Un sistema económico que realmente no interesa

En este sistema capitalista neoliberal sólo interesa el beneficio de una minoría, no el de todas las personas. Eso explica que continúe habiendo cifras de pobreza y hambre de escándalo. Y también que quienes más tienen aún consigan y tengan más. Con crisis aguda, por ejemplo, las diez principales fortunas españolas han aumentado su patrimonio un 27%. Al mismo tiempo que los desempleados superan los 4 millones, un millón de familias tienen todos sus integrantes en el paro y organizaciones como Cáritas y similares han doblado sus servicios de entrega de comida a indigentes, por ejemplo.

Es evidente que desde el poder público (que hemos delegado los ciudadanos) se ayuda descaradamente a quienes más tienen. El profesor de economía Juan Torres nos recuerda que la Unión Europea ha prestado dinero a los bancos que causaron la crisis ¡al 1%! Pero al pueblo griego (que la sufre con dolor) se lo presta al 5%, a regañadientes y con durísimas condiciones. La Unión Europea acecha a sus Estados miembros no vayan a pasarse de déficit. Pero renuncia a poner una tasa a los bancos causantes de la crisis.

Otro parámetro de este sistema injusto es que el beneficio se obtiene como sea. Da igual cómo. Por ejemplo, se fabrican bombas-racimo que son atrozmente destructivas. Se pasan por el arco del triunfo que 110 países hayan acordado en 2008 prohibir esas bombas por sus letales y permanentes consecuencias para la población civil. Más de 145 entidades financieras de diverso pelaje contribuyen a que la producción de bombas racimo continúe. Bank of America, JP Morgan Chase, Goldman Sachs, HSBC, Deutsche Bank, Citigroup, Barclays, Capital Group, BlackRock, Temasek Holdings… El inefable BBVA español (una de cuyas directrices es no contribuir como banco a fabricar armas destructivas) financia a Lockheed Martín, empresa que fabrica esas bombas, pasándose por el forro su propia propuesta ética.

Todo vale, si hay beneficio. Incluido el saqueo. Es la ley del sistema.

Paul Romer y George Akerlof escribieron en 1993 Saquear, el hampa económica de la bancarrota con ánimo de lucro, un informe posterior a la severa crisis de las cajas de ahorros en tiempo de Reagan. Ese informe documentaba que muchas pérdidas de esa crisis lo fueron por fraude intencionado.

Según el Nobel Paul Krugman, el fraude se concretó al inicio de la crisis actual en préstamos depredadores y distorsión de riesgos. Se engañó a prestatarios para que aceptaran préstamos complejos y caros que no entendían, mientras la mayoría de entidades financieras no se hacían cargo de los préstamos que concedían sino que los vendían a inversores, sabedoras de que difícilmente se cobrarían.

Hoy hay una nueva forma de fraude financiero. La destapada por la Comisión del Mercado de Valores de EEUU. Esa Comisión ha acusado al banco de inversión Goldman Sachs de crear y sacar al mercado valores diseñados con la intención de que fracasen y conseguir mucho dinero con ese fracaso. ¿Incomprensible? No, este sistema neoliberal de desregulación, de ingeniería financiera y contabilidad imaginativa (nuevos nombres de estafa y fraude), lo permite y alienta.

Pero Goldman no es la única empresa financiera que actúa así. Según ProPublica (web de investigación periodística que ganó un Pulitzer), varios bancos han comercializado inversiones diseñadas para fracasar, porque el negocio está en cobrar los seguros que cubren los productos financieros que fracasan. Krugman llama a eso saqueo y dice que gran parte del sector financiero se ha convertido en un chanchullo en el que un puñado de personas engaña y explota a consumidores e inversores.

Pero ahora sale al escenario el FMI para alertar de una tercera crisis. Le preocupa el aumento de la deuda adquirida por los Gobiernos para rescatar a la banca, rescate que reclamó el propio FMI. Pues hoy ese FMI dice que el potencial de la deuda es muy peligroso y puede desestabilizar severamente la economía.

¿La deuda de los estados puede desestabilizar? ¿No serán más bien los especuladores, los defraudadores, los sinvergüenzas financieros, los saqueadores, quienes pueden actuar a su antojo sin normas ni control de los movimientos financieros? Aparte de sembrar la alarma (que repercute en la economía y da alas a los especuladores), ¿qué hacen el FMI y el resto de instituciones económicas y políticas internacionales para frenar el saqueo y el bandidaje en el sector financiero global?

Nada.Y la estafa y el fraude sí que desestabilizan.

Con razón un 74% del mundo rechaza el capitalismo. Ése es el resultado de una encuesta realizada en 27 países a casi treinta mil personas por encargo de la BBC de Londres a GlobeScam, agencia investigadora internacional de opinión. Muestra suficiente para un resultado altamente fiable según los parámetros de la moderna sociología.

Pero esos treinta mil que han contestado no están en el meollo de los negocios, no saben de qué va, nos dirán los especuladores, los defraudadores, saqueadores y otros responsables de esta crisis, disfrazados de personas respetables y honorables con trajes de ochocientos a mil euros.

Ése es el maldito problema. Que este sistema sólo beneficia a una minoría. ¿Por qué han de confiar en el capitalismo tres cuartas partes de habitantes de la Tierra que lo sufren?

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De aquellos polvos, estos lodos

El magistrado español Baltasar Garzón (conocido por su implacable trabajo como juez instructor contra terroristas, narcotraficantes, criminales de guerra y grandes estafadores) fue denunciado por dos asociaciones franquistas: la ultraderechista ‘Manos Limpias’ y Falange Española, el partido fascista español. Acusado de prevaricar por investigar la desaparición de docenas de miles de españoles durante la guerra civil y la dictadura, a petición de familiares y asociaciones de víctimas del franquismo, así como las responsabilidades franquistas en esos crímenes contra la humanidad.

Lo que parecía una pataleta fascista ha conducido a Garzón al banquillo de los acusados. Contra todo pronóstico y razón el Tribunal Supremo de España juzgará a Garzón, que podría ser inhabilitado veinte años. El instructor (un tal Varela) dice que Garzón ha prevaricado por ignorar la ley de Amnistía de 1977. Una ley española de auténtico punto final. Esa ley de Amnistía permitió regresar a republicanos exiliados y liberó de responsabilidad penal a ciudadanos que habían actuado contra la dictadura de Franco. Cierto, pero sobre todo fue un blindaje contra la verdad y contra la justicia. Y por lo visto aún lo es.

En la transición de dictadura a democracia, esa ley consagró la impunidad total de la criminal dictadura franquista. Jaime Pastor, profesor de ciencia política, ha indicado que fue decisión deliberada evitar la justicia, impedir con esa ley que los crímenes de lesa humanidad (que no prescriben nunca) pudieran ser juzgados. Amnistía Internacional juzga insólito que se procese a un juez que busca la verdad, justicia y reparación de más de 100.000 desaparecidos durante la guerra civil y en la dictadura franquista. Una dictadura impuesta a sangre y fuego sobre la cual ya en 1946 la Asamblea General de Naciones Unidas determinó que “en origen, naturaleza, estructura y conducta general, el régimen de Franco es de carácter fascista, establecido en gran parte gracias a la ayuda recibida de la Alemania nazi de Hitler y de la Italia fascista de Mussolini”.

Y sobre la citada ley de Amnistía de 1977, el Comité de Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha instado recientemente a España a derogarla. Porque España firmó el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y ahí se establece que “nada se opondrá al juicio ni a la condena de una persona por actos u omisiones que, en el momento de cometerse, fueran delictivos según los principios generales del derecho reconocidos por la comunidad internacional”. El Pacto recuerda además que las desapariciones forzadas se consideran crímenes contra la humanidad.

En realidad la ONU amonestó tres veces a España en 2009 por mantener vigente la Ley de Amnistía, no investigar los crímenes del franquismo y descuidar a las víctimas del mismo.

¿Quién incumple la ley? Desde luego Garzón, no; puesto que España está obligada a cumplir la legislación internacional que ha firmado y ratificado.

El diario de Hamburgo Die Zeit ha publicado que el caso contra Garzón (una coalición de herederos del fascismo franquista y enemigos  personales de Garzón) no es un bochorno nacional español sino un escándalo internacional. The New York Times ha escrito que la suspensión del magistrado sería una parodia de justicia y que los auténticos crímenes son las desapariciones durante la guerra civil y el franquismo.

Alemania juzgó el nazismo y tras la guerra hubo un proceso de desnazificación: depuración de toda influencia nazi en Alemania y Austria. Y hoy se persigue cualquier exaltación o publicidad de tan nefasta ideología. España es vergonzosamente diferente. Franco continúa venciendo después de su muerte, calles y pueblos españoles aún ostentan nombres de ejecutores de la dictadura y una acusación de Garzón, la fascista Falange Española, organiza actos públicos donde enaltece impunemente la dictadura franquista.

Cabe extraer sin embargo algunas esclarecedoras conclusiones de este bochorno. La transición española no fue modélica sino todo lo contrario. Porque en muy buena medida la controlaron franquistas. Y los demócratas pecaron de miedo excesivo y tragaron demasiado. De aquellos polvos, estos lodos.

Afortunadamente, familiares de víctimas de crímenes del franquismo acudirán a los juzgados federales de Argentina a presentar una querella por el genocidio que el general Francisco Franco perpetró en España entre 1936 y 1977. Es posible hacerlo porque la constitución argentina reconoce la jurisdicción universal para juzgar delitos contra la humanidad.

Es noticia consoladora. Pero en tanto España no borre de su vida política e institucional hasta la última traza de franquismo, no habrá salida. A los hechos me remito.

Ésta no es la Europa que queremos

El rifirrafe en la Unión Europea para llegar a un acuerdo y ayudar a Grecia ha mostrado que Alemania marca la pauta, seguida de cerca por Francia. El resto a jugar por las bandas. Alemania ha impuesto que el Fondo Monetario Internacional esté en el centro del rescate. Y Francia ha vendido el acuerdo como el mejor posible.

¿Lo es?

Ocurre que el gobierno alemán, la clase política y la minoría privilegiada alemanas miran con muy malos ojos a quienes no han hecho lo indecible para asegurar la “estabilidad”; según Alemania, claro. No quieren saber nada con los que tienen considerable déficit público. ¡La bestia negra del maldito déficit público! ¡Quienes no renuncien al déficit, a sus pompas y a sus obras, serán arrojados a las tinieblas con lamentos y crujir de dientes, y serán vilipendiados por los “mercados”, que los zarandearán y se forrarán a su costa!

Más de lo mismo. Una crisis que dura dos años, que no se supera, y continúan con los mismos errores. Reducir el déficit a toda costa, moderación salarial, recortes sociales… No aprenden. O algo peor. Porque esas medidas no relanzan la economía.

Marshall Auerback, analista económico del Instituto Franklin y Eleanor Roosevelt de EEUU, ha escrito respecto al déficit público que “con pocas y breves excepciones, el gobierno federal de Estados Unidos ha estado en deuda sin interrupción desde 1776. Doscientos treinta años con mayor o menor déficit público. Pero esa deuda no ha perjudicado las sucesivas generaciones estadounidenses ni ha restringido su libertad de acción”. O Estados Unidos no sería hoy la economía potente que es.

Auerback califica como histéricos de la sostenibilidad fiscal o terroristas del déficit público a los voceros y vocingleros contra éste. Y de esos talibanes contra el déficit hay demasiados en los núcleos decisivos de la Unión Europea.

Marshall Auerback insiste, contra los adoradores a ultranza de la reducción del déficit a cualquier precio, que la política fiscal sostenible es la que crea empleo: una oferta pública de empleo garantizado es la mejor política fiscal. Lo demás son cuentos. Pero de momento ganan los histéricos del déficit, los que defienden recortes y más recortes del gasto (sobre todo del gasto social), sin considerar que así reducen e hipotecan el presente y futuro de las generaciones jóvenes. Y remacha Auerback que la clave para una recuperación auténtica no es reducir el gasto público sino lo contrario más aplicar recortes fiscales que reduzcan la atonía de la demanda hasta eliminarla . Eso sí crea empleo. Así opina también el Nobel de economía Stiglitz. Y que esa opción funciona lo tenemos documentado, porque sucedió hace setenta años y salió bien.

Pero, ¿de verdad interesa a la minoría privilegiada europea y a sus cómplices de los estados crear el empleo necesario? Pues ésa es la Europa que nos construyen (y que los ciudadanos permitimos). Una Europa neoliberal, cicatera, cada vez más desigual y éticamente cutre. Una Europa que realmente no es la que conviene a la inmensa mayoría de europeos.

Una Europa en la que 80 millones de habitantes viven en la pobreza (el 16%). Inmigrantes, desempleados y personas sin hogar, pero también los “trabajadores pobres”, término acuñado por la neoliberal Comisión Europea para los ciudadanos que, aún teniendo un trabajo, viven en la pobreza. Así será ese trabajo. Hay un 8% en tal situación: 40 millones de ciudadanos.

Por cierto, en el año 2000, el Consejo Europeo celebrado en Lisboa acordó erradicar la pobreza de Europa para 2010. Estamos en 2010. ¿Tienen ustedes noticia de que se haya erradicado la pobreza en Europa? Según Cruz Roja, por ejemplo, el 20% de españoles tiene problemas para subsistir. Y más de un millón de ciudadanos españoles desempleados están socialmente desprotegidos. Dato muy significativo, porque España está entre la docena de países más desarrollados del mundo.

¿Y cuál ha sido la respuesta de la Unión Europea ante el aumento de pobreza? Retrasar los trabajos contra la pobreza hasta 2020.

Quienes dirigen y construyen esta Europa practican el más insolidario neoliberalismo. Creen ciegamente en él. Además, la minoría privilegiada europea nos da gato por liebre desde hace cuatro décadas. En lugar de la Europa de ciudadanos que anhelábamos, nos perpetran otra de mercaderes, banqueros, multinacionales y especuladores. Y los ciudadanos lo consentimos.

Incluso en la defensa y promoción de derechos humanos Europa retrocede y ya no es lo que era. Ahí están las normativas con tintes xenófobos como respuesta a la inmigración masiva; las actitudes y conductas islamofóbicas; la discriminación e incluso persecución de los gitanos; el abandono del derecho de asilo; la exportación de instrumentos de tortura a países que practican el terrorismo de estado; la complicidad con prácticas inicuas con detenidos por sospecha de terrorismo; el recorte de libertades en nombre de la seguridad…

Definitivamente ésta no es la Europa que queremos. Habrá que hacer algo.

El machismo que no cesa

Fue el “V Encuentro de Mujeres África-España por un Mundo Mejor”. Entre otras cuestiones, una reflexión sobre cuánto avanza la emancipación de las mujeres. Emancipación como liberación del sometimiento, de la discriminación y del maltrato y la muerte por machismo. A ese respecto recuerdo que en 1994 escribí: “Entre 1983 y 1993, los terroristas de ETA asesinaron en España a 360 personas. En ese mismo período, maridos, parejas, amantes o novios violentos mataron a 609 mujeres.” Y apenas pasaba nada por esas muertes de mujeres.  Ahora sí,  pero siguen pendientes demasiadas cuestiones y muchos interrogantes sin respuesta

El sometimiento de la mujer por el hombre continúa, aunque la situación de muchas mujeres haya mejorado. Continúa. En España, en 2009 fueron asesinadas 58 mujeres por hombres y en lo que va de 2010, 14. En Portugal, entre 2004 y 2009, el Observatorio de Mujeres Asesinadas verificó 201 muertes violentas de mujeres. En Francia, casi el 10% de las mujeres ha sido víctima de alguna violencia a manos de hombres. En Alemania, la quinta parte de mujeres ha sufrido violencia física o sexual por su pareja. En Dinamarca, un 60% de violaciones en las que la policía identifica a un sospechoso no llegan a juicio. En Reino Unido unas 80.000 mujeres sufren violación o intento de violación anualmente… Suma y sigue.

Las violaciones, abusos sexuales, muertes violentas de mujeres por maridos, parejas o que lo fueron, crímenes de honor, ablaciones de clítoris, las abundantes muertes violentas de mujeres en zonas de conflicto y las inacabables violaciones masivas en esos mismo lugares son la punta del iceberg del milenario dominio machista de la mujer.

A tales males cabe añadir hoy la explotación sexual de mujeres y niñas como industria: unas 100.000 mujeres jóvenes (a menudo niñas) de Brasil, Colombia, Ecuador, Bulgaria, Rumanía, Ucrania, Rusia, Nigeria, Senegal… son llevadas cada año a la Unión Europea, a menudo con engaños, para ser explotadas sexualmente. La Organización Internacional del Trabajo calcula que en el mundo podrían ser casi dos millones las mujeres y niñas víctimas de tan repugnante tráfico de personas. Terrorífico.

Desde otro ángulo, en países ricos las mujeres ganan menos que los hombres por mismo trabajo y horario. En España, por ejemplo, 27% menos. En ése y otros países desarrollados la presencia de mujeres en puestos directivos o de mayor responsabilidad es muy minoritaria. De hecho se les simpide llegar a esos puestos. Y en Asia, África y América Latina quienes sufren mayor pobreza son mayoritariamente mujeres… Suma y sigue.

Y aún hay quien pretende que se han cambiado las tornas. Que las mujeres mandan mucho y que los varones están cada vez más en la zona inferior de la sociedad. ¡Para partirse de risa!

Investigadores de períodos muy lejanos de la humanidad aseguran que entonces los seres humanos vivían sin sometimiento de unas por otros. Si fue así, ¿por qué miserable razón los varones eligieron tratar a las mujeres como seres de categoría inferior? Hay quien dice que al inicio de los tiempos, los varones estaban fascinados por las mujeres por ser creadoras de vida, pero en algún momento decidieron que ellos también, se acabó la fascinación y, acaso por ser menor su papel como varones (sólo proporcionar espermatozoides de fugaz y veloz modo), las rebajaron y sometieron por envidia. Más allá del carácter literario, mito o leyenda de lo antedicho, durante milenios el hombre ha sometido, infravalorado, discriminado, agredido, abusado, violado, maltratado y asesinado a las mujeres.

Es el machismo milenario que no cesa. Criminal, estúpido y suicida. Porque, además, a todos nos iría mejor si las mujeres pudieran estar donde deben, donde tienen derecho a estar como seres humanos. Ésos de los que la Declaración Universal de Derechos Humanos asegura que “nacen libres e iguales en dignidad y derechos”.

Y, además, en situaciones de crisis, de conflicto, de horas bajas, las mujeres son las que resisten, el motor que hace avanzar. Así ha sido desde el Neolítico y es hoy donde se sufren graves crisis humanitarias, situaciones endémicas de violación de derechos humanos, estados de violencia y pobreza establecida. Darfur al sur de Sudán, Gaza y Cisjordania ocupada, África central, Colombia, América Central, Sudeste asiático…

Pero los necios varones continúan negando a las mujeres el lugar que les corresponde en el mundo. Son necios, porque mientras no cese la discriminación, explotación y violencia contra las mujeres, no hay solución para nada.