Lo que se le avecina a la ciudadanía europea si se aprueba el TTIP

Esta es la síntesis de lo que se le avecina a la ciudadanía si se firma el TTIP, el tratado que negocian clandestinamente Estados Unidos y la Unión Europea (UE) desde hace unos años.

Se suprimirán los derechos de huelga, sindicación y negociación colectiva. Rebaja o derogación de leyes positivas para el pueblo trabajador de la fase keynesiana del capitalismo europeo que han sobrevivido a la ofensiva neoliberal desde los ochenta en Europa. No olvidemos que Estados Unidos no acepta ni ha firmado seis de los ocho principales tratados de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y tampoco 175 de los 189 convenios de la OIT que protegen derechos laborales. Además, se destruirán un millón de puestos de trabajo, bajarán aún más los salarios y muchas empresas serán trasladadas a otros países. Desaparecerán muchas pequeñas y medianas empresas, incapaces de competir con las grandes y las corporaciones. Se privatizarán la sanidad, educación, administración pública, agua, transporte, gestión de residuos y las pensiones públicas y mucha gente no podrá aceder a servicios esenciales.

La producción de semillas y alimentos estará en manos de unas pocas multinacionales. Se impondrá una agricultura expansiva industrial que no atenderá las necesidades alimentarias de las regiones donde se establezca y eliminarán la agricultura ecológica. Habrá vía libre para productos transgénicos y se suprimirán las normas europeas de seguridad alimentaria. Se venderán alimentos agrotóxicos, hoy prohibidos en Europa, porque el ganado se tratará con hormonas, antibióticos y otros productos de considerable toxicidad. Habrá explotación excesiva de recursos naturales y supresión o rebaja de la protección del medio ambiente…

Y a todo hay que sumar la completa eliminación de los escasos controles que queden en el sector financiero. Los gobiernos no podrán regular, supervisar ni controlar al sector financiero y las pésimas consecuencias de la desregulación financiera que el TTIP busca harán posible el estallido de una enorme crisis que aboque a una recesión profunda y depresión que se lleven por delante toda la economía real. No es un delirio catastrófista. Es un peligro real.

Un peligro real como el que empezó a gestarse en 2007. En pueblos y ciudades de Estados Unidos, gente común que había conseguido abultados préstamos hipotecarios para comprar sus casas sin garantía alguna de solvencia dejaron de pagar sus cuotas de intereses y devolución de capital. Sencillamente no podían. ¿Qué hacer? Peces gordos de las finanzas vieron que millones de esas hipotecas no rendirían nunca y jamás serían devueltas. Eran hipotecas-basura. Entonces a los genios de la banca se les ocurrió esconder las hipotecas incobrables en títulos financieros, mezcladas con bonos rentables. Y crearon unos títulos de presunta alta rentabilidad con la bomba de acción retardada de las hipotecas-basura en su interior. Las agencias de calificación de solvencia les dieron excelente nota, las aseguradoras los aseguraron sin problemas y muchos bancos y entidades financieras los compraron y vendieron por millones en todo el mundo. La crisis estaba servida.

Entonces, un gran banco de inversión estadounidense, Lheman Brothers, pidió desesperadamente ayuda al gobierno federal porque sus cuentas tenían más agujeros que una canasta.  Habían especulado sin freno y se precipitaban al abismo de la quiebra. El gobierno federal dijo que se apañaran y Lehman Brothers se hundió. Puesta de largo de la crisis.

Esa es una escenificación de los frutos envenenados de la desregulación, de la ausencia de supervisión financiera y de la total falta de control de las transacciones financieras.

Tremendo, pues puede suceder de nuevo porque los acuerdos en finanzas, que negocian clandestinamente Estados Unidos y la Unión Europea en el TTIP, son más de lo mismo. No aprenden. Ancha es Castilla para el capital y el sector financiero. Y, por si alguien tuviera duda, la Comisión Europea proclama que “la libre circulación de capitales es uno de los principios fundamentales sobre los que se ha construido la Unión Europea y una de las libertades fundamentales de la UE”. Aberrante y preocupante, pero muy esclarecedor.

El TTIP que se negocia de ningún modo pretende la menor regulación ni control alguno de las finanzas ni de las transacciones especulativas. Apuestan por la financiarización total, convertir todo en activos para especular en el casino financiero en que han convertido la economía de la Tierra. A este paso, hasta el aire que respiramos será un activo para especular.

¿Comprenden porque hemos de conseguir que no se firme el peligroso tratado conocido como TTIP?

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Paraísos fiscales, guaridas financieras

La OCDE y entidades similares, dignas de toda sospecha, no han elaborado en serio una lista veraz de paraísos fiscales. Incluso en los últimos años pretenden que hay muchos menos. Pero no, están ahí. Territorios donde apenas se pagan impuestos. Primera condición sine qua non. Que el secreto bancario es dogma, la segunda. Y la tercera, el inviolable anonimato de titulares de cuentas, depósitos y movimientos de capital. Y negar por sistema cualquier información fiscal o financiera. Porque lo suyo es ocultar datos, nombres, apellidos, capitales y ganancias. Para no pagar impuestos.

Hoy los paraísos fiscales campan impunes por Europa. Las diminutas islas británicas del canal de la Mancha, por ejemplo, y los pequeños estados de Liechtenstein, Mónaco, Gibraltar, Malta, Luxemburgo o Andorra, sin ir más lejos, tienen una bien ganada fama de paraísos fiscales. Mientras Austria, Holanda e Irlanda actúan también a menudo como ellos, sin olvidar a Suiza, por supuesto, que a pesar de alguna concesión reciente a la información, es aún buen lugar para esconder fortunas.

Los paraísos ya no son lugares exóticos con palmeras y playas de aguas cristalinas. En el nuevo panorama de la burla fiscal destaca Londres, por ejemplo. Aunque, por mayor precisión, la capital del escaqueo tributario sería la City, su distrito financiero. Ahí funcionan a todo gas excelentes operaciones de lavado y blanqueo. Con la necesaria complicidad del carísimo mercado inmobiliario de la ciudad. Genial para ocultar y lavar miles de millones de euros. Así se han blanqueado más de 150.000 millones de euros, según datos oficiales británicos. Y, siendo dato oficial, es probable que sea más.

El blanqueo es sencillo. Los súper-ricos de donde sea llegan a la capital del Reino Unido con billetes en mano o en maletín y compran, por ejemplo, un apartamento, ático o palacete, cuanto más caro, mejor. Nada de nombres ni apellidos, of course, y los propietarios no pagan ni un chelín de impuestos. Los Papeles de Panamá desvelan que los propietarios de cuarenta mil carísimas propiedades inmobiliarias londinenses… son empresas con sede en paraísos fiscales. Y ahí la hacienda británica no tiene nada que rascar.

En el nuevo panorama del pirateo de impuestos, los Estados Unidos de América funcionan como paraíso fiscal. Así lo denuncia un reciente informe del grupo parlamentario europeo Los Verdes. Explican que en Estados Unidos está la quinta parte de los servicios financieros del mundo para ciudadanos no residentes. ‘No residentes’ es jerga de paraísos para designar a su clientela. Son cuentas, depósitos, otras ocultaciones, inversión y especulación de no estadounidenses sin nombre ni identificación. Y da igual que la OCDE acuerde el intercambio automático de información financiera y fiscal entre sus estados contra el blanqueo y la evasión fiscal. Estados Unidos no forma parte de ese acuerdo y no da ni dará información.

El informe de Los Verdes denuncia que catorce Estados de Estados Unidos actúan como paraísos fiscales. Y en Delaware, Nevada y Wyoming se pueden registrar con suma facilidad empresas-pantalla o fantasma. Indispensables en la evasión fiscal. Solo existen en el papel y no se sabe ni se puede saber quiénes son sus propietarios, accionistas y gestores. Ni quienes se lo llevan crudo. Para hacerse una idea del tinglado, en el estado de Delaware (con la misma superficie que la pequeña Rioja y 860.000 habitantes), en el número 1209 de la calle Orange de la pequeña ciudad de Wilmington, tienen su sede más de 285.000 empresas. Más apretadas que los personajes del camarote de los hermanos Marx.

Otrosí, las patrióticas empresas del Ibex 35 en 2014 tenían más de cuatrocientas empresas filiales con sede en ese aprovechado edificio de Delaware. Y casi novecientas en total en ese y otros paraísos fiscales. ¿Para qué será?

Echando la vista siete años atrás, temblorosos mandatarios europeos ponían a dios por testigo de que acabarían con los paraísos fiscales. Fue tras el hundimiento de Lehman Brothers que tanto acoquinó a las élites. Pero, pasado el susto inicial, se olvidaron de propósitos de enmienda y hoy los paraísos gozan de excelente salud. Con su ayuda, ésta es la era de la evasión fiscal. Además, esos paraísos han crecido como setas en el bosque tras lluvias otoñales y no pagar impuestos o impuestos ridículos ya es plaga, epidemia.

En aras de la decencia semántica, deberíamos dejar de llamarlos paraísos fiscales. Mejor guaridas financieras.

Sigue el saqueo y quieren enterrar la democracia en la Unión Europea

Miles y miles de griegos protestan en las calles y van a la huelga en defensa de sus derechos. Da igual. El Parlamento griego aprueba la reforma de las pensiones. La pensión mínima para quienes hayan cotizado 20 años, 384 euros y 346 para quienes hayan trabajado menos de 15 años. ¿Quién puede vivir con esa miseria? Casi la mitad de pensionistas griegos recibe una pensión inferior a 665 euros, por debajo del umbral de pobreza señalado por la Unión Europea (UE). Y además la reforma rebaja las pensiones actuales del 2% al 50% y las futuras del 5% al 12%. El primer ministro griego Tsipras encima tiene la desfachatez de decir que así preservan el estado de bienestar. ¡Cuánto ha decepcionado Siryza!

La pretendida reforma (reformar es modificar algo para mejorarlo y aquí nada mejora) provocará el sufrimiento de millones de personas. Porque en Grecia más de la mitad de hogares dependen de una pensión. ¿Qué les queda tras la ‘reforma’? Tanta iniquidad para que Grecia ahorre 5.400 millones de euros anuales. Lo exige la UE.

La prioridad no es la gente, sino pagar la deuda. Como explica Ernesto Ruiz Ureta, “en los países europeos pagar los intereses de la deuda pública es una de las partidas más importantes de los presupuestos generales del Estado, esquilmando así la posibilidad de dedicar recursos a sanidad, educación y prestaciones sociales e impidiendo mejorar ”.

Tal vez por eso el Papa Francisco recién se preguntaba qué le ha pasado a Europa y sueña con una Europa que socorra al pobre y a quien necesita refugio, donde ser inmigrante no sea delito y los derechos humanos no sean solo un recuerdo.

Es necesaria otra Europa que cambie especulación, corrupción, fraude fiscal y deuda por una economía para las personas. Pero quienes detentan el poder no van por ahí. No solo en Grecia. En España amenazan más recortes de miles de millones. Y en Francia crece el movimiento ‘debout la nuit’ contra los destructores recortes neoliberales que el gobierno presuntamente socialista de Hollande y Valls quiere imponer. Medidas como las del derechista partido Popular español. En beneficio de pocos.

Lo obsceno es que se perjudica a millones de personas para que los acreedores cobren los intereses del dinero prestado. Dinero prestado para rescatar a bancos, por cierto, no en beneficio de la gente. El resto de la retórica son pretextos baratos. Nada que ver con la tozuda realidad. Sus beneficios por encima de los derechos de la ciudadanía.

En los últimos años el poder económico y político de la UE aprovecha la crisis torticeramente para perpetrar una ofensiva que desposea de derechos y rentas sociales a la ciudadanía. Recortes y más recortes, privatización de servicios públicos, pérdida de derechos sociales y laborales, tibieza o algo peor ante el fraude fiscal que erosiona el estado de bienestar… Solo les falta privatizar el aire en ese ataque sistemático contra libertades y derechos.

El Fondo Europeo de Estabilidad Financiera y el Mecanismo Europeo de Estabilidad han sido los sayones que han obligado a pasar por las horcas caudinas a los países endeudados. En algún caso, como el de España, hasta cambiar la Constitución para asegurar el pago de intereses.

La situación es mala, pues en los últimos años ha aumentado el poder del sector financiero y de la alta burocracia a su servicio. A la chita callando han construido un armazón de toma de decisiones ajeno a todo procedimiento democrático, prescindiendo del voto ciudadano y relegando los legítimos intereses del pueblo trabajador al furgón de cola.

La crisis no es por desgracia ni por azar. Es fruto de la codicia desbocada de unos pocos que, pasado un primer momento de pánico, vieron que esa crisis podía ser una vía para saquear a la ciudadanía. Y, recortando o suprimiendo derechos y servicios públicos, han crecido de modo obsceno las fortunas de una reducida minoría.

Pero no tienen bastante y, para detener la reacción ciudadana, pretenden enterrar la democracia. En eso están. ¿Por qué, de otro modo, el oscuro Junckers, presidente de la Comisión Europea, aseguraba sin rubor alguno que “no puede haber decisiones democráticas contra los tratados europeos”? Porque nunca les ha interesado la democracia (que, por cierto, significa ‘gobierno del pueblo’), pero ahora están netamente en contra.

De nosotros, ciudadanía, depende que no se salgan con la suya.

Trucos y trampas concedidos a quienes más tienen para pagar menos impuestos

Los Papeles de Panamá provocan que un día tras otro se averigüe que personajes y personajillos tienen o han tenido empresas en ese paraíso fiscal centroamericano. Hablamos de fraude fiscal. ¿Para que querría nadie montar una sociedad en un paraíso fiscal si no es para no pagar impuestos?

Lo que periódicos y noticiarios televisivos no cuentan es que, siendo nefasto y muy perjudicial el volumen de impuestos evadidos, otra peligrosa vía de agua reduce los recursos del Estado. La elusión fiscal. Actuaciones y trucos legales para rebajar los impuestos a pagar. Completamente legales. Es decir, la legalidad ya no protege los intereses de la ciudadanía.

Una muestra indecente de elusión fiscal ha sido denunciada por el economista Manuel Lagos en un documentado estudio que expone como la rebaja real del impuesto de sociedades es causa principal de la pobreza recaudatoria en el Reino de España. En 2008 empezó el desequilibrio de las cuentas del estado, la llamada crisis fiscal española. El Estado no ingresa suficiente dinero  por los impuestos, pero los gastos corrientes e inversiones crecen en buena lógica. Pero, para entender esa dicha crisis fiscal, además hay que contar el cuantioso pago de elevados intereses de la deuda pública. Unos 30.000 millones de euros anuales en el caso del Reino de España. Entonces se recurre a rebajar el gasto público con los nefastos recortes, pero absurdamente no se busca aumentar los ingresos con una reforma fiscal progresiva, justa y suficiente, por ejemplo. Se les ve el plumero.

Una razón muy importante de la menor recaudación estatal es la rebaja de ingresos por el impuesto de sociedades, el que debería gravar los beneficios de las empresas. En 2006, todos los impuestos recaudados sumaron 183.000 millones de euros. Pero cinco años después, se ingresaron solo 158.000. Unos 25.000 millones menos. En 2006, el impuesto de sociedades aportó 40.000 millones de euros, pero en 2011 ya solo fueron 13.000. ¡27.000 millones menos! ¿Es o no responsable de la precariedad de las cuentas públicas el menor pago del impuesto de sociedades ?

Una respuesta incierta y simplista pretende que hay menos beneficios por la crisis y, por tanto, se reducen los impuestos que los gravan. No va por ahí. Más bien los beneficios de empresas y la base imponible para cuantificar el impuesto a pagar son demasiado diferentes. La base imponible debería responder al resultado veraz de lo que se gana para que las empresas tributaran por beneficios reales. Pero no es así. Los beneficios reales de grandes empresas son reducidos con la llamada ‘contabilidad imaginativa’ y la ‘ingeniería fiscal’. Hasta que la base imponible resultante es mucho menor que los beneficios y, como se paga según la base imponible, se paga mucho menos.

Unos datos lo dejarán claro.

En 2006, antes de la llamada crisis, las empresas españolas obtuvieron beneficios de casi 210.000 millones de euros. Tras las correcciones, ajustes y compensaciones que la ley fiscal permite, la base imponible descendió a 179.000 millones de euros. Pero esa base aún era el 85% de los beneficios. Sin embargo en 2010 unos beneficios de casi 157.000 millones de euros parieron por arte de birlibirloque una muy disminuida base imponible de 76.000 millones. Menos de la mitad de beneficios. Si en 2006 los beneficios que no pagaban impuesto eran 30.000 millones de euros, en 2009 ya eran más de 82.000 millones de euros. Casi el triple. Si a eso añadimos las trampas de las grandes multinacionales (algunas son españolas) que declaran gastos o ingresos en éste o aquel país, según donde paguen aún menos, el resultado es que las grandes empresas pagan muy poco respecto a lo que ganan.

Últimamente voceros conservadores presumen del aumento de recaudación de algunos impuestos, como presunto signo de recuperación. Pero, aunque mienten tanto como respiran, no pueden ocultar que, por ejemplo, el Impuesto de Sociedades en 2014 recaudó menos que en 2013. Mucho menos. ¿Lo lógico no hubiera sido lo contrario? Pero es así por la generosidad del gobierno del PP (y antes del PSOE) con las grandes empresas, edidente al cobrarles el impuesto de sociedades. O no cobrarlo.

Que hay un trato de favor descarado a favor de las grandes empresas (que no son las que proporcionan más puestos de trabajo) lo muestra la diferente reacción de los países de la eurozona ante el peligroso tratado bilateral que negocian en secreto EEUU y la Unión Europea (TTIP).

Aunque no están en contra, ha habido desconfianzas en Francia, reticencias en Alemania, dudas en Italia, oposición en Portugal… ¿Y en España? Al gobierno del Partido Popular, el TTIP le parece de perlas. Ninguna disconformidad, ninguna queja y sí una defensa entusiasta de firmarlo cuanto ya, cuanto antes. ¿Por qué? Un TTIP vigente sería una patente de corso para que las empresas hicieran de su capa un sayo y se saltarán controles y regulaciones a porrillo. Esas mismas empresas grandes por las que este gobierno conservador y neoliberal tiene especial debilidad y mucha dedicación para servirlos.

Ya lo explicaron Marx y Engels hace 168 años. Los partidos conservadores como el PP (que hoy se presentan como ‘de centro’) y las políticas de derechas que perpetran defienden mayoritariamente los intereses y beneficios del capital, de grandes empresarios y banqueros. El Reino de España es una buena demostración de esa innegable realidad.

Sigue el atropello de la Unión Europea a la ciudadanía con la austeridad

La organización global CADTM (Comité Ciudadano para Anular la Deuda del Tercer Mundo) demostró en los años 90 que la deuda pública del Tercer Mundo era ilegítima e ilegal y, por tanto, inaceptable. Hoy en la Unión Europea la deuda es un arma letal en manos del poder financiero a través de sus esbirros euroburócratas y, mientras la Unión concede a España un año o quizás dos para reducir su déficit público, machaca implacable a Grecia.

Ningún país de la Unión puede siquiera dudar de la política de austeridad, reducción del déficit público y religioso pago de la deuda. Ni soñar con moratorias, reestructuraciones o quitas. Aunque las políticas de austeridad y pago de deuda supongan frenazo económico, crecimiento ridículo, más paro o trabajo precario, desigualdad obscena y más pobreza.

Grecia tiene superávit primario, porque ingresa más por impuestos que lo que gasta en pagar a funcionarios y financiar políticas. Pero tiene déficit final, porque ese superávit se lo come el pago de intereses de la deuda. Si pagará menos intereses, no tendría déficit. O si el interés a pagar fuera tan bajo como el que el BCE concede generoso a la banca por inyectarle millonadas de liquidez.

¿Que Grecia tenga déficit por abonar intereses mueve a sus ‘acreedores’ a ofrecer un pago más llevadero? Evidentemente, no. Y además exigen ‘reformas’. Que en román paladino significa que una amplia mayoría de la ciudadanía griega verá vulnerados sus derechos y lo pasará peor. Los principales acreedores de Grecia, por cierto, son FMI, BCE y eurozona. Tienen casi el 80% de la deuda griega.

Hablando de déficit, cabe señalar que España tiene déficit primario, porque lo recaudado con impuestos es menos que lo que gasta. Más 30.000 millones de euros de pago anual de intereses de deuda. El déficit español es considerable y su deuda, mayestática.

¿Por qué ese diferente trato con Grecia y España? Porque el gobernante Partido Popular (como el gobernante PSOE con Zapatero) no cuestionan la política de austeridad de la Unión Europea. Grecia lo hizo y, aunque luego cedió, ha sido atropellada para escarmiento de terceros. Ahora el FMI pide más ‘progresos’ para que los acreedores (que son ellos) concedan un tercer rescate. Sin más ‘reformas’ no hay rescate.

El comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, ha remachado que solo habrá acuerdo de acreedores’ (ellos) y Gobierno griego si éste hace las reformas pendientes. Y cuando los burócratas de la UE o del FMI piden ‘reformas’, la gente común ha de apretarse el cinturón. Para que no suene a extorsión (que es lo que es), Moscovici hace un brindis al sol y dice que “se necesita un paquete de reformas creíbles, económicamente adaptadas, financieramente sostenibles y socialmente justas”. Increíble la desfachatez de esos euroburócratas.

Muy comprensiva, esa ‘troika’ reconoce la dificultad de “grandes reformas fiscales y de las pensiones” que el gobierno griego ha de hacer sí o sí. Las de las pensiones se traducirán en pensiones aún más reducidas y más dificultades para obtenerlas. Y las ‘grandes reformas fiscales ‘ supondrán que quienes más tienen paguen mucho menos de lo que deberían. Quien pagará más será el pueblo trabajador, mientras el capital pagará impuestos de chiste por sus rentas. Si paga.

Austeridad, rebaja del déficit, recortes presupuestarios, reducción de pensiones y demás obscenidades… lo paga el pueblo trabajador. Millones de griegos en estado crónico de incertidumbre y amenazados por la pobreza. No se merecen eso. Harvey tiene razón cuando explica que, además de la explotación de siempre por la que la minoría dominante se queda con el beneficio del esfuerzo del pueblo trabajador, hoy además le arrebata lo conseguido tras siglos de lucha: servicios públicos, derechos humanos sociales y económicos, dignidad…

La buena noticia es que la austeridad presupuestaria empieza a considerarse delictiva. En España, un fiscal ha acusado de homicidio imprudente a dos altos cargos de la consejería de sanidad del gobierno autónomo de Galicia. Por no proporcionar medicamentos contra la hepatitis C que evitaría la muerte. Fármacos negados por “razones presupuestarias”.

Por cierto, ahora recordemos que el informe de la auditoría de la Comisión Especial de la deuda griega demostró que gran parte de esa deuda es inmoral, ilegítima e ilegal. Y recomendó no pagar varios tramos de la misma.