El Tribunal Supremo reconoce errores en la administración de justicia en crímenes machistas

Han pasado quince años desde que Felipe Rascón asesinase a su hija de siete años y se suicidara después en una visita del sistema establecido por un juez. Antes había habido reiteradas denuncias por violencia machista por la ex-esposa, Àngela González, y finalmente divorcio. El juez estableció un régimen de visitas a Andrea, la hija de los divorciados, y durante dos años Felipe Rascón vio a su hija en el lugar fijado por el juez, supervisado por un equipo de servicios sociales. Pero el juez modificó el régimen de visitas y permitió que Rascón pudiera llevarse a la niña y estuviera con ella a solas donde quisiera sin supervisión alguna, aunque los servicios sociales nunca dieron su visto bueno al régimen de visitas abierto. Pocos encuentros después de ese cambio, el 25 de abril de 2003, Felipe Rascón asesinó con dos disparos a su hija Andrea y luego se suicidó. Fue en la localidad de Arroyomolinos de la provincia de Madrid.

En los antecedentes del atroz crimen cabe destacar que la madre, Ángela González, había denunciado docenas de veces a su ex-marido por malos tratos, amenazas e intento de secuestro de la pequeña Andrea. Pero nunca hubo juicio alguna de esas denuncias. ¿Qué razones se esgrimieron por parte de la Justicia para no juzgar al denunciado maltratador?

La Convención de la ONU contra Toda Discriminación de la Mujer condenó a España

Tras el asesinato de la niña Andrea, la madre solicitó amparo justa compensación al Tribunal Constitucional, pero éste negó que la Justicia tuviese que asumir parte de la responsabilidad patrimonial por la muerte de la pequeña. El Constitucional no aceptó la petición pues consideró que el caso no tenía especial trascendencia constitucional y expresó en su dictamen que “lamentando profundamente el fatal desenlace, en el supuesto que nos ocupa no se aprecia que hubiese un funcionamiento anormal de la administración de Justicia”.

Sorprendente, vistos los resultados.

En el año 2014, la Convención de Naciones Unidas para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés), firmada y ratificada por España, condenó al Estado español por el asesinato de la pequeña Andrea. La CEDAW (The Convention on the Elimination of All Forms of Discrimination against Women) dictaminó que España había violado derechos fundamentales tanto de la madre Ángela González como de su hija Andrea y pedía, entre otras medidas, “una reparación adecuada y una indemnización integral proporcional” a la gravedad de los hechos. También exigía una investigación exhaustiva e imparcial para averiguar los fallos del funcionamiento de la Justicia y repararlos. Además exhortaba a que se tuvieran en cuenta los antecedentes de violencia machista al otorgar custodias y visitas a los hijos, no solo en el caso de Andrea. También pedía una formación obligatoria en materia de violencia de género para jueces y otros operadores jurídicos.

El tiempo pasó y Ángela González siguió su batalla por consegir justicia hasta que la cuestión llegó al Tribunal Supremo español. Antes, cuando la ONU condenó a España, el Gobierno de Mariano Rajoy había declarado que los dictámenes de la ONU no eran vinculantes para España y por tanto no tenía porque acatarlos. Pero eso no es cierto en absoluto. El Tribunal Supremo de España recién ha sentenciado que hay responsabilidad del Estado en la desprotección que sufrieron Ángela González y su hija Andrea y lo obliga a indemnizar a la madre con 600.000 euros.

La ley de Naciones Unidas obliga sin excusa alguna

La sentencia es muy importante porque sienta jurisprudencia y doctrina, va mucho más allá del caso concreto y deja muy clara la obligatoriedad del Reino de España de acatar las propuestas y recomendaciones de los comités de Naciones Unidas, así como de los tratados de derecho internacional firmados y ratificados por España.

Gobierno del PP y Ministerio Fiscal alegaron ante el Tribunal Supremo que en la Justicia española no hay un procedimiento para aplicar los dictámenes de Naciones Unidas y éstos no pueden anular sentencias dictadas por la justicia Española. Pero una vez más eso no es cierto. El Tribunal Supremo indica que los dictámenes de la CEDAW son vinculantes y de cumplimiento obligado, puesto que el Estado español firmó esa Convención en la que se indica que “los Estados se comprometen a adoptar todas las medidas necesarias en el ámbito nacional para conseguir la plena realización de los derechos reconocidos en la presente convención“.

La sentencia del alto tribunal español ratifica además, más allá del caso del asesinato de Andrea, la necesidad de que la Justicia adopte medidas adecuadas y eficaces que tengan en cuenta los antecedentes de violencia machista al concretar derechos de custodia y visitas de los hijos, para no arriesgar la seguridad de los menores.

El Supremo recuerda que el artículo 96 de la Constitución española reconoce como parte de la legislación nacional toda la normativa internacional firmada y ratificada por el gobierno y publicada en el Boletín Oficial del Estado, además de que el artículo 10.2 de la Constitución indica explícitamente que “las normas de derechos fundamentales se interpretan y aplican según la Declaración Universal de Derechos Humanos y los tratados y acuerdos internacionales sobre esa materia”.

Es decir, y sin posibilidad de interpretaciones torticeras, tratados y convenciones de la ONU son de obligado cumplimiento. ¿Es preciso elaborar leyes y normas nacionales para aplicarlos correcta y eficazmente? Pues se elaboran. Pero aún hay más, porque la sentencia del Supremo no se refiere solo al cumplimiento del dictamen de la CEDAW en el caso Ángela Gonzalez, sino que todas las propuestas de cualquier convenio internacional y de todos los comités de derechos humanos de la ONU obligan. Por tanto, no valen excusas de mal pagador de no haber un modo tal o cual para aplicar los acuerdos y convenciones de la ONU. Si no lo hay, tiene que haberlo y pronto para cumplir la legalidad internacional.

¿Hasta cuándo?

Al respecto de la legalidad, cabe recordar que el otoño pasado, alrededor del 1 de octubre, estalló el conflicto entre la Generalitat de Catalunya y el gobierno del PP. Entonces los dirigentes del PP se hartaron de reivindicar la legalidad y no se cansaron de repetir que el peor delito de los independentistas había sido actuar contra la legalidad… Pero no hay dos legalidades, una que me conviene y cito y otra que me paso por el arco de triunfo con la pretensión de que no obliga, como la condena de la CEDAW, por ejemplo. Pues lo cierto es que la condena del Reino de España por la ONU en 2014 ha sido ratificada y aumentada por sentencia del Tribunal Supremo.

Esa sentencia del Supremo reconoce que el Estado español se equivocó en el caso de Ángela González y su hija Andrea y que los errores cometidos “provocaron lesiones y daños que no tenían porque soportar. Hubo desprotección y clara situación de discriminación durante años antes y después de la muerte de la hija“. Imponer una indemnización de 600.000 euros reconoce esa falta de diligencia de la justicia y la obligatoriedad de cumplir las otras propuestas de la CEDAW.

Pero cuatro años después del dictamen de la CEDAW, la mayoría de medidas dictadas aún no se aplican. Y el pacto de Estado contra al violencia de género, aprobado en el Congreso de los Diputados en septiembre de 2017, contiene avances, pero aún no se ha concretado en medidas concretas.

¿Qué se espera? No hay que olvidar que en el interín no cesan los malos trato a mujeres por hombres ni los feminicidios, casi uno por semana.

Parafraseando a Ciceron podríamos gritar ¿hasta cuándo se abusará de la paciencia de la ciudadanía en la lucha que no arranca del todo contra los asesinatos machistas?

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Libertad provisional a la Manada, aún queda mucho camino por recorrer

La Audiencia de Navarra, el más alto tribunal de la comunidad autónoma de Navarra, dejó el pasado viernes en libertad provisional a los cinco miembros de la llamada ‘La Manada’, jóvenes condenados por abusos sexuales a una joven madrileña. La decisión de la puesta en libertad no ha sido unánime, sino por mayoría de dos de los tres magistrados que forman el tribunal. El presidente del mismo emitió un voto particular discrepante en el que aboga por prolongar la prisión provisional de forma incondicional.

Como es sabido, los hechos juzgados y condenados sucedieron en julio de 2016 en las fiestas de San Fermín de Pamplona, capital de Navarra.

¿Cómo es posible que los dejen en libertad si ya han sido condenados a nueve años de prisión? Jurídicamente es posible porque la sentencia ha sido recurrida tanto por el fiscal como por los abogados defensores de los condenados y, en tanto la sentencia no sea firme al ser ratificada o modificada por un tribunal superior, la situación penitenciaria de los condenados es de prisión preventiva. Sin embargo cabe decir que no es frecuente en el Reino de España que un condenado, pero sin sentencia firme que esté en prisión preventiva, sea puesto en libertad provisional. No suele ocurrir.

Indignación por la libertad provisional

Este cronista fue voluntario en cárceles españolas durante casi ocho años, acudiendo varios días de la semana, sobre todo a la prisión de Soto del Real de la provincia de Madrid, como responsable y organizador de un taller de escritura narrativa y otros diversos aprendizajes culturales para presos y presas. Y no recuerda que dejaran a nadie en libertad provisional porque las sentencias no fueran firmes. Lo que sí sucedía habitualmente era que se prolongara la prisión preventiva tanto como la ley permitiera.

La puesta en libertad de los cinco condenados de ‘la Manada’, con fianza de 6.000 euros cada uno, ha enojado al movimiento feminista, a los movimientos sociales y a partidos políticos, sin excepción, que han respondido a esa libertad provisional con nutridas concentraciones y manifestaciones de protesta en muchas ciudades españolas.

Ya había habido días atrás cuantiosas concentraciones y manifestaciones al conocerse la sentencia por abusos y no por violación, que es el delito que las organizaciones feministas consideran que hubo. Y ahora, de nuevo se manifiesta una oposición frontal de la ciudadanía a una actuación de jueces. Tal vez porque en el Reino de España hay una asignatura pendiente: la total eliminación del más pequeño resto de franquismo en el Estado. Que lo hay y no poco ni excepcional. Y el machismo estaba en el ADN de la dictadura franquista.

Si ahondamos en la segunda decisión del tribunal de Navarra apropósito de ‘la Manada’ (la primera fue condenar por abusos y no por violación), se comprueba algo peor que el desacuerdo jurídico cual es la presencia de una visión machista en partes del mundo judicial o, como denuncian las organizaciones feministas, el asentamiento de estructuras patriarcales en la Justicia. Algo que sin duda viene de lejos si se analiza el lento caminar de la lucha contra la discriminación de la mujer y la consecuente violencia machista desde finales de los 70. No olviden que hasta 1975 las mujeres no podían abrir una cuenta corriente personal (salvo con autorización del marido) ni tampoco podían pedir una línea telefónica personal. Lo contamos como botón de muestra de la situación real de la emancipación femenina en las últimas décadas y lo mucho que queda por hacer.

Mejorar la formación de jueces y fiscales en materia de género

Otrosí, en los años 80, en el Reino de España, las mujeres que denunciaban malos tratos de su marido o pareja a menudo tenían que oír de los agentes de policía que procuraran arreglarlo hablando. Tanto fue así que la Dirección General de Policía tuvo que publicar circulares instando a los agentes a que no se les ocurriera disuadir a las mujeres de denunciar a sus maltratadores.

Desde entonces se ha recorrido bastante camino, aunque no suficiente visto lo visto. La presidenta del Consejo General de la Abogacía Española, Victoria Ortega, expresó su sorpresa por la decisión de la Audiencia de Navarra de dejar en libertad provisional a La Manada. Para Ortega, la resolución judicial “pone de manifiesto la necesidad de reforzar y mejorar la formación de jueces y fiscales en materia de género“. Forma políticamente correcta de denunciar la cultura machista de muchos integrantes de la Justicia que se ha de combatir con formación anti-patriarcal entre otros medios.

La reacción a esa puesta en libertad ha sido tan general que incluso Dolores de Cospedal, que no se caracteriza por un feminismo progresista, se ha mostrado “profundamente decepcionada” con el auto sobre ‘La Manada’ y ha pedido reformar el Código Penal.

Por su parte, Amalia Fernández, de Mujeres Juristas Themis, ha calificado de indignante la decisión judicial a la que “no le ve ninguna base jurídica“. Fernández afirma que hay prisión provisional en tanto no se celebre juicio, “pero en este caso hay una sentencia superior a cinco años, por lo que la decisión de la Audiencia no tiene ninguna lógica”.

Tal vez al final sí cambie este país en igualdad de las mujeres. Pero cuesta lo suyo. El Gobierno de Navarra se ha enfadado con la puesta en libertad de ‘la Manada’ y su presidenta, Uxue Barkos, considera que “la Justicia debe hacer un serio ‘sprint’ para ponerse a la misma altura en que está la sociedad“. Algo que no es nuevo, habida cuenta de que en tantas cuestiones que a todos afectan, la gente, la ciudadanía, suele ser mas avanzada que sus representantes políticos o institucionales.