Crisis, antiterrorismo y violencia armada

Junto al saqueo de rentas de la clase trabajadora y de la ciudadanía, más el vaciado de la democracia, el antiterrorismo y la violencia armada organizada son la otra gran amenaza contra los pueblos. Buena muestra es lo ocurrido en Iguala (México). En octubre pasado, en el estado de Guerrero, desaparecieron 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa. En México, las escuelas Normales son muy cercanas al campesinado, a la clase trabajadora y a sus reivindicaciones. Se dijo que un grupo narcotraficante era el responsable de la desaparición forzada y sí, pero no solo. Como tantas veces desde 1968, fue una acción conjunta de agentes de fuerzas de seguridad y escuadrón de la muerte.

Como ha escrito Raúl Zibechi, sirva este caso para dejar ya de hablar del narcotráfico como algo distinto a otros negocios de las élites, pues hay alianza real entre éstas y violencia armada organizada. Recordemos los precedentes históricos, recuerda Zibechi; piratas y corsarios actuaron en el enfrentamiento de los imperios español, inglés y francés en el siglo XVII, sin olvidar los pactos de Estados Unidos con la Mafia en la conquista de Sicilia durante la II Guerra Mundial entre otros.

Hoy, recuerda Zibechi, Colombia ha sido tierra experimental de utilización de criminales organizados contra la izquierda y los movimientos populares. Un informe de 1990 de Americas Watch, sección de Human Rights Watch, demostró que el cártel de Medellín de Pablo Escobar asesinó sistemáticamente a sindicalistas, políticos de izquierda, defensores de derechos humanos, periodistas y profesores. Luego, los paramilitares cogieron el testigo de esa alianza de élites, terroristas y cloacas del Estado. La experiencia colombiana se aplica hoy en México y Guatemala, disponible para ser utilizada cuando y donde los intereses de las élites lo precisen. Pues no hay diferencia de objetivos entre crimen organizado y élite económica.

En línea semejante, Jeremy Keenan denunció que la ultraderecha estadounidense creó en 1997 un programa para la dominación mundial de Estados Unidos por medio del proyecto Estrategia, Fuerzas y Recursos para un Nuevo Siglo. Ahí se reconocía que “el proceso para el dominio de Estados Unidos será largo, salvo que ocurra algún evento catastrófico como un nuevo Pearl Harbor”. El ataque japonés a Pearl Harbor fue el hecho que hizo entrar en guerra a Estados Unidos y no cabe duda de que los atentados del 11-S en Nueva York fueron ese nuevo Pearl Harbor esperado. A partir del 11-S, la guerra contra el terrorismo ha sido el casus belli, el pretexto, para militarizar regiones según los intereses de las élites.

Por ejemplo, en 2001 el presidente Bush definió el petróleo africano como recurso nacional estratégico que Estados Unidos debía controlar militarmente. Keenan ha explicado que Estados Unidos usó la guerra contra el terrorismo para militarizar África, pero como ahí no había terrorismo, lo fabricaron. En 2002, se creó el grupo P2OG de operaciones encubiertas para estimular reacciones terroristas. Keenan recuerda que en 2003 la primera operación conocida provocó el secuestro de 32 turistas europeos por un grupo hasta entonces desconocido, dirigido por un oficial de inteligencia argelino al servicio de Estados Unidos. El Pentágono calificó entonces el Sahara-Sahel como zona terrorista y, tras diez años de política antiterrorista donde no había terrorismo, Mali, Niger y Chad si son ya zona de guerra. Un vistazo al mapa de conflictos armados (Afganistán, Somalia, Libia, Sudán del Sur, República Centroafricana, Este del Congo, Níger, Ucrania…) y a los recursos de esos países o su importancia geoestratégica permiten ver el mundo de otro modo.

¿Qué decir de Irak, donde se ha gestado la mayor parte de grupos terroristas del siglo XXI tras la invasión y ocupación angloamericana? O en Siria surge de repente un implacable Estado Islámico que asesina a mansalva. El historiador Robert Freeman afirma que el Estado Islámico fue creado por Estados Unidos al convencer a Arabia Saudita de que financiara a los rebeldes sunitas de Siria, precedentes del Estado Islámico. Ya ocurrió en Afganistán. Estados Unidos financió y entrenó a guerrilleros musulmanes que expulsaron a los soviéticos y derrocaron el gobierno para sustituirlo por la dictadura talibán. Los pueblos han de tomar buena nota de que las élites recurren a la violencia armada, oficial y descarada, encubierta o disfrazada, para continuar el saqueo que llaman crisis.

Austeridad, evasión fiscal y democracia auténtica

La austeridad que hoy se impone tiene gravísimas consecuencias. Más desempleo y más pobreza, más enfermedades y más suicidios. La austeridad mata, como titula David Sucker un concienzudo estudio al respecto. Cabe hurgar por tanto el origen y responsables de la malhadada austeridad.

La austeridad se cuece cuando la minoría rica comprueba que se acaban las vacas gordas. Años setenta. Grandes empresarios, banca y grandes fortunas ven reducirse sus beneficios. Ni siquiera la explotación de países empobrecidos evita la merma. Entonces se empezó a rebajar impuestos a los ricos, mientras el fraude fiscal devenía endémico y la economía se financiarizaba. No producir bienes y servicios, sino pura especulación financiera; por cada dólar invertido en economía real, 60 en pura especulación. La economía se convierte en un casino.

 

El proceso se acelera en 2008 cuando se hunde Lehman Brothers, “intoxicado” hasta las cejas. Su balance, pura filfa y humo, pues buena parte de activos eran deudas que jamás se cobrarían; hipotecas-basura “titulizadas”, camufladas. Hipotecas-basura que los diez mayores bancos de inversión vendieron, engañando a todo el mundo, con la calificación de muy seguras y rentables por las oscuras agencias de rating. Es la crisis.

 

El sistema financiero se tambaleó y los gobiernos acudieron raudos a inyectar muchísimo dinero para salvarlo. Los estados se endeudaron para ayudar a la banca y entonces surgieron trileros, timadores de toco mocho y de la estampita vociferando que el déficit público era inaceptable y se imponía la austeridad. Naturalmente para que los estados ahorraran y pudieran pagar intereses de deuda pública a la banca; deuda que habían comprado con barato dinero público del Banco Central Europeo. Y los gobiernos ahorraron a costa de la mayoría. En beneficio de la minoría rica.

 

¿Cuántos forman esa minoría que se beneficia de la austeridad y la supresión de derechos? Según el Informe anual de Riqueza en el Mundo 2013 de RBC Wealth Management y Capgemini, en España hay 144.600 poseedores de más un millón de dólares y en EEUU, tres millones y tres cuartos de millón. En todo el mundo, 12 millones. Un ridículo 0,17% de población contra 7.000 millones de personas.

 

Minoría no solo codiciosa y especuladora, sino también delincuente. Manipulan tipos, estafan a clientes, ocultan riesgos, se lucran con información privilegiada… y, especialmente, evaden impuestos. Pagan poquísimos impuestos, pero les parece demasiado. Y esconden sus fortunas.

 

Quienes evaden impuestos precisan blanquear su sucio dinero. Gracias a los paraísos fiscales y a buena parte de la banca. El barrio financiero de Londres (la City), por ejemplo, es el mayor lavadero de dinero negro del mundo. El blanqueo hace sorprendentes compañeros de cama, pues tanto necesita blanquear dinero sucio quien especula con fondo de inversión y no quiere pagar un duro de impuestos como el narcotraficante que vende cocaína. Como muestra, la actuación del banco británico HSBC. Según el Senado de los Estados Unidos, HSBC aceptó que criminales del mundo usaran sus servicios para blanquear ingentes cantidades de dinero del narcotráfico. También blanqueó Standard Chartered… Y otros muchos.

 

El agujero de impuestos evadidos alcanza el billón de dólares: más que los presupuestos de 176 países. Si ese billón se abonara, se acabaría con la pobreza, se doblarían las energías limpias y todos los niños del mundo estarían escolarizados.

 

Por el contrario, las crisis de las últimas décadas, y sobre todo esta crisis, han empobrecido a millones, provocado hambrunas y hecho sufrir a miles de millones. Y, según Naciones Unidas, la especulación con dinero blanqueado del crimen organizado ha contribuido a agravar las crisis financieras y económicas de las últimas décadas. Porque, como denuncia también la ONU, “la penetración de los sindicatos del crimen en las finanzas fue facilitada por los programas de ajuste estructural impuestos a los países endeudados para poder acceder a préstamos del Fondo Monetario Internacional”. Más claro…

 

La evasión de impuestos es delito muy grave, porque en democracia evadir impuestos es robar a la ciudadanía. Es así porque los impuestos justos, progresivos y suficientes son condición indiscutible de la democracia de verdad. Pues no hay libertad ni justicia sin asegurar la independencia material que garantiza una vida digna a toda la ciudadanía. Y eso se logra con una fiscalidad justa que permite al estado redistribuir la riqueza, ofrecer servicios públicos esenciales y protección social.

 

Eurovegas o gobernar para los ricos

Sheldon Adelson, uno de los hombres más ricos del mundo, pretende construir y explotar un complejo de casinos y hoteles, Eurovegas, en Madrid. Con la absoluta servidumbre y obscena complicidad del gobierno regional y del gobierno del Partido Popular.

Las indecentes facilidades para instalar Eurovegas en la Comunidad de Madrid (que otras comunidades autónomas también anhelaban con la misma falta de dignidad), demuestran que Europa ya es un contubernio de estados fallidos donde se gobierna con descaro a favor de la minoría rica. En el caso de Eurovegas, gracias a esa servidumbre gubernamental, ese escabroso proyecto se convertirá en una sospechosa área libre de cualquier control estatal, que será ocupada por defraudadores, jugadores, ludópatas, evasores de impuestos, camellos y rufianes.

En cuanto al volumen de deshachatez gubernamental, la Comunidad de Madrid ha aprobado una Ley de Medidas Fiscales y Administrativas para beneficiar a Eurovegas. Desde la primera página queda claro ese objetivo, porque es evidente que Eurovegas pagará muchos menos impuestos de los que debería, recibirá generosas subvenciones públicas y disfrutara de otras significativas excepciones legales, como permitir fumar en el interior de los casinos. Además, el gobierno construirá las infraestructuras que Eurovegas precise (tramos de autopista, estación de AVE, aeropuerto de aviones privados…) y expropiará todos los terrenos necesarios para edificar los casinos y hoteles. También se le pagarán a Eurovegas 9.000 euros por cada trabajador contratado y se le rebajará hasta un 95% el impuesto sobre bienes inmuebles, más 2.500 millones de euros en avales del estado a los bancos que inviertan en Eurovegas. ¿Quién da más?

Michael Leven, alto ejecutivo de Las Vegas Sands Corporation, promotora de Eurovegas, confesó sin rubor que en Madrid. se reúnen con el gobierno con frecuencia para lograr las ayudas e incentivos que necesitan en la licitación y adquisición de terrenos; también para conseguir financiación y para conocer las leyes que se aprobarán a favor de Eurovegas según las exigencias que Adelson hizo públicas al anunciar que instalaría Eurovegas en España .

Si consideramos que los casinos no producen nada, pues el dinero solo cambia de manos, y si además Eurovegas es un coste enorme para las arcas públicas (es decir, los bolsillos de la ciudadanía en última instancia),  ¿por qué Eurovegas? Desde los gobiernos de la Comunidad de Madrid y de España aseguran que Eurovegas creará 164.000 empleos directos y 97.000 indirectos. De ahí las facilidades, dicen. Pero todos los casinos y hoteles de Las Vegas Sand Corporation en Macao, Singapur y Nevada solo dan trabajo a 34.000 personas y, además, la mayoría son empleos de baja calidad. ¿Por qué en España se habrían de multiplicar casi por cinco los empleos de los casinos y hoteles de Eurovegas? No cuela. La plataforma ciudadana “Eurovegas No” ha calculado que, en el mejor y más favorable de los casos, se crearían 28.000 empleos en la construcción del complejo, mantenimiento, funcionamiento y atención en los casinos, hoteles y otras instalaciones. Cifra muy lejana de la delirante fantasía de más de un cuarto de millón de empleos.

Aparte de que Eurovegas no beneficia a la ciudadanía económicamente, hay otras consecuencias muy indeseables. Ya un vocal del Consejo General del Poder Judicial, José Manuel Gómez Benítez, denunció que Eurovegas será un “foco de corrupción” y un “núcleo de actuaciones mafiosas”, y advirtió de que, si se instala en España, será difícilmente controlable.

Si añadimos además que el Departamento de Justicia de EEUU investiga a Adelson por permitir la prostitución en sus casinos y hoteles de China y por sobornar a las autoridades locales (presuntamente), como también lo investigan la Comisión del Mercado de Valores de EEUU y el organismo regulador del juego del estado de Nevada por diverdas oscuridades y trapicheos (presuntamente), podemos concluir que no es inteligente, sensato, adecuado ni deseable que Eurovegas se instale en lugar alguno del Reino de España. Además, las prebendas y excepciones fiscales que se concederán a Eurovegas para pagar muchos menos impuestos o apenas pagarlos por premios y cantidades en juego, convertirán a la Comunidad de Madrid en un auténtico paraíso fiscal. Sin olvidar que, como ha ocurrido en Macao, junto a los casinos crece la prostitución, la ludopatía y el consumo de drogas, además de aparecer la delincuencia organizada. ¿Para qué nadie con dos dedos de frente necesita algo como Eurovegas?

Un sistema gangsteril

Según la ONU, el crimen organizado supone el 3,6% del Producto Interior Bruto mundial. Y el blanqueo de dinero de ese crimen por el sistema financiero es el 2,7% del PIB mundial. En 2009, 1 billón seiscientos mil millones de dólares criminales entraron en el sistema financiero para blanquearse. Y se quedaron. Sólo se descubrieron e incautaron algo más de 300 millones de dólares (un 0, 2%). Calderilla. ¿Por qué será?
La economía criminal global es tráfico de drogas, personas, vida silvestre, órganos y armas; extorsión, fraude y robo. Los gángsters amenazan, extorsionan, prestan con intereses usurarios, recurren a la violencia física, fuerzan o alteran muchas vidas, eliminan competidores, personas molestas o testigos, rechazan toda regla o control… Solo conseguir grandes beneficios. Solo ganar más, siempre y como sea.
La ONU ha convocado congresos y convenciones para luchar contra el crimen organizado, pero no se avanza. ¿Por qué? Como asegura el magistrado Jean de Maillard, “sistema financiero y criminalidad organizada se refuerzan mutuamente”. Porque quienes forman la economía criminal global hacen muy suyo el dogma neoliberal. Y el capitalismo neoliberal ha hecho posible el crecimiento de la economía criminal global. Una progresión criminal de tal volumen que las economías de muchos países (Italia, Rusia, Colombia, México, Perú, Turquía, Birmania, Afganistán, Tailandia, Japón, Taiwán, Honk Kong, Austria, Luxemburgo…) no se comprenden sin las redes criminales actuando en ellas. Claro que la economía criminal existe también porque hay paraísos fiscales, cuentas corrientes secretas, secreto bancario y movimiento de capitales financieros sin control ni reglamentación alguna. ¿Algún gobierno de país rico, FMI, Banco Central o similar ha mostrado interés real en cambiar tal situación?
En otro orden de cosas, aparentemente diferente, Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, antaño era el encargado de Golden Sachs para vender en Europa productos financieros “Swap”. Por ejemplo. Unos “Swaps” que permitieron maquillar la deuda griega para que Grecia cumpliera (aparentemente) los requisitos para ingresar en la zona euro. Draghi vendía “Swaps” y el gobernador del Banco Central de Grecia, Lucas Papademos, los compraba. Papademos es hoy jefe del gobierno griego, impuesto por FMI, Banco Central Europeo y Comisión Europea. ¿Sorprendente?
En una secuencia de Cayo Largo de John Houston, amenaza tormenta en los cayos de Florida. Y varias personas permanecen encerradas en un hotel: unos gángsters con su jefe (Johny Rocco), el dueño del hotel, su nuera y un oficial americano que regresa de la Segunda Guerra Mundial. En un momento de tensión, el soldado pregunta a nadie: “¿Qué quiere Rocco?” Y se responde: “Quiere más”. El gángster asiente: “Eso es, quiero más”. El oficial pregunta de nuevo: “¿Alguna vez tendrá Rocco bastante?” Y el gángster no le deja continuar: “Nunca tengo bastante”.
Banca internacional, fondos de inversión, especuladores financieros todos, FMI, BCE, Comisión Europea… nunca parecen tener bastante. Estrujan a Grecia hasta sacarle la última gota; acogotan a España forzando más recortes; lo mismo con Portugal, Italia… Realmente, nunca tienen bastante.  ¿Y después?
No reactivación económica, ciertamente. Las consecuencias las conocemos de tiempo. Cientos de miles, sin casa; aumentan paro y pobreza en Europa (115 millones de ciudadanos en riesgo de pobreza o exclusión social), millones de familias forzadas a una economía de guerra, aumentan un 40% los suicidios en Grecia…
Pero no todo es negativo, hombre. El Banco Central Europeo ha donado a la banca europea un billón de euros al 1% en los últimos cuatro meses. ¿Fluye el crédito de nuevo a las empresas y se reactiva la economía? Pues no, porque los bancos compran deuda de los estados y, con la inestimable ayuda de las oscuras agencias de rating, ganan 3 o 4% sin hacer nada.
Si, como el cine negro nos ha mostrado, gangsterismo es buscar y conseguir como sea el mayor beneficio posible, recurriendo a la violencia, soborno, engaño, malas artes, coacción y chantaje; sin reparar en nada para ganar dinero y más dinero; nunca tener bastante y rechazar de plano cualquier sombra de control o regulación… me da en la nariz que este sistema capitalista neoliberal es bastante gangsteril.
Y eso sin referirnos a las connivencias del sistema financiero con la economía criminal global, lavando su dinero sucio y otras gentilezas.
Un sistema bastante gangsteril

La lucha contra las drogas es interesada, inútil y perniciosa

Conocedor del feroz caos de la confrontación entre narcotraficantes y México, Vargas Llosa ha escrito “esta guerra, feroz, ha dejado ya más de quince mil muertos, incontables heridos y enormes daños materiales (…)”. Y añade el pavoroso testimonio de Felipe Calderón, presidente de México, de que “los cárteles se han infiltrado como una hiedra en todos los organismos del Estado y los sofocan, corrompen, paralizan o ponen a su servicio. Cuentan para ello con una formidable maquinaria económica, que les permite pagar a funcionarios, policías y políticos mejores salarios que la administración pública, y una infraestructura de terror capaz de liquidar a cualquiera, no importa cuán protegido esté”. Para concluir que “es absurdo declarar una guerra que los cárteles de la droga ya ganaron”, porque hay otra solución que “consiste en descriminalizar el consumo de drogas, tal como sostienen The Economist y buen número de juristas, profesores, sociólogos y científicos en el mundo”.

Incluso Vargas Llosa está por la despenalización de las drogas, pero ni caso.

Lo grave de la estúpida prohibición de las drogas es que sabemos desde tiempo las consecuencias de las prohibiciones de origen moral por la salud pública. Como escribe el filósofo Fernando Savater, “¿alguien cree de verdad que un negocio fabuloso, nacido precisamente de la prohibición de las drogas (sustancias que son deseadas por mucha gente), así como de la persecución de la venta de algo que quiere ser comprado, va a poder ser liquidado con prohibición y persecución?”.

Tenemos un esclarecedor antecedente en La Ley Seca de Estados Unidos (que prohibía las bebidas alcohólicas), derogada en 1933 por fracaso absoluto. Según el Senado que la derogó, las consecuencias de la prohibición fueron corrupción enorme, injusticia, la aparición de muchos más delincuentes más el establecimiento y fortalecimiento del crimen organizado.

Mientras se tramitaba la enmienda que derogaba esa ley, en 1933 se reunieron jefes de las mafias judía, italiana e irlandesa para elegir otra sustancia prohibida que sustituyera el alcohol que iba a ser legal. Arnold Rothstein, jefe de la mafia judía, aseguró que la prohibición de la heroína, decretada ese mismo año, los salvaría de los nefastos resultados económicos previsibles a causa de la legalidad del alcohol.

Además, la Prohibición en 12 años no consiguió que se redujera el consumo de alcohol; al contrario, durante la Ley Seca creció más de un 10% el número de bebedores en Estados Unidos. Al no haber control sanitario por el Estado de las bebidas alcohólicas, murieran 30.000 personas por ingerir licores con alcohol metílico y más de 100.000 sufrieran ceguera o parálisis parcial o total por la misma razón.

La irracionalidad de la lucha contra las drogas hizo escribir en 1986 a Antonio Pedrol Rius (hombre conservador que fue presidente del Consejo General de la Abogacía de España y de la Unión Iberoamericana de Colegios de Abogados) que “la guerra contra los narcotraficantes, tal y como se lleva con represión policial y judicial, se está perdiendo. Se lucha contra un monstruo económico que mueve miles de millones de dólares y corrompe. La única alternativa válida es darles la batalla en el campo económico. Vengo proponiendo reiteradamente que se declare la droga comercio del Estado. Se podrá comprar, pero se deberá adquirir al Estado. Si se vende a riguroso precio de coste, la competencia del narcotraficante, que vende a cien lo que le cuesta uno, será ruinosa”.

En 1998, más de 630 filósofos, escritores, jueces, juristas y políticos (entre ellos, 8 premios Nobel) pidieron a la ONU despenalizar todas las drogas. Según ellos, la guerra contra las drogas causa más daño que el consumo y abuso de drogas. Incluso Milton Friedman (padre del neoliberalismo  extremo, poco sospechoso de izquierdismo) dijo que la guerra contra las drogas está perdida de antemano y propuso legalizarlas todas.

Pero quienes se nutren de los gigantescos presupuestos de la lucha antidrogas tienen mucho que perder con la despenalización. Y a los gobiernos les va de perlas ese enemigo a abatir en que se han convertido las drogas.

Tenemos prohibición para rato. Y crimen organizado, potente corrupción en muchos estados… Y, además, drogas a mansalva, porque hay pocas cosas tan inútiles como la lucha contra las drogas.

Hay que acabar con los praísos fiscales

Los paraísos fiscales significan evasión fiscal, contagio de crisis financieras, fomento del crimen organizado y del narcotráfico e incluso sostén del terrorismo. Tan duro juicio es del FMI, OCDE y otros organismos internacionales. El director del FMI, Dominique Strauss-Kahn, ha incluso propuesto la vía fiscal como “dinamita para acabar con los paraísos fiscales, como se hizo con Al Capone en los años treinta”.

¡Bienvenidos a la razón y la justicia!

 

Según la OCDE, organización internacional de los treinta estados más desarrollados del mundo, los paraísos fiscales ocultan de 5 a 7 billones de dólares. Paraísos fiscales como Antillas Holandesas, Aruba, Bahamas, Bahrein, Bermudas, Islas Caimán, Islas Vírgenes, Mauricio, Samoa, Seychelles… Andorra, Chipre, Gibraltar, islas de Jersey y Man, Liechtenstein, Malta, Mónaco, San Marino y Luxemburgo. Estados de cartón-piedra sin actividad económica real.

 

No se pagan impuestos o casi nada y en ellos hay establecidos miles de bancos, entidades financieras, empresas pantalla, sociedades testaferro… Islas Vírgenes tiene registradas ¡700.000 empresas! y las Caimán manejan mil cuatrocientos billones (no billions) de dólares de activos bancarios.

 

En los paraísos fiscales hay, sobre todo, opacidad. Todo es oscuro y negro. Esa oscuridad permite ocultar datos, titulares de cuentas y toda información de operaciones financieras que en ellos o a través de ellos se realicen. Patente de corso para todo tipo de desmanes y delitos económicos. Y la crisis, ¿acaso no tienen que ver con la crisis?

 

Según Tax Justice Network, el dinero de los impuestos evadidos a través de paraísos fiscales supera los 255.000 millones de dólares anuales, quíntuplo de la cantidad necesaria para lograr los Objetivos del Milenio. El país más afectado es Estados Unidos, que ha dejado de ingresar entre 70.000 y 100.000 millones de dólares anuales. Reino Unido, 50.000 millones de dólares… Anualmente se evaden 600.000 millones de dólares hacia las decenas de paraísos fiscales. Aparecieron en los setenta, promovidos por los países más ricos, y la mitad están bajo bandera británica, pero muchos países europeos tienen su propio paraíso.

 

La OCDE recibió en el 2000 el encargo de identificar, acusar y sancionar con duras medidas los paraísos fiscales. Hasta que Bush ocupó la presidencia de Estados Unidos, la OCDE señaló 35 paraísos fiscales, 47 áreas tributarias preferenciales y 15 países que facilitan el lavado de dinero negro (entre ellos Rusia e Israel). Pero Bush canceló durante su mandato la persecución de los paraísos fiscales. Ocho años de impunidad.

 

Los siete países europeos más potentes económicamente (Alemania, Francia, Reino Unido, España, Italia, Holanda y República Checa),  ahora quieren “erradicar los paraísos fiscales”, están contra la opacidad y falta de control de los capitales y abogan por acciones definitivas contra paraísos fiscales y jurisdicciones que no colaboren contra la evasión fiscal, lavado de dinero y financiación del terrorismo. Quieren un sistema internacional de control financiero ‘sin lagunas’ e incluso amenazan con listas negras y sanciones.

Habrá que verlo. Porque desde hace años conocemos cuan perversos son los paraísos fiscales. Desde los ochenta sabemos, como denuncia José Vidal-Beneyto, que “son el arma del crimen, lugar de la abominación financiera, instrumento principal de la economía criminal, desde la evasión fiscal y blanqueo de dinero hasta el mercadeo de seres humanos, pasando por el botín de las extorsiones mafiosas, el tráfico de drogas y armas, la producción y comercialización de moneda falsa, el robo, estafas y contrabandos de todo tipo…, componentes de un volumen patrimonial que ya supera el 40% de la economía mundial legal. Dinero que no encontraría tan extraordinario acomodo para su conservación, producción y multiplicación sin los paraísos fiscales”. 

Bienvenidos los líderes europeos a la lucha contra el fraude, la evasión y el delito que se fundamentan en los paraísos fiscales. Pero si quieren que nos lo creamos, han de tomar medidas de inmediato contra los paraísos fiscales. Sin aplazamientos (hablaban del 2015). Sin amnistías fiscales (anunciaban  una “regularización fiscal progresiva”). Sin impunidad.

 

Los paraísos fiscales han sido durante años baluarte de negocios ocultos, del dinero más sucio y de un secretismo que ha protegido y protege el tráfico de drogas, personas, armas y la evasión fiscal. No podemos permitir que continúen actuando impunemente. Ahora, en la crisis, es cuando hay que acabar con ellos.