Syriza ha conseguido una gran victoria no solo para griegos y griegas, sino por otra Europa.

Pero finalmente la Unión Europea acordó entregar unos 86.000millones de euros a Grecia en tres años. A cambio, recortes, suprimir casi todo el sector público, más reformas laborales y de la administración pública (léase despidos y rebajas salariales).

¿Para ese viaje hacían falta las alforjas del referéndum, señor Tsipras? ¿No hay otra vía que tragar la cicuta de la Troika? La hay, aunque nada fácil. ¿Cual es? Ya es hora de empezar a pensar que esta Europa que ignora los intereses y derechos del pueblo trabajador no interesa. Como demuestra el caso griego.

A pesar de la victoria del rechazo a la política de austeridad de la Unión Europea, Comisión Europea, BCE y Eurogrupo se empecinan intransigentes. Su respuesta a la clamorosa descalificación del NO a sus erróneas políticas ha sido que el Gobierno griego acepte su plan de ‘reformas’. O salga del euro.  Angela Merkel ha remachado que sin “reformas creíbles”, no habrá acuerdo.

¿’Reformas’? ¿Creíbles? ¿Bajar las pensiones en un país en el que más de la mitad de éstas no alcanza el salario mínimo? Y uno se preguntacómo los ‘acreedores’ y sus gendarmes, BCE, Comisión y Eurogrupo, puede ser tan miserables. Tras la derrota democrática, los nuevos sátrapas de Europa persisten en querer acabar con el gobierno de Syriza. La deuda es el pretexto, por eso no citan el reciente informe del FMI que propone una quita y reestructuración de la deuda griega.

Llegan rumores de que el Gobierno griego cede; eliminar los complementos a pensiones más bajas. Porque la UE pretende que el porcentaje de Grecia en pensiones es muy elevado (casi 18% de PIB). Pero olvida con mala fe la enorme caída de actividad económica por la austeridad impuesta. En cualquier caso, no juzgo esas decisiones, de confirmarse, porque la presión es enorme y lo necesario es la solidaridad ciudadana europea. Los mandatarios de esta Europa decadente no pueden aceptar que un gobierno de izquierdas se salga con la suya. Porque muestra otro camino que nada tiene que ver con la inútil austeridad que llena los bolsillos de las élites. Pues lo que preocupa a los mandatarios neoliberales es que crezca la conciencia ciudadana colectiva de que hay otra vía para acabar con atonía económica, desigualdad, empobrecimiento y sufrimiento. Clara muestra de la indecente miseria moral de Eurogrupo, BCE y Comisión Europea.

¿Qué oscuras razones impulsan a los acreedores de Grecia, y a sus fieles sirvientes, a impedir un acuerdo razonable? Saben que la deuda de Grecia es impagable, como dicen ya incluso los técnicos del FMI y una legión de economistas independientes. ¿Ignoran que se anulan y reestructuran deudas desde hace milenios? Desde los tiempos de Hammurabi. ¿Por qué insisten en que la deuda sea pagada a costa de la ciudadanía: desempleados, pensionistas, hijos, nietos y mujeres de las clases trabajadoras? ¿Y por qué el Eurogrupo ha cambiado de parecer y se enroca recalcitrante cuando en noviembre de 2012 aceptaba que la deuda se reestructurara?

¿Acaso no ha habido bastantes recortes en Grecia? Los ha habido como muestran los datos de Eurostat. Como escribe Ignacio Escolar, en 2014 el gasto público total de Grecia fue de 88.371 millones €. Casi un 11% menos que en 2013. ¿No es un recorte considerable? Pero la Comisión, BCE y Eurogrupo se empeñan en acogotar más al pueblo trabajador griego. E irrita aún más que en 2013 algo más del 25% del total del gasto público griego fuera para rescatar a la banca, cuando en la eurozona esa partida fue solo 9% de gasto público.

Continúa Escolar recordando que se le prometió a Grecia en 2012 que, si hacía recortes, se reestructuraría su deuda y permanecería en el euro. Pero, tras el mayor recorte de gasto público de su historia, tras perder el 27% del PIB por ello, tras demostrarse que la Troika evidentemente ha fallado en todas sus previsiones, ese compromiso no se ha cumplido e, insaciables, exigen más recortes.

El semanario alemán Der Spiegel ha advertido a Merkel, implacable gendarme de la mal llamada austeridad, que quizás pase a la historia como responsable de que Alemania provoque una catástrofe europea, Por tercera vez en un siglo.

Ésta es una larga batalla y no solo de Grecia. Todos nos jugamos construir otra Europa, justa y decente. Si no se logra, es al desastre.

Eurogrupo contra Grecia, la moral del gángster

Por fortuna puedo empezar este escrito con la alegría del triunfo ciudadano en el referéndum griego. Ha triunfado el No, el rechazo a más austeridad y sacrificios para el pueblo trabajador de Grecia. Lo había denunciado con claridad, entre otros muchos, un editorial del diario mexicano La Jornada: “Aunque el gobierno de Grecia ha propuesto ajustes adicionales, que no impliquen mayor sacrificio de su población, los poderes que dictan la política económica en las naciones europeas mantienen una postura irreductible y sostienen que no es aceptable ninguna fórmula que se aleje del mandato neoliberal: la salud de los indicadores macro-económicos aún a costa del sufrimiento de las mayorías”.

Por su parte, a próposito de ese conflicto entre Eurogrupo y el Gobierno de Grecia, Rodríguez de Lecea explica que los dichos ‘acredores’ y sus fieles sirvientes (FMI, BCE, Comisión Europea, la Troika) “llaman ‘negociación’ a una ceremonia de escarmiento donde las víctimas son culpables y se predican recetas de austeridad a un país que ya no puede soportarlas, tras ocho años de repetidos fracasos con la austeridad como remedio”.

A ese respecto, la Plataforma por la Auditoría Ciudadana de la Deuda ha denunciado que Grecia es hoy mucho más pobre tras los años de ‘rescate’ por la Troika. Paro 26% de población activa, pensiones reducidas 45% (y pretenden rebajarlas más), pobreza infantil más del 40% y deuda equivalente al 180% del PIB. Han aumentado un 25% los suicidios y resurgido enfermedades erradicadas, como la tuberculosis, además de un 45 % más de casos de sida. Por supuesto a causa de los recortes presupuestarios y despidos masivos que han desmantelado la sanidad pública. A ver si nos metemos en la cabeza de una vez que esta historia de no acabar del Eurogrupo extorsionando y Grecia en pie para sortearlo o evitarlo no es cuestión económica sino política y de derechos de la gente común.

Economistas de diversas escuelas denuncian que la actuación de la Troika con Grecia es un disparate porque la austeridad ha fracasado. Pero la muy neoliberal eurozona no se apea del burro e incluso ha insinuado la posible expulsión de Grecia del euro. Por suerte mentes lúcidas, como Wolfgang Münchau, columnista económico de Der Spiegel, razona que “salir del euro sería para Grecia un gran golpe ahora, pero se recuperaría a largo plazo. Para los alemanes, lo contrario. A corto plazo, costes mínimos, pero a largo plazo, la decadencia de la Unión Europea y lo que conlleva. Por eso, impedir la salida de Grecia del euro debería ser prioridad de la política alemana y europea”, recomienda. Pero Eurogrupo y Troika hacen oídos sordos.

Entonces, cabe preguntarse, como hace Paul Krugman: ¿El objetivo es quebrar Syriza? Antón Losada recuerda que “esta crisis ha sido provocada por la codicia, pero también por la idiotez de unas élites tan cerradas como insaciables”. Y Javier Doz denuncia alto y claro  que “la actuación del FMI y Eurogrupo busca la derrota política del Gobierno de Syriza”. Porque un buen acuerdo para Grecia dará alas a los movimientos sociales y nuevos partidos de izquierda que quieren cambiar esta Europa tozuda, egoísta y ciega. Pero, más allá del ruido mediático de cifras y noticias mareantes sobre Eurogrupo y Grecia, si acuerdan algo o no, para repetir lo mismo mañana, lo preocupante es si habrá democracia en la vieja, errática y patética Europa a partir de ahora. O se disolverá, olvidando ya sin disimulos que democracia es poder del pueblo.

No debe considerarse un exceso retórico cuando el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, dice sin el menor rubor que “no puede haber ninguna elección democrática contra los tratados europeos”. ¿Qué pasa con esos tratados? ¿Acaso son intocables e indiscutibles como lo es la Biblia para un calvinista? ¡Claro que puede haber referendos contra cualquier tratado! Todos los que haga falta. Si lo que hay es democracia y no un remedo soez. Pero para neoliberales como Juncker, la voluntad ciudadana no cuenta. Ni contará.De tal modo se le escapó a la ministra de Agricultura del neoliberal gobierno que preside Rajoy: ¡Ojo, que las urnas son peligrosas! Para ellos, desde luego.

La actuación de Troika y Eurogrupo contra Grecia recuerda las historias de gángsteres en Estados Unidos. Gotti, Maranzaro, Luciano, Anastasia, Al Capone, Nitti, Genovese, Bonnano… Enemigos frontales de cuanto huela a social. Ultraconservadores. Acérrimos partidarios del enriquecimiento. Y, si es veloz, mejor. Feroces adversarios de cualquier control, supervisión o regulación. Puros neoliberales. Semejante a la minoría que forma el poder financiero y sus fieles servidores del BCE, Comisión Europea, Eurogrupo y FMI.

Y, por si fuera poco, escribe Carlos Berzosa, esta Unión Europa “ha sido incapaz de resolver sus problemas más acuciantes. Ha actuado mal en la crisis económica. Y de modo catastrófico en Ucrania. No da respuesta a los refugiados ni evita que el Mediterráneo se convierta en cementerio. Una Europa donde crece la desigualdad y la riqueza se concentra en pocas manos. Y con paraísos fiscales en su territorio”.

¿Para qué queremos esta Unión Europea? El rechazo a esa Europa neoliberal, codiciosa y necia, que ha abierto con coraje el pueblo trabajador griego, debe convertirse en la construcción  de otra Unión Europea. Otra Europa donde las personas sean la prioridad indicutible. Y esa Europa es posible.

La abdicación de Juan Carlos I, una renuncia para intentar salvar los muebles.

El presidente del gobierno y el rey anunciaron sucesivamente, el martes 2 de junio por la mañana, que Juan Carlos I abdica en su hijo Felipe.

Decisión sin duda parte de un plan para intentar recuperar la lozanía del régimen monárquico bipartidista del 78. Pero también síntoma del inicio del fin del mismo. Si la ciudadanía se pone las pilas, se organiza mejor y va en la misma dirección, claro.

Ese plan existe, impulsado especialmente por los poderes económicos y financieros del país (el verdadero poder) para revivir y fortalecer el régimen. De ese plan forma parte un gobierno de coalición de PP y PSOE del que se habla mucho en los mentideros de Madrid y que Felipe González pidió explícitamente hace unos días. ¿Por qué ahora? Porque están asustados o, cuanto menos, muy preocupados porque se les acumulan los problemas.

A la cuestión de Cataluña se suma que los vascos ahora también harán una cadena humana a lo largo de su país para reivindicar el derecho a decidir y, por los indicios, tiene pinta de que será tan masiva como lo fue la catalana. Y eso unos centralistas, demócratas a la violeta, como quienes sostienen este régimen, no lo pueden aceptar. Por no hablar de que la Comisión Europea y el FMI insisten en reclamar ‘más ‘reformas’. Y, sabido es, que las dichas ‘reformas’ significan violar derechos, perjudicar a la ciudadanía, que bastante perjudicada está. Y al gobierno no le apetece enfrentarse a una ciudadanía cada vez más cabreada, más resistente.

Pero lo que les ha alarmado más es que se han pegado un morrón electoral considerable, tanto PSOE como PP, en las europeas. Y la izquierda, que está contra este régimen, ha aumentado notablemente sus votos. Más la aparición de un fenómeno social y político que preocupa mucho a la clase política y a la clase dominante: Podemos. Un jovencísimo partido que en solo cuatro meses y sin apenas dinero ha logrado 1.250.000 votos.

Tal vez por eso, voceros oficiosos de grandes empresas y grandes fortunas han aceptado aparecer en la arena mediática para intervenir sin antifaz. En principio sobre la cuestión catalana, pidiendo diálogo entre los partidos del régimen bipartidista y los apoyos nacionalistas periféricos del mismo (CiU y PNV). Pero ¿ocho días después de las europeas Juan Carlos de Borbón abdica? ¿De verdad alguien cree que es coincidencia o casualidad? Hasta un monárquico confeso y militante, como el ex-director de ABC, José A. Zarzalejos, reconoce que la abdicación es ““un instrumento de saneamiento y continuidad de la institución monárquica”. Por supuesto que cabildeaban hace tiempo sobre la abdicación con el sueño de una segunda transición, pero los resultados electorales europeos han abierto la caja de los truenos.

Que todo es un decorado, una apariencia, una farsa, lo muestra el hecho (que publica El Confidencial) de que, en ese escenario, solo faltaba que Rajoy telefoneara a Rubalcaba, tras conocerse los resultados de las europeas, para pedirle que continuara al frente del PSOE. Según El Confidencial Digital, le dijo “te necesito, eres imprescindible para la estabilidad de España“. Sin comentarios.

Sin duda, durante las próximas semanas, los medios que apoyan el régimen bibartidista monárquico (que son los más potentes y la mayoría de los tradicionales, con especial entusiasmo de las televisiones) intentarán llenarnos  la cabeza con la bondad de la monarquía, monarquía o caos…  Disponen de hitos informativos que aprovecharán a fondo para endilgarnos la biografía edulcorada y teñida de aires épicos de Juan Carlos I, su (presunto) papel en salvar la democracia, la vida de Felipe…  Y luego, el trámite parlamentario para aprobar la ley orgánica que permita la coronación de Felipe VI. La ceremonia de asunción de la Jefatura del Estado… Todo para intentar recuperar la popularidad perdida.

La segunda parte de esta historia es que, ocho o nueve horas después del anuncio de la abdicación, se atestaron de ciudadanía la mayoría de plazas del país, exigiendo el fin de la monarquía y un referéndum por la III República. Convocados por Izquierda Unida, Podemos, Equo, Esquerra Republicana y múltiples colectivos sociales, Madrid, Barcelona, Sevilla, Bilbao,Valencia, Zaragoza, Alicante, Burgos, Salamanca, Tarragona, Palma de Mallorca, Badajoz, Vigo, Granada, Girona, Santander, Murcia… pintaron sus plazas de rojo, amarillo y morado por una nueva República.

Tal vez estemos en el principio del fin del régimen bipartidista monárquico. No será fácil pero, como se proclamaba en las plazas del 15 M, podemos conseguirlo.