Fracaso del encuentro de Roma contra el hambre

Los 854 millones de personas hambrientas que hay, más otros 100 millones en severo riesgo de serlo en breve, deberán esperar sentados mientras se mueren de hambre o contraen enfermedades y dolencias por el hambre. Los estados y los organismos internacionales han sido incapaces de afrontar el escándalo y la vergüenza del hambre que no cesa. La cumbre convocada por la FAO en Roma contra el hambre finalizó sin acordar nada. La FAO, que desde 1945 tiene el mandato de garantizar que todos coman lo suficiente (en lenguaje políticamente correcto: garantizar la seguridad alimenticia), gastó inutilmente varios millones de euros en reunir a los representantes de 183 países. Para nada. El único resultado fue una ridícula declaración de intenciones con el agravante de que las causas reales del hambre y su reciente incremento ni se huelen en el escrito.

Los periódicos han dicho que no se llegó a un acuerdo por “los intereses nacionales”. Cierto, pero incompleto: dentro de los intereses ‘nacionales’ dominaron los particulares intereses de quienes los viejos marxistas denominan clase dominante: la reducida minoría de los muy ricos. A quienes hay que sumar los intereses de la legión (aunque también minoritaria respecto a la mayoría de habitantes de la Tierra) de lacayos, voceros, correveidiles, siervos de la gleba con título, ejecutivos, directivos varios y demás al servicio directo e indiscutible de la muy minoritaria clase dominante.

Al final, el compromiso del ridículo congreso de Roma fue “luchar por todos los medios para erradicar el hambre” y “buscar un comercio más justo” para reducir a la mitad el número de hambrientos. Se supone que iniciarán sin falta rogativas, novenas, procesiones o lo que sea para implorar un milagro, porque si no se mete mano a las causas de la pobreza de siempre, más las nuevas de ahora, los hambrientos lo tienen chungo.  

El resumen del patético encuentro internacional lo hizo un dirigente de una ong: “Es un paso atrás. En 2004, todos los Estados miembros de la FAO adoptaron directrices para asegurar el derecho a la alimentación”.

Al final, se justifican poniendo dinero sobre la mesa (siempre insuficiente por cierto) para combatir el hambre, pero ni siquiera fueron capaces de definir donde, en qué, para quién y cómo se invertirá ese dinero para reducir el hambre de momento.

La maldita verdad es que la especulación financiera del mercado de alimentos (que incrementan indecentemente los precios), los monopolios de distribución de alimentos, los subsidios y subvenciones agrícolas en países ricos, el proteccionismo y las barreras al comercio más el incremento salvaje de cultivos para biocombustibles son las causas del hambre que la cumbre de Roma ni se ha dignado mencionar. Y si no se reconocen las causas de un problema ¿cómo atacarlo?

¿Quieren una pista concreta, sólo una, de por qué no se acaba con el hambre? La pista es que las empresas transnacionales agroalimenticias y las corporaciones monopolísticas de productos básicos que controlan el comercio agrícola y alimenticio se forran más que nunca. Cargill, una de las mayores empresas de comercio de granos del mundo, ha anunciado hace un mes y medio que sus ganancias habían aumentado un 86% en el tercer trimestre de 2007 en plena crisis alimenticia mundial. Igualmente, la empresa Bunge incrementó sus ganancias en un 77% y Archer Daniel Midland aumentó sus ganancias un 65% en todo2007. ¿Cómo es posible si hay más gente que se muere de hambre y ellos se dedican a comercializar alimentos? Es posible porque, mientras no se demuestre lo contrario, cuando unos pocos se forran hasta la obscenidad (como ocurre en este caso), siempre es a costa de que muchos sufran, en esta ocasión pasen hambre hasta morirse.

Entonces los miserables éticos justifican la situación resignándose, porque el mercado es así y no se debe intervenir, habrá que esperar mejor coyuntura… Como si la pobreza y el aumento del hambre fueran catástrofes naturales como un rayo que electrocuta. 

Nada natural. Lo que ocurre es fruto de una codicia indecente. Y tampoco vale argumentar aceptando esa codicia destructora, causa de tantos males, porque ‘la naturaleza humana es así’, porque también está en la naturaleza humana asesinar, violar y otras canalladas y no las aceptamos.  

Esto va a peor. Hay que cambiar las cosas o estamos listos. 

 

 

 

 

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2 thoughts on “Fracaso del encuentro de Roma contra el hambre

  1. Nunca me resignaré a pensar en este tema que la naturaleza humana es así. Cuando medio planeta se muere de hambre el otro medio se muere por sobrepeso. Si esto es justicia que venga Dios y lo vea. Bsos. Vicky.

  2. Perfecto. Todo es justificable para mantener las distancias entre Norte- Sur, entre ricos-pobres. Los datos que ofreces son de vergüenza, inmorales. Todos los gobiernos DEBEN favores a estos monopolios…
    saludos y salud

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