Contra un sistema corrompido

Esperemos hacernos ricos y retirarnos antes de que se derrumbe este castillo de naipes”, decía el email de un ejecutivo de la agencia de calificación de solvencia Standard & Poor’s, que pudieron leer los investigadores del Congreso de Estados Unidos en la indagación sobre causas y responsables de la crisis financiera. “Estamos vendiendo nuestra alma al diablo de los beneficios”, se podía leer en otro correo electrónico de un alto empleado de Moody’s. Ambos correos, muy reveladores.

Las agencias de rating comenzaron a trampear en los ochenta al trabajar para las propias compañías a las que calificaban. Empezaron a ocultar irregularidades de sus clientes y maquillar resultados. Moody’s aceptó otorgar una calificación superior a la empresa financiera Countrywide Financial, tras la protesta airada de sus directivos por una baja calificación.

Es conocido que, en 2007 y 2008, las agencias de rating dieron la calificación de solvencia más alta a productos financieros envenenados. Miles de productos financieros tóxicos (muchos relacionados con hipotecas basura, que no se cobrarán jamás), recibieron la máxima nota de solvencia. A añadir la desfachatez de que las propias agencias de rating habían contribuido a diseñar esos productos en algún caso.

Mala fe, engaño y, sobre todo, codicia obscena en la perversa mutación de las agencias de rating. ¡Todo por la pasta! Las mismas que amenazan a la Unión Europea si reestructura la deuda de Grecia.Pues desde hace semanas, Europa sufre una crisis intensa por ataques especulativos contra las deudas soberanas, está amenazada por otro estallido financiero y con varios países miembros asomándose al abismo. A esa crisis contribuyen las agencias de rating con sus discutibles calificaciones de insolvencia. Los bonos de deuda portuguesa, por ejemplo, han sido reducidos a basura por las agencias sin siquiera considerar el durísimo (e injusto) plan portugués de recortes, incluido un arbitrario impuesto del 50% de la paga extraordinaria navideña. Y España, Italia o Irlanda han de pagar tres, cuatro o cinco mil millones más de intereses por su deuda debido a la desconfianza inducida por las agencias; porque si una deuda soberana aparece como menos fiable, da más intereses a quien la compra.

Europa no puede permitir que tres empresas privadas estadounidenses la destrocen”, declaró la comisaria europea de Justicia, Viviane Reding. Y el gobierno alemán las acusa de ser un oligopolio y todos claman por ponerles coto… Toda Europa arremete contra las agencias de rating. Pero nadie mueve un dedo.

¿Se verá obligada Europa a pactar con las agencias una posible reestructuración de la deuda? Pero ¿quién diablos ha elegido a esas agencias?

Puesto que dirigentes políticos y económicos europeos no mueven ficha, mientras las maquinaciones de las agencias de rating arrojan a la pobreza e inseguridad a millones de europeos, una primera respuesta ciudadana contra esas insaciables agencias ha sido la querella presentada en la Audiencia Nacional de España por dos partidos políticos de izquierda y varias entidades ciudadanas (ATTAC, Observatorio de Derechos Económicos y Sociales…). Los querellantes han aportado ejemplos de la Unión Europea mostrando como las agencias siguen un patrón para hundir la deuda soberana en beneficio de terceros. Terceros como fondos de inversión (Capital Group, BlackRock, Vanguard…), que casualmente son accionistas de las agencias y se benefician del mayor interés que han pagar los gobiernos. También en Portugal se han querellado contra las agencias de rating. Y sería bueno que cundiera el ejemplo.

Agencias de calificación, bancos y aseguradoras de productos financieros constituyen un tridente perverso. Porque a la indecencia de las agencias de rating y la insaciabilidad de la banca (que cada vez presta menos porque especula) cabe sumar la voracidad de los poseedores de seguros de impago (CDS). El negocio de los CDS consiste en que cuando no se paga (deuda en este caso) cobra quien ha contratado un seguro de impago. Pero todo es muy oscuro, tanto que la propia Merkel ha dicho que esos CDS son como si alguien contratara un seguro contra incendios de la casa de su vecino… y luego le prendiera fuego para cobrarlo. Los CDS hoy mueven 61 billones de dólares de la economía; mucho más que toda la economía real.

Este sistema está corrompido. Muy podrido. Como ha escrito el asesor financiero Marco Antonio Moreno, “sólo el colapso total de los bancos centrales y del sistema financiero podrá derrocar a los detentadores de seguros de impago (CDS) de su tiranía, y devolver el mundo a una economía real.

De momento, recurrir a la vía judicial contra los responsables de la crisis no es mala idea.

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Las deudas ilegítimas no se pagan

Si los gobiernos esgrimen la deuda para perpetrar sus planes de austeridad (que son violaciones sistemáticas de derechos económicos y sociales), la ciudadanía ha de exigir que se hagan auditorías de la deuda para determinar si la deuda es legítima. O no. La auditoría determina quién contrajo la deuda, con quién, para qué, con qué plazos y condiciones, con qué interés y qué proporción tiene esa deuda respecto a la riqueza del país. Las auditorías han de responder a las cuestiones de cuánto se debe, por qué se debe y a quién se debe.

Hablemos de Grecia, caso esclarecedor. Como sabemos, los planes de austeridad impuestos por la Comisión Europea y el FMI precipitan a la inseguridad y a la pobreza a gran parte de la ciudadanía griega. Mientras, según el Instituto Internacional para la Investigación de la Paz de Estocolmo, el gobierno griego es el ejecutivo europeo que más gasta en defensa respecto a su producto interior bruto: 4% en 2009.

Mientras se ejecutan los mayores recortes de derechos sociales y económicos de Grecia en la historia reciente, el gobierno griego compra 6 fragatas FREMM  y varios helicópteros de combate SAR a Francia, así como submarinos a Alemania. Miles de millones de euros. Una deuda que Alemania y Francia exigen que se pague. Al precio de que millones de griegos sufran y sufrirán durante años por los recortes de sus derechos.

¿Saben qué respondió el ministro de defensa de Francia al diputado François Cornut-Gentille que preguntó si se mantendría el pedido de armamento del gobierno griego a Francia?

Ninguna de las medidas de restricción presupuestaria adoptadas en marzo de 2010, cuando intervino la Unión Europea, debe afectar al presupuesto de compras del ministerio de Defensa griego.Por tanto, las negociaciones para la compra de fragatas FREMM y helicópteros SAR siguen vigentes”.

Tras tal barbaridad (y aún sin insistir en que una parte de la enorme deuda griega es por el juego sucio y los engaños del anterior gobierno, perpetradas con la complicidad necesaria de la banca Goldman Sachs), hay que concluir que la deuda griega es ilegítima.

Si las constituciones democráticas no son papel mojado, gran parte o tal vez todas las deudas públicas pueden ser ilegítimas. Porque nada justifica la violación sistemática de derechos fundamentales de los ciudadanos que el pago de la deuda provoca. En España, el artículo 10,2 de su Constitución dice que “las normas referentes a los derechos fundamentales que la Constitución reconoce se interpretarán de conformidad con la declaración Universal de los Derechos Humanos”.

¿Qué significa? Significa que si “toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana” (artículo 23,3 de la Declaración Universal de Derechos Humanos). Previamente (artículo 23,1) se ha dejado claro que “toda persona tiene derecho al trabajo y a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo”, la Comisión Europea, el FMI y el Banco Central Europeo, más los gobiernos de Grecia, España, Portugal… son analfabetos funcionales, porque no comprenden un rábano de lo que leen. ¿Qué parte de la legislación de derechos humanos no han entendido?

Toda deuda cuyo pago suponga violaciones sistemáticas de derechos humanos de la ciudadanía, o de parte de ella, es ilegítima. Contraer una deuda por haber rebajado o suprimido impuestos a quienes más poseen (lo que conlleva reducir ingresos y que el Estado se endeude más de lo admisible) y además pretender hacer pagar la deuda a la ciudadanía, la convierte en ilegítima.

¿Y qué hacer con la deuda ilegítima? En un blog de economía y finanzas, el Blog Salmón, se apunta que “cuando Argentina dejó de pagar su deuda hace diez años, el país se convirtió en un paria (…) y vivió una profunda crisis interna. Pero su economía se recuperó rápidamente y experimentó un rápido crecimiento gracias al impulso de la competitividad (…). Lo mismo ocurrió en Rusia en 1998 y Ecuador en 2000. Los impagos de deuda soberana han sido bastante frecuentes en la historia. Una lección a tener en cuenta para defender que el impago masivo puede ser la mejor opción cuando la alternativa a la vista es la inacabable austeridad y el desempleo”.

Esta claro, ¿no?

Políticas que violan derechos humanos, políticas que los respetan

El Gobierno francés acelera el recorte de las pensiones que aprobó. Aumentar la edad de 60 a 62 años, para cobrar una pensión, y cotizar 41,5 años, en vez de 40, no será progresivo sino que se aplicará ya.

En Portugal, junto con los recortes y ajustes que perpetra, el gobierno se saca de la manga un impuesto del 50% de la paga extraordinaria de los asalariados para Navidad. Mientras las agencias de rating califican la deuda portuguesa como ‘basura’. ¿Aprenderán los gobiernos que complacer a las agencias de rating no sirve porque éstas van a lo suyo, que es la especulación y otras indecencias económicas?

En EEUU, un estudio elaborado por economistas de la Universidad del Nordeste muestra que la lenta recuperación económica ha beneficiado casi exclusivamente a grandes empresas. Entre el segundo trimestre de 2009 y el cuarto de 2010, los aumentos de ganancias nacionales fueron 464.000 millones de dólares para las empresas (88%) y 7.000 millones (poco más de 1%) para salarios de los trabajadores. La peor desigualdad de ingresos en EEUU desde 1920.

En España, con más de cuatro millones de desempleados, 1.645.000 parados no perciben ninguna prestación por desempleo ni subsidio alguno. No es extraño que aumenten los pobres que, a finales de 2011, serán un 22% de la población.

El estallido de la burbuja inmobiliaria, que hundió la construcción, y la posterior crisis económica, que descarriló el resto de sectores, más el sometimiento estatal a la dictadura de los “mercados”, la banca y las corporaciones empresariales, han creado un nuevo pobre, ciudadano normal en apariencia, que ha de acudir a las instituciones benéficas para poder comer todos los días.

Podríamos hablar también de Irlanda, de Grecia… De los millones de personas que sufren y sufrirán en sus carnes las feroces consecuencias de esta crisis con culpables reincidentes. Crisis que incrementa la pobreza y la desigualdad.

Mientras ocurre eso en Europa, en Bolivia, la pobreza severa ha disminuido un 11%. Antes de 2007, más de un tercio de bolivianos y bolivianas (37%) sobrevivían a duras penas con menos de un dólar diario. Hoy, aún siendo muy preocupante la pobreza que resta, el índice de pobreza extrema disminuyó hasta la cuarta parte de la población (26%). Un millón cien mil bolivianos y bolivianas han sido liberados de la pobreza severa. Pero en 2004, el 70% de los bolivianos vivían en esa pobreza.

Lo ha informado el jefe de la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Bolivia, Lopetegui, quien, contrariamente a lo que el FMI defiende e impone, ha reconocido que el avance real en la lucha contra la pobreza severa ha sido posible por las políticas sociales del gobierno de Evo Morales.

El gobierno de Morales aprobó que se abonaran rentas vitalicias a la población mayor de 60 años, unos 800.000 adultos. Además, que se pagaran también cantidades mensuales a 1.600.000 estudiantes entre primero y octavo grado de primaria para reducir los índices de deserción escolar en el país, que antes de 2006 sufría un 27% de analfabetismo y analfabetismo funcional.

Lopetegui también reconoció que, entre las medidas sociales gubernamentales, las rentas para mujeres embarazadas y madres recientes hasta que los hijos cumplan 2 años habían logrado reducir con éxito la morbilidad de madres gestantes y de niños hasta 5 años por enfermedades que pueden prevenirse y curarse.

Lopetegui, que consideró un gran avance la reducción de la pobreza en Bolivia, instó a “continuar en esta vía, en esta tendencia” para acabar con la pobreza. “Las políticas sociales son importantes para atender necesidades básicas, para atender salud y para atender educación que es, claramente, uno de los elementos más importantes para abandonar la pobreza“, ha reconocido el jefe del FMI en Bolivia.

Además, al aumentar el número de personas que pueden adquirir bienes y servicios, porque ahora disponen de ingresos estables, la economía se reanima, funciona. Todo el país gana, no sólo unos pocos.

Tal vez el señor Lopetegui debería vigilar qué declaraciones hace. O se arriesga a quedarse sin trabajo si insiste en que la políticas sociales son buenas contra el desempleo y la pobreza; unas políticas muy lejos de las que propone e impone el FMI en Europa, por ejemplo.

Y es que hay políticas que resuelven problemas, porque respetan los derechos humanos además de ir bien a la economía, y políticas que los crean, por que vulneran esos derechos aparte de frenar la actividad económica.

La canallada de los rescates

Canallada es lo propio del canalla y canalla significa miserable, mezquino y codicioso. El titular de este escrito no es, por tanto, exabrupto sino descripción. ¿O acaso no se comporta de manera avarienta, ruin y mezquina la Unión Europea (con destacado protagonismo de Alemania), Banco Central Europeo y FMI en los llamados “rescates” de los países europeos más endeudados?

Porque los rescates en realidad traspasan la deuda contraída por el sector privado a los gobiernos, es decir, a los ciudadanos. Y todo bajo el manto de la austeridad. El Nobel de economía Joseph Stiglitz, aunque admite que se tomen algunas medidas de austeridad, considera que la histeria de la Unión Europea por la austeridad fiscal no es el camino. Y los rescates sólo empeoran el problema. Porque no rescatan nada, salvo a los bancos. Ahí está Grecia, sin ir más lejos, que ya va por su segundo rescate y no ve la luz ni en pintura.

Como hizo España, Grecia recortó y recorta ahora (con bastante mayor volumen que en el caso español) salarios de funcionarios y trabajadores de empresas públicas, suprime 150.000 empleos, aumenta el IVA, cerrará escuelas, recorta la sanidad pública, suprime inversiones estatales, privatizará empresas públicas… El gobierno griego venderá casi todo el patrimonio público, miles de millones de dólares de activos estatales, aeropuertos, autopistas, otras empresas, bancos públicos, bienes raíces, licencias de juego… Para recaudar fondos y así contentar a los codiciosos prestamistas internacionales. Y de paso para que pecadoras manos privadas hagan el gran negocio con las privatizaciones y luego esas empresas públicas privatizadas funcionen peor.

Stiglitz considera que tanto Estados Unidos como Europa toman una vía errónea al imponer políticas de austeridad, pues así no consigue la recuperación económica sino todo lo contrario. Es más, las autoridades europeas con su austeridad impuesta entregan Europa a la banca y la condenan a la servidumbre de la deuda por tiempo y tiempo.

A más abundancia, recordemos que el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas propone en un reciente informe que “los gobiernos han de reaccionar con prudencia ante las presiones para que adopten medidas de austeridad, si no quieren arriesgarse a interrumpir la recuperación de la economía”. Como se ha comprobado, “las medidas de austeridad adoptadas por España y Grecia a causa del endeudamiento público no solo amenazan el empleo en el sector público y los gastos sociales, sino también convierten en más frágil e incierta la recuperación económica”.

¿Cómo diablos quieren que la economía se recupere si la decapitan?

Aunque el de Grecia sea el caso más dramático, lo expuesto sirve para todos los países europeos a los que se les impone austeridad y recortes a ultranza como España, Irlanda y Portugal. España ha sido elogiada por sus medidas de austeridad por el FMI, Banco Central Europeo y la Unión Europea (y los españoles deberían estar muy preocupados por eso), pero no disminuye el enorme paro (el más elevado de la Unión, casi 21%) ni aumenta la demanda interior ni se vislumbra que la economía despegue aunque, para simular que el camino emprendido es correcto, cada mes se hacen ejercicios malabares para dar sentido positivo a las implacables cifras económicas.

¿Quién gana con la austeridad, con los rescates? La banca.

Los gobiernos que recortan disponen de más dinero para abonar la deuda pública (la mayoría en manos de la banca y entidades similares) y también para proporcionárselo a los bancos si lo precisan que, por cierto, se deben mucho dinero unos a otros. Por tanto, el dinero logrado con los recortes (que vulneran derechos ciudadanos) va a parar a manos de la banca.

Y aclaremos ya que el déficit no es causa de la crisis ni tampoco lo ha sido una mala gestión fiscal, como se pretende. La crisis ha sido causada por la codicia e irresponsabilidad de los bancos, fondos de inversión y otras entidades financieras de similar calaña. Eso sí, con la fiel complicidad de los bancos centrales que solo han tomado medidas en beneficio de la banca. Y ahí siguen.

En cuanto a los rescates, Stiglitz es contundente (como cientos de economistas que no dependen de banco alguno): “No es rescate, sino protección de los grandes bancos europeos”.

Lo de los rescates ha sido sintetizado de modo diáfano por el economista Marco Antonio Moreno: “Las medidas de austeridad implantadas a la fuerza sólo están destrozando a la sociedad y a los países que no pueden cumplir con los pagos que se le exigen. Todo ha sido un fracaso.

Pero de recuperación económica, ni flores. Y, si no hay verdadera recuperación económica, ¿por qué aguantar todos esos sacrificios? Es tiempo de desobediencia civil.