Esta Unión Europea es irreformable

Ucrania acordó con sus acreedores (Unión Europea, FMI y fondos de inversión) reestructurar 17.200 millones de euros de deuda. Les han perdonado 3.400 millones (una quita del 20%) más una demora de cuatro años en los que Ucrania solo paga intereses; lo que supone retrasar el pago del capital de deuda a 2019 (y hasta 2027, no desde 2015 a 2023 como antes). Y Ucrania solo pagará 43 centésimas de euro más de interés; un tipo de 7.75%.
Ocurre unas semanas después de que la Unión Europea y el Banco Central Europeo, acreedores de Grecia, se nieguen a la menor quita de deuda. Aunque otro acreedor, el FMI, argumentó la necesidad de la quita. En su lugar, la Unión Europea ha acosado y chantajeado a Grecia. O aceptaba sus condiciones, dignas de Al Capone, o salía del euro.
Lo ha descrito con claridad el economista James K. Galbraith, asesor del gobierno de Syriza: “A finales de enero, el Eurogrupo amenazó a Grecia con destruir su sistema bancario. Cuando el gobierno griego convocó un referéndum, Eurogrupo y BCE cerraron los bancos y, cuando el pueblo griego dijo NO, aumentaron las represalias hasta que el gobierno griego tiró la toalla”.
Tras tan obsceno espectáculo, resurge el debate sobre salir del euro o no. Pero la cuestión no es salir del euro o permanecer. Como ha escrito el ex-ministro de finanzas alemán y líder de Die Linke (la Izquierda), Oskar Lafontaine, “mientras el BCE pueda cerrar el grifo del dinero a un gobierno de izquierdas, no puede haber ninguna política verdaderamente democrática y social en Europa”. ¿Para qué sirve esta Europa a la gente común?

Ni siquiera es preciso recordar que puestos clave de decisión financiera de la UE están y han estado en manos de sujetos que han sido altos directivos de un banco tan predador y digno de sospecha como Goldman Sachs, entre cuyas hazañas está haber falseado las cuentas de Grecia durante los gobiernos conservador y socialdemócrata, para poder ingresar en la eurozona.

Y así, se llega a la triste pero indiscutible conclusión de que esta Unión Europea no admite reformas que merezcan tal nombre. Pues reformar significa ‘modificar algo con la intención de mejorarlo’, y mejorar (para la gente, por supuesto) no es intención ni voluntad de los totalitarios euroburocráticos que gobiernan esta Unión.
¿Qué hacer? ¿Otra construcción europea? ¿Una alianza de países del sur? Imposible. Tal vez. Lo parece.
Imposible pareció a muchos cuando, en 1917 un grupo de sufragistas, que exigían el voto para las mujeres, decidieron concentrarse cada día frente a la Casa Blanca. Al principio fueron ignoradas y su protesta apenas tuvo repercusión, pero se mantuvieron tenaces, convencieron a la opinión pública y dos años después las mujeres podían votar en EEUU. Y a continución en otros países.
En marzo de 1930, Gandhi empezó una marcha de 400 kilómetros para protestar contra el monopolio de la sal del Imperio Británico en la India por ser predador e injusto. Empezaban 17 años de lucha por la independencia. Y la consiguieron.
En el siglo XIX, al inicio de la industrialización, en Europa y EEUU los obreros trabajaban de lunes a domingo en jornadas de hasta quince horas por salarios de miseria. Tras duros y prolongados años de lucha, la clase trabajadora ha conseguido niveles de emancipación notables, lo que no significa que se hayan logrado todos los objetivos deseados y necesarios.
La actual Unión Europea nació inicialmente para que nunca más hubiera enfrentamientos bélicos entre Alemania y Francia, como ocurrió en los siglos XIX y XX. Pero de la búsqueda de paz y respeto de derechos humanos de todos se ha pasado a una especie de Chicago años 30 al servicio del poder financiero y las corporaciones transnacionales.
Como ha escrito Frédéric Viale de ATTAC Francia, “la Unión Europea es un mecanismo conservador antidemocrático para impedir cualquier avance progresista, sea cual sea la voluntad de los pueblos”. Y remacha Galbraith que “las esperanzas de negociar un cambio en la eurozona se han puesto a prueba con resultados brutales y que en la Eurozona hay una dictadura burocrática es un hecho”.
La democracia ya no existe, insiste Viale, hay que fundarla de nuevo, porque esta Unión Europea no es democrática. Es el problema, no la solución y así no hay avance alguno. Por eso esta Unión Europea no es reformable.
Si a eso añadimos la enorme vergüenza de estos días de unos gobiernos europeos incapaces de ponerse de acuerdo en distribuir a los refugiados por países (y algunos incluso negándose a aceptar refugiados), no hay la menor duda de que esta Europa no es la de la gente común, porque solo sirve a los banqueros, grandes empresarios y altos burócratas.
Habrá que rebelarse para cambiar las cosas.

Austeridad y crímenes económicos contra la humanidad

Con una enorme deuda ilegítima, que no ha contraído la ciudadanía, y la corrupción campando a sus anchas, en España (también en Europa con cifras diversas), millones de personas no tienen empleo, hay 1.800.000 hogares en los que todos están sin trabajo y miles y miles de familias han perdido su casa. Demasiada juventud emigra para tener empleos precarios y no cesan de recortar presupuestos de salud, educación y ayudas sociales. La minoría rica se lleva impunemente el dinero a los paraísos fiscales y el gobierno regala decenas de miles de millones a una banca que no da créditos y que, a pesar del dinero recibido, no se aleja convincentemente de  la insolvencia .

Este panorama es el de una violación sistemática de derechos que empobrece más y más a la ciudadanía. Crecen la incertidumbre, angustia y sufrimiento, la ciudadanía se moviliza, protesta y el gobierno la criminaliza. La minoría rica utiliza la crisis que ha provocado para apoderarse de las rentas de la clase trabajadora y suprime libertades. Porque a este sistema corrompido le sobran los derechos de la ciudadanía.

Austeridad fiscal para asegurar que los grandes acreedores cobren. Recortes de gasto público y social para pagar los intereses de la deuda. Una deuda pública que crece sin cesar. Menos derechos laborales. Rebaja de salarios. Libertad total para la minoría rica. Más privatizaciones. Desigualdad, pobreza, represión. Millones que sufren. Ese es el escenario que hoy sufren las clases trabajadoras, la ciudadanía en general.

Según el Estatuto de Roma, que creó la Corte Penal Internacional, crimen contra la humanidad es “cualquier actuación que cause graves sufrimientos o atente contra la salud mental o física de quien los sufre, cometido como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil“.

Se entiende habitualmente que tales crímenes son las deportaciones y asesinatos sistemáticos masivos, por ejemplo. Sí, pero ¿acaso las gravísimas consecuencias de la austeridad (teóricamente para afrontar la crisis) no son fruto de una actuación generalizada que desprecia a millones de civiles? Es justo empezar a hablar de crímenes económicos contra la humanidad.

Da igual que haya o no intención expresa. ¿Quién demuestra la intención? Pero los hechos sí son incontestables. Desde hace años hay muchas más personas que sufren, se empobrecen, pasan hambre, enferman, mueren… Cientos de millones. La situación económica se pudre y cierto reparto de la riqueza es un vago recuerdo.

En los 90, las políticas de ‘ajuste estructural’, que imponían el FMI y el Banco Mundial, acarrearon gravísimos costes sociales a la población de África, América Latina, Asia y Europa del Este. ¿Qué son ‘gravísimos costes sociales’ sino pobreza, desigualdad insultante, hambre, más enfermedad, más dolor y sufrimientos masivos? ¿Sufrimiento, pobreza, desigualdad y hambre no son tales si los generan la política del FMI, la banca, grandes empresas y gobiernos al servicio de la minoría? Claro que sí.

Hoy también sufren los ‘costes sociales’ de la austeridad en beneficio de esa minoría las clases trabajadoras de países desarrollados. ‘Costes sociales’ son menos derechos, pérdida de trabajo y vivienda, mientras millones y millones de familias ven amenazada su dignidad y supervivencia como inaceptable consecuencia del saqueo y trasvase de rentas de abajo hacia arriba que es la crisis.

¿No hay responsables? Los ‘mercados’, dicen. Los ‘mercados’ que imponen políticas y actuaciones económicas concretas para asegurar sus beneficios. Caiga quien caiga. Pero los ‘mercados’, como denunció Julio Anguita, tienen nombres y apellidos. No son entes incorpóreos ni ectoplasmas. Son entidades, empresas, instituciones, corporaciones, bancos, fondos buitre, grupos de presión… Que no funcionan y actúan por generación espontánea sino por individuos que deciden, eligen, actúan…

Es hora de llamar a las cosas por su nombre. Esas actuaciones y políticas concretas que causan tantos males a la población civil han de ser consideradas crímenes económicos contra la humanidad y como tales deben ser juzgados. Y procesar a sus autores intelectuales, ejecutores y cómplices necesarios. Porque esa austeridad impuesta no es solo un medio de acumular capital por la minoría sino el andamiaje de intereses que permite perpetrar crímenes contra la humanidad.

Shoshana Zuboff, antigua profesora de Harvard Business School, sostiene que el hecho de que los responsables de la crisis nieguen el daño provocado por sus acciones hace evidente la irresponsabilidad con que acumulan sumas millonarias. Zuboff argumenta que no es admisible culpar solo al sistema, como no lo habría sido culpar de los crímenes nazis a las ideas nazis y no a quienes los cometieron.

Más sobre el timo de la recuperación económica

 

Buenas noticias. Dicen. Según el FMI, la previsión de crecimiento en España aumenta con rapidez. Y el Gobierno dice que hay un cambio de ciclo, que la recuperación está en marcha. Todo esto es porque la prima de riesgo se ha estabilizado en torno a 300 puntos y llega de nuevo a España inversión extranjera. ¿Y el paro? ¿Y reducir la pobreza? ¿Y la desigualdad galopante que acaba destruyendo la economía? ¿Y los derechos sociales laborales perdidos? Por lo visto no tiene que ver con la recuperación.

 

 

Aunque les parezca una excentricidad, cambiaré de tercio y les contaré qué es el timo del tocomocho, porque tiene que ver.

 

 

Un estafador elige una víctima propicia a la que dice poseer décimos premiados de lotería. Aparenta problemas de discapacidad, gran ignorancia o considerable desorientación, y pide al timado que le ayude a cobrar los décimos de lotería premiados, porque él solo no puede. Para que el estafado se trague el anzuelo, aparece por casualidad un cómplice que se interesa por la situación del pobre discapacitado y simula comprobar la autenticidad de los décimos agraciados de lotería con una lista de premios, naturalmente falsa. El estafador ofrece un porcentaje del premio para que el estafado le ayude en los trámites del cobro y le pide una cantidad de dinero o joyas como garantía. El timado pica y, cuando el estafador y su cómplice tienen ya dinero o joyas, desaparecen. Y el estafado tiene unos billetes de lotería sin premio alguno. Pues así me suenan esos ditirambos de recuperación roznados por FMI y Gobierno.

 

 

¿De qué recuperación hablan cuando conseguir empleo en España, Rumanía, Bulgaria o Grecia, por ejemplo, no garantiza salir de la pobreza? Así lo ha reconocido sin ambages el comisario de Empleo de la Unión Europea, László Andor. ¿Qué recuperación es ésa si en España ha aumentado la población pobre del 23,3% de 2007 al 28,2% de 2012 y continúa aumentando en 2013? ¿A qué recuperación se refieren cuando hay en España cerca de tres millones de niños pobres o en riesgo de exclusión social? ¿Qué recuperación es ésa en la que crece la economía sumergida, que ya es casi 25% del PIB? Y 90.000 millones de euros de fraude fiscal.

 

 

Pero el espejismo de la presunta recuperación no atañe solo al Reino de España. Hace unos meses, el Blog Salmón, cuaderno de bitácora que analiza con rigor crítico y frío el sector financiero, anunciaba que “el desplome de la banca mundial ha comenzado. La violenta volatilidad existente solo expresa la agonía del sistema financiero, un sistema que se apalancó demasiado y abusó de la confianza de gobiernos, de contribuyentes. Y el sistema toca fondo”.

 

 

Medio año después se confirma la vía hacia el desastre. El analista financiero Marco Antonio Moreno explica que en Alemania, Francia e Italia hay bancos al borde de la quiebra. Y cita el informe de Viral Acharya y Sascha Steffen para la Unión Europea sobre el estado de un sector financiero. Informe que demuestra que los bancos europeos investigados necesitan nada menos que 767.000 millones de euros más. Esta investigación de Acharya y Steffen asegura que 109 de los 124 bancos europeos tienen serias dificultades y no descarta la quiebra de unos cuantos. La banca española, por su parte necesita 90.000 millones de euros más. Incluso los aparentemente sólidos bancos franceses y alemanes necesitan medio billón de euros como agua de mayo.

 

 

¿De qué recuperación hablamos con una pobreza y desempleo que devienen estructurales en el sur de Europa y un norte con una banca insolvente? Como escribe Juan Torres, “es falso que se haya resuelto el problema bancario. La mayoría de bancos estarían en clara insolvencia si sus balances se valoraran sin la generosidad con que se ocultan miles de millones de activos depreciados o créditos incobrables. No habrá la necesaria recuperación del crédito (…) y sí nuevas crisis bancarias y estallidos de burbujas”.

 

 

Es el tocomocho. Y los cómplices para consumar el engaño de que salimos de la crisis son los medios teóricamente informativos, que repiten como un mantra que la recuperación es un hecho, ocultando bajo esa alfombra todas las vergüenzas sin resolver. Como la insolvencia de la mayor parte de la banca europea y que el crecimiento que hay es de pizarrín. Además, ¿qué crecimiento? ¿De qué?

 

 

Lo dicho, un timo.

 

 

Nuestros derechos contra su legalidad

Christine Lagarde, directora del FMI, defiende los recortes sociales en España e Italia. No es nuevo. Lo indignante es que elogia a sus gobiernos porque han “reestructurado sus mercados laborales a pesar de intrincados intereses y férreas tendencias culturales”. Tiene la desfachatez de llamar “férreas tendencias culturales” a los derechos de la ciudadanía.

Para rematar tal miserable despropósito, dice Lagarde que la economía mundial es “adicta” a los años de bienestar y se ha de “desenganchar” con decisiones correctas en medidas estructurales. Con contrareformas. Pretende que el intento de justicia, de cierta distribución de riqueza, mal llamado estado de bienestar, es una “adicción”. Para Lagarde cobrar una pensión, por ejemplo, es como esnifar cocaína o chutarse heroína.

Hace 4.000 años alguien grabó un criptograma en Egipto que decía “he hecho al hombre igual a su prójimo y no he ordenado que los hombres cometan injusticia”. Religiosidad aparte, tal vez el primer texto en la lucha por la justicia, por el imperio de los derechos humanos. Desde entonces se ha recorrido un largo camino, difícil, lento, doloroso y lleno de contradicciones. Hasta 1948.

El 10 de diciembre, la Asamblea General de la recién creada ONU aprobaba sin ningún voto en contra la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Una Declaración que no son solo principios, sino fuente de derecho internacional, que se ha desarrollado desde entonces y, como ley, obliga.

Más aún, todas las constituciones de los países de la Unión Europea recogen esos derechos sin excepciones. Por ejemplo, recogen el contenido del artículo 25 de la Declaración que proclama la “adicción”, según Lagarde, del derecho a una pensión que asegure un nivel de vida adecuado.

Viene a cuento, porque las pensiones públicas son hoy objeto de un descomunal ataque por parte de la minoría rica de la que Lagarde forma parte. Una minoría que no quiere que haya dinero público para pensiones también públicas, pues pretenden sustituir el sistema público por otro de pensiones privadas. Para especular. En el reino de España las pensiones públicas suponen 117.000 millones de euros anuales. Y quieren apropiarse (indebidamente) de ese pastel.

Y puesto que es cuestión de codicia y saqueo, no cabe entrar en el falso debate de la sostenibilidad de las pensiones públicas. Aportemos datos y hechos que demuestren que la insostenibilidad de las pensiones públicas es un cuento chino. Pero no caigamos en la trampa de debatir si habrá bastantes ocupados para paga pensiones de jubilados. Un planteamiento falaz, tramposo y estúpido. Hay que proclamar sin resquicio de duda que cobrar una pensión es un derecho, no sujeto a presuntos debates técnicos. Como no es admisible someter a debate el derecho a la vida, a no sufrir tortura o a no ser sometido a esclavitud. Porque todos los derechos son igualmente respetables.

El derecho se respeta, se satisface y no hay cuestión técnica ni pretexto de sostenibilidad que valga. Sobre todo cuando hay dinero más que suficiente. Lo hay, pero se lo quedan ilegítimamente unos pocos. Solo hay que recuperar la fiscalidad anterior a los años ochenta, cuando quienes más tienen y atesoran pagaban más impuestos. Impuestos justos.

La cuestión no es si las pensiones son sostenibles, como tampoco si es sostenible la sanidad y educación públicas. La cuestión es si la minoría rica continuará con su latrocinio descarado por medio de gobiernos desleales a su servicio que esgrimen la crisis y la deuda como pretexto. Por su parte, la ciudadanía se ha de convencer del todo de que su postura, su lucha, es por los derechos que le arrebatan. Y los derechos se consiguen y se respetan, no se debaten. La legitimidad ciudadana es tan plena que le permite enfrentarse a la ilegítima legalidad de la minoría y sus cómplices.

Y sobre bondad y exigencia del respeto de la legalidad, cabe recordar que hay diversas legalidades. Hitler, Mussolini, Stalin, Franco, Pinochet, Videla… establecieron legalidades, por supuesto. Pero no eran respetables.

La ciudadanía parte de la más indiscutible legitimidad contra la estafa y el saqueo: sus derechos. Y, cuando el miedo cambie de bando, convertirá su legitimidad en legalidad. En un país, un continente, un mundo más decente y justo. Una legalidad digna de ser respetada.

El hambre que no cesa, un crimen contra la humanidad

Hace unas semanas, UNICEF lanzó una alarma mundial: en el Sahel podían morir de hambre un millón y medio de personas de las que un millón serían niños y niñas. El pasado verano ya murieron 50.000 personas en el Cuerno de África también por una hambruna que los países ricos ignoraron. Otro capítulo de la tragedia y vergüenza del hambre que no cesa.

Según la ONU, en 2010 las personas que pasaban hambre en el mundo eran el 14% de la población mundial. Y no solo en África. También en América Latina, Asia e incluso en países ricos donde millones también pasan hambre. Un 14% es un porcentaje escandaloso que no se reduce desde 1995. ¿Sobrepoblación y carestía? No. La producción de alimentos se ha triplicado en el último medio siglo, en tanto que la población solo se ha duplicado. No faltan alimentos. Pero el hambre no se reduce. Crece.

Cuando la ONU declaró la hambruna del Cuerno de África, una sequía azotaba esa región y ello conllevó el aumento de precio de los alimentos. Pero no solo la sequía fue responsable del hambre. En Acción contra el Hambre afirman que “la sequía puede ser factor desencadenante de hambruna, pero no la causa de fondo”.

En marzo de 2011 los precios de cereales habían aumentado el 70% respecto al año anterior por las políticas neoliberales de países ricos. Mientras, el Banco Mundial y FMI presionaban a los países pobres para cambiar su modelo agrícola y cultivar productos agrícolas para la exportación. Así ahogaron la agricultura de consumo que alimentaba los paises empobrecidos al convertir los alimentos en productos exportables y también financieros expuestos a la especulación.

Olivier De Schutter, relator especial de la ONU para el Derecho a la Alimentación, acusa a los especuladores financieros y a los de tierras como responsables de que no acabe el hambre.

Sequía y variaciones de oferta y demanda no explican la volatilidad de precios de los alimentos. Pero la burbuja especulativa de los alimentos, sí. ¿Cómo explicar, por ejemplo, que los productos lácteos aumentaran un 157% en 2007 para caer considerablemente en 2008 sin causa objetiva aparente? Pura especulación financiera.

De Schutter denuncia que la compraventa especulativa de grandes extensiones de tierras de países empobrecidos por empresas privadas también contribuye a la plaga del hambre. Según estudios de Land Matrick Partnership y Oxfam, desde hace unos años en África por ejemplo, se compran tierras la suma de cuyas superficies es como toda Europa del Este. Y los fondos de inversión y de alto riesgo especulan con esa compraventa. A menudo, además, venden cosechas íntegras al extranjero, dejando al país sin alimentos suficientes. Y entra en juego la segunda especulación.

Comerciantes locales con poder económico acaparan alimentos y los retiran del mercado, a la espera de que suban los precios par vender. Según “Acción contra el Hambre”, así ocurre, por ejemplo, en Nigeria y Níger. Nigeria compra a Níger gran parte de producción agrícola y espera a que Níger agote sus reservas. Entonces vende a Níger los alimentos que le compró, pero más caros. Acaparamiento y especulación que no solo perpetra Nigeria.

Que la especulación tiene todo que ver con el hambre lo muestra que los fondos de inversión en alimentos apenas sumaban 13.000 millones de dólares en 2003. Pero en 2008 ya eran 317.000 millones. ¿Por qué? Explotó la burbuja inmobiliaria y los buitres de la especulación se lanzaron sobre los alimentos para sustituir como oscuro objeto de especulación viviendas por alimentos. Todo por lograr grandes beneficios en tiempo breve. Los aumentos de precio de alimentos poco tienen que ver con la oferta y la demanda y mucho con la especulación.

Hace casi dos años, 140 jefes de Estado y de Gobierno se reunieron en Nueva York para revisar los Objetivos del Milenio, ocho retos fijados en 2000 para acabar con la pobreza. Los Objetivos deberían estar cumplidos de aquí a tres años, pero en 2010 había en el mundo 925 millones de hambrientos y hoy ya son 1.000 millones.

Pero hay medidas a tomar: sacar los alimentos de los mercados financieros, aumentar las reservas mundiales de alimentos (hoy muy escasas) y regular con lupa los acuerdos de compraventa o arrendamientos de tierras a gran escala.

 La pobreza no es una desgracia ni el hambre un desastre. Como dijo Ghandi, el hambre es un insulto que humilla, que destruye cuerpo y espíritu; lo más asesino que hay. Un genocidio según Olarán. Y no acabar con el hambre, cuando se puede, es un crimen de lesa humanidad. Un crimen con inductores, ejecutores, cómplices y encubridores.

En tanto que el derecho a la alimentación no sea prioritario con todas sus consecuencias en las políticas de los gobiernos, habrá hambre. Y continuará siendo crimen contra la humanidad

Crisis de la deuda, tecnócratas, bomberos y priómanos

Se han quitado la careta del todo y ya sacan y ponen gobiernos a su antojo. Como ha denunciado el profesor Alberto Garzón, el FMI, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo, han impuesto gobiernos títeres a Grecia e Italia. Pero son gobiernos técnicos, tecnócratas, han jaleado y aplaudido casi todos los medios europeos. Veamos cuan “técnicos” son.

El nuevo primer ministro “tecnócrata” de Grecia, Lukas Papademos, fue vicepresidente del Banco Central Europeo. Y también gobernador del Banco de Grecia entre 1994 y 2002: precisamente cuando se falsificaron las cuentas públicas con la imprescindible ayuda de la banca Goldman Sachs. Por cierto, en ese tiempo de falsificación, Petros Christodoulos era director del National Bank of Greece (que algo tuvo que saber), también directivo de Goldman Sachs. Hoy dirige el organismo que gestiona la deuda griega.

El otro primer ministro (que tampoco ha votado ningún ciudadano) es el “tecnócrata” Mario Monti. Fue comisario de Mercado Interior y Competencia de la Comisión Europea y, cómo no, consultor internacional de Goldman Sachs.

Sin entrar en detalles, que Mario Monti y Papademos sean quienes han de resolver los problemas de Italia y Grecia es como contratar pirómanos para tareas de bomberos.

Un tercer nuevo dirigente en liza para que Grecia e Italia se ajusten aún más en aras de la banca europea, es el recién designado (nunca elegido) presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, quien igualmente fue vicepresidente de Goldman Sachs de Europa así como responsable de la venta de los productos financieros con los que en algún momento se ocultó parte de la deuda soberana griega.

Sobre la catadura moral y la fiabilidad de la americana banca Goldan Sacchs, pero tan presente en el escenario de la deuda europea, cabe recordar que la SEC, órgano supervisor de los mercados financieros de Estados Unidos, ha demandado a Goldman Sachs por presunto fraude en la venta de bonos hipotecarios.

A la vista de este panorama de tecnócratas como gran solución (en realidad son zorros para vigilar el gallinero), Marcello Musto, profesor de la York University de Toronto, denuncia que la economía no sólo domina a la política, sino que le ha arrebatado las competencias y anulado el control democrático. Por eso cualquier cambio de gobierno no altera ni un ápice la implacable aplicación de políticas neoliberales de austeridad fiscal y recorte social, presentadas además como la única salida posible.

Ese sometimiento de la política democrática al poder económico se perpetra bajo el camuflaje de lo “apolítico”, porque lo “técnico” es lo “apolítico” por excelencia. Pero tras la falacia de los gobiernos de tecnócratas están la ideología y política más neoliberales y conservadoras que uno se imagine, así como la eliminación de la política democrática, porque, cuando de finanzas, deuda y beneficios para la banca se trata, quedan excluidos referendos, elecciones y otras veleidades democráticas.

Lo cierto es que esta Unión Europea (con especial protagonismo de la Comisión Europea y del BCE) siempre ha tenido problemas con la democracia, porque la democracia de verdad interfiere en los grandes enjuagues de la minoría rica y privilegiada a cuyo servicio están. Cuando Irlanda votó “no” al Tratado de Niza, por ejemplo, rápidamente se pidió al gobierno irlandés que organizara otra votación que aprobara el Tratado de Niza. Como la trampa de lanzar una moneda al aire para resolver un dilema tantas veces como sea preciso hasta que sale lo que uno quiere que salga.

Y es que las decisiones de calado en la UE no las toman los parlamentos, ni siquiera la Comisión Europea, sino un contubernio (que no aparece como órgano institucional en ningún tratado constitucional europeo), integrado por ocho personas que no han sido elegidas para esa tarea ni para ninguna otra (salvo Merkel y Sarkozy). Son, además de los citados (pero ningún otro primer ministro o presidente de país europeo), Lagarde (presidenta del FMI), Mario Draghi (presidente del BCE), Barroso (presidente de la Comisión Europea), Jean-Claude Juncker (presidente del Eurogrupo), van Rompuy (presidente del Consejo Europeo) y Olli Rehn (comisario europeo de asuntos económicos).

Así las cosas, hacemos nuestras las palabras de Douglas Fraser, presidente de la poderosa federación de trabajadores de la industria del automóvil (UAW) de Estados Unidos, quien en 1978 denunció a la clase empresarial “por haber escogido la guerra contra los trabajadores, los desempleados, los pobres, las minorías, los jóvenes y los ancianos, e incluso contra sectores de las clases medias”.

Solo que hoy es el sector financiero el que protagoniza esa guerra y se carga la democracia.

Políticas que violan derechos humanos, políticas que los respetan

El Gobierno francés acelera el recorte de las pensiones que aprobó. Aumentar la edad de 60 a 62 años, para cobrar una pensión, y cotizar 41,5 años, en vez de 40, no será progresivo sino que se aplicará ya.

En Portugal, junto con los recortes y ajustes que perpetra, el gobierno se saca de la manga un impuesto del 50% de la paga extraordinaria de los asalariados para Navidad. Mientras las agencias de rating califican la deuda portuguesa como ‘basura’. ¿Aprenderán los gobiernos que complacer a las agencias de rating no sirve porque éstas van a lo suyo, que es la especulación y otras indecencias económicas?

En EEUU, un estudio elaborado por economistas de la Universidad del Nordeste muestra que la lenta recuperación económica ha beneficiado casi exclusivamente a grandes empresas. Entre el segundo trimestre de 2009 y el cuarto de 2010, los aumentos de ganancias nacionales fueron 464.000 millones de dólares para las empresas (88%) y 7.000 millones (poco más de 1%) para salarios de los trabajadores. La peor desigualdad de ingresos en EEUU desde 1920.

En España, con más de cuatro millones de desempleados, 1.645.000 parados no perciben ninguna prestación por desempleo ni subsidio alguno. No es extraño que aumenten los pobres que, a finales de 2011, serán un 22% de la población.

El estallido de la burbuja inmobiliaria, que hundió la construcción, y la posterior crisis económica, que descarriló el resto de sectores, más el sometimiento estatal a la dictadura de los “mercados”, la banca y las corporaciones empresariales, han creado un nuevo pobre, ciudadano normal en apariencia, que ha de acudir a las instituciones benéficas para poder comer todos los días.

Podríamos hablar también de Irlanda, de Grecia… De los millones de personas que sufren y sufrirán en sus carnes las feroces consecuencias de esta crisis con culpables reincidentes. Crisis que incrementa la pobreza y la desigualdad.

Mientras ocurre eso en Europa, en Bolivia, la pobreza severa ha disminuido un 11%. Antes de 2007, más de un tercio de bolivianos y bolivianas (37%) sobrevivían a duras penas con menos de un dólar diario. Hoy, aún siendo muy preocupante la pobreza que resta, el índice de pobreza extrema disminuyó hasta la cuarta parte de la población (26%). Un millón cien mil bolivianos y bolivianas han sido liberados de la pobreza severa. Pero en 2004, el 70% de los bolivianos vivían en esa pobreza.

Lo ha informado el jefe de la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Bolivia, Lopetegui, quien, contrariamente a lo que el FMI defiende e impone, ha reconocido que el avance real en la lucha contra la pobreza severa ha sido posible por las políticas sociales del gobierno de Evo Morales.

El gobierno de Morales aprobó que se abonaran rentas vitalicias a la población mayor de 60 años, unos 800.000 adultos. Además, que se pagaran también cantidades mensuales a 1.600.000 estudiantes entre primero y octavo grado de primaria para reducir los índices de deserción escolar en el país, que antes de 2006 sufría un 27% de analfabetismo y analfabetismo funcional.

Lopetegui también reconoció que, entre las medidas sociales gubernamentales, las rentas para mujeres embarazadas y madres recientes hasta que los hijos cumplan 2 años habían logrado reducir con éxito la morbilidad de madres gestantes y de niños hasta 5 años por enfermedades que pueden prevenirse y curarse.

Lopetegui, que consideró un gran avance la reducción de la pobreza en Bolivia, instó a “continuar en esta vía, en esta tendencia” para acabar con la pobreza. “Las políticas sociales son importantes para atender necesidades básicas, para atender salud y para atender educación que es, claramente, uno de los elementos más importantes para abandonar la pobreza“, ha reconocido el jefe del FMI en Bolivia.

Además, al aumentar el número de personas que pueden adquirir bienes y servicios, porque ahora disponen de ingresos estables, la economía se reanima, funciona. Todo el país gana, no sólo unos pocos.

Tal vez el señor Lopetegui debería vigilar qué declaraciones hace. O se arriesga a quedarse sin trabajo si insiste en que la políticas sociales son buenas contra el desempleo y la pobreza; unas políticas muy lejos de las que propone e impone el FMI en Europa, por ejemplo.

Y es que hay políticas que resuelven problemas, porque respetan los derechos humanos además de ir bien a la economía, y políticas que los crean, por que vulneran esos derechos aparte de frenar la actividad económica.