Menos caridad y más justicia

Aumenta la pobreza, consecuencia directa de la crisis, y en algunos lugares se organizan Telemaratones: largos programas televisivos en los que actúan gratis et amore artistas varios, aparecen mediáticas figuras y se pide dinero a la ciudadanía para nuevos o viejos pobres. Recientemente se han conseguido así en Barcelona 4 millones de euros.

Es la caridad o limosna de siempre como vistoso show. Pero no resuelve la pobreza ni de lejos. Porque la pobreza tiene causas conocidas, así como responsables, directos o indirectos. Y de no atacar las causas, lo que se haga es brindis al sol. Como tratar con analgésicos un tumor cerebral que produce terribles dolores de cabeza, pero sin plantearse extirpar el tumor. Veamos.

En España, como en toda Europa, los ingresos del estado disminuyen porque los ricos pagan menos impuestos. Algo nefasto que empezó hace unos años. Unos pagan menos con gubernamental complacencia, permitiendo legalmente a quienes más tienen que paguen lo menos posible, y otros sencillamente evaden impuestos. El dinero evadido del fraude fiscal español (destacando ahí los ricos y muy ricos, tanto personas como empresas) suma mucho dinero.

Y, al entrar menos dinero en las arcas públicas, los gobiernos se endeudan. ¿Para atender a la ciudadanía? Cada vez menos, pero se endeudan más y más.

El aumento de la deuda pública tiene también mucho que ver con el aumento de la desigualdad y de la pobreza, como ha documentado el economista Juan Torres López, entre otros: menor capacidad adquisitiva de la ciudadanía, menos ingresos públicos. Y sobre todo tiene que ver con que la minoría rica especula cada vez más y abandona la economía productiva; la que crea empleo y aporta ingresos al Estado. Pero además, el aumento de la deuda pública en los últimos tres años tiene relación directa con la sangría de dinero fresco que los gobiernos han dedicado a salvar bancos. Pues ahora las nuevas medidas exigidas por la Unión Europea para continuar salvando bancos europeos incrementarán las deudas públicas. Que se traducirá en nuevas histerias para controlar el déficit, más recortes, más agresiones contra derechos sociales, más despidos, más pobreza… ¡Qué les voy a contar!

Un ejemplo del desmadre de la banca, la crisis y el déficit es el caso de Bankia, cuarto grupo bancario español. Aseguraba tener beneficios, pero de repente interviene el gobierno porque se averigua que el grupo pierde miles de millones. Se inyectan miles de millones para sanear el grupo, mientras un alto directivo del grupo (que alguna responsabilidad tendrá) abandona el barco llevándose como indemnización 14 millones de euros. ¿Es o no es el espíritu de Chicago en los años 30?

Esa “nacionalización” de Bankia costará 19.000 millones de euros, según la prensa, pero entre dinero fresco inyectado y avalado, el Estado ya ha comprometido mucho más. Y Bankia solo es una parte del sistema financiero español. El caso es que el agujero de la banca española oscila entre 100.000 y 300.000 millones de euros.

En ese baile de miles de millones para la banca, los ajustes y recortes de los presupuestos públicos ascienden a algo más de 43.000 millones de euros en 2012. Ni qué decir tiene que esa reducción tiene y tendrá graves consecuencias para la ciudadanía y para la economía española.

Pues bien, el fraude fiscal en España, calculado por organizaciones de técnicos e inspectores de Hacienda, es de 88.000 millones de euros anuales. Recuperando sólo la mitad del dinero evadido del fraude, no habría ajustes ni congelación o reducción de salarios, ni despidos ni otros recortes de derechos humanos de la ciudadanía. Así de claro.

Si un tipo con navaja o pistola le dice: “dame todo lo que lleves de valor o te rajo” y luego le fuerza a ir a un cajero para sacar el máximo que permita su tarjeta de crédito o débito, ¿qué pensar? Que ese sujeto es un ladrón, un delincuente que ha de ser arrestado, juzgado y encarcelado. Pero ese tipo sólo le quitará unos cientos de euros. ¿Por qué ser tan pasivos y complacientes con quienes nos roban todo o casi todo (aunque no sea a punta de pistola) con su desmedida codicia, incompetencia e ilegítimo poder y visten trajes de cientos de euros y camisas a medida?

Es la minoría rica que la que perpetra el robo y la estafa con la repugnante y evidente complicidad de los gobiernos.

Menos caridad y más justicia, pero ya.

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