¡Pobre Italia!

La democracia no es un sistema perfecto, por supuesto. No lo es, porque no asegura que los ciudadanos decidan lo mejor, lo más justo ni lo más necesario. Como ha sucedido en Italia.

Berlusconi, el segundo hombre más rico del país, quien controla gran parte de medios informativos de ahí, ha sido elegido para presidir el gobierno, aliado con los fascistizantes de la Liga Norte y los sucesores o herederos del fascismo mussoliniano (convenientemente maquillados y puestos al día).

Berlusconi (que ha caído en el ridículo de hacerse numerosos retoques quirúrgicos cual si de una decadente estrella de Hollywood a la que horroriza envejecer se tratara) ha comentado sobre el nuevo gobierno de España, nada más saber que él deberá formar gobierno también, que “Zapatero ha hecho un Gobierno demasiado rosa que nosotros no podemos hacer, porque en Italia hay prevalencia de hombres”. Tanta estupidez me ha recordado el chiste de aquel mexicano y otro que discuten sobre sus respetivos países. El mexicano dice. ¡En mi país todos somos muy, pero que muy machos! Y el otro contesta, en el mío somos mitad y mitad y lo pasamos la mar de bien.

No sé que es peor, el torpe y elemental machismo del nuevo primer ministro italiano o que cuando gobernó entre 2001 y 2006 se dedicó sobre todo a legislar para evitar ir a la cárcel (por sus oscuros manejos financieros y otras maniobras sospechosas), a modificar la ley en provecho propio y de sus amigos o a intentar fabricar una legislación electoral que le permitiera eternizarse en el poder.

Ahora que vuelve a ser primer ministro, el siempre sospechoso Berlusconi ha confesado de inmediato que una de las primeras cosas que hará será “cerrar las fronteras y establecer campos para identificar a los ciudadanos extranjeros que no tengan empleo”. Y más policías, muchos más policías.

¡Qué mal huele! ¡Qué miedo!

Nada que objetar al resultado electoral, por supuesto; sólo lamentar que tantos millones de italianos asalariados, gentes que poco tienen (para empezar escaso horizonte o futuro), hayan votado una opción política tan peligrosa y claramente contraria a sus intereses.

Ahora nos aburrirán en radios televisiones y diarios los gurús, voceros, ‘expertos’ y tertulianos, estómagos agradecidos bien remunerados, demostrando la cuadratura del círculo. Como si la política fuera una liga de fútbol en la que es indiferente a quien se vote, porque es cuestión de emociones (como en el fútbol) o, como dicen los necios y desinformados, “todos son iguales”. Tal vez. Pero recuerdo un aforismo de un humorista catalán ya fallecido, Jaume Perich: “todos los hombres son iguales, pero unos son más iguales que otros”. Si nos referimos a representantes políticos (que es lo que son en democracia los ‘políticos’ y no los dueños del cortijo), Veltroni, quien ha perdido claramente frente a Berlusconi, no es una perita en dulce, desde luego pero como nos insinuaba el humorista, hay malos, hay peores y también existe el mal menor.

¡Pobre Italia!

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3 thoughts on “¡Pobre Italia!

  1. He conocido tu blog a través de Tesa, un placer.
    Berlusconi, es de esas figuras que me dan miedo, tienen poder, un puesto en el que es intocable y la locura dentro de su cabeza. En dos días ha tratado de inútiles a las mujeres italianas y, lo más repugnante, crear campos de concentración, ya que no es otra cosa que campos de concentración.
    Ha ganado tantos votos por vender la moto de la supresión de impuestos, algo que elimina la solidaridad e igualdad en un estado por mucho que nos fastidie en el bolsillo.
    Me ha gustado y te seguiré visitando.
    Saludos y salud

  2. A veces me entra la desesperanza cuando compruebo el poco criterio que tienen la mayoría de votantes, como en este caso. Saben que ese tipo rídiculo, un mafioso de opereta está ahí para forrarse, para manipular y para hacer de Italia su cortijo, y lo votan.

    Increíble. Me gustaría que lo hiciese tan mal, que la gente saliera de su desidia y reaccionara.

    Ni siquiera me moleta como mujer su machismo de taberna. Será que me ocurre eso del dicho de …”no ofende quien quiere, sino quien puede. Y ese señor sino fuera tan dañiño, me daría lástima, como canta Serrat.

    TQ

  3. … ya lo has dicho bien claro: “La democracia no es un sistema perfecto, por supuesto. No lo es, porque no asegura que los ciudadanos decidan lo mejor, lo más justo ni lo más necesario.” Si creemos en este sistema lo acataremos como en un contrato su letra pequeña. Bsos. Vicky.

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