Mentiras y democracia

Tras atrincherarse en el No ante quienes investigan la financiación ilegal del Partido Popular, los Rato, Mayor Oreja, Arenas y Acebes de ese partido, es el turno del ex-tesorero Bárcenas que ya ha dicho que dará la callada por respuesta. Ocultar es respuesta habitual de la derecha, la otra es mentir.

Mentir. Hace unos días el Banco de España reconocía que se perderán los más de 60.000 millones de euros que el gobierno dedicó a rescatar bancos españoles. Mintieron Rajoy y De Guindos cuando aseguraron que el rescate no costaría ni un euro a los españoles.

Una mentira como decir que el gobierno aumenta las pensiones, cuando la mayoría de pensionistas han perdido un 35% de poder adquisitivo en los últimos años. Una mentira como pretender que la mayor esperanza de vida obliga a recortar las pensiones para que sean sostenibles.

¿Pensiones sostenibles? Hablamos de derechos fundamentales de la gente. Si la economía pública funciona con menos corrupción y la privada con menor fraude fiscal habrá dinero suficiente. Hay países así. Pero mienten cuando alzan el pendón de la sostenibilidad, porque esa presunta sostenibilidad es excusa para adelgazar las pensiones públicas y que los futuros jubilados suscriban pensiones privadas porque las públicas no alcanzan. Y no alcanzarán si siguen robando.

Mienten cuando al rendimiento variable de aportaciones individuales a fondos de inversión (que especulan en mercados de capitales) le llaman ‘pensión privada’. Y mienten cuando dicen que hay que recortar las pensiones porque no hay dinero. ¿No hay dinero? Desde 2009 el Estado ha proporcionado a la banca más de 280.000 millones de ayudas varias, a destacar la inyección de 62.000 millones de euros (esos que no se recuperarán). Además de la ayuda que es comprar activos de empresas privadas por 840 millones de euros. Lo mismo que se recortó en educación en 2012.

Y mienten aún más cuando pretenden que reformar las pensiones es tarea de expertos, cuando es cuestión de derechos de los trabajadores. ¿Decidirán sobre pensiones los expertos (presuntos) a sueldo de la banca?

Los embustes frecuentes institucionalizan la desfachatez como acción política habitual de la derecha. Rajoy dijo cuando gobernaba Zapatero que “subir el IVA en tiempos de crisis es un disparate” al tiempo que clamaba “no más IVA”. Pero tras formar gobierno en 2012 aumentó el IVA al 21%. Y en noviembre de 2011 anunció “voy a meter tijera a todo, salvo a pensiones, sanidad y educación”, pero mintió y recortó 10.000 millones de euros del presupuesto de sanidad y educación.

Más mentiras. Cuando se partió el petrolero Prestige con la consiguiente marea negra, Rajoy declaró como vicepresidente del gobierno que el derramamiento de 63.000 toneladas de fuel solo era que “del Prestige salen unos pequeños hilitos, como de plastilina”. ¡Hablar de plastilina en la peor catástrofe ecológica en años!

Otrosí, Rajoy presume de crear empleo, pero oculta qué empleo crea. Precario, temporal, inseguro y de bajo salario. Y además aún hay 4.260.000 millones de parados, lo que hace de España el segundo país de la Unión Europea con más desempleo.

Más mentiras. Dice Rajoy que hay 400.000 jóvenes parados menos, pero solo son 240.000, porque lo que ha disminuido es la población activa de jóvenes por dejar de buscar empleo, volver a estudiar o emigrar.

Según Rajoy, se han creado medio millón de empleos anuales, pero los datos muestran que la mayoría de esos contratos son temporales, incluso solo de días. Según Eurostat, España es uno de los países europeos con más empleo temporal forzoso. Y los empleos temporales no son empleos de verdad, porque no hay seguridad ni futuro.

El colmo de mentir es que Rajoy pretenda que pobreza y desigualdad han disminuido. ¿De dónde lo saca cuando la carencia material severa afecta al 6% de población y trabajadores con empleo pero pobres ya son 15%? Además hoy hay más riesgo de exclusión social que cuando Rajoy ganó las elecciones en 2011, como documentan ONG de desarrollo y solidarias.

Como escribe el filósofo Paolo Flores D’Arcais, las libertades públicas y las mentiras políticas son inversamente proporcionales. El volumen tolerado de mentiras de políticos muestra la calidad de una democracia, porque la democracia exige veracidad.

La corrupción de la democracia supone mentiras, además de agredir la justicia, aumentar la desigualdad y violar derechos de la ciudadanía.

Como escribe el periodista Antonio Galeote, “la corrupción mental empieza en las palabras, en el lenguaje. Las palabras son importantes. Son el primer paso para comprender, pues si no se llama a las cosas por su nombre, si se acepta la mentira de los agresores, se acaba justificando lo injustificable”.

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De austeridades, recortes, derechos y pillajes

En España ya hay 1.800.000 familias con todos sus miembros en paro. Cuatro de cada diez familias no pueden hacer frente a gastos imprevistos y tienen dificultades para pagar facturas. Y además no pueden poner calefacción suficiente en la vivienda todos los días. Solo un botón de muestra de la malhadada dicha crisis.

 

Esas situaciones tienen mucho que ver con la austeridad presupuestaria que se impone de modo implacable. Los recortes. Una austeridad que pretenden justificar porque esos “recortes dolorosos” son para “ahorrar” y así reducir el déficit. Pero el Gobierno del Reino de España recorta, sí y mucho, pero no ahorra. Gasta más que el año pasado. En agosto el déficit público ya subía a 48.000 millones de euros; 8.400 millones más que el déficit indicado por la Unión Europea para todo el año.

 

 

¿Cómo es eso? Joan Arnau desvela, a modo de inventario, que, por ejemplo, las subvenciones del gobierno a las empresas eléctricas han aumentado ¡un 28%! Y el pago de intereses de la deuda ha subido más de un 9%. Se recorta sanidad, educación, sueldos, prestaciones a parados, ahora las pensiones… Pero al mismo tiempo se dan miles de millones de dinero público a la banca. Dice Arnau que es el “atraco perfecto”.

 

 

¿Cuánto dinero público se ha dado a los bancos? Dinero público recaudado de los impuestos que pagan la ciudadanía, las clases trabajadoras. El Banco de España ha informado que las ayudas públicas a bancos y cajas de ahorros de 2009 a 2013 fueron 61.366 millones de euros. Oficialmente. Pero esa cifra no incluye otras ayudas como avales, compra de activos tóxicos… Según cálculos de la Plataforma por una Banca Pública, a finales de 2012 el sector financiero español había recibido ya más de 632.000 millones de euros de ayudas públicas. En esa astronómica cantidad se incluyen también los grandes préstamos a bajísimo interés del Banco Central Europeo, que también provienen de los impuestos de la ciudadanía. Un dineral.

 

 

Sufrimos una austeridad predadora, pero el déficit no disminuye. Y así seguirá, porque la austeridad no reduce el déficit sino que asegura el bajón de la demanda y la reducción de la actividad económica. Freno y recesión.

 

 

Los letales recortes no son un problema exclusivo de España ni siquiera de Europa. Según un informe elaborado por Isabel Ortiz y Mathew Cummins, de 2010 a 2012, 98 gobiernos de otros tantos países rebajaron salarios públicos y presupuestos de sanidad y educación. En 86 países además rebajaron las pensiones y en 32 se legisló un despido más fácil y barato, además de aumentar el IVA sobre productos básicos en 94 países, lo que supuso un evidente aumento de precios y pérdida de capacidad adquisitiva.

 

 

El informe de Oxfam Intermón “La trampa de la austeridad” denuncia que “si continúan las medidas de austeridad, en 2025 habrá de 15 a 25 millones de europeos más que serán pobres”. Oxfam afirma además que “hay claras semejanzas entre los programas europeos de austeridad y las ruinosas políticas de ajuste estructural impuestas a América Latina, Este Asiático y África subsahariana de 1980 a final de los noventa”, con los nefastos resultados conocidos. La historia se repite, porque el capitalismo es insaciable.

 

 

No nos engañemos, la austeridad tiene como fin principal desmontar el Estado social, además de pagar a los bancos y especuladores de deuda pública. Ahora, además, el Consejo de Europa ha publicado un informe sobre España donde denuncia de forma explícita que la austeridad viola los derechos humanos y “los recortes en presupuestos sociales, educativos y de salud han conducido a un preocupante aumento de la pobreza de las familias en España (…) y las actuaciones en salud y educación vulneran las convenciones de la ONU“.

 

 

Bajo el paraguas de la austeridad, la ciudadanía sufre un saqueo incesante de bienes y rentas; una sistemática violación de sus derechos. Pero además pretenden que se comulgue con ruedas de molino al presentar esa rapiña como algo inevitable. Como rayos en una tormenta o el sabor salado del agua de mar.

 

 

Falso.

 

 

Esta austeridad destructora no es más que una versión sofisticada y elaborada de un atraco a gran escala, un robo organizado masivo, un pillaje muy planificado. Un saqueo evidente de las rentas de las clases trabajadoras desviadas sin el menor pudor ni disimulo hacia el capital y los capitalistas.

 

 

Por tanto, menos falacias y embustes sobre la necesidad de las políticas de austeridad perpetradas y lo inevitable de las mismas. Los atracos, robos, pillajes y saqueos a esa escala son crímenes, graves violaciones de derechos, y no hay presunta necesidad que valga. Nada que los justifique. Y la ciudadanía ha de ser muy consciente de ello.