El retroceso

El retroceso

Tenemos contacto visual con Gerónimo. Enemigo, muerto”. Gerónimo era el nombre en clave de Osama Bin Laden. “Esta fue una operación para matar”, ha reconocido el responsable de la seguridad nacional estadounidense en declaraciones a Reuters, y ha subrayado que no había ninguna intención de capturar a Bin Laden con vida. Quienes han explicado la operación han reconocido que Bin Laden no iba armado. Es decir, según las leyes internacionales, la muerte de Bin Laden ha sido una ejecución extrajudicial. Además, la CIA averiguó donde se ocultaba Bin laden en Pakistán torturando a presos en cárceles secretas de todo el mundo? Leon Panetta, director de la CIA, ha reconocido que fueron empleadas técnicas de interrogación coercitivas con algunos detenidos, eufemismo miserable de que esos detenidos fueron torturados.

La ejecución extrajudicial de Osama Bin Laden, el coro de felicitaciones y auto complacencias de la denominada ‘comunidad internacional’ y la visible ausencia de una actitud crítica ante esa ejecución constituyen un lamentable y preocupante broche que certifica un retroceso democrático de dimensiones terribles. Llueve sobre mojado tras conocer lo que ocurría y ocurre en la prisión estadounidense militar de Guantánamo, paradigma de la violación sistemática de derechos humanos, sin olvidar las torturas de Abu Graib o las infligidas en centro de detención secretos a los que levaban a sospechosos de terrorismo en vuelos secretos de la CIA con la complicidad de gobiernos europeos.

O la democracia es un sistema cuya esencia es el respeto de los derechos humanos, de todos los derechos humanos de todos, o el mundo de los países proclamados democráticos es una farsa.

Para que no haya la menor duda respecto a las intenciones de este analista, creo que nadie desprecia tanto a los terroristas como este articulista. Rechazo y condeno sin paliativos a quienes creen que la vida humana puede arrebatarse en nombre de un dogma, fe, ideal o bandera. Los terrorista, sus cómplices, inductores y encubridores han de rendir cuentas ante los tribunales y han de ser encarcelados tras ser sometidos a juicio justo. Porque, por encima de todo estoy a favor del estado de derecho, del estado donde imperan los derechos humanos y se respeta la ley, que ha de ser justa. Y el respeto de los derechos humanos es absolutamente incompatible con cualquier tipo de ejecución extrajudicial, como la de Bin Laden.

En un estado que respete los derechos humanos, aún cuando mantenga la pena de muerte en su código penal, toda condena, incluida la pena de muerte, ha de ser legitimada por un proceso y juicio que garantice la defensa del acusado (de cualquier acusado) y respete sus derechos y garantías procesales. Y el primero de éstos es la presunción de inocencia. Puede sonar a guasa hablar de presunción de inocencia en el caso de un personaje tan siniestro como Bin Laden, pero no es así. O nos creemos y aplicamos los principios de la democracia o se pierde toda legitimidad y nos precipitamos al reino de la arbitrariedad, la injusticia y la opresión.

La democracia y los derechos humanos no son solo para nuestros amigos y aliados sino para todos los seres humanos sin distinción ni discriminación.

Charles Swift, capitán de corbeta de la Marina de EEUU, oficial jurídico y defensor de oficio del chófer de Osama Bin Laden, preso en Guantánamo, argumentó, al defender a su cliente, “si nuestros enemigos consiguen que no respetemos las reglas, perdemos lo que somos. Somos los buenos, porque respetamos las normas. Y lo demostramos cada día que cumplimos esas normas, independientemente de lo que hagan nuestros enemigos. Eso es lo que nos diferencia, lo que nos hace grandes“.

Aplicando la impecable argumentación de Swift, que suscribo, es indudable que la ejecución extrajudicial de Bin Laden no ha respetado las normas, las reglas propias de la democracia. Lo que ha hecho es descender al nivel éticamente miserable del terrorista asesino.

Por cierto, Barak Obama, al anunciar la muerte de Bin Laden, dijo que el mundo es más seguro ahora. Falso. Todos temen una venganza mayúscula de sus seguidores, una campaña de atentados que haga aún más inseguro este mundo injusto y desquiciado.

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One thought on “El retroceso

  1. Ante ésta y el resto de millones de injusticias con las que “convivimos”, o ante la Injusticia generalizada, lo que más me repugna no es que haya gente mala, o muy mala, sin escrúpulos, sin ningún tipo de remordimientos o miramientos.
    Lo que más me repugna es:
    – La indiferencia,
    – El miedo y la cobardía,
    – La hipocresía, disfrazada de “sentido común” y “opiniones políticamente correctas”,
    de la gente “decente”, de la gente “buena”, de la gente “correcta”…entre la que yo mismo me he encontrado en ocasiones.

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