Secuestran la soberanía ciudadana

En el reciente debate parlamentario sobre el estado de España, el presidente del gobierno, Rajoy, ha afirmado con desvergonzada tranquilidad: “No he podido cumplir mis compromisos electorales, pero he cumplido con mi deber como presidente del Gobierno”. ¿Desde cuándo ambas realidades son opuestas? ¿Desde cuándo en democracia es obligación de un gobernante machacar a la ciudadanía?

Rajoy aseguró que no subiría impuestos, pero aumentó el impuesto sobre la renta y el IVA; rebaja el dinero de medidas contra el paro y las ayudas para acceder a la vivienda; congela el sueldo de los funcionarios, facilita el despido barato por miles, recorta presupuestos de sanidad y educación; expulsa de la sanidad a inmigrantes y jóvenes parados mayores de 26 años, sube tasas universitarias, presupuesta menos dinero para becas e investigación; privatiza servicios, infraestructuras y transportes (entrega, a precio de saldo, lo que es de todos a la minoría rica)… ¿Es esa su obligación?

Si democracia es la forma de organización política cuyo titular es la ciudadanía, donde las decisiones que afectan a todos son tomadas por la ciudadanía directa o indirectamente, ¿cómo se atreve el presidente del gobierno a ignorar la soberanía ciudadana e incumplir el contrato de sus compromisos electorales? ¿Ha olvidado el artículo primero de la Constitución española según el cual “la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”? Si Rajoy tiene algún poder es porque la ciudadanía se lo ha delegado. Cansa recordar lo obvio. Por tanto, se debe a la ciudadanía y no a unos pocos ricos y poderosos. Esa cínica desfachatez de Rajoy, entre otros hechos, muestra el fracaso de la democracia representativa. Tal como se concibe y aplica hoy en Europa. Como Cameron que, aunque la mitad de la ciudadanía británica votaría hoy salir de la Unión Europea (según sondeo de The Financial Times), el primer ministro no piensa convocar consulta alguna ¡hasta 2015! Sin entrar en el contenido de la cuestión (salir o no de la Unión Europea), es evidente que la voluntad ciudadana le importa un rábano a Cameron. Como al resto de gobiernos por lo que vamos viendo los últimos años en la vieja Europa.

Europa se aleja cada vez más de la democracia de verdad, que no es solo votar cada cuatro años y mucho menos que la victoria electoral sea patente de corso para hacer los gobiernos lo que les dé la gana. En España, a los problemas de la democracia vaciada se une la contaminación del franquismo, que nunca se eliminó del todo; baste recordar que el Partido Popular en el gobierno fue fundado por ex-ministros franquistas con responsabilidad política por las últimas infames ejecuciones de la dictadura.

La obscena desvergüenza del gobierno español, cuyo presidente pretende cumplir con su obligación al incumplir de forma flagrante sus compromisos electorales por obedecer a la troika, es la muestra sin brizna de duda de que los ejecutivos europeos gobiernan con descaro en beneficio de apenas medio millón de habitantes de la Unión Europea: la minoría rica. Banca, corporaciones, grandes empresas, dueños de grandes grupos de comunicación, grandes fortunas, más cómplices, encubridores, voceros y otros siervos de la gleba a su servicio… Contra 500 millones de ciudadanas y ciudadanos.

La situación europea se asemeja cada vez más a un régimen autoritario, donde Comisión y Banco Central Europeo (y la impagable actuaciób deel FMI)  van sistemáticamente contra los derechos e intereses de la mayoría ciudadana. Guardando ciertas formas, eso sí, pero en esencia de modo “gangsteril”, solapado, malicioso, codicioso, camuflado, marrullero e hipócrita. Y autoritario. Un autoritarismo que se pasa por el forro la voluntad ciudadana, sus derechos, su presente y su futuro. Cabe aquí citar a Pisarello cuando recuerda que, “desde hace dos siglos, cuando se violan los derechos de la gente, y las vías institucionales para reclamarlos están bloqueadas, la resistencia civil es única garantía contra la arbitrariedad del poder y la degradación de la democracia”. Rebelión, diría yo.

 Y en esas estamos, con un poder predador arbitrario y una democracia reducida. Pero por toda Europa surgen, crecen y se organizan numerosas respuestas y alternativas ciudadanas contra la injusticia y la indecencia de los de arriba; empecinados los ciudadanos en recuperar la soberanía contra gobiernos que han perdido la legitimidad. Reaccionar así no solo es el modo de afrontar esta crisis-estafa que nos ahoga hoy, sino empezar a construir un futuro digno y decente para nuestros hijos y nietos. Un inicio de revolución. Otra Europa.

Lo que en verdad busca la troika

Varios billones de euros después entregados a la banca europea, la crisis de la deuda o del euro,si se prefiere, no remite en Europa ni por asomo. Aunque más justo sería llamarla estafa. O timo.

Europa va de mal en peor y hasta Alemania ve las orejas al lobo con el frenazo en sus exportaciones. El cuarto trimestre de 2012, toda la eurozona entraba en recesión. Más en concreto, en España, la subida del IVA ha sido letal para el consumo interior que cae en picado. Como mortales son las rebajas de sueldo de funcionarios públicos, los despidos de empleados interinos, la congelación de pensiones y los recortes en prestaciones para parados, que han aumentado hasta el 26% de la población activa, mientras la Seguridad Social pierde y pierde afiliados y cotizaciones por miles mes tras mes.

En Portugal se consolidan los pagos en la sanidad pública, que hacen muy vulnerable a la ciudadanía, y otra reforma laboral abarata más el despido (como en España), sin olvidar la subida de impuestos a la ciudadanía común (no a los ricos) que la empobrece más, más la privatización de empresas públicas que son puro saqueo. ¿Y qué decir de Grecia?

Una reciente investigación del Center for Economic and Policy Research de Estados Unidos demuestra que las políticas de austeridad que el FMI impone a Europa son muy perjudiciales para la inmensa mayoría de la ciudadanía y porque consigue efectos contrarios a los que dice buscar.

Tal vez por eso apenas se han oído algunas voces críticas con la política de austeridad, pero con la boca pequeña. Y así, Olivier Blanchard, economista jefe del FMI, ha reconocido el error de recomendar sin matices recortes presupuestarios a los gobiernos europeos, porque eso habría podido frenar el crecimiento económico. Pero los economistas del FMI se empecinan en “mantenella e no enmendalla” e insisten en que los funestos resultados actuales no significan que la política de austeridad sea mala. Y, a pesar de la ruina del pueblo portugués, el FMI aconseja a Passos Coelho, primer ministro de Portugal, que despida a más funcionarios, aumente el horario laboral de empleados públicos (con el mismo sueldo), reduzca aún más las prestaciones por desempleo y rebaje todavía más las pensiones. Para ser competitivos, dicen.

Tal vez para el FMI sea irrelevante que el paro alcance ya en Portugal el 17% y que el PIB retrocederá un 1,5 en 2013. ¿Qué significa ser “competitivo” si la mayoría de ciudadanos se precipita a la pobreza?

¿Tan estúpida es la troika?

Porque resulta que la solución al agobio de la deuda y los recortes que pretenden ser la única solución está en historia muy reciente. En 1953, cuatro años después de su fundación, la República Federal de Alemania (RFA) se hundía bajo el peso de sus deudas y amenazaba con arrastrar en su desmoronamiento a los países europeos. Los 21 países acreedores de Alemnia se reunieron en Londres y decidieron ajustar sus exigencias de cobro a la capacidad de pago de la RFA.

Redujeron un 60% la deuda acumulada y concedieron una moratoria de cinco años, más un aplazamiento de treinta años para reembolsarla y una cláusula de desarrollo por la que la RFA dedicaría al pago de la deuda solo la vigésima parte de sus ingresos por exportaciones.

¿Por qué Europa no actúa hoy de nuevo así?

Tal vez porque el objetivo real prioritario de la troika no sea cobrar la deuda. Tal vez porque lo que buscan en realidad sea desmantelar el estado de derechos sociales en Europa (mal denominado ‘estado de bienestar’, porque te pueden pedir que tengas menos bienestar, pero no menos derechos). Tal vez porque esta crisis-estafa permite a la minoría rica aumentar obscenamente sus beneficios, como los datos demuestran.

Pero lo que toca es quitar la mayor parte de la deuda, porque, además de ilegítima, es una deuda impagable. Como explica el filosofo John Ralston, hay que acabar con toda la deuda, porque hunde a Europa. Y metafóricamente propone que guardemos la deuda en un sobre, escribamos en él, “muy importante”, metamos el sobre en un cajón, lo cerremos y tiremos la llave.

Si no se quita gran parte de la deuda, al tiempo que se rehacen los sistemas fiscales progresivos más justos y se empieza a arrinconar en toda regla a paraísos fiscales y banca en la sombra, a Europa no la salva ni la misericordia divina. Si la hubiera.

Eurovegas o gobernar para los ricos

Sheldon Adelson, uno de los hombres más ricos del mundo, pretende construir y explotar un complejo de casinos y hoteles, Eurovegas, en Madrid. Con la absoluta servidumbre y obscena complicidad del gobierno regional y del gobierno del Partido Popular.

Las indecentes facilidades para instalar Eurovegas en la Comunidad de Madrid (que otras comunidades autónomas también anhelaban con la misma falta de dignidad), demuestran que Europa ya es un contubernio de estados fallidos donde se gobierna con descaro a favor de la minoría rica. En el caso de Eurovegas, gracias a esa servidumbre gubernamental, ese escabroso proyecto se convertirá en una sospechosa área libre de cualquier control estatal, que será ocupada por defraudadores, jugadores, ludópatas, evasores de impuestos, camellos y rufianes.

En cuanto al volumen de deshachatez gubernamental, la Comunidad de Madrid ha aprobado una Ley de Medidas Fiscales y Administrativas para beneficiar a Eurovegas. Desde la primera página queda claro ese objetivo, porque es evidente que Eurovegas pagará muchos menos impuestos de los que debería, recibirá generosas subvenciones públicas y disfrutara de otras significativas excepciones legales, como permitir fumar en el interior de los casinos. Además, el gobierno construirá las infraestructuras que Eurovegas precise (tramos de autopista, estación de AVE, aeropuerto de aviones privados…) y expropiará todos los terrenos necesarios para edificar los casinos y hoteles. También se le pagarán a Eurovegas 9.000 euros por cada trabajador contratado y se le rebajará hasta un 95% el impuesto sobre bienes inmuebles, más 2.500 millones de euros en avales del estado a los bancos que inviertan en Eurovegas. ¿Quién da más?

Michael Leven, alto ejecutivo de Las Vegas Sands Corporation, promotora de Eurovegas, confesó sin rubor que en Madrid. se reúnen con el gobierno con frecuencia para lograr las ayudas e incentivos que necesitan en la licitación y adquisición de terrenos; también para conseguir financiación y para conocer las leyes que se aprobarán a favor de Eurovegas según las exigencias que Adelson hizo públicas al anunciar que instalaría Eurovegas en España .

Si consideramos que los casinos no producen nada, pues el dinero solo cambia de manos, y si además Eurovegas es un coste enorme para las arcas públicas (es decir, los bolsillos de la ciudadanía en última instancia),  ¿por qué Eurovegas? Desde los gobiernos de la Comunidad de Madrid y de España aseguran que Eurovegas creará 164.000 empleos directos y 97.000 indirectos. De ahí las facilidades, dicen. Pero todos los casinos y hoteles de Las Vegas Sand Corporation en Macao, Singapur y Nevada solo dan trabajo a 34.000 personas y, además, la mayoría son empleos de baja calidad. ¿Por qué en España se habrían de multiplicar casi por cinco los empleos de los casinos y hoteles de Eurovegas? No cuela. La plataforma ciudadana “Eurovegas No” ha calculado que, en el mejor y más favorable de los casos, se crearían 28.000 empleos en la construcción del complejo, mantenimiento, funcionamiento y atención en los casinos, hoteles y otras instalaciones. Cifra muy lejana de la delirante fantasía de más de un cuarto de millón de empleos.

Aparte de que Eurovegas no beneficia a la ciudadanía económicamente, hay otras consecuencias muy indeseables. Ya un vocal del Consejo General del Poder Judicial, José Manuel Gómez Benítez, denunció que Eurovegas será un “foco de corrupción” y un “núcleo de actuaciones mafiosas”, y advirtió de que, si se instala en España, será difícilmente controlable.

Si añadimos además que el Departamento de Justicia de EEUU investiga a Adelson por permitir la prostitución en sus casinos y hoteles de China y por sobornar a las autoridades locales (presuntamente), como también lo investigan la Comisión del Mercado de Valores de EEUU y el organismo regulador del juego del estado de Nevada por diverdas oscuridades y trapicheos (presuntamente), podemos concluir que no es inteligente, sensato, adecuado ni deseable que Eurovegas se instale en lugar alguno del Reino de España. Además, las prebendas y excepciones fiscales que se concederán a Eurovegas para pagar muchos menos impuestos o apenas pagarlos por premios y cantidades en juego, convertirán a la Comunidad de Madrid en un auténtico paraíso fiscal. Sin olvidar que, como ha ocurrido en Macao, junto a los casinos crece la prostitución, la ludopatía y el consumo de drogas, además de aparecer la delincuencia organizada. ¿Para qué nadie con dos dedos de frente necesita algo como Eurovegas?