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A merced de gobiernos sin legitimidad

octubre 7, 2011 Deja un comentario

Un informe de la OCDE advierte de que, a finales de 2012, los países del G-20 (los más industrializados) tendrán más de 40 millones de parados. En España, 270.000 familias han perdido su vivienda desde finales de 2008 por desahucios hipotecarios. Solo en el primer trimestre de 2012, 16.000 familias se quedaron sin casa. Hasta un millón de familias más pueden entrar en la vorágine del procedimiento legal, desahucio y a la calle.

El cierre de hospitales, supresión de urgencias médicas, tardanzas inacabables para pruebas diagnósticas, suspensión de intervenciones quirúrgicas, rebaja de sueldos de médicos y enfermería son noticias muy frecuentes en Europa.

En Italia, Reino Unido, Francia… se recorta considerablemente el número de profesores de enseñanza pública así como los fondos para la universidad, mientras se aumentan exageradamente las tasas universitarias. Tras la rebaja de costes, se busca desarbolar la enseñanza pública, especialmente la universitaria, para hacer desaparecer la educación independiente y crítica, sustituyéndola por otra patriotera, acrítica y conformista. Como denuncia Josep Fontana, “hay motivos para temer que aprovechan la crisis para una contrarreforma de la educación en la que sólo sea gratuita una enseñanza elemental para formar peonaje, mientras la formación superior se reserva a quienes puedan costear tasas elevadas”.

Stiglitz insiste que también “se pretende debilitar las protecciones sociales, reducir la progresividad de los impuestos y disminuir el papel del Gobierno mientras se dejan determinados intereses tan poco afectados como sea posible”. Los de la banca, por ejemplo.

Y Juan Torres recuerda que los resultados de una auditoria en la Reserva Federal (banco central de Estados Unidos), hecha por el Government Accountability Office, desvela que entre 2007 y 2010, la Reserva Federal concedió préstamos secretos a grandes empresas y entidades financieras por valor de 16 billones de dólares, al 0,25% de interés (prácticamente regalados), mientras esos mismos bancos prestaban dinero a países como Grecia al 7%. Muchas empresas y bancos que recibieron tan monumental regalo fueron las que provocaron la crisis de las hipotecas basura (Goldman Sachs, Citibank, JP Morgan Chase, Morgan Stanley, Merrill Lynch, Bank of America, Bear Stearns, Pacific Management Investment Co. (PIMCO), Royal Bank of Canada, Toronto-Dominion Bank, Scotiabank, Barclays Capital, Bank of Scotland, Deutsche Bank, Credit Suisse, BNP Paribas, Societe Generale, UBS, Dexia, Bayerische Landesbank, Dresdner Bank, Santander, BBVA, Commerzbank…). Recibieron graciosamente una cantidad obscenamente multimillonaria que les permitió tapar los agujeros de sus errores y especulaciones y les proporcionaron recursos gratis para hacer un gran negocio comprando deuda de los estados, a los que ahora chantajean. Billones de dólares gratis mientras se negaban créditos a las empresas que crean empleo y a los ciudadanos consumidores.

Andrew Levine ha explicado que “el progreso hacia la igualdad (iniciado tras la segunda guerra mundial) ha quedado totalmente suspendido y el nivel de una vida digna ha disminuido. Los beneficios crecen y los ricos se hacen más ricos mientras los salarios permanecen congelados y aumentan paro y pobreza”.

Lo que nos lleva a concluir con Gerardo Pisarello que, “desde hace dos siglos, cuando se violan derechos, y las vías institucionales para reclamar esos derechos están bloqueadas, la resistencia civil es la última garantía contra la arbitrariedad del poder y la degradación de la democracia”. Resistencia civil, desobediencia civil.

La arbitrariedad y poca vergüneza de los gobiernos europeos, que agreden sistemáticamente los derechos de la ciudadanía, nos muestran a quién sirven de verdad. La respuesta a la crisis ha borrado la legitimidad de muchas estructuras gubernamentales en las economías capitalistas, según Alejandro Nadal; el colapso económico y social como única respuesta, remacha Nadal, ha devenido crisis de legitimidad política de los gobiernos, que han dado cantidades astronómicas de recursos públicos para rescatar a los bancos y otros agentes privados que provocaron la crisis y ahora pasan la factura a la ciudadanía.

¿Se puede considerar legítimos esos gobiernos?

Por supuesto que no. El respeto y promoción de los derechos de las personas son la base y esencia de toda legalidad democrática y esos derechos son pisoteados diariamente por los gobiernos. Y la legitimidad es la capacidad y derecho para ejercer una labor o función. Esa capacidad y derecho han sido dilapidados por los gobiernos europeos al ponerse al servicio de esa minoría que es el poder financiero. La democracia va mucho más allá del acto electoral. La legitimidad de un gobierno arranca de la elección democrática, pero solo se mantiene con la fidelidad al programa propuesto y con el servicio indiscutible a la ciudadanía. O se pierde legitimidad.

Los mismos perros con diferentes collares

junio 15, 2010 Deja un comentario

El llamado G-20 se reunió en Busán (Corea del Sur) y se reunirá de nuevo a finales de junio en Toronto. Ese G-20 nació hace once años, no se sabe muy bien para qué, pero parece que ahora ha descubierto su “vocación”; enfrentar la crisis. Pero en realidad no va por ahí; se dedica a tirar pelotas fuera.Y quizás a jorobar aún más.

En Busán acordaron lo que no van a hacer. No impondrán una tasa a la banca. Trichet, presidente del Banco Central Europeo, dice que no hay que imponer tasas al sector financiero, porque tirará de la recuperación dando créditos. ¡Qué buen chiste! Pero todo el G-20 en Toronto insistirá en reducir el déficit público. A costa de la mayoría, por supuesto.

Tras Grecia, España e Italia, Alemania y Reino Unido también han sacado la tijera y anuncian medidas “dolorosas” para reducir el déficit público. Recortes a mansalva. Pero no se ha oído a Angela Merkel ni a David Cameron que vayan a meter mano en el gasto militar, por ejemplo.

El eje de esa cumbre de Toronto será hacer compatibles los recortes de presupuestos y rebajas sociales con el crecimiento económico. La cuadratura del círculo. Pero antes de reunirse ya están todos de acuerdo en no imponer el menor control ni tasa al sector financiero.

A fines de abril, el G20 pedía mantener el apoyo fiscal (lo contrario de los recortes) “hasta que la recuperación esté firmemente impulsada por el sector privado y se hayan echado más raíces”. Pero ahora dice a los gobiernos que apliquen “medidas fiscales creíbles”; eufemismo para maquillar los recortes sociales en los presupuestos públicos. Y, por supuesto, esos ajustes, acompañados de “reformas estructurales”. Más de lo mismo. El G-20 sólo aburriría (incluso a las ovejas) si no fuera porque la crisis la pagan y sufren millones y millones de ciudadanos. Y aún lo pagarán y sufrirán más con los recortes programados por los que se piropean unos a otros por ser capaces de tomar medidas “valientes”.

No son valientes porque los ciudadanos hoy somos inofensivos. Serían valientes si se enfrentaran a los banqueros, y a los especuladores, que han causado la crisis e impiden salir de ella. Pero no es ni será así porque, como denuncia Marshall Auerback, codirector del Center for Economic and Policy Research: “Las autoridades de la Unión Europea y los banqueros están de acuerdo en que el equilibrio de las contabilidades nacionales caiga sobre las espaldas de los trabajadores.

Da igual que el Nobel Stiglitz asegure que “la política seguida ahora en Europa de imponer una austeridad extrema es errónea. Porque llevará a una economía más débil con menores ingresos fiscales y la reducción de los déficits será mucho menor que la buscada. Medidas así ya fracasaron en Argentina”.

Y también da igual que otro Nobel de economía, Krugman, planteé que “hemos de preocuparnos por la deuda, pero reducir el gasto público, cuando la economía está aún profundamente deprimida, es costoso e ineficaz para reducir la deuda”. Y para que no haya duda, Krugman explica que un recorte del gasto de un 1% del PIB aumenta la tasa de desempleo un 0,75% (comparando con lo que ocurriría si se mantuviera el gasto), pero sólo reduce la deuda menos de un 0,5% del PIB.

Con la que está cayendo, nos inclinamos por compartir el lúcido diagnóstico de la ciudadana Aniria García en una carta al director de un diario español: “La economía europea vive una auténtica cadena de actos terroristas que la hacen tambalear. No son terroristas al uso sino especuladores de traje y corbata con estudios financieros, que lanzan bulos [sobre la deuda] por doquier, se enriquecen escandalosamente y ponen en peligro la estabilidad de Estados de la Unión Europea. Estamos en manos de una pandilla de especuladores sin escrúpulos que en este río revuelto se hacen de oro”.

No nos resistimos a completar el juicio de esa ciudadana asegurando que unos y otros (banqueros, especuladores, directivos de entidades económicas nacionales e internacionales, mandatarios…) son los mismos perros, pero con diferentes collares. Por tanto, no esperemos prácticamente nada de nuestros gobernantes y diputados. Unos representantes políticos que no dejan de traicionar los intereses de sus representados, aunque haya honrosas (y lamentablemente minoritarias) excepciones.

Aunque parezca locura (que no lo es), sólo podemos confiar en nosotros mismos, los ciudadanos. La inmensa mayoría.

La dictadura financiera

mayo 17, 2010 1 Comentario

Los ‘mercados’ hacen lo que les da la gana impunemente, hundiendo a quien sea mientras obtienen obscenos beneficios. Los ‘mercados’, por cierto, no son una entidad supraterrenal, no son una ‘mano invisible’: tienen nombres y apellidos. Y muy a menudo cuentas corrientes opacas en paraísos fiscales. Es la dictadura financiera. Dictadura camuflada, maquillada, disfrazada y travestida para aparentar ser natural, necesaria e inevitable. No lo es y es dictadura.

Carlos Berzosa nos ha recordado recientemente un texto de “Contra la tercera vía” , de Alex Callinicos, en el que varios economistas asesores del presidente Clinton le informan de que lo urgente no es hacer las reformas económicas de su programa electoral, sino disminuir el déficit público para calmar a los mercados. Clinton, muy cabreado, pregunta: “¿El éxito del programa y de mi reelección depende de la Reserva Federal y de un puñado de mercaderes de bonos?” Y nadie se lo negó.

Gentes amorales, guiadas por una codicia obscena, gentes que nadie ha elegido jamás y nunca se han sometido al veredicto de las urnas, corrompen impunemente la economía. Inductores, ejecutores, cómplices necesarios y encubridores. Son los especuladores, evasores de impuestos, bancos y otras entidades financieras, grandes corporaciones, dirigentes de entidades económico-financieras internacionales… Con la inestimable colaboración de gobiernos serviles más los dueños y dirigentes de los medios llamados informativos… La minoría privilegiada.

Ike Eisenhower, en su último discurso a la nación como presidente, advirtió que “debemos guardarnos del complejo industrial militar. No debemos permitir jamás que el peso de su influencia ponga en peligro nuestras libertades ni nuestra democracia”.

Sustituyan ‘complejo militar industrial’ por tinglado económico-financiero y tendrán el diagnóstico de nuestros días. La dictadura financiera.

Da igual, por ejemplo, que índices económicos de España apunten a la recuperación (según sus neoliberales esquemas); las agencias de calificación rebajan la calidad de la deuda española. Porque sólo interesa especular y ganar ingentes cantidades de dinero al margen de la economía real. Lo demás, decorado.

Nadie los ha elegido ni ratificado, no tienen jamás en cuenta los derechos de la gente, invaden y contaminan los poderes del estado, son responsables del aumento de la pobreza, de más hambre en el mundo, de tantas miles de muertes que no tenían que ser, de que miles de millones no tengan nada, forzados a vivir sin dignidad. Y nadie les pide cuentas.

¿Qué ocurrirá en Grecia si los propios griegos no ponen freno a la receta neoliberal forzada por el FMI y la Unión Europea? Acaso reduzcan la deuda pública, pero maldita la gracia cuando la mayoría de los ciudadanos griegos estará mucho peor, con una vida mucho más difícil. Y detrás ya va España. El gobierno dicho socialista perpetra el mayor recorte social de la historia contemporánea española: rebaja del 5%  del sueldo de los funcionarios, congelación de pensiones, recorte de gasto farmacéutico, recorte en inversión de infraestructuras (por tanto, menos empleo), recorte de ayuda al desarrollo de países empobrecidos… Pero a los que más tienen, ni tocarlos. Los ricos continuarán invirtiendo en el paraíso fiscal de las SICAV: Sociedad de Inversión de Capital Variable (empresas de inversión muy queridas por personas con grandes capitales, que sólo pagan un 1% de impuesto). No parecen medidas propias de quien dice ser socialista.

Porque lo que interesa es la suerte de la mayoría de la gente. No que los tramposos mercados estén tranquilos y especulen a su antojo. El diagnóstico fiable de un país es cómo está y vive la mayoría de sus ciudadanos. El resto es farfolla.

Y, como nos recuerda el profesor Juan Torres, “lo que ha provocado la situación de Grecia (aparte de la política neoliberal impuesta por la Unión Europea) ha sido la corrupción protagonizada por los gobiernos griegos conservadores. Y que quienes hicieron trampas (en delictivo chalaneo con bancos de inversión para obtener ganancias ocultando la deuda griega real) son quienes defienden las políticas neoliberales”. Las de los recortes sociales.

Ojo avizor porque, como advierte la Confederación Europea de Sindicatos, los recortes de gastos sociales y rebajas salariales de hoy en Grecia y España son las políticas que se impondrán pronto en toda Europa… Si no se impide.

Durante el nazismo alemán, fascismo italiano, franquismo español, dictadura de Pinochet o de los militares argentinos, surgieron grupos de resistencia, de oposición frontal contra esas dictaduras por la democracia. Por la libertad y por la justicia. Hoy hay que hacer lo mismo contra la dictadura financiera.



Si pagamos los de siempre, no es solución

febrero 22, 2010 Deja un comentario

Cuando despertó, el neoliberalismo seguí allí. La paráfrasis del microcuento de Monterroso (‘Cuando despertó, el dinosaurio estaba allí’) la tomé prestada de Isaac Rosa, ganador del premio Rómulo Gallegos de literatura. Expresa de modo genial como la minoría privilegiada y sus servidores aprovechan la crisis para que todo continúe igual. Caiga quien caiga.

Hace un año, esa privilegiada minoría rica tembló, acoquinada por el que parecía inminente hundimiento de Lheman Brothers. Pero llegó el Séptimo de Caballería en forma de ayuda del gobierno de los EEUU y de otros países, que rescató a esa minoría de ricos, codiciosos sin freno, especuladores e incompetentes. Los rescató con dinero de los contribuyentes . Al poco, perdieron el miedo y volvieron a las andadas. Pero la inmensa mayoría ciudadana del mundo aún no ha sido rescatada y tiene la vida pendiente de un hilo.

Se destruye empleo sin parar, muchos países se empobrecen más y ya hay 1.000 millones de hambrientos. Y osan hablar de recuperación. No hay recuperación. Quizás en cifras, meramente estadística, que maldito remedio que aporta. No hay recuperación que alivie a los ciudadanos, la única aceptable. Además, en Europa la dicha recuperación se frenó bruscamente a finales de 2009.

¿Y el G-20, que pilotaba la salida de la crisis? Palabrería sobre la imprescindible reforma financiera, regulación y coordinación. Pero nadie le pone el cascabel al gato. Nadie le mete mano a la reforma del sector financiero, como recuerda François Chesnai, “no se entiende que los Estados que rescataron los grandes bancos, comprando acciones para salvarlos de la quiebra, no ejerzan el derecho que poseer mayoría de acciones les da para eliminar abusos en remuneraciones y gratificaciones, para cortar de raíz la especulación financiera y para eliminar la renuencia a conceder créditos a la economía productiva”.

En cambio, los grupos de presión de Wall Street, defensores sin pudor de los intereses de la minoría privilegiada, sí se atreven a paralizar las propuestas de reforma financiera. Desde hace un año, en EEUU está congelado un proyecto de ley contra la evasión fiscal y el fraude utilizando paraísos fiscales.

Es decir, cuando bancos y similares han tenido dinero (público) en sus insolidarias manos, han vuelto alas andadas: operaciones oscuras, manipulación financiera desbocada, gratificaciones millonarias obscenas para ejecutivos… Pero a los ciudadanos de a pie, sacrificios. Recortes sociales y congelación o disminución de salarios.

A los bancos, de momento ni tocarlos. Ésa parece la consigna de gobiernos de países desarrollados. ¿cómo responde el gobierno de Papandreu (socialista) a la crisis aguda en Grecia? Congelando salarios de empleados públicos (los privados lo están tiempo ha), recortes sociales, aumento del IVA (impuesto que no distingue entre ricos y pobres), reformas “estructurales” (reducir salarios, retrasar edad de jubilación y despido barato)… En España, Zapatero (socialista) también prepara recortes, aumentar el IVA y reformar las pensiones (que los asalariados se jubilen más tarde y cobren menos).

Dicen esos primeros ministros socialistas que dejarse gobernar por la muy neoliberal Comisión Europea es lo mejor. Que pagué la mayoría, que son más y, además, y no pueden (o no saben) resistirse. Como ha escrito Manuel Rivas, “la crisis ha sido por la inconsciencia de los ricos y la solución es quelos pobres les echen unas mano”.

Pero no rezonga así sólo la Unión Europea, también el FMI señala que España. Grecia, Portugal… tendrán que rebajar salarios. ¡Aún más! En diez años, según la OCDE (que no es precisamente una organización de izquierda) la renta salarial española ha aumentado realmente menos de medio punto por ciento, teniendo en cuenta el valor adquisitivo verdadero, aumentos de precios y demás. En ese mismo período, la renta empresarial ha aumentado un 37%.

Para el FMI,las únicas reformas posibles son recortes para los trabajadores y clases medias modestas y mantener los privilegios de la minoría rica, del capital. No se tocan las ventajas fiscales de los ricos, su impunidad real para evadir impuestos ni los paraísos fiscales que pemiten todo esos desmanes. A los hechos me remito.

El Nobel de Economía Stigtlitz ha avisado de que que los planes de austeridad con que amenazan Grecia y España como planes contra la crisis, “pueden disparar el desempleo”.

Otro Nobel de Economía, Krugman, asegura que “antes o después este sistema desenfrenado estaba destinado a estrellarse. Y, si no se realizan cambios fundamentales [en el sector financiero] el problema volverá a repetirse”.

Más claro, el agua clara. Si paga la inmensa mayoría, da igual que suceda. No es la solución. Es lo de siempre.

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