Vuelve el hambre

Más de una década intentando colocar el hambre como cuestión central de la agenda económica y de desarrollo. Sin éxito. A pesar de todas las declaraciones contra el hambre en todos los foros internacionales habidos y por haber, hoy hay más hambrientos que hace 18 años. En 1990, había 823 millones de hambrientos, según cifras de la FAO, y actualmente son 861 millones. Pero ahora además, una subida impresionante de precios de alimentos básicos produce una grave crisis que puede aumentar el hambre a cotas insospechadas. Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial, ha dicho que esta crisis puede ser causa de la muerte de “millones de personas en poco tiempo”. El hambre se extiende por países pobres a gran velocidad. Ya ha habido revueltas populares de protesta con muertos en Haití, Camerún y Egipto, y la intervención del ejército en Pakistán. Los hambrientos se rebelan. La pobreza se agrava. Según la ONU, más de 100 millones de personas sufren o sufrirán la actual crisis de hambre.

Y no es un desastre de origen meteorológico ni una catástrofe natural inevitable. Como ha dicho Jean Ziegler, portavoz de la ONU para el Derecho a la Alimentación, se está cometiendo un auténtico “crimen contra la humanidad”. 
En los últimos años, desde diversas instancias de poder internacional se ha fomentado, impulsado o permitido sustituir una agricultura orientada a la alimentación por la producción extensiva y predadora de vegetales para elaborar biocombustibles. El pretexto era disponer de fuentes de energía más sostenibles. Algo que se ha demostrado es falso. Los biocombutibles contaminan menos al ser utilizados, pero contaminan más en su proceso de elaboración industrial con lo que quedamos a la par. A la par no, porque aumenta el hambre.

Según  el Banco Mundial, los precios de los alimentos han aumentado un 83% de media en los últimos tres años (el trigo, un 120% respecto al año anterior). Subidas que continuarán. En los países ricos las familias destinan un 10% de ingresos a los alimentos, pero en los países empobrecidos esa proporción llega al 80%. Pónganse en su lugar.
Esta crisis alimenticia de proporciones gigantescas está agravada por la crisis financiera. Los inversores dirigen su dinero hacia el llamado mercado de futuros para materias primas, entre ellas, los alimentos. Inversiones puramente especulativas, responsables en gran medida de aumentos impresionantes de precios de alimentos básicos. El resultado es que unos pocos se enriquecen, pero muchos millones tienen serios problemas para comer todos los días.
¿Qué hace el Banco Mundial? Pues manifiesta su preocupación por los disturbios, porque los alborotos pueden poner en peligro la estabilidad de varios países, y
también ha pronosticado revueltas en más de 30 países. También pide a los países ricos que den dinero para paliar el hambre. ¿Y mañana? No hay propuestas de solcuión real. Está claro que al Banco Mundial le preocupan más los ricos que los pobres.

Por su parte, un informe de Javier Solana, Representante de Política Exterior de la Unión Europea, señala el hambre como amenaza para la seguridad mundial. Junto con el cambio climático y la extrema pobreza serán impulsores de tensión social. Y esa tensión afectará a la seguridad de Europa. Ah y aumentarán  las inmigrantes.

Estas semanas pasadas, los Bancos Centrales de los países ricos han inyectado cantidades multimillonarias en los sistemas financieros para salvar… ¿Qué? Los beneficios bancarios. Preocupan los beneficios de los ricos, pero no el hambre de los empobrecidos.  

¿Por qué nadie en las altas instancias recuerda que el hambre es una grave violación de los derechos básicos de millones y millones y que hay que poner remedio como sea?

”Que nadie se extrañe, entonces, si los miserables se toman algún día la libertad de arrebatarles como sea sus inmorales privilegios” ha dicho el economista Juan Torres con toda la razón del mundo.

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3 thoughts on “Vuelve el hambre

  1. Me gustaría que no tuvieses razón, porqué querría decir que hemos avanzado, que los gobiernos y organizaciones intrenacionales han puesto medios para solucionar el hambre de una vez por todas. Por desgracia no es así.

    ¿En qué mundo vivimos? ¿cómo puede ser que se haga especulación de la necesidad de las personas? ¿Cómo puede ser que estemos más preocupados en “alimentar” coches que en acabar con el hambre mundial?

    Al menos no nos engañan y podemos y sabemos decir las cosas por su nombre: atentado contra los derechos de las personas.

    Gracias por la lucidez y decir las cosas tal como son, aunque resulten incómodas.

    Marta.

  2. La situación es tan preocupante como indignante. ¿Qué han hecho gobernantes internacionales para solucionar esta situación? ¿Qué medidas han adoptado para evitarla? Evidentemente ninguna, pues son, con las multinacionales a las que dan cobijo ideológico, los máximos responsables de ella.

    Estamos asistiendo a una crisis perfectamente previsible y lo que es peor, a una crisis que de no adoptarse medidas urgentes nos puede llevar, como reconoció el otro día el Secretario General de Naciones Unidas, “a la casilla uno”. Y es que como ha asumido el Director General del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn, “lo peor está por llegar”.

    El pasado día 20 de abril manifestaba el ya citado Jean Ziegler que “el hambre no ha sido cosa del destino desde hace mucho tiempo. Más bien hay un asesinato detrás de cada víctima. Es un silencioso asesinato en masa“. E hizo algo más: culpó a la globalización de la “monopolización de los ricos en la Tierra” y responsabilizó a las multinacionales de una especie de “violencia estructural“: tenemos, dijo, “una multitud de empresarios, especuladores y bandidos financieros que han convertido en salvaje un mundo de desigualdad y horror“.

    Esta es la realidad y ante ella no puede extrañar, como manifestaban Juan Torres López y Alberto Garzón Espinosa en el artículo parcialmente reproducido más arriba, “si los miserables se toman algún día la libertad de arrebatarles como sea sus inmorales privilegios”.

    Y no me vengan con que el mundo es así. Como le replicaban al Obispo en la película “La Misión” eso no es verdad… “El mundo lo hemos hecho así”.

    Un abrazo y enhorabuena por el blog, compañero.

    Y saludos de parte de Manuel.

  3. … y en España preocupándonos por mamarrachadas varias cuando hay partes en el resto del planeta que no tienen lo básico para vivir. Bsos. Vicky.

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