Corrupción, un mal endémico del capitalismo

Eurostat en Europa, Enron, World Com y otros escándalos en EEUU, Berlusconi promulgando leyes de inmunidad para evitar condenas por procesos de corrupción, y desde 2006, en Alemania casi todas las grandes corporaciones han pasado por el banquillo de los acusados. Cajas ocultas, dinero negro, sobornos, engaño organizado, chachullos y manipulaciones contables. Siemens, Daimler Chrysler, Volkswagen, Scherin, BMW, Henkel y Degusta… Hasta dieciocho corporaciones empresariales tienen abiertos expedientes por manipulación y fraude. También las medianas empresas se apuntan a lo ilícito. No es raro, hasta hace cinco años pagar sobornos en el extranjero era deducible de los impuestos como gastos empresariales. La presión de la ONU hizo que esa indignidad desapareciera. Pero aún hay países europeos en los que pagar sobornos desgrava.

En el auge del capitalismo neoliberal, de privatizar lo público y eliminar cualquier control del mundo financiero, la corrupción es dueña del mundo. No por casualidad. Según Rob Jenkins, profesor de la Universidad de Londres, la privatización de las economías ha multiplicado las comisiones, terreno abonado para la corrupción y, al privatizarse lo público, los compradores han competido por conseguir los bienes públicos y han pagado por ello, incluidos sobornos a funcionarios y políticos.

Corromper es “sobornar con dádivas o de otra manera para conseguir un beneficio”, según el Diccionario de la Lengua Española. Pero es más completo que “corrupción es un abuso del poder público en beneficio personal y privado” y, también, “comprar y vender lo que de ningún modo debe estar sujeto a compraventa”. Corrupción es soborno, extorsión, malversación de dinero público y apropiación indebida. Pero en la corrupción siempre hay dos, corruptor y corrompido.

Y con la corrupción, el ‘capitalismo de manos sucias’, neoliberal por supuesto, que incluye fraude sistemático, engaño habitual y actividad criminal si se tercia. Es el caso de países de la desaparecida Unión Soviética, China, México, Indonesia o Brasil, sedes de capitalismo sucio.

En la raíz del aumento de la corrupción hay un auténtico sector económico de intermediarios (respetables bufetes de bogados) que la facilitan y promueven, y además el abandono de la dimensión moral que el capitalismo tuvo alguna vez; la que según Adam Smith decía ser inadmisible el enriquecimiento a costa de los conciudadanos.

La corrupción y su expansión tiene mucho que ver con ese invento de las grandes potencias democráticas: los paraísos fiscales. Pues sin la opacidad, el secreto y la desregulación absoluta de los paraísos fiscales, corruptores y corrompidos lo tendrían más difícil para esconder su dinero sucio, y tampoco podrían hacer negocios turbios sin temor con ese dinero. Pero los corruptos pueden estar tranquilos. Desde Liechtenstein hasta la isla de Man, Bahamas, Bermudas, Islas Vírgenes, Filipinas, Tonga, Panamá, Mauricio, Gibraltar, Mónaco, Aruba, Fidji y un largo etcétera, bien vistos y protegidos por las organizaciones económicas internacionales, los paraísos fiscales aseguran la máxima opacidad y oscuridad a cientos de miles de operaciones electrónicas financieras que lavan y ocultan miles de millones de la corrupción y otros orígenes indecentes. El capitalismo sigue.

Al final, el viejo Karl (Marx, por supuesto) tenía razón cuando escribió que “todas las naciones capitalistas abrazan periódicamente el fraude, pretendiendo ganar dinero sin necesidad de producir”.

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2 thoughts on “Corrupción, un mal endémico del capitalismo

  1. Pero la corrupción a gran escala empieza a nivel de calle.
    Y si no eres corrupto, aceptas la corrupción como algo natural, no le ries las gracias al corrupto o no te sumas a su grupo, eres idiota, nunca dirán que eres honrado.
    Dos vivencias personales:
    En los tiempos, ya lejanos, en que me inicié en este extraño arte de la “venta por correo”, en mi primera empresa de esa actividad tuve ocasión de comprobar que es más natural aceptar la corrupción que rechazarla.
    Además de mis funciones como creativo, ampliaron mi responsabilidad a escoger y encargar a las fotomecánicas la realización de los fotolitos de los originales de los folletos y otros documentos que habíamos generado en el estudio gráfico para promocionar cualquier producto (en este caso, básicamente libros) a través del correo.
    En mi primera incursión en esa función y una vez solicitado los presupuestos pertinentes a dos o tres empresas diferentes opté, lógicamente, por el más ventajoso para la empresa. Convoqué al comercial correspondiente y cuando lo tuve frente a mí, al comentar los pormenores del presupuesto me dijo: “Bueno, aquí hay un 5% para tí”. Yo no soy ningun pardillo y desde siempre conocía esa práctica de las comisiones y sabía que mis colegas no le hacían ascos, pero “inocentemente” le pregunté si ese 5% se lo sacaba él del bolsillo o lo cargaba en factura. Como lo pillé “amb els pixums al ventre” improvisó que se lo sacaba él de su bolsillo y entonces le pedí que, perfecto, ya que estaba dispuesto a aportar un 5% del importe total de la factura que lo descontara de la misma para que el beneficio lo percibiera mi empresa.
    Te puedes imaginar todo lo que tuve que oir. Y no precisamente del fotomecánico que, al fin y al cabo, tenía que mostrarse educado conmigo… fueron mis colegas corruptos cobracomisiones los que me pusieron a caer de un burro porque, según ellos les perjudicaba y en adelante no les ofrecerían comisión “chantaje”.
    Conseguí que los comerciales de las empresas de fotomecánica supieran que para que les diera el trabajo no me tenían que chantajear con comisiones ni regalos sino hacer bien y rápido el trabajo y, en adelante nos llevamos muy bien pero, estoy seguro, jamás pensaron que era una persona honrada sino un idiota.
    Pero la paradoja del asunto es que yo, sabedor de que algunos de mis compañeros era “untable”, no me imaginé nunca lo que sigue:
    Despiden al Jefe de Producción porque un colega suyo, por celos y envidia, lo ha denunciado a la Dirección General por cobrar comisiones de los proveedores (como si el mismo denunciante no hubiera recibido más de una prebenda). Pero lo gordo no es eso. Es que lo despiden porque el propio Director General y dueño de la empresa cobraba comisiones de los mismos proveedores y debió pensar que si a otro también le pagaban, las suyas podrían ser más suculentas de lo que eran si no hubiera tanto chorizo a repartir.
    En fin, que prefiero ser honrado y pasar por idiota… Aunque, quién sabe, si no hubiera sido tan idiota quizá ahora estaría forrado. Además, como el Papa ha declarado que el Infierno no existe…no sé, no sé.
    Otro dia te contaré otra de la “mili”.
    Matraco

  2. Estamos ante la misma situación de Sodoma y Gomorra. Si Dios hubiese encontrado un sólo justo no la hubiera destruido. Bsos. Vicky.

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