Elusión fiscal en la Unión Europea, el enemigo en casa

Elusión fiscal es no pagar impuestos aprovechando agujeros y lagunas de leyes fiscales. También lo es aprovecharse de la falta de coordinación de los ministerios de Hacienda de la Unión Europea y de la innegable falta de voluntad política de acabar con la elusión de los gobiernos de la UE.

Quienes se dedican a eludir impuestos profesionalmente (gabinetes jurídicos, asesorías fiscales…) dicen que la elusión es legal. Tal vez. Pero habrá que ahondar más en esa presunta legalidad. Si se violan los derechos de la ciudadanía, como se hace con la elusión, ¿qué valor tiene la legalidad? Como explicaba Martín Luther King, lo que hizo Hitler era legal. ¿La legalidad hitleriana justifica los crímenes nazis? Por supuesto que no. Entonces ¿por qué la ‘legalidad’ de la elusión fiscal ha de justificarla?

La elusión fiscal significa un gravísimo perjuicio para las arcas públicas; para la ciudadanía, cuyos derechos y servicios básicos ha de garantizar el Estado. Perjudicar a la gente, vulnerar sus derechos, es lesionar un bien jurídico y lesionar un bien jurídico debe ser considerado delito.

Google, Amazon, Microsoft, Mc Donald, Apple o corporaciones mineras eluden impuestos a lo grande. En 2011 Google montó una sociedad pantalla en las Bermudas, transfirió desde EEUU a esa empresa ficticia beneficios de 10.000 millones de dólares y eludió pagar 2.000 millones de impuestos.

Los beneficios de las multinacionales viajan de países desarrollados a paraísos fiscales, pero antes pasan por países más benévolos fiscalmente para ir desdibujando los beneficios hasta llegar a un paraíso fiscal donde simplemente no pagan impuestos. Cabe recordar ahora que 34 grandes empresas españolas que cotizan en Bolsa de las 35 del exclusivo Ibex tienen 890 filiales en paraísos fiscales. ¿Para qué las quieren si no es para eludir impuestos? Las transferencias que tejen las elusiones fiscales milmillonarias son posibles por una tropa de intermediarios, banqueros, contables, abogados, asesores fiscales… Habría que empezar a fijarse en esa gente “necesaria” para eludir.

Y tal vez deban establecerse nuevos tipos penales, porque la realidad que la Comisión Europea no niega es que la elusión hace perder de 50.000 a 70.000 millones de euros al año. Ahora, la Comisión Europea pretende afrontar la elusión fiscal con una directiva contra la “erosión de la base imponible y el traslado de beneficios” (BEPS por sus siglas en inglés). Pero esa directiva no propone sanción alguna por ayudar a que las multinacionales paguen menos impuestos, que es lo que ocurre. Además, las medidas propuestas no son obligatorias; dependen de la voluntad del gobierno de cada país. Nada que ver con la obligatoriedad de las directivas que imponen reducir el déficit.

¿Es creíble que Luxemburgo, Austria o Irlanda, que actúan como paraísos fiscales, vayan en serio contra la elusión fiscal? ¿O que lo haga Reino Unido, con sus paraísos fiscales en las islas del Canal y la City de Londres que blanquea millones con la compraventa de carísimos inmuebles de lujo?

La directiva de la Unión Europea contra la elusión fiscal es como tomar aspirina para aliviar el dolor de cabeza causado por un tumor, en vez de extirparlo. Y, para mayor bochorno, como no hay medida positiva de la UE que no se acompañe de algún párrafo o condición que la haga inútil, la directiva contra BEPS no se aplica a bancos ni a Sicav. Bancos y sociedades de inversión de capital variable transferirán beneficios donde les dé la gana para pagar menos impuestos.

Según el grupo los Verdes del Parlamento Europeo, Inditex, propietaria de la cadena de tiendas de moda Zara, eludió pagar 600 millones de euros de impuestos de 2011 a 2014 en Holanda, Irlanda y Suiza por un fino encaje de bolillos de ingeniería fiscal. Según el grupo ecologista, Inditex ha pagado solo 15% de impuestos en Holanda y 12% en Irlanda. Un regalo.

En 2014 Apple pagó un tipo impositivo de 0,001% (¡cinco milésimas de unidad!) como impuesto corporativo por los beneficios registrados en Irlanda. Según la Comisión Europea, el gobierno irlandés permitió que Apple no pagara 14.500 millones de dólares de impuestos que debería haber abonado. Además ha dictaminado que Bélgica había otorgado ventajas fiscales a 35 multinacionales para pagar muchos menos impuestos. Pero no hacen nada.

Tenemos al enemigo en casa. Algo habrá que hacer.

La lucha contra los paraísos fiscales es prioritaria

Los gobiernos europeos recortan más y más los presupuestos sociales, violando derechos de millones de ciudadanos. Ahora la Unión Europea exige que en España (25% de paro) se despida a miles de trabajadores bancarios de sus entidades financieras (no a los banqueros, claro)que serán recapitalizadas con dinero europeo: 40.000 millones de euros para rescatar a los banqueros españoles y diez mil asalariados de banca, al paro.

Además, el gobierno conservador español ha constituido la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (el llamado “banco malo”) para limpiar los cuantiosos activos tóxicos de la banca, vendiendo millones de pisos invendibles hasta hoy, fruto de la enorme burbuja inmobiliaria española. Para vender tales activos tóxicos, el gobierno ha diseñado un retorcido producto financiero, los Fondos de Activos Bancarios (FAB), especie de batiburrillo de hipotecas de varios bancos. Y, para venderlos, el gobierno ofrece un obsceno incentivo fiscal: mirará hacia otro lado, si el dinero para comprar esos FAB proviene de paraísos fiscales. Es decir, dinero ilícito, fruto de algún delito, aunque solo sean la evasió

Pero, ¿no eran una lacra esos “paraísos”?

Desde la OCDE pretenden que ya solo restan seis paraísos fiscales, porque casi todos los paraísos cumplieron la condición impuesta por la misma OCDE para dejar de serlo: firmar doce convenios de intercambio de información fiscal y financiera con otros tantos estados. Lo hicieron, sí, pero tales convenios se firmaron con estados irrelevantes fiscal y financieramente (como Letonia) o entre paraísos fiscales, lo que hace inútiles esos convenios.

Como dice un cínico aristócrata en “El gatopardo” de Lampedusa, conviene que algo cambie para que todo siga igual. Y todo sigue igual. Continúa habiendo más de setenta paraísos fiscales que ocultan gran parte de la riqueza mundial y son refugio seguro de las fortunas de evasores de impuestos, corruptos, criminales organizados e incluso terroristas.

Según Tax Justice Network, gran parte de activos financieros mundiales, entre 21 y 32 billones (con doce ceros) de dólares, no paga impuestos. Y no los paga porque se ocultan en paraísos fiscales.

Según Xavier Harel, investigador y autor de La grande évasion: le vrai scandale des paradis fiscaux, del 30 al 40% de impuestos que deberían recaudar los países en desarrollo (es decir, pobres)terminan en paraísos fiscales: un billón de dólares a sumar a la fuga de capitales desde el mundo empobrecido. Pero en el mundo rico no va mucho mejor. En Francia solo cuatro de las cuarenta mayores empresas pagan los impuestos debidos por beneficios. En Reino Unido, 466 empresas de las 700 mayores corporaciones pagaron menos de 15 millones de dólares en impuestos por ganancias en 2005 y 2006, mientras las otras 436 simplemente no pagaron. Según Harel, los impuestos eludidos y evadidos cuestan a la Unión Europea 200.000 millones de euros anuales, un 15% menos que los presupuestos generales del Reino de España para 2013.

¿Hay conciencia de qué significa que los estados de países empobrecidos (y también los desarrollados) dejen de recibir esos cientos de miles de millones en la era de los recortes sociales, de las violaciones continuas de derechos esenciales de la ciudadanía y del aumento indecente de la pobreza? Pues que no quepa duda alguna de que los paraísos fiscales tienen mucho que ver con esos inmensos y obscenos impagos de impuestos. Por activa o por pasiva.

Por cierto, ¿con quién habrá firmado convenios bilaterales Suiza, paraíso fiscal por excelencia? Suiza que, tras conocerse el maquillaje perpetrado por la OCDE para simular que ya no quedan paraísos fiscales, tranquilizó a las grandes fortunas y empresas que ocultan sus dineros blindados en bancos suizos. Suiza garantizaba por escrito el secreto bancario en cualquier caso. Buena prueba de su amor por lo secreto es y su servil lealtad a los más ricos y defraudadores es que Suiza ha pedido la extradición del informático Hervé Daniel Falciani, encarcelado en España, por haber revelado una larga lista de 2000 grandes defraudadores fiscales europeos (es decir, delincuentes). Es el mundo al revés.

En inglés, delito y crimen no se distinguen; en ambos casos es crime. Pero en castellano puede haber un delito con considerable sanción penal que no sea un crimen (ser miembro de un partido en la dictadura franquista, por ejemplo) y un crimen que no sea delito, porque no esté tipificado en el código penal. Y ese es el caso; los paraísos fiscales son auténticos centros criminales por lo que permiten, facilitan y ocultan. Aunque lo que hacen y omiten aún no se tipifique como delito.

La lucha ciudadana contra los paraísos fiscales es prioritaria, por difícil e irrealizable que parezca. En 1900 también parecía imposible que las mujeres pudieran votar.

El regreso de los sicarios económicos

Hace seis años, el estadounidense John Perkins escribió Confesiones de un sicario económico. Él lo fue. Un sicario es un asesino a sueldo. Los ‘sicarios económicos’ perpetraban delitos económicos, crímenes que transgredían leyes y los principios de mercado y competencia, que tanto dicen venerar los neoliberales. Los sicarios económicos de antaño alteraron las situaciones económicas de países ricos en recursos naturales y los hicieran fluir torticeramente hacia corporaciones y bancos estadounidenses. Tal conducta delictiva fue perpetrada “utilizando sobre todo la manipulación económica, la estafa, la intoxicación informativa y el fraude”, confiesa Perkins.

Hoy los medios utilizados parecen diferentes y los actuales sicarios económicos no sirven sólo a la clase privilegiada estadounidense sino a la clase privilegiada global: unos escasos millones contra 6.500 millones de ciudadanos.

Quienes perpetran hoy los crímenes económicos son más heterogéneos. Esos nuevos sicarios son políticos profesionales, están en periódicos y televisiones, en agencias de calificación, en bancos centrales, ministerios económicos, consejos directivos de bancos, comités directivos de grandes empresas y dirección de poderosas corporaciones…

La mayoría de sicarios económicos (que son parte de la minoría privilegiada y están a su servicio) utilizan prioritariamente la desinformación, la ocultación y, sobre todo, el miedo.  En eso coinciden con los sicarios económicos precursores. Con el miedo, el rumor y la falsedad los nuevos sicarios económicos logran grandes beneficios para pocos. Han hecho suya aquella letra de la canción: “guarda ese miedo que lo vela todo”. Miedo y engaño. Por ejemplo, las ruinosas hipotecas basura hicieron ganar mucho dinero a los directivos de la banca Goldman Sachs, precisamente porque fueron un fracaso financiero. ¿Qué sistema económico es éste que permite obtener ingentes beneficios con el fracaso y la mentira?

El profesor Juan Torres nos ha contado la película protagonizada por los nuevos sicarios económicos. Fue así: Los bancos privados pudieron emitir deuda (una forma de crear dinero). Por cierto, en las últimas décadas, la banca emitió más deuda que nunca. Pero no para financiar la economía real: para comprar y vender deuda; para especular con la deuda. Nada que ver con financiar la creación de productos y servicios. Nada que ver con la economía real.

No satisfecha, la banca inventó nuevos modos de vender la deuda por medio de la denominada ingeniería financiera o contabilidad imaginativa. Y difundió su basura por todo el mundo, aunque sabían que los nuevos productos especulativos de deuda no tenían la menor garantía. Y, como nadie controlaba nada ni ponía freno alguno, la banca hizo crecer y crecer la bola de nieve. Y los riesgos eran cada vez mayores. Al mismo tiempo, la banca ocultaba todo con la imprescindible complicidad de las agencias de calificación. Así engañaron al mundo simulando que toda esa basura financiera era rentable. Pero sabían que no era así. Los nuevos sicarios económicos crearon e hicieron crecer la enorme bola de nieve de la deuda. Pero detrás sólo había humo y aire.

Y al final, estalló.

Y en ésas estamos sin poder avanzar ni un paso para salir del lodazal. Ahora la nueva forma que toma la crisis es agitar el fantasma de la deuda pública y la falta de liquidez de muchos bancos. ¿Y qué respuesta se da desde la zona oscura de los sicarios económicos? Recortes públicos y sociales más una fe histérica en reducir el déficit público. La muy neoliberal Comisión Europea, por ejemplo, abrirá el fondo de emergencia de ayuda al euro (750.000 millones de euros, que son casi un millón de millones de dólares) para que cualquier país de la Unión Europea pueda recapitalizar sus bancos. Más de lo mismo. Más ayuda para los bancos, para la minoría privilegiada.

Por cierto, el Nobel de economía Stigtliz dijo hace unas semanas que si con los muchos billones de dólares y euros con los que los gobiernos han rescatado bancos se hubiera reinstaurado una banca pública, ya estaríamos saliendo de la crisis.

En fin, según el diccionario de la lengua española, estafar es “provocar un perjuicio patrimonial a alguien mediante engaño con ánimo de lucro para conseguir dinero con artificios con ánimo de no pagar”. ¿Está claro? En el Código penal español, por ejemplo, la estafa se castiga con penas de prisión de cuatro a ocho años y en otros es similar ¿Para cuándo la utilización del derecho penal como medio imprescindible contra los sicarios económicos para salir de la crisis?