La España del PP es para los ricos, neoliberal y franquista

En el Reino de España, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ha denunciado ante la Fiscalía General del Estado la ilegal persistencia de monumentos que ensalzan el franquismo y “la violencia de la dictadura”, así como algunas declaraciones de políticos conservadores que injurian a víctimas del franquismo.

Ya véis, además de ser el país europeo más complaciente con la mal llamada austeridad que impone el neoliberalismo, España no deja de ser franquista. La España gobernada por el PP. No es un debate académico sino pura vulneración sistemática de derechos humanos. Unas conculcaciones de esos derechos que esta gente ha metido en nuevas leyes (como la ley ‘Mordaza’ y la reforma del código penal), que las corrompen y hacen más antidemocráticas. Además de ser el país con más desaparecidos forzados del mundo (140.000), tras la Camboya de los jemeres rojos. Y el Estado sin hacer nada. Sin olvidar que no se investiga, enjuicia ni condena los crímenes de guerra y de lesa humanidad de la dictadura. Al revés, se ponen obstáculos a quienes sí los investigan. Crímenes que la ONU ya denunció en 1946, reiteró en 1997 y el Consejo de Europa condenó en marzo de 2006. No es, por tanto, debate académico sino política real.

A mayor abundancia, el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas denunció hace unas semanas al gobierno de España por ignorar olímpicamente las recomendaciones de obligado cumplimiento de esa organización en defensa de los derechos humanos de la gente. Como derogar de una vez por todas la ley española de Amnistía de 1977 que encubre de hecho a presuntos criminales de guerra y de lesa humanidad de la dictadura franquista e impide la reparación a las víctimas de la misma. Porque esa ley de Amnistía es una licencia de impunidad para no rendir cuentas por las desapariciones forzadas y otros crímenes en la guerra civil y durante la dictadura. El gobierno del Partido Popular ha respondido que actúa “según nuestra Constitución y nuestras leyes”. Pero es una mala respuesta. Hitler también actuaba según sus leyes.

Como Naciones Unidas condenó, el franquismo fascista se alzó en armas contra el legítimo gobierno de la República y la dictadura franquista perpetró sistemáticamente crímenes contra la paz, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. El historiador Paul Preston ha explicado al respecto que “los crímenes políticos que cometió Franco fueron muy superiores a los cometidos por Hitler”.

Sin embargo sigue el encubrimiento de crímenes franquistas. El uno de julio de 2011, por ejemplo, PSOE y PP votaron juntos en el Congreso español oponiéndose ambos partidos a que fueran declaradas nulas las ilegítimas condenas a republicanos dictadas por tribunales franquistas. Y es que la España gobernada por el Partido Popular, con algunas complicidades más, apesta a franquismo, la dictadura totalitaria que devino autoritaria de la peor ralea y continuó criminal hasta el fin de sus días.

No lo olvidemos. Por eso fue condenada España por la Asamblea General del Consejo de Europa, por haber “pruebas suficientes de violaciones numerosas y graves de los Derechos Humanos, perpetradas por el régimen franquista”. Es más, el informe reciente del Comité de Derechos Humanos de la ONU denuncia de nuevo la persistencia de torturas en España a detenidos bajo custodia policial, así como la concesión de indultos a policías condenados por torturas, como documentadamente ha denunciado varias veces Amnistía Internacional. Todo muy franquista. Ese Comité de derechos ha instado también al gobierno a rehacer la Ley de Seguridad Ciudadana (‘ley Mordaza’) por vulnerar los derechos de expresión, manifestación y reunión. En definitiva, la ONU pide hoy a España que respete los derechos de la ciudadanía de una vez. Democracia es bastante más que votar cada cuatro años.

Y sobre la postura del gobernante Partido Popular al respecto, Vicenç Navarro recuerda que éste “nunca ha condenado explícitamente el franquismo”, cuando la dictadura franquista ha sido “la mayor fuerza terrorista de España en el siglo XX, culpable del mayor número de asesinatos políticos que haya habido en la historia del país. El franquismo fue régimen de terror, de asesinatos políticos-insiste Navarro- y, por cada asesinato político de Mussolini, Franco perpetró 10.000”.

La ONU ha instado además al Estado español a investigar todas las violaciones de derechos humanos del franquismo, identificar a los culpables, juzgarlos, imponer penas según la gravedad de los crímenes perpetrados y ofrecer reparación a las víctimas o sus descendientes.

No es nostalgia de abuelo. Además de que en esta España neoliberal la gran banca ha ganado casi 8.000 millones, mientras más de la cuarta parte de población está en riesgo de pobreza y Rajoy dice estar “orgulloso” de Albiol (el racista del PP que fue alcalde de Badalona) y que “tiene las ideas claras“, entre otros males y vergüenzas, si España no investiga, resuelve y condena de una vez los crímenes y responsabilidades de la dictadura franquista y la dictadura no es condenada por todos sin fisuras, persistirá el hedor y corrupción franquistas. Y España nunca será una auténtica democracia.

Cuando despertó, la banca todavía estaba allí

Cuando las portadas exponen día sí y otro también la grave situación de Grecia y se conoce la conducta propia de macarras de los gobiernos de la eurozona con ese país, conviene recordar que en el origen de todo está la banca. Privada, por supuesto. Tres conclusiones surgen del estudio de la llamada crisis global. Que la banca privada no quebró gracias a las enormes ayudas públicas recibidas. Que  finalmente esa factura la pagó (aún la paga) la gente común con austeridad impuesta y menos derechos. Y que esa banca salvada por lo público no ha hecho nada para que la economía remontara. Salvo enriquecer más a sus directivos. Y ya son ocho años de incertidumbre y economía frenada, mientras crecen desigualdad y pobreza.

El primer socorro al sector financiero fue en otoño de 2008 en EEUU. Nada menos que 250.000 millones de dólares para recapitalizar bancos, medio billón en avales a empresas en crisis, otro medio billón para comprar hipotecas basura y medio billón más para salvar planes privados de pensiones; es decir, para salvar a las empresas privadas aseguradoras (en realidad fondos de inversión especuladora) que hacen negocio con tales planes.

Por su parte, la Unión Europea prestó más de un billón de euros a cientos de bancos europeos hasta febrero de 2012 al 1% de interés. Para salvarlos de la quiebra. Más otros 2 billones de inyección de capital y garantías publicas a la banca. Y hoy los préstamos muy baratos del BCE a bancos continúan.

¿Por qué? Como denunció Ignacio Ramonet, “el poder pasó de los gobiernos a una legión de banqueros tramposos y a los especuladores de Bolsa”, que trafican con cantidades tan enormes que son indecentes. Casi 7 billones de euros en deuda pública de la eurozona, por ejemplo. Sin control ni regulación. Especuladores y banqueros dominan así el cotarro económico y financiero. Por eso, aunque se saben las causas de la crisis que fue una estafa y devino saqueo organizado de bienes, rentas y derechos de la gente común, no se han reglamentado los mercados ni controlado la banca. Ni se intenta. Mandan ellos.

Y entre tanto, como recuerda Andreu Missé por ejemplo, “para una parte significativa de la población española las condiciones de vida no cesan de deteriorarse. Mientras el gobierno proclama eufórico que la economía crece, que se han creado muchos empleos y las exportaciones aumentan, un tercio de la ciudadanía vive el peor momento de su vida. Más de 15 millones de personas y en aumento. Como lo prueba que Caritas, Cruz Roja y los bancos de alimentos tengan que repartir cientos de miles de comidas para paliar el hambre. Una situación inaceptable que puede prolongarse una década, denuncia Caritas.

Un informe que cita Missé, Pobre y bajo presión: el impacto social de la consolidación fiscal en Europa de Zsolt Darvas y Olga Tschekassin, concluye que “los mayores desafíos de Europa hoy son la pobreza, el desempleo y la polarización que deteriora la vida de los ciudadanos”. Es así, sobre todo, porque “el rescate bancario fue muy costoso, limitó recursos fiscales para otros objetivos, perjudicó seriamente la economía y deterioró las condiciones sociales en Europa”.

Que la banca privada está ahí y es sin duda uno de los mayores problemas de la gente común lo remacha Stefan Steinberg. Cita Steinberg el informe El ajuste de la Zona Euro, un trabajo a medias, elaborado por el banco de inversión JP Morgan Chase, publicado a finales de mayo de 2013. Reclama tal documento derogar las constituciones democráticas de algunos países europeos y ser sustituidas ¡por regímenes autoritarios!

Las críticas más fascistas del documento van contra los gobiernos que tardaron en aplicar las medidas de austeridad: Grecia, Portugal, España e Italia. Países en crisis de deuda y, según la delirante opinión de los autores del informe de JP Morgan Chase, cuyos sistemas políticos tienen un fuerte sesgo socialista (??). Por ello y para evitar una revolución social, la banca JP Morgan propone que los gobiernos capitalistas de Europa instauren cuanto antes regímenes dictatoriales en esos países. Increíble, pero no es ficción.

Es evidente que el principal enemigo de la ciudadanía es la banca. Ya lo profetizó Thomas Jefferson hace doscientos trece años: “Los bancos son más peligrosos para nuestras libertades que ejércitos listos para el combate. Los bancos privarán a la gente de toda posesión hasta el día en que despierten sin casa, sin techo”.

La banca privada sigue ahí.

Otra Europa, una utopía que puede hacerse realidad

La Unión Europea entregará unos miles de millones de euros a Grecia en tres años. Siempre y cuando haya más recortes, pensiones rebajadas, más privatizaciones, menos derechos laborales, más despidos y rebajas salariales en la administración pública, además de aumentar el IVA. Esta Europa no es la del pueblo trabajador. En absoluto. Ignora sus intereses y derechos por sistema. A España, Portugal, Irlanda e Italia, como a Grecia, no les interesa esta Europa a medida de Alemania, Francia, Holanda y otros países ricos. Matizo: al servicio de sus élites. Porque a los trabajadores de esos territorios tampoco les beneficia esta Europa de la desigualdad que avanza.

El Nobel de economía Stiglitz ha acusado al Eurogrupo de imponer una estrategia económica catastrófica para obligar a arrodillarse al Gobierno de Syriza. “Europa ataca a la democracia griega -denuncia- porque la verdadera naturaleza del conflicto de la deuda es más sobre quien tiene el poder que sobre dinero y economía”. Y añade no recordar depresión económica alguna tan deliberada ni con consecuencias tan catastróficas como la de Grecia por culpa de la Troika. Pero aún peor es que el nuevo dinero de la UE (a tan alto precio) irá al sector financiero. Una vez más. Y en España debería saberse que cuando las barbas de tu vecino veas pelar, has de poner las tuyas a remojar, aconseja el refranero castellano. Puede ocurrir algo semejante y hay que prepararse.

Sobre la austeridad en Europa, el historiador Josep Fontana afirma que es comparable desde el punto de vista económico con los campos de concentración nazis. Dice que “los campos de concentración nazis no eran en primera instancia un lugar de exterminio, sino organizaciones industriales gestionadas con criterios económicos especiales. Para obtener los máximos beneficios. La propia aniquilación de judíos se pensó con criterios de rentabilidad. El secreto de la rentabilidad era utilizar hasta agotar a trabajadores que apenas costaba mantener y exterminarlos cuando no eran útiles. Eliminar costes improductivos garantizaba una alta competitividad”. ¿Les suena?

El historiador concluye que hay semejanzas entre el funcionamiento económico de los campos y las políticas de austeridad que se imponen sí o sí. Ambos buscan minimizar costes del trabajo y eliminar los gastos de mantener a quienes ya no producen. Los nazis usaban las cámaras de gas, los neoliberales europeos, las contrarreformas y la supresión del estado de bienestar. No es método igual, cierto, pero el resultado buscado es el mismo.

Analizando políticas neoliberales, Isabel Ortiz y Matthew Cummins en su investigación “La era de la austeridad, una revisión del gasto público y las medidas de ajuste” muestran las consecuencias de la austeridad impuesta en 181 países. Rebaja de salarios públicos en 97 países, reducción o eliminación de ayudas en 100 países, aumento de impuestos indirectos en 94, rebaja de pensiones y recortes en salud pública en 86, menos protección social en 80 países y despido libre en 32 según el FMI o 40 países según la OIT. La ofensiva total del neoliberalismo. Políticas que jamás han generado empleo estable ni recuperado el crecimiento ni mejorado el nivel de vida.

¿No cabe pensar ya en otra Europa que nada tenga que ver con competitividad, crecimiento exponencial, reducción de costes laborales y beneficios como máxima prioridad? ¿No es hora de otra Europa sin Juncker, Merkel, Tusk, Dijsselbloem, Schäubel y demás ralea? En la UE un 75% no cree que las cosas vayan bien, solo una cuarta parte de ciudadanos confía en su gobierno y dos tercios no se fían ni un pelo de la propia Unión. Hay qué dar otro paso. Olvidarnos de esta UE para empezar a construir otra más justa, más democrática. Otra Europa que no esté al servicio del sector financiero, los mercados y las transnacionales.

¿Utopía? Cuando un grupo de mujeres británicas se organizó en 1903 para reivindicar el voto femenino, fueron tachadas de locas. Utópicas. Hoy, aunque resta mucho para la emancipación total de las mujeres, se ha avanzado. Porque la justicia y la libertad no es una veloz carrera de 100 metros sino una paciente maratón.

¿Otra Europa más decente es utopía? Tal vez, si utopía, como describe el Diccionario de la Lengua, es lo ‘irrealizable en el momento en que se propone’. No para siempre. Como decía Nelson Mandela, siempre parece imposible hasta que se consigue. En realidad, utopía es el escenario que será. El que haremos posible.

Contra el acoso a Grecia, la larga batalla por otra Europa

Grecia ha votado NO a la Troika. NO a la austeridad contra la crisis. Syriza ganó las elecciones griegas con el 35% de los votos, pero el NO ha conseguido más del 61%. “Hemos visto a Grecia levantarse contra el acoso e intimidación para que aceptara las exigencias de los acreedores y se deshicieran de su Gobierno”, escribe Paul Krugman y, según el Nobel de economía, el Gobierno de Syriza ha conseguido una gran victoria no solo para griegos y griegas, sino por otra Europa.

Pero finalmente la Unión Europea acordó entregar unos 86.000millones de euros a Grecia en tres años. A cambio, recortes, suprimir casi todo el sector público, más reformas laborales y de la administración pública (léase despidos y rebajas salariales).

¿Para ese viaje hacían falta las alforjas del referéndum, señor Tsipras? ¿No hay otra vía que tragar la cicuta de la Troika? La hay, aunque nada fácil. ¿Cual es? Ya es hora de empezar a pensar que esta Europa que ignora los intereses y derechos del pueblo trabajador no interesa. Como demuestra el caso griego.

A pesar de la victoria del rechazo a la política de austeridad de la Unión Europea, Comisión Europea, BCE y Eurogrupo se empecinan intransigentes. Su respuesta a la clamorosa descalificación del NO a sus erróneas políticas ha sido que el Gobierno griego acepte su plan de ‘reformas’. O salga del euro.  Angela Merkel ha remachado que sin “reformas creíbles”, no habrá acuerdo.

¿’Reformas’? ¿Creíbles? ¿Bajar las pensiones en un país en el que más de la mitad de éstas no alcanza el salario mínimo? Y uno se preguntacómo los ‘acreedores’ y sus gendarmes, BCE, Comisión y Eurogrupo, puede ser tan miserables. Tras la derrota democrática, los nuevos sátrapas de Europa persisten en querer acabar con el gobierno de Syriza. La deuda es el pretexto, por eso no citan el reciente informe del FMI que propone una quita y reestructuración de la deuda griega.

Llegan rumores de que el Gobierno griego cede; eliminar los complementos a pensiones más bajas. Porque la UE pretende que el porcentaje de Grecia en pensiones es muy elevado (casi 18% de PIB). Pero olvida con mala fe la enorme caída de actividad económica por la austeridad impuesta. En cualquier caso, no juzgo esas decisiones, de confirmarse, porque la presión es enorme y lo necesario es la solidaridad ciudadana europea. Los mandatarios de esta Europa decadente no pueden aceptar que un gobierno de izquierdas se salga con la suya. Porque muestra otro camino que nada tiene que ver con la inútil austeridad que llena los bolsillos de las élites. Pues lo que preocupa a los mandatarios neoliberales es que crezca la conciencia ciudadana colectiva de que hay otra vía para acabar con atonía económica, desigualdad, empobrecimiento y sufrimiento. Clara muestra de la indecente miseria moral de Eurogrupo, BCE y Comisión Europea.

¿Qué oscuras razones impulsan a los acreedores de Grecia, y a sus fieles sirvientes, a impedir un acuerdo razonable? Saben que la deuda de Grecia es impagable, como dicen ya incluso los técnicos del FMI y una legión de economistas independientes. ¿Ignoran que se anulan y reestructuran deudas desde hace milenios? Desde los tiempos de Hammurabi. ¿Por qué insisten en que la deuda sea pagada a costa de la ciudadanía: desempleados, pensionistas, hijos, nietos y mujeres de las clases trabajadoras? ¿Y por qué el Eurogrupo ha cambiado de parecer y se enroca recalcitrante cuando en noviembre de 2012 aceptaba que la deuda se reestructurara?

¿Acaso no ha habido bastantes recortes en Grecia? Los ha habido como muestran los datos de Eurostat. Como escribe Ignacio Escolar, en 2014 el gasto público total de Grecia fue de 88.371 millones €. Casi un 11% menos que en 2013. ¿No es un recorte considerable? Pero la Comisión, BCE y Eurogrupo se empeñan en acogotar más al pueblo trabajador griego. E irrita aún más que en 2013 algo más del 25% del total del gasto público griego fuera para rescatar a la banca, cuando en la eurozona esa partida fue solo 9% de gasto público.

Continúa Escolar recordando que se le prometió a Grecia en 2012 que, si hacía recortes, se reestructuraría su deuda y permanecería en el euro. Pero, tras el mayor recorte de gasto público de su historia, tras perder el 27% del PIB por ello, tras demostrarse que la Troika evidentemente ha fallado en todas sus previsiones, ese compromiso no se ha cumplido e, insaciables, exigen más recortes.

El semanario alemán Der Spiegel ha advertido a Merkel, implacable gendarme de la mal llamada austeridad, que quizás pase a la historia como responsable de que Alemania provoque una catástrofe europea, Por tercera vez en un siglo.

Ésta es una larga batalla y no solo de Grecia. Todos nos jugamos construir otra Europa, justa y decente. Si no se logra, es al desastre.

Eurogrupo contra Grecia, la moral del gángster

Por fortuna puedo empezar este escrito con la alegría del triunfo ciudadano en el referéndum griego. Ha triunfado el No, el rechazo a más austeridad y sacrificios para el pueblo trabajador de Grecia. Lo había denunciado con claridad, entre otros muchos, un editorial del diario mexicano La Jornada: “Aunque el gobierno de Grecia ha propuesto ajustes adicionales, que no impliquen mayor sacrificio de su población, los poderes que dictan la política económica en las naciones europeas mantienen una postura irreductible y sostienen que no es aceptable ninguna fórmula que se aleje del mandato neoliberal: la salud de los indicadores macro-económicos aún a costa del sufrimiento de las mayorías”.

Por su parte, a próposito de ese conflicto entre Eurogrupo y el Gobierno de Grecia, Rodríguez de Lecea explica que los dichos ‘acredores’ y sus fieles sirvientes (FMI, BCE, Comisión Europea, la Troika) “llaman ‘negociación’ a una ceremonia de escarmiento donde las víctimas son culpables y se predican recetas de austeridad a un país que ya no puede soportarlas, tras ocho años de repetidos fracasos con la austeridad como remedio”.

A ese respecto, la Plataforma por la Auditoría Ciudadana de la Deuda ha denunciado que Grecia es hoy mucho más pobre tras los años de ‘rescate’ por la Troika. Paro 26% de población activa, pensiones reducidas 45% (y pretenden rebajarlas más), pobreza infantil más del 40% y deuda equivalente al 180% del PIB. Han aumentado un 25% los suicidios y resurgido enfermedades erradicadas, como la tuberculosis, además de un 45 % más de casos de sida. Por supuesto a causa de los recortes presupuestarios y despidos masivos que han desmantelado la sanidad pública. A ver si nos metemos en la cabeza de una vez que esta historia de no acabar del Eurogrupo extorsionando y Grecia en pie para sortearlo o evitarlo no es cuestión económica sino política y de derechos de la gente común.

Economistas de diversas escuelas denuncian que la actuación de la Troika con Grecia es un disparate porque la austeridad ha fracasado. Pero la muy neoliberal eurozona no se apea del burro e incluso ha insinuado la posible expulsión de Grecia del euro. Por suerte mentes lúcidas, como Wolfgang Münchau, columnista económico de Der Spiegel, razona que “salir del euro sería para Grecia un gran golpe ahora, pero se recuperaría a largo plazo. Para los alemanes, lo contrario. A corto plazo, costes mínimos, pero a largo plazo, la decadencia de la Unión Europea y lo que conlleva. Por eso, impedir la salida de Grecia del euro debería ser prioridad de la política alemana y europea”, recomienda. Pero Eurogrupo y Troika hacen oídos sordos.

Entonces, cabe preguntarse, como hace Paul Krugman: ¿El objetivo es quebrar Syriza? Antón Losada recuerda que “esta crisis ha sido provocada por la codicia, pero también por la idiotez de unas élites tan cerradas como insaciables”. Y Javier Doz denuncia alto y claro  que “la actuación del FMI y Eurogrupo busca la derrota política del Gobierno de Syriza”. Porque un buen acuerdo para Grecia dará alas a los movimientos sociales y nuevos partidos de izquierda que quieren cambiar esta Europa tozuda, egoísta y ciega. Pero, más allá del ruido mediático de cifras y noticias mareantes sobre Eurogrupo y Grecia, si acuerdan algo o no, para repetir lo mismo mañana, lo preocupante es si habrá democracia en la vieja, errática y patética Europa a partir de ahora. O se disolverá, olvidando ya sin disimulos que democracia es poder del pueblo.

No debe considerarse un exceso retórico cuando el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, dice sin el menor rubor que “no puede haber ninguna elección democrática contra los tratados europeos”. ¿Qué pasa con esos tratados? ¿Acaso son intocables e indiscutibles como lo es la Biblia para un calvinista? ¡Claro que puede haber referendos contra cualquier tratado! Todos los que haga falta. Si lo que hay es democracia y no un remedo soez. Pero para neoliberales como Juncker, la voluntad ciudadana no cuenta. Ni contará.De tal modo se le escapó a la ministra de Agricultura del neoliberal gobierno que preside Rajoy: ¡Ojo, que las urnas son peligrosas! Para ellos, desde luego.

La actuación de Troika y Eurogrupo contra Grecia recuerda las historias de gángsteres en Estados Unidos. Gotti, Maranzaro, Luciano, Anastasia, Al Capone, Nitti, Genovese, Bonnano… Enemigos frontales de cuanto huela a social. Ultraconservadores. Acérrimos partidarios del enriquecimiento. Y, si es veloz, mejor. Feroces adversarios de cualquier control, supervisión o regulación. Puros neoliberales. Semejante a la minoría que forma el poder financiero y sus fieles servidores del BCE, Comisión Europea, Eurogrupo y FMI.

Y, por si fuera poco, escribe Carlos Berzosa, esta Unión Europa “ha sido incapaz de resolver sus problemas más acuciantes. Ha actuado mal en la crisis económica. Y de modo catastrófico en Ucrania. No da respuesta a los refugiados ni evita que el Mediterráneo se convierta en cementerio. Una Europa donde crece la desigualdad y la riqueza se concentra en pocas manos. Y con paraísos fiscales en su territorio”.

¿Para qué queremos esta Unión Europea? El rechazo a esa Europa neoliberal, codiciosa y necia, que ha abierto con coraje el pueblo trabajador griego, debe convertirse en la construcción  de otra Unión Europea. Otra Europa donde las personas sean la prioridad indicutible. Y esa Europa es posible.

La desigualdad creciente indica que algo va francamente mal

En España, tras las elecciones municipales de hace un mes, los nuevos gobiernos locales del cambio ya trabajan para la gente común. Para empezar, encuentros con cúpulas bancarias para frenar desahucios y planes de emergencia social para dar de comer a niños que han acabado el curso y ya no disponen de comedor escolar. Entre otras medidas. Pero al mismo tiempo, Mariano Rajoy, presidente del gobierno español, insiste en que las ‘reformas’ que ha perpetrado su gobierno ya dan sus frutos. Reformas que son retrocesos sociales en servil aplicación de la austeridad y recortes sociales que imponen la Unión Europea, BCE y FMI. Y añade Rajoy con la boca pequeña que “hay mucha gente a la que todavía no han llegado los efectos de esta política económica, pero llegarán”.

No se sabe si es cinismo sin más o la peor ceguera; la del ciego que no quiere ver. O tal vez pretenda engatusar a los dos millones y medio de ciudadanos que han dejado de votar a su partido en las recientes elecciones. Porque la cruda y documentada realidad es que desigualdad y pobreza crecen a marchas forzadas en el Reino de España. La gente lo sabe porque lo sufre.

El año pasado fue el quinto consecutivo en el que disminuyeron los ingresos de las familias en ese país, cuya capacidad de consumo (o demanda, si prefieren) “esta casi agotada” según explica Marcos Peña, presidente del Consejo Económico Social, órgano consultivo del Estado. Porque la capacidad de demanda o consumo es hoy de supervivencia, ha remachado.

De la deteriorada situación de gran parte de la ciudadanía española da fe, por ejemplo, que el 42% de usuarios pase apuros para pagar el recibo de la luz, además de otras estrecheces. Como no poner la calefacción en invierno o a menor temperatura para gastar menos. Así lo indica un estudio de la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios.

Y, si atendemos al derecho a vivienda digna (artículo 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y 47 de la Constitución española), cientos de miles de personas han visto vulnerado ese derecho en España, como denuncia Amnistía Internacional en su documentado informe “Derechos desalojados. Derecho a la vivienda y desalojos hipotecarios en España”. ¿Quién se perjudica y quien se beneficia en tal situación injusta? Solo son algunas muestras, porque la brecha entre pobres y ricos tiene muchas caras. Bastantes más.

Incluso el FMI advirtió hace un tiempo que España es el país europeo donde crecen más las diferencias entre pobres y ricos. Pero ahora es la OCDE la que constata que este país es donde más aumenta la desigualdad. Y, mientras en el Reino de España la pobreza aumenta en más de un millón de personas y ya afecta al 27% de población (según Red Europea contra la Pobreza), el informe anual de riqueza en el mundo de Capgemini indica que aquí la gente con gran patrimonio ha aumentado unas cincuenta mil personas en siete años. Son 178.000 ricos. La crisis y la política económica presuntamente en contra los han enriquecido. Pero el país está habitado por 46 millones y medio de personas y solo se benefician de verdad de esas políticas un minúsculo 0,04 %.

Junto al mezquino porcentaje de nuevos ricos, quienes sufren privaciones materiales severas han crecido un 28%, al tiempo que se duplican las personas que viven en hogares sin empleo alguno o insuficiente. Y muy escasos ingresos, cuando los hay. El resultado es que casi 13 millones de ciudadanos viven en riesgo de pobreza; algo más del 27% de población. Y otro hecho muy alarmante. En España tener empleo no garantiza una vida digna: casi el 12% de personas pobres tienen trabajo remunerado, pero no salen de la pobreza. Algo que tal vez tenga que ver con que el 19% de la población del Reino de España posee el 56% de la riqueza del país, y el 81% se reparten también desigualmente el 44%, según el Global Whealth Report de Credit Suisse. O que en 2016, según informe del mismísimo Foro de Davos, un 1% de población, el más rico de la Tierra, acumulará tanta riqueza como el restante 99% del planeta.

Algo va francamente mal.

La troika se quita la careta en el conflicto con Grecia

Negociaciones, reuniones y más reuniones de gobierno griego y troika. La semana que viene hay solución. Antes de fin de mes. No hay progreso. Las conversaciones no avanzan. Hay una brecha entre gobierno griego y troika. Las propuestas griegas son insuficientes. La pelota está del lado de los griegos…

Con titulares de tal jaez, y la espada de Damocles de la suspensión de pagos griega, los medios informativos marean la perdiz. Hasta que el FMI congela las esperanzas de acuerdo entre Grecia y sus acreedores. Hay diferencias irresolubles, dijo un portavoz del FMI, sobre la reforma del sistema griego de pensiones, impuestos indirectos y financiación de gastos públicos. Porque eso es lo  que realmente interesa a los acredores, banca, eurogrupo y FMI: meter mano en las pensiones, recortar o hacer desaparecer la financiación de servicios públicos (para apropiárselos como negocio) y que suban los impuestos indirectos para todos, pero que bajen los directos para quien más gana y tiene. Lo demás son florituras.

Los meses pasados de pretendida negociación entre el gobierno griego y representantes de sus acreedores internacionales son de imprecisión y confusión hasta devenir grosero chantaje a Grecia. La troika incluso ha empezado una ofensiva general contra el Gobierno griego, agitando el miedo a la fuga de capitales de Grecia.

La troika, leal defensora de los acreedores internacionales, exige medidas que ponen al gobierno griego entre la espada y la pared. Más impuestos indirectos, disminuir más el funcionariado, recortar inversiones y gastos sociales, rebajar protección social…

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, culpa del colapso de las negociaciones a los acreedores por insistir en el cambalache de ayuda a cambio de una austeridad que perjudicará severamente al pueblo griego. ¿Una gran deuda la de Grecia? Sí, pero no olvidemos la iniquidad y gratuidad de un gasto en armamento que antes y durante la crisis convirtió a Grecia en el quinto comprador de armas del mundo. Sin desconocer tampoco que la voluminosa deuda pública griega empezó a contraerse arbitrariamente por la dictadura de los coroneles. La compra de armamento, que infla la deuda, se pretende justificar por un presunto peligro de guerra con el enemigo histórico Turquía. Improbable porque ambos estados están en la OTAN y EEUU, que la controla, difícilmente lo permitiría.

El gobierno de Atenas ha mostrado buena voluntad y ha hecho concesiones, como un moderado aumento de impuestos que no afecte a los ingresos más bajos. Pero la buena voluntad ha caído en saco roto. Al respecto, el Nobel de economía, Joseph Stiglitz, ha escrito que la Unión Europea se ha embarcado en un arriesgado juego de cuerda floja con el Gobierno griego, a pesar de que Grecia ha cumplido con mucho más de la mitad de las exigencias de sus acreedores. Pero Alemania y otros acreedores de Grecia, ha denunciado el Nobel, insisten en que Grecia ha de aceptar la política económica de austeridad… que ha demostrado ser un fracaso. Y, como ya se quitan la careta, el comisario europeo Günter Oettinger ha advertido que hay que prepararse para un “estado de emergencia”. Considera que las conversaciones para rescatar a Grecia han fracasado e incluso señalan la posible salida de Grecia de la zona euro.

¿Pero, acaso la troika ha tenido en algún momento voluntad de llegar a un acuerdo con el gobierno de Grecia? Como ha escrito recientemente el también Nobel de Economía Paul Krugman, ¿la obsesión por el déficit y la austeridad no es una estupenda excusa para recortar las políticas sociales en beneficio de la población?

Es sintomático que, cuando el primer ministro Papandreu, antes de las elecciones que ganó Syriza, agobiado por la situación económica planteó convocar un referéndum ciudadano sobre las políticas de ajuste impuestas, la respuesta inmediata de la troika fue que ni se le ocurriera siquiera pensar en tan extravagante consulta popular. Porque para esa gente la ciudadanía no pinta nada, absolutamente nada; solo están en el paisaje como simples figurantes.

Es esclarecedor que muchos economistas coincidan en la necesidad de reestructurar la deuda griega y critiquen los objetivos fiscales de la troika. También coinciden en que más austeridad es absurdo tras el desastre de los últimos años, porque finalmente, dicen, éste no es un debate económico, sino político y plagado de las peores intenciones.

En estos tiempo de sobre producción, frenazo del crecimiento y disminución de ganancias en la economía real, los intereses de la deuda son un negocio principal del poder financiero y, para mantener ese modo de obtención de beneficios, harán lo que sea. Ahora simulan que están a punto de alcanzar un acuerdo y los periódicos titulan que Europa respira aliviada. Sinceramente, lo tengo que ver. ¿Tendrá relación con el aparente cambio de actitud de la troika que el comite internacional que ha hecho la auditoría de la deuda griega haya concluido que ésta es ilegal, ilegítima y odiosa. Y, por tanto, no hay que pagarla?