¿Tenemos lo que nos merecemos?

A estas alturas de la crisis sabemos bien qué ocurre, por qué y quiénes son los responsables. Y sabemos la solución, como también las propuestas de los diversos partidos que comulgan con el dogma neoliberal, causa mayor de la crisis. Y así conocemos el programa-catecismo neoliberal de esos partidos que nos quieren gobernar. Es diáfano. Más contratos laborales temporales (en detrimento de los fijos), supresión o reducción de la negociación sindical colectiva (que protege a los trabajadores), manga ancha para despedir sin costes o con costes muy bajos, despidos masivos de empleados públicos, rebajas de impuestos sobre los beneficios de las empresas, rebajas del impuesto sobre rentas del capital invertido (aunque sea especulativo), masiva privatización de empresas públicas (correos, transporte público), privatización de servicios del Estado aunque sean derechos humanos esenciales (sanidad, educación, protección social)…

No es un rumor. Lo sabemos porque lo vemos. En Gran Bretaña, el gobierno eliminará medio millón de empleos públicos, rebaja 20.000 millones de euros en partidas sociales, aumenta las tasas universitarias, recorta el acceso a viviendas sociales, mantiene el deterioro de la sanidad pública con más recortes y reducirá en 500.000 el número de quienes tienen derecho a pensión por incapacidad (enfermos de esclerosis múltiple, con trastornos mentales…).

En España, rebajan salarios de los funcionarios, congelan pensiones, desprotegen a los trabajadores con una reforma laboral, recortan partidas sociales, privatizan… En Francia, más de lo mismo. Y más de lo mismo en Italia, Portugal, Grecia… Sabemos sin error lo que significa la política neoliberal. Y, sin embargo, se vota y se da el gobierno a los partidos que adoran y aplican tal política.

En Cataluña, ha habido elecciones de diputados al parlamento autonómico. Ha vencido, cercana a la mayoría absoluta, la federación de dos partidos neoliberales, Convergencia i Unió. Un esclarecedor ejemplo y botón de muestra de la sinrazón ciudadana de nuestros días. Como lo es la mayoría absoluta de la muy neoliberal Esperanza Aguirre en la Comunidad Autónoma de Madrid y la mayoría absoluta del también muy neoliberal (y sospechoso de corrupción) Camps presidente de la Comunidad Autónoma Valenciana.

CiU ha gobernado Cataluña durante veintitrés años hasta hace siete. Y así logró que Cataluña tuviera uno de los gastos públicos sociales más bajos de  la Unión Europea, semi-privatizó la sanidad y la educación (deteriorándolas), más sospechas (o algo más) de financiación corrupta e ilegal de ambos partidos… Jordi García Soler ha recordado que Irlanda ha sido el modelo confeso de CiU. Uno de los ideólogos de esta conservadora federación escribió que “Cataluña debería observar el milagro económico irlandés con mucha atención, porque enseña el camino de cómo un país puede encontrar prosperidad y modernidad sorprendentes”. Prosperidad y modernidad. Veamos.

Irlanda, como han escrito los profesores Navarro y Torres, era el discípulo europeo aventajado del FMI, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo. El país europeo con menos impuestos sobre el capital, menos gasto público y social, mayor privatización de servicios públicos, mercado de trabajo más desprotegido (muy fácil y barato despedir), mayores ayudas a la banca… Pero también el país de la zona euro con mayores desigualdades sociales; un país cuya economía, según Paula Clancy, directora de Action on Social Change de Irlanda, controlan treinta y nueve individuos muy ricos cuyo centro de poder es la banca.

Irlanda, cuyo proclamado éxito se medía por el incremento vertiginoso del PIB, pero no por la disminución de desigualdades o el bienestar de los ciudadanos. Un país que nos permite comprobar las consecuencias reales de la propuesta de austeridad fiscal neoliberal, un país que aprobó antes que nadie un duro programa de recortes, mientras ponía miles docenas de millones de euros a disposición de bancos en ruinas…

Y, tras la orgía neoliberal, el rescate. Juan Torres nos recuerda que ahora la Unión Europea exige a la modélica Irlanda (contra lo celebrado y aplaudido hasta hace nada) que suba los impuestos para poder devolver el dinero que le presta. Por cierto, a un interés muy superior al del dinero que se entrega a la banca especuladora.

Pues bien, millones de votantes catalanes, que no salen a la calle para exigir enfrentarse de verdad a la crisis, dan el gobierno a CiU, cuyo neoliberal modelo es Irlanda.

Uno empieza a temer que tenemos lo que nos merecemos.

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One thought on “¿Tenemos lo que nos merecemos?

  1. Hay mucha gente enganchada a internet si pero no es oro todo lo que reluce,en realidad gente concienciada hay pero no deja de ser una minoria semblanza de la realidad general de nuestro pais.Lo dices tu y lo dices bien,una cosa es el miedo a quedar excluido del sistema(por eso de la falta de lucha ciudadana)se explica aunque se digiere mal,otra cosa es ver cuales y quienes son las causas de esta crisis y desmantelamiento del bienestar social a galope tendido y la respuesta incongruente de votar a los que coinciden con los culpables y sus recetas.Que le pasa a esta sociedad?¿tienen mucho que ver los medios de desinformacion?,la izquierda no tiene capacidad para hacerse con parte del pastel informativo?Estamos desarmados,los mensajes conferencias comparados con la gran masa a informar son insuficientes,se debe encontrar una olucion a este problema,mientras tanto como decia el otro dia Cayo Lara es la hora de las octavillas

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