La desigualdad creciente indica que algo va francamente mal

En España, tras las elecciones municipales de hace un mes, los nuevos gobiernos locales del cambio ya trabajan para la gente común. Para empezar, encuentros con cúpulas bancarias para frenar desahucios y planes de emergencia social para dar de comer a niños que han acabado el curso y ya no disponen de comedor escolar. Entre otras medidas. Pero al mismo tiempo, Mariano Rajoy, presidente del gobierno español, insiste en que las ‘reformas’ que ha perpetrado su gobierno ya dan sus frutos. Reformas que son retrocesos sociales en servil aplicación de la austeridad y recortes sociales que imponen la Unión Europea, BCE y FMI. Y añade Rajoy con la boca pequeña que “hay mucha gente a la que todavía no han llegado los efectos de esta política económica, pero llegarán”.

No se sabe si es cinismo sin más o la peor ceguera; la del ciego que no quiere ver. O tal vez pretenda engatusar a los dos millones y medio de ciudadanos que han dejado de votar a su partido en las recientes elecciones. Porque la cruda y documentada realidad es que desigualdad y pobreza crecen a marchas forzadas en el Reino de España. La gente lo sabe porque lo sufre.

El año pasado fue el quinto consecutivo en el que disminuyeron los ingresos de las familias en ese país, cuya capacidad de consumo (o demanda, si prefieren) “esta casi agotada” según explica Marcos Peña, presidente del Consejo Económico Social, órgano consultivo del Estado. Porque la capacidad de demanda o consumo es hoy de supervivencia, ha remachado.

De la deteriorada situación de gran parte de la ciudadanía española da fe, por ejemplo, que el 42% de usuarios pase apuros para pagar el recibo de la luz, además de otras estrecheces. Como no poner la calefacción en invierno o a menor temperatura para gastar menos. Así lo indica un estudio de la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios.

Y, si atendemos al derecho a vivienda digna (artículo 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y 47 de la Constitución española), cientos de miles de personas han visto vulnerado ese derecho en España, como denuncia Amnistía Internacional en su documentado informe “Derechos desalojados. Derecho a la vivienda y desalojos hipotecarios en España”. ¿Quién se perjudica y quien se beneficia en tal situación injusta? Solo son algunas muestras, porque la brecha entre pobres y ricos tiene muchas caras. Bastantes más.

Incluso el FMI advirtió hace un tiempo que España es el país europeo donde crecen más las diferencias entre pobres y ricos. Pero ahora es la OCDE la que constata que este país es donde más aumenta la desigualdad. Y, mientras en el Reino de España la pobreza aumenta en más de un millón de personas y ya afecta al 27% de población (según Red Europea contra la Pobreza), el informe anual de riqueza en el mundo de Capgemini indica que aquí la gente con gran patrimonio ha aumentado unas cincuenta mil personas en siete años. Son 178.000 ricos. La crisis y la política económica presuntamente en contra los han enriquecido. Pero el país está habitado por 46 millones y medio de personas y solo se benefician de verdad de esas políticas un minúsculo 0,04 %.

Junto al mezquino porcentaje de nuevos ricos, quienes sufren privaciones materiales severas han crecido un 28%, al tiempo que se duplican las personas que viven en hogares sin empleo alguno o insuficiente. Y muy escasos ingresos, cuando los hay. El resultado es que casi 13 millones de ciudadanos viven en riesgo de pobreza; algo más del 27% de población. Y otro hecho muy alarmante. En España tener empleo no garantiza una vida digna: casi el 12% de personas pobres tienen trabajo remunerado, pero no salen de la pobreza. Algo que tal vez tenga que ver con que el 19% de la población del Reino de España posee el 56% de la riqueza del país, y el 81% se reparten también desigualmente el 44%, según el Global Whealth Report de Credit Suisse. O que en 2016, según informe del mismísimo Foro de Davos, un 1% de población, el más rico de la Tierra, acumulará tanta riqueza como el restante 99% del planeta.

Algo va francamente mal.

La troika se quita la careta en el conflicto con Grecia

Negociaciones, reuniones y más reuniones de gobierno griego y troika. La semana que viene hay solución. Antes de fin de mes. No hay progreso. Las conversaciones no avanzan. Hay una brecha entre gobierno griego y troika. Las propuestas griegas son insuficientes. La pelota está del lado de los griegos…

Con titulares de tal jaez, y la espada de Damocles de la suspensión de pagos griega, los medios informativos marean la perdiz. Hasta que el FMI congela las esperanzas de acuerdo entre Grecia y sus acreedores. Hay diferencias irresolubles, dijo un portavoz del FMI, sobre la reforma del sistema griego de pensiones, impuestos indirectos y financiación de gastos públicos. Porque eso es lo  que realmente interesa a los acredores, banca, eurogrupo y FMI: meter mano en las pensiones, recortar o hacer desaparecer la financiación de servicios públicos (para apropiárselos como negocio) y que suban los impuestos indirectos para todos, pero que bajen los directos para quien más gana y tiene. Lo demás son florituras.

Los meses pasados de pretendida negociación entre el gobierno griego y representantes de sus acreedores internacionales son de imprecisión y confusión hasta devenir grosero chantaje a Grecia. La troika incluso ha empezado una ofensiva general contra el Gobierno griego, agitando el miedo a la fuga de capitales de Grecia.

La troika, leal defensora de los acreedores internacionales, exige medidas que ponen al gobierno griego entre la espada y la pared. Más impuestos indirectos, disminuir más el funcionariado, recortar inversiones y gastos sociales, rebajar protección social…

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, culpa del colapso de las negociaciones a los acreedores por insistir en el cambalache de ayuda a cambio de una austeridad que perjudicará severamente al pueblo griego. ¿Una gran deuda la de Grecia? Sí, pero no olvidemos la iniquidad y gratuidad de un gasto en armamento que antes y durante la crisis convirtió a Grecia en el quinto comprador de armas del mundo. Sin desconocer tampoco que la voluminosa deuda pública griega empezó a contraerse arbitrariamente por la dictadura de los coroneles. La compra de armamento, que infla la deuda, se pretende justificar por un presunto peligro de guerra con el enemigo histórico Turquía. Improbable porque ambos estados están en la OTAN y EEUU, que la controla, difícilmente lo permitiría.

El gobierno de Atenas ha mostrado buena voluntad y ha hecho concesiones, como un moderado aumento de impuestos que no afecte a los ingresos más bajos. Pero la buena voluntad ha caído en saco roto. Al respecto, el Nobel de economía, Joseph Stiglitz, ha escrito que la Unión Europea se ha embarcado en un arriesgado juego de cuerda floja con el Gobierno griego, a pesar de que Grecia ha cumplido con mucho más de la mitad de las exigencias de sus acreedores. Pero Alemania y otros acreedores de Grecia, ha denunciado el Nobel, insisten en que Grecia ha de aceptar la política económica de austeridad… que ha demostrado ser un fracaso. Y, como ya se quitan la careta, el comisario europeo Günter Oettinger ha advertido que hay que prepararse para un “estado de emergencia”. Considera que las conversaciones para rescatar a Grecia han fracasado e incluso señalan la posible salida de Grecia de la zona euro.

¿Pero, acaso la troika ha tenido en algún momento voluntad de llegar a un acuerdo con el gobierno de Grecia? Como ha escrito recientemente el también Nobel de Economía Paul Krugman, ¿la obsesión por el déficit y la austeridad no es una estupenda excusa para recortar las políticas sociales en beneficio de la población?

Es sintomático que, cuando el primer ministro Papandreu, antes de las elecciones que ganó Syriza, agobiado por la situación económica planteó convocar un referéndum ciudadano sobre las políticas de ajuste impuestas, la respuesta inmediata de la troika fue que ni se le ocurriera siquiera pensar en tan extravagante consulta popular. Porque para esa gente la ciudadanía no pinta nada, absolutamente nada; solo están en el paisaje como simples figurantes.

Es esclarecedor que muchos economistas coincidan en la necesidad de reestructurar la deuda griega y critiquen los objetivos fiscales de la troika. También coinciden en que más austeridad es absurdo tras el desastre de los últimos años, porque finalmente, dicen, éste no es un debate económico, sino político y plagado de las peores intenciones.

En estos tiempo de sobre producción, frenazo del crecimiento y disminución de ganancias en la economía real, los intereses de la deuda son un negocio principal del poder financiero y, para mantener ese modo de obtención de beneficios, harán lo que sea. Ahora simulan que están a punto de alcanzar un acuerdo y los periódicos titulan que Europa respira aliviada. Sinceramente, lo tengo que ver. ¿Tendrá relación con el aparente cambio de actitud de la troika que el comite internacional que ha hecho la auditoría de la deuda griega haya concluido que ésta es ilegal, ilegítima y odiosa. Y, por tanto, no hay que pagarla?

 

TiSA, otro tratado negociado en secreto, pero tal vez más peligroso que el TTIP

El tratado de libre comercio e inversión (TTIP), que negocian en secreto la Unión Europea (UE) y Estados Unidos, ha concitado una formidable oposición ciudadana desde que empezaron las filtraciones sobre las negociaciones. Dos millones de personas ya han apoyado una Iniciativa Ciudadana Europea contra el TTIP y sigue la recogida de firmas. Además, centenares de organizaciones sociales, ciudadanas y sindicales han manifestado su oposición al tratado. Fruto de toda la presión, el Parlamento Europeo ya no lo votaría unánimemente, se ha suspendido por ahora la decisión parlamentaria y, por tanto, se ha frenado su aprobación.

Para saber cuan bueno o malo es ese tratado, recordemos que las grandes corporaciones empresariales presionan para que el TTIP se firme cuando antes. Y, si a ellos les gusta, no puede ser bueno para la gente común. Susan George asegura que “si se firma el TTIP (más el TPP con países del Pacífico), Estados Unidos controlará el 60% de la riqueza mundial y tres cuartas partes de todo el comercio global”. Y eso no es nada bueno. “El TTIP es una gran amenaza -insiste George- porque dará a las grandes empresas la oportunidad de enterrar en Europa un modelo social que beneficie a los trabajadores”.

Pero si malo es el TTIP, peor es el TiSA del que apenas se habla. TiSA (por sus siglas en inglés) es un acuerdo sobre Comercio de Contratos de Servicios. Wikileaks ha filtrado diecisiete documentos de negociaciones clandestinas de ese tratado secretísimo. Un infame tratado para que grandes empresas y corporaciones transnacionales puedan eludir todas las regulaciones y leyes de los países y puedan bloquear o eliminar las medidas sociales y de seguridad financiera, además de privatizar los servicios públicos, porque la amoral minoría que detenta el poder económico los considera negocio, no medios para satisfacer derechos.

El TiSA condicionaría casi el 70% del comercio mundial de servicios: telecomunicaciones, comercio electrónico, finanzas, seguros, transporte, distribución, servicios profesionales, servicios postales… El diario Público, que colabora con Wikileaks, ha dado a conocer documentos del TiSA pensados y redactados para eludir las leyes de los estados y que las empresas puedan burlar cualquier control gubernamental o parlamentario.

Negocian clandestinamente el TiSA los gobiernos de Australia, Canadá, Chile, Colombia, Corea del Sur, Costa Rica, Estados Unidos, Hong Kong, Islandia, Israel, Japón, México, Nueva Zelanda, Noruega, Pakistán, Paraguay, Perú, Taiwán y Turquía. Y también la Comisión Europea, claro, que pretende representar a los 28 países de la Unión. Es significativo que los únicos países latinoamericanos implicados en ese TiSA sean Colombia, México y Panamá, fidelísimos aliados de Estados Unidos, y que no estén Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, potencias económicas emergentes.

El TiSA, por ejemplo, busca eliminar cualquier control o limitación a transacciones y movimientos financieros, suprimir cualquier vigilancia del Estado en el sector de la especulación financiera e impedir que puedan prohibirse productos financieros peligrosos. Como los que provocaron la crisis. En definitiva, el TiSA propone una desmesurada libertad y descontrol financieros. Y ya sabemos adónde conduce ese desgobierno; a formar nuevas burbujas financieras, que estallen y haya más recesión.

El TiSA, secreto incluso cinco años después de su firma, si no lo paramos, exige no obstante transparencia total a gobiernos e instituciones públicas. Deberán anunciar qué leyes y regulaciones piensan aprobar y abrir un debate previo para que las grandes corporaciones y sus lobbies puedan impedir que sean aprobadas o modificarlas en beneficio propio… según el propio TiSA.

Además, el TiSA forzará que los datos personales en Internet queden sin protección legal ni de los gobiernos, que los datos informáticos sean solo mercancía y que desaparezca la privacidad de los datos digitales. Pero la protección de datos no es cuestión comercial, sino un derecho fundamental de las personas. El TiSA, ha denunciado la eurodiputada Viviane Reding, quiere acabar con la privacidad de los datos, mermar hasta eliminar la neutralidad de la Red y suprimir las garantías de las personas en la Red con el viejo pretexto y falacia de la seguridad nacional.

Los documentos secretos filtrados demuestran, si cabe, que el TiSA es más neoliberal, antidemocrático y totalitario que el TTIP.

Es evidente que se han de impedir esos tratados con presión y movilización ciudadanas y, como propone Susan George, profundizando la globalización social así como coordinando y globalizando la protesta.

Europa niega el derecho de asilo con helicópteros de combate

Más de 4.500 refugiados, la deriva por el Mediterráneo en barcas inestables , fueron rescatados frente a Italia hace unos cuantos días. Ya son 38.000 las personas salvadas en el mar este año, pero son más de setecientos los muertos. En 2014 hubo más de 3.400 ahogados y más de 200.000 personas intentaron cruzar el Mediterráneo en 2015.

Los gobiernos insisten en la intensa presión migratoria para justificar sus erráticas políticas y actuaciones. Pero no analizan causas y menos las afrontan. Es más, promueven una confusión interesada entre inmigración y refugio. En el mismo saco, refugiados e inmigrantes. Peor, hacen pasar por inmigrantes a quienes son refugiados.

Según la Convención de Ginebra refugiado es quien por temor fundado a perder la vida se ve forzado a marchar de su país. Esos miles de personas no emigran sin papeles por una vida material mejor, aunque es su derecho. Se arriesgan a un viaje peligroso (como demuestra la media de más de sesenta ahogados por semana en los últimos años), porque en sus países de origen también peligran su integridad física, su libertad.

¿Qué responde la vieja y caduca Europa? Tapa el problema, lo disfraza… y regatean los rácanos gobiernos cuántos refugiados tocan a cada país. Y ahora, para más inri, la Unión Europea acuerda una misión naval con buques de guerra y helicópteros de combate para luchar contra lo que llaman mafias, que así magnifican a quienes ilegalmente transportan emigrantes por el Mediterráneo en barcas inseguras. Una “operación de gestión militar de crisis” y destruir esas embarcaciones, llegado el caso. Como combatir un tumor cerebral con aspirinas. O matar al mensajero porque trae malas noticias.

Pero muchos de quienes se arriesgan por el Mediterráneo o intentan saltar la valla de Melilla no son inmigrantes sin papeles en sentido estricto. ¿Por qué aumentan las personas que se lanzan al mar precisamente cuando se agravan el conflicto y la violencia en el próximo oriente con la irrupción del Estado Islámico? Por cierto, el profesor canadiense Michel Chossudovsky, director del Centro de Investigación sobre la Globalización de Montreal, ha demostrado con abundantes pruebas que el llamado Estado Islámico, también conocido como ISIS, fue creado por la CIA, el MOSSAD y el MI6 para reventar Siria.

Pero, más allá de la responsabilidad occidental en el aumento de violencia, como indica el filósofo Augusto Klappenbach, “estos emigrantes tienen derecho a exigir asilo en otros países. La legislación internacional es clara al respecto”. Así es y ese derecho está recogido en la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea. Pero la timorata Europa se pasa el derecho de asilo por el forro.

Aunque no debería sorprender cuando el primer ministro británico Cameron anuncia medidas fascistoides para controlar la llamada inmigración irregular, como confiscar los sueldos de los indocumentados e incluso considerar el trabajo irregular como delito penado con cárcel. Aberrante. Mientras por su parte el gobierno español devuelve en caliente a inmigrantes irregulares detenidos, contra toda garantía jurídica y pisoteando derechos elementales.

La respuesta militar europea es un grave error, porque esas mafias solo existen en la manipuladora mente de los mandatarios europeos. Quienes se lucran organizando huidas de personas desesperadas por el Mediterráneo no forman una organización que pueda ser designada mafia. Ni tampoco hay una flota fija, porque se utilizan barcos de pescadores locales para cada travesía. El navío contrabandista de hoy fue pesquero ayer. Y viceversa. Así lo ha descrito Patrick Kingsley, corresponsal de The Guardian, quien asegura que en la costa libia ese contrabando de gente es un negocio disperso con redes superpuestas e informales que surgen, cambian o se desvanecen.

¿Se pueden poner puertas al mar? Kingsley afirma que “hará falta algo más que una acción militar en Libia para frenar a los refugiados desesperados y a las personas pobres migrantes”.

¿Qué hacer? Desde luego no el plan de la Unión Europea. Organizaciones ciudadanas solidarias y defensoras de derechos humanos proponen medidas en dirección opuesta: desarrollar una verdadera política de inmigración basada en derechos de las personas y organizar una estructura de salvamento para evitar que muera más gente en el mar. No helicópteros de combate. Además de garantizar el vigente derecho de asilo y afrontar las causas reales de esas navegaciones masivas forzosas y asaltos a la valla de Melilla.

Otro país y otro futuro empiezan ahora

Grecia nos precedió y el pueblo trabajador eligió a Syriza para gobernar y construir otro país, justo, libre y democrático, contra todas las trampas, golpes bajos y chantajes de una Europa vieja, egoísta y caduca. Y el 24 de mayo de 2015 también empezó un cambio en España. Una transformación cuyo origen probablemente se inició hace cuatro años con la sacudida de la conciencia colectiva que fue el 15M. Poco se imaginaba el delegado del gobierno de Madrid (responsable político de las fuerzas policiales) que la orden que dio a los guardias de desalojar de la Puerta del Sol a una cuarentena de jóvenes que allí habían acampado desataría un movimiento de indignación social ciudadana que se extendió a Europa e incluso a EEUU. De aquella indignación surgió que grandes sectores de una población adormecida hasta entonces se organizaran en movimientos sociales y entidades cívicas. Y también que, a medida que el movimiento de los indignados progresaba y reflexionaba, se considerara de nuevo la necesidad de hacer política para cambiar las cosas, conscientes de que pasar de política, como se había hecho en los últimos años, no era una solución, porque la política nunca pasa de nosotros.  Pero el 15M también significó demostrar que los modos y maneras de hacer política habituales ya no servían y era palmario cuanto se había desnaturalizado y corrompido la democracia parlamentaria representativa, concretado en el grito de millones de voces de ¡No nos representan!

Cuatro años después, la izquierda en amplias coaliciones y plataformas de unidad popular ha arrebatado al PP (y en Barcelona a la también corrupta CiU) el poder municipal de casi todas las grandes ciudades y de las poblaciones más nutridas, así como el gobierno de varias comunidades autónomas. En realidad, el PP solo podrá gobernar en tres regiones: Castilla y León, La Rioja y Murcia.

Es el principio del fin de esta gente, de esta derecha cavernícola y neofranquista que lleva más de dos décadas saqueando y arruinando el país y que, con toda probabilidad, se hundirá en las próximas elecciones generales de noviembre. Pero el triunfo no nos ha de permitir dormirnos en los laureles, porque ahora empieza de verdad el trabajo difícil. Y para ese trabajo hay que fajarse y apuntalarse porque estará plagado de obstáculos, asechanzas, obstrucciones y dificultades.

Empieza una época en la que la derecha mentirá más que nunca, pondrá trampas diversas y lanzara ataques de todo tipo… para que los gobiernos de la unidad popular fracasen. Pero antes emponzoñarán hasta el aire para que no se formen esos gobiernos  de izquierda. Pues bien, ante todas esas amenazas, el pueblo trabajador se ha de organizar aún más si cabe, más allá de las siglas (que no han de desaparecer ni mucho menos), en estructuras de poder popular fuertes, sólidas. Porque frente a las falacias estúpidas de la derecha sobre la “fragmentación” de tantos partidos y grupos de izquierda, nosotros proclamamos que lo que ellos llaman fragmentación es la expresión de la pluralidad y de la libertad del pueblo trabajador.

Esas organizaciones de poder popular han de asegurar que la democracia sea cada vez más participativa y han de recordar y exigir a los gobiernos municipales y autonómicos de izquierda lo que han de hacer y que han de cumplir lo prometido. Porque un programa electoral es un contrato con la ciudadanía. Además, las organizaciones populares han de apoyar con determinación y sin fisuras a los gobiernos de izquierda, cuando arrecien los ataques de la derecha, con tanta movilización como sea necesaria. Todas las acciones colectivas necesarias contra esos ataques que sin duda vendrán de la minoría rica privilegiada dominante, de la clase política rancia, casposa y corrupta y de una prensa y unos medios vendidos a los intereses y trampantojos de esa minoría.

No va a ser fácil, pero es cierto, y ya no es solo un sueño, que se puede empezar a cambiar este país si aceptamos el reto y estamos dispuestos a luchar desde ahora por unas regiones y por unas ciudades más justas, democráticas y solidarias. Básicamente depende de nosotros, del pueblo trabajador.

La ofensiva del poder económico-financiero contra la democracia

Los tratados de libre comercio, y en especial el TTIP (entre EEUU y la Unión Europea), son una seria amenaza para el pueblo trabajador. Ese TTIP supondrá, por ejemplo, una violación sistemática de derechos de los trabajadores, porque EEUU no acepta las reivindicaciones básicas de derechos laborales de la Organización Internacional del Trabajo y la armonización de normas negociada en el TTIP será a la baja. Se impondrá la postura estadounidense de no reconocer la mayoría de derechos laborales. Porque quienes negocian ese tratado consideran los derechos de los trabajadores “barreras” para el libre comercio.

Además, el TTIP prevé crear un “consejo de cooperación reglamentaria” que podrá determinar si los proyectos de ley de los gobiernos perjudican intereses de empresas transnacionales. Y hacerlos retirar, pasándose por el arco de triunfo la soberanía de los legítimos parlamentos que legislan. Además quieren crear unos pretendidos tribunales internacionales para conflictos entre inversores (grandes empresas, corporaciones transnacionales) y gobiernos. Pero hay trampa. Únicamente pueden demandar las empresas y esos ‘tribunales’ solo son tríos de abogados privados carísimos sin ningún mandato ni legalidad democráticos. Una mafia cerrada de hecho.

Por otros tratados bilaterales (que también establecen esos falsos medios de resolución de conflictos), tenemos un amplio conocimiento de como actúan esos falsos tribunales: dictando sentencias mil millonarias de indemnizaciones contra los Estados por pretendidos perjuicios a los beneficios de las empresas. Le pasó al gobierno de Uruguay, por ejemplo, demandado y sancionado por uno de esos falsos tribunales con una multa enorme por decretar que se informará en los paquetes de cigarrillos que el tabaco perjudica la salud.

Pero, como si el Tratado no fuera bastante amenaza, la Comisión Europea pretende crear una Unión de Mercados de Capitales. Para financiar empresas. Dicen. Mercados de capitales no son bancos ni tienen oficinas o sucursales en pueblos y ciudades. Son fondos de inversión, fondos buitre, fondos de pensiones, mercados de divisas, mercados de acciones, de bonos, aseguradoras… ¿Que pretende la Comisión?

Según un Libro Verde donde expone su plan, lo prioritario es “detectar y suprimir las barreras y obstáculos que dificultan la financiación de la inversión en la Unión”. ¡Alarma! Porque cuando la Comisión Europea suprime lo que cree impedimentos para la economía, al final lo paga la ciudadanía. Solo hay que repasar los últimos años de historia europea para comprobarlo.

Esa Unión de Mercados de Capitales significaría la completa financiarización de Europa. Es decir, que todo (tangible o intangible, con valor presente o futuro) se puede comprar y vender como producto financiero. Productos del trabajo y servicios transformados en activos financieros. Para especular. No olvidemos que el aumento del hambre en 2008 (con las muertes consiguientes) fue por la especulación con precios de alimentos básicos en los mercados de capitales.

La historia reciente demuestra cuán destructora ha sido la financiarización de la economía, porque va acompañada de la desregulación. Y ya sabemos cuánto cuesta la ausencia de reglas. Por cierto, en el Libro Verde de la Comisión, la regulación de la actividad financiera y el control de los mercados de capitales brillan por su ausencia, no se propone en lugar alguno regular y controlar capitales y transacciones financieras.

Esta crisis es consecuencia directa de la financiarización desregulada. Para los olvidadizos, empezó con una masiva titulización de activos (agrupación de activos financieros en un nuevo producto). Se les llamó títulos ‘tóxicos’ porque contenían préstamos hipotecarios incobrables, camuflados hábilmente en los títulos con otras deudas. ¿Resultado? La mayor crisis de la historia del capitalismo. Billones de euros aportados por los estados para salvar a la banca del hundimiento y pretexto para una austeridad criminal que ha empobrecido a más de medio mundo. Por eso saltan las alarmas al saber que la Comisión tiene como objetivo prioritario “fomentar la titulización de alta calidad” con esa Unión de Mercados de Capitales. ¿Qué otras burbujas no estallarán?

Si se crea la Unión de Mercados de Capitales, y no se impide la firma del TTIP, Europa retrocederá a la Edad Media política. Porque las soberanías nacionales se irán por el desagüe y la ciudadanía y los Parlamentos no pintarán nada. Los mercados decidirán más que nunca y la democracia se convertirá en ritual, liturgia. Atados de pies y manos Parlamentos y Gobiernos por el TTIP y la libérrima actuación de los mercados, unos pocos decidirán lo que a todos atañe en función de los intereses de esa minoría. Porque el poder económico y financiero no quiere que la ciudadanía haga valer sus derechos con los medios que la democracia proporciona. Porque va contra sus beneficios. Ya no recurren a golpes de estado violentos ni a dictaduras militares. De momento. Pero asaltan la democracia con el rodeo de los tratados y la financiarización total. Para vaciarla de contenido.

Y para que no haya duda alguna al respecto, recuerdo aquí que en mayo de 2013 un informe de la poderosa banca de inversión JP Morgan Chase reclamaba derogar las Constituciones Democráticas que se aprobaron tras la Segunda Guerra Mundial en algunos países europeos e imponer regímenes autoritarios en su lugar.

Democracia y poder económico y financiero son directamente incompatibles. Algo tendremos que hacer.

Eurogrupo y Grecia, un conflicto de fondo

Desde hace meses, muchos medios de comunicación y voces del FMI, Banco Central Europeo (BCE) y Eurogrupo (reunión de ministros de economía y finanzas de la Unión Europea) moldean de modo torticero una visión nada veraz de las negociaciones del Gobierno griego con el Eurogrupo a propósito del pago de la deuda de Grecia. Voceros del Eurogrupo y FMI han dicho y reiterado cuan mal van las negociaciones, atribuyen a Grecia la responsabilidad del posible fracaso de las mismas y dicen no ver próximo acuerdo alguno.

Aumentan la presión y el acoso a Grecia y se intoxica la opinión pública con informaciones incompletas, textos manipulados y baile de titulares. ¿Preparan el ambiente para dejar caer a Grecia? Lo sorprendente, en este totum revolutum mediático, es el olvido sistemático de que los problemas financieros y la desorbitada deuda de Grecia son clara consecuencia de la actuación de los anteriores gobiernos griegos con la complicidad de BCE y FMI, que miraron a otro lado cuando debían supervisar, controlar y evitar males mayores.

¿No fueron gobiernos griegos, conservador y socialdemócrata (muy partidarios de esta Europa de finanzas y capital), quienes falsearon las cuentas públicas griegas, con la ayuda de esa oscura banca Goldman Sachs, para que Grecia pudiera ingresar en la zona euro? Que no quepa ni sombra de duda de que, más allá de cifras y qué necesita Grecia hoy o el mes que viene, el conflicto entre el Eurogrupo y el gobierno de Grecia es esencialmente político, además de caracterizarse por una desvergüenza intolerable.

La desfachatez llega a cotas inauditas cuando se insinúa que el Eurogrupo se niega a reestructurar la deuda griega porque el 80% de la misma es con el BCE y la eurozona, y reestructurarla supondría pérdidas para los contribuyentes europeos (preferimos llamarlos ciudadanos), incluidos los de países más pobres que Grecia. ¿Desde cuando les ha interesado de verdad la suerte de la gente común? Y, ya puestos, ¿por qué no hablamos de cuánto ha costado y cuesta a los contribuyentes europeos el rescate de la banca?

Intoxicaron la campaña electoral griega del pasado enero con amenazas y chantajes, augurando todo tipo de desgracias para Grecia si triunfaba Syriza, pero no pudieron evitar que el pueblo trabajador lo eligiera para gobernar. Ahora intentan que Syriza fracase, porque no pueden permitir que el Gobierno griego de izquierda tenga éxito, no sea que consiga aún mayor apoyo de la ciudadanía. El Eurogrupo no quiere en absoluto que una Grecia gobernada por la izquierda se salga con la suya y habrá un nuevo camino para afrontar los problemas.

Por eso exigen acelerar las reformas exigidas. ¿Reformas? En España sabemos muy bien qué significan sus reformas. Esas reformas han traído creciente precariedad laboral más desigualdad y pobreza no vistas desde hace décadas. Esas reformas han hecho posible que en el Reino de España haya gente que pasa hambre y que la única comida de muchos niños sea la del mediodía en la escuela y las vacaciones escolares se conviertan en problema, porque en casa no hay para comer todos los días. Por desgracia, no es el único problema que la dichosa austeridad causa.

Sin embargo, quienes defienden los intereses de los poderosos acreedores exigen al Gobierno griego una reforma laboral con despidos masivos, recortes de pensiones y bajo salario mínimo. ¿Cómo se puede exigir eso cuando la austeridad impuesta ha arruinado la vida de millones de griegos? A la minoría que manda en Europa le importa un rábano la gente y, además, no puede permitir que Syriza triunfe. Porque teme que su modo de gobernar, cambiando las cosas y pensando en la mayoría de la gente, cunda en Europa. Es obvio que el Eurogrupo desvela obscenamente al servicio de quién está. Al de esa minoría que se suele decir es el 1% de la población.

Y ahora cabe finalizar recordando que, además, una parte de la deuda griega es ilegítima. Como la contraída para comprar buques de guerra, submarinos y helicópteros de combate a Francia y Alemania… en tiempos de crisis y austeridad. Y la deuda ilegítima, contraída contra los intereses del pueblo trabajador, no debe ser pagada.