Crónicas de la sinrazón (I)

De secuestros y rescates

El secuestro de un pesquero vasco en aguas de Somalia por piratas ha impresionado a la opinión pública. En la City de Londres, el centro neurálgico de negocios más importante del mundo, hacer de intermediario en el pago de rescate de secuestros de barcos es un negocio floreciente que va a más. ¿Cómo es posible se pregunta el ciudadano de buena fe? En la vieja Europa no hay el menor control de los movimientos financieros en aras de la competitividad, por supuesto, y de la sacrosanta libertad de negocio y de empresa. Luego se rasgarán las vestiduras y se tirarán ceniza sobre la cabeza cuando haya un atentado terrorista o se sepa de una gran operación de contrabando de cocaína, por ejemplo. Imposibles ambas situaciones rechazables de no ser posible el blanqueo de dinero sucio. Y hay blanqueo si no hay control.

Uno siempre ha creído que no se puede ir en la procesión y repicar las campanas. O ser virgen y puta. Sin embargo, eso hace la Unión Europea. Su actitud y conducta ante los movimientos financieros hacen que la City (máximo exponente europeo del negocio financiero), “sea atractiva para los blanqueadores de dinero sucio por su dimensión, sofisticación y reputación en los mercados financieros”. ¿Saben quien acusa así a la famosa City? La Oficina Federal contra el Narcotráfico de EEUU, que no son nada de izquierdas. 

 

Eso es ganarse bien la vida

Ignacio Sánchez, presidente-consejero delegado de Iberdrola ganó el año pasado 16 millones de euros. Francisco González, presidente del BBVA, 5,1 millones. Alfredo Sáenz, consejero delegado del Santander, 9,6 millones. Francisco Luzón, consejero del Santander, 5,62 millones. Matías Rodríguez Inciarte, vicepresidente del Santander (5,15 millones). Emilio Botín, presidente del Santander, casi 4 millones. José Ignacio Goirigolzarri consejero delegado del BBVA, 3,6 millones. Ana Patricia Botín, presidenta de Banesto y consejera del Santander, 3,5 millones. Y para 2008 los directivos de la banca española y grandes empresas se han aumentado el sueldo entre un 10 y un 15%. Igual que quien escribe y quien esto lee. ¿No?

Además, Santander, BBVA, Banco Popular, La Caixa y Caja Madrid han ganado casi 5.500 millones de euros en los tres primeros meses del año; 6,26% más que en el mismo periodo de 2007. ¿No decían que hay crisis? Qué cosas.

Mientras tanto, una cuarta parte de los asalariados españoles no llegan a 1.000 euros al mes. No es sano un sistema ni un país, en el que unos pocos se forran y muchos van de cráneo. ¿Demagogia? No. Demagogia, según el diccionario a la lengua española, es una degeneración de la democracia por la que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir el poder o mantenerse en él. No soy político ni me ha pasado por la mente serlo. Ni tengo poder ni lo pretendo. Sólo busco lo que es, lo que hay, eso que a veces se llama verdad, que tiene tan mala prensa en estos días.

 

Vuelve el fascio

Gianni Alemanno, alcalde de Roma por ciento y pico mil votos más que el candidato del llamado centro-izquierda. Alemanno es un político al que los diarios califican de ‘posfascista’, estúpido neologismo para no decir que es un hipernacionalista, xenófobo, machista, autoritario y partidario de la violencia, descripción fenomenológica de fascista. Al celebrar el triunfo en la plaza del Ayuntamiento, se vieron muchos brazos en alto y un grupo coreaba con fuerza ¡Duce, Duce!, el grito con el que se jaleaba a Mussolini. Umberto Bossi, líder de la Liga Norte (integrante de la coalición derechista vencedora en Roma y en las elecciones generales) ha dicho que “los fusiles están siempre calientes” y que dispone de “300.000 hombres listos para combatir”. Silvio Berlusconi (el hombre que escapo a una condena cierta porque cambió leyes en su beneficio) ha dicho que “somos la nueva falange romana”. Esta gente es un peligro.

¿Vuelve le fascismo o nunca se fue? A mediados de los años treinta del siglo pasado, los gobiernos demócratas de Europa miraron hacia otro lado ante las primeras barbaridades de Hitler y pasó lo que pasó. El holocausto y una sangrienta guerra mundial.

No hay que ser neutral. Hay que volver a llamar a las cosas por su nombre. El autoritarismo delincuente gana elecciones, cierto, pero también las ganó Hitler. Entonces y hoy los ciudadanos que votan contra sus intereses reales fueron y son incapaces de afrontar sus miedos en tiempo de cambios y crisis. También miedo a lo diferente, al otro, al futuro. ¿O acaso alguien cree que en Italia hay tantos millones de ’clase media’? Cuando sólo se dispone de un salario (aunque esté bien o incluso muy bien y permita consumir más) no se es clase media, sólo se es un asalariado privilegiado, que puede precipitarse a la pobreza si pierde el trabajo.

El profesor Tierno Galván, que fue alcalde de Madrid, decía que no hay nada tan tonto como un trabajador que vote a la derecha. Pero eso es lo que hay y habrá que ser consciente del lodazal en el que estamos metidos para poder salir de él.

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2 thoughts on “Crónicas de la sinrazón (I)

  1. Los que creemos en el imperfecto sistema democrático (donde decías hace algunos días que no aseguraba que los ciudadanos decidan lo mejor y lo más justo) debemos respetar que un trabajador vote a la derecha como que un empresario vote a la izquierda. Bsos. Vicky.

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