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Medios informativos que no informan

noviembre 23, 2009 Deja un comentario

En lo que va de 2009, han sido asesinados 28 sindicalistas en Colombia. Los últimos, el 1 de octubre: fueron tiroteados un abogado sindical y un sindicalista. De los sindicalistas asesinados, 12 eran trabajadores de la empresa Nestlé, según el informe de la Confederación Sindical Internacional. Muchas preguntas sin respuesta al respecto.

Hace un par de semanas, medios colombianos informaban que habían sido asesinados seis miembros de una comunidad negra entre los municipios de Junín y Barbacoas, zona con presencia de guerrilla y paramilitares. El Ejército tiene allí efectivos, pero no asegura la protección de la población civil, según lo han denunciado líderes de esa comunidad atacada. Tras esas muertes, la intención de grupos armados ilegales de forzar el cultivo de hojas de coca a los campesinos.

Las muertes son noticia destacada, por eso lo sorprendente e inexplicable es que esas muertes no hayan merecido la atención de grandes medios europeos.

Barack Obama ha dicho en su reciente viaje a China que “cuanto más libre fluye la información, más fuerte es la sociedad”. Hermoso alegato contra cualquier censura. Pero no informar de esas muertes no ha sido censura, sino otra maldad.  Hoy hay nuevos y novedosos ataques contra la libertad de expresión y el derecho a la información de los ciudadanos, que poco tienen que ver con la zafia censura de antaño y de siempre: la ocultación sistemática de lo que no interesa… a determinados grupos e intereses. O el maquillaje y camuflaje de las informaciones que no convienen a la minoría privilegiada, no se les vaya a fastidiar el negocio por una conciencia ciudadana activa.

Grandes medios han publicado en portada la masacre perpetrada por un oficial musulmán del ejército de los EEUU en una base militar. Pero ni una línea sobre esa otra masacre de ciudadanos colombianos de una comunidad negra. Y ni una línea de los asesinatos continuados de sindicalistas. Acaso porque publicar que aún hay masacres en Colombia (de sindicalistas, de afrodescendientes, de indígenas…) quiebra esa imagen de seguridad democrática que los grandes medios pretenden otorgar a la Colombia de Uribe.

Pascual Serrano, investigador de la veracidad y honradez de los grandes medios informativos, autor de “Desinformación. Como los medios ocultan el mundo” (Península, 2009), asegura que “no es que los medios informativos mientan sistemáticamente, pero el actual nivel de desinformación, de retorcimiento de los hechos, de presentación alterada de la actualidad da como resultado que vivamos una gran mentira”.

Y eso es lo que hay: un sistema de ocultaciones y alteraciones de la realidad, de lo que ocurre, cuyo común denominador (más allá de la banalidad e irresponsabilidad globales que también han alcanzado a los grandes medios) lo constituyen los intereses de la minoría privilegiada que, tras concentraciones y fusiones empresariales, controla las tres cuartas partes de medios de comunicación del mundo.

No cabe alegar que al haber tantas noticias cada medio es soberano para elegir qué noticias publicar, emitir o radiar. Por supuesto. Pero no es admisible la quiebra evidente de los criterios profesionales de elección más aceptados y practicados hasta hace unos años. ¿Es noticia la masacre de soldados en una base militar estadounidense y no la masacre de ciudadanos de raza negra en Colombia? ¿Por qué razones?

Cuando se elige qué es noticia y no lo es, uno se sitúa en el espectro político o ideológico. Así es y ha de ser. Tal como le pasaba al burgués de una comedia de Molière, que hablaba en prosa y no lo sabía, todo el mundo tiene ideología, aunque no sea consciente de ello. Por eso la pretendida objetividad es imposible. O engaño. Lo que sí es posible, deseable y exigible es la honradez, la veracidad en la elaboración de la información y en su publicación. Escasas en las dos últimas décadas.

Para saber qué sucede realmente hay que recurrir al consejo que Al Capone daba a sus lugartenientes ante situaciones que no comprendían: “Seguid la pista del dinero”. Vertido a la clásica investigación de asesinatos de novelas policíacas sería: “¿Quién se beneficia de la muerte de la víctima?” En nuestro caso: “¿Quien se beneficia de que la mayoría de ciudadanos no se entere de lo que pasa por la omisión de los medios?

Propaganda, persuasión (no información) y ocultación

noviembre 4, 2009 Deja un comentario

No le cuentes a mi madre que trabajo en un periódico. Cree que soy pianista en un burdel.” Este chiste se contaba hace años en la profesión periodística. Entonces, los medios aún eran otra cosa (lo que se llamó el cuarto poder que velaba por la calidad de la democracia), pero hoy esa amarga ironía tendría razón de ser en lo que insinúa: los medios inofrmativos son de vergüenza. Lo que vemos, leemos u oímos en muchos medios informativos no es información.

La concentración empresarial global de finales de los ochenta alcanzó al sector informativo. El pez grande se comió al chico y la pluralidad de medios se redujo a imperios controlados por pocos. Según Ramonet, director de Le Monde Diplomatique, un 75 % de medios de comunicación es propiedad de poderosos grupos, cuyo objetivo no es informar con veracidad.

La autonomía de los periodistas se sustituyó por el control de quienes poseen mayoría accionarial. Obtener dividendos no es razón prioritaria de tales grupos sino la única. Más la distorsión sistemática de la opinión publica en beneficio de su cuenta de resultados. Además, al primar las presuntas leyes del mercado, convierten la información en mercancía. Quiénes se han hecho con el poder de los medios informativos a golpe de talón buscan rentabilidad de su capital, no satisfacer el derecho a la información de los ciudadanos. Y también, poder.

Berlusconi, propietario de mayoría de medios informativos italianos, impune muñidor de la República de Italia y el grupo Fox de Estados Unidos son buena muestra de lo expuesto. Eric Alterman, profesor de periodismo en la City University de NuevaYork denuncia que “la cadena Fox de televisión no es un medio informativo; es una foco de propaganda ultra conservadora”. Y desvela que la Fox transmite ladinamente el falso mensaje de que Obama “promueve deliberada e implacablemente una agenda secreta para hundir el país y aumentar sin límite el control del gobierno sobre toda la vida de los estadounidenses”. David Axelrod ha abundado que los noticiarios de la Fox “no son realmente noticias sino propaganda. No se deberían presentar como noticias“.

Muchos medios, altavoces de propaganda y persuasión, denuncian, por ejemplo, pretendidos ataques contra la libertad de expresión por quienes cuestionan el neoliberalismo. A este respecto, el profesor Aparicio Tovar (Universidad Castilla-La Mancha de España) denuncia que “la mayoría de medios creadores de opinión insisten en las penosas consecuencias para la democracia de las medidas de los gobiernos de Ecuador, Venezuela, Bolivia, Argentina o incluso Brasil. Esos presuntos peligros para la democracia son intervenciones que limitan al omnímodo poder económico de empresas, especialmente de comunicación. Pero tan altruista preocupación por valores democráticos raras veces les hace interesarse por la suerte de los trabajadores, de las personas corrientes para quienes tan dura es la vida en América Latina”.

Olvidan esos medios “poseedores” de la verdad que además de la libertad de expresión (derecho de todos no sólo de quienes controlan medios informativos) existe el derecho a la información, tan universal como el primero.

¿Cuántos medios dispensadores de patentes democráticas informan de que en Colombia han asesinado 28 sindicalistas este año? ¿Que ahí se asesina a líderes indígenas y se ejecuta extrajudicialmente? ¿Cuántos explican los llamados ‘falsos positivos’ por los que efectivos del ejército engañan a jóvenes con promesas de empleos, los asesinan, visten sus cadáveres con uniformes y los presentan como guerrilleros abatidos para cobrar las recompensas del gobierno? Los medios que critican con dureza a Bolivia, Ecuador o Venezuela, otorgan sin embargo patente de corso a la Colombia de Uribe.

Esos medios confunden libertad de expresión con impunidad empresarial, porque su lema es “pase lo que pase, pasará lo que queramos que pase”. Pascual Serrano ha documentado el ensayo “Información. Como los medios ocultan el mundo”,  sobre el uso y abuso habituales de noticias-basura, engaños, ocultaciones y manipulación de hechos. Para que los ciudadanos no sepan en que mundo viven y para ocultar alternativas de otro mundo posible.

Mucho de lo publicado o emitido no es información; se viola el derecho a recibir información del artículo 17 de la Declaración de Derechos Humanos. “Quien controla la información controla la conducta cotidiana de la gente, controla la vida” denuncia Mayor Zaragoza, ex director general de UNESCO. El cuarto poder desapareció.

Hay que enfrentarse a la tiranía mediática de esos grupos de comunicación. Que no nos engañen, que no nos controlen

¿Y el derecho a la información?

septiembre 14, 2009 Deja un comentario

Derecho a la información e insumisión ciudadana

Hace un par de años, Hugo Chávez convocó un referendo para preguntar a los venezolanos si aceptaban reformar la constitución y que los presidentes de la república pudieran presentarse a reelección sin límites temporales. No lo consiguió, pero muchos medios informativos europeos lo más bonito que le dijeron a Chávez fue autoritario y que preparaba una dictadura.

Presentarse tantas veces como quieran al cargo lo hacen los primeros ministros en Europa y nadie se rasga las vestiduras. Ahora Uribe, presidente de Colombia, hace lo mismo que Chávez. Y además pretende reducir el censo electoral en varios millones para asegurar la reelección, que eso sí es claramente antidemocrático. Pero no se ha publicado ni un simple calificativo denostador contra Uribe en los medios españoles que reparten patentes de democracia.

También llevamos dos años de una crisis que ha aumentado la pobreza y la desigualdad hasta extremos más indecentes si cabe. Páginas y páginas sobre el G-8 y sus reuniones, ocurrencias de Sarkozy y puestas en escena de Merkel. Muchas palabras, acaso buenas intenciones, pero pocas realidades contra desempleo, sufrimiento e incertidumbre de la gente. Y apenas unos párrafos sobre propuestas de ONU o sobre el comité económico de ésta, presidido por Stiglitz, para afrontar la crisis. Otra vez los medios ‘importantes’ dan la nota.

Como escribe la psicóloga Rosa Cañadell, “llevamos muchos años dando por buenas situaciones inmorales, ilógicas e intolerables”. Y, a continuación, formula inquietantes preguntas. “¿Por qué se consiguió tapar la boca a la mayoría que no se benefició de la gran estafa (léase crisis), pero ahora pagan los platos rotos? ¿Cómo silenciaron tantas voces críticas? ¿Qué anestesia usaron para seguir la farsa? ¿Por qué aceptamos un crecimiento económico impresionante con estancamiento de salarios? ¿Por qué consentir que la política  se convirtiera en gran multinacional donde lo único importante  es el beneficio personal?”

En esa demoledora y penosa realidad que esboza Cañadell, tiene mucho que ver la mayoría de medios presuntamente informativos. Como reflexiona el profesor de Políticas Públicas de la Johns Hopkins, Vicenç Navarro, “se habla con frecuencia de la escasa calidad democrática de nuestras instituciones representativas, pero apenas se comenta la misma falta de calidad democrática de los medios informativos más importantes”. Navarro se refiere en concreto a España, pero lamentablemente hoy el aserto es extensible a todo el mundo.

Medios que no cesan de proclamar su defensa de la libertad de prensa. ¿No será más bien libertad de empresa? (La suya, claro). Sobre todo si tenenos en cuenta que esos medios son parte de potentes grupos económicos con intereses muy variados. En esos grupos, los medios son herramientas de ataque.

La minoría privilegiada ha aprendido hace tiempo que quien controla la información influye en la conducta cotidiana y en la gente. Y en eso están, tal como denuncia Mayor Zaragoza, ex director general de Unesco: “La minoría que tiene el poder económico, posee también el poder mediático. Y lo utiliza para que lo inadmisible, que es mucho, pase desapercibido”.

Desde hace tiempo se constata que el antaño denominado cuarto poder se disolvió, convertido mayoritariamente en herramienta al servicio del poder económico. La triste realidad es que muchos medios incumplen la obligación de informar con veracidad y honradez. Exageran, ocultan, distorsionan, manipulan, falsean e incluso mienten. Ignacio Ramonet,  Le Monde Diplomatique o el periodista español Pascual Serrano, por ejemplo, lo han mostrado y demostrado documentadamente. Además, este analista está harto de comprobar cuan a menudo titulares condenatorios y de rasgamiento de vestiduras (siempre contra críticos del sistema capitalisa neoliberal, por supuesto) no tienen respaldo alguno en el texto de información. Vieja táctica de tirar la piedra y esconder la mano. Eso sin contar un preocupante incremento de amarillismo y  banalidad ocupando el espacio de información veraz.

Y es que la minoría privilegiada, que puede comprar conciencias y talentos y lo hace, no soporta que le toquen los intereses.

Una muestra de lo escrito es la implacable reacción de la minoría privilegiada estadounidense arremetiendo a través de diversos medios contra la reforma sanitaria de Barack Obama con ocultaciones, manipulaciones y puras  mentiras.

Como recientemente ha escrito Federico Mayor Zaragoza: “Ha llegado el momento de reaccionar, el tiempo de la insumisión, de iniciar el gran cambio hacia la transparencia y el conocimiento real de la realidad. De hacer uso de todas las redes de comunicación disponibles, Internet incluida, para contrarrestar omisiones y ocultaciones de los grandes manipuladores y mentirosos, de los imperios informativos”.

Que así sea.

Quien controla la información controla a la gente

septiembre 6, 2009 Deja un comentario

Aumentan casos de gripe A. No habrá vacunas suficientes. Más víctimas mortales de gripe A. La gripe A desbordará los hospitales. Sin rápida vacunación habrá explosión de gripe A. Tres mujeres mueren por gripe A en 24 horas. Más de 15.000 casos semanales de gripe A. No besar ni estrechar manos para evitar contagios. La llegada del invierno complicará la salud pública…

Son algunos de los miles de titulares de medios de estos meses. ¿Mortal amenaza, como cuando la peste diezmaba Europa en la Edad Media? Lo cierto es que esta nueva gripe es leve y quienes la sufran, salvo muy pocos, no correrán peligro. En el sureste asiático, por ejemplo, conviven tres tipos de virus: gripe de invierno, gripe A (contagiosas y leves), y gripe aviar (grave pero escasamente contagiosa). ¿Acaso ha ocurrido una tragedia en el Sureste asiático?

Además, los países del Norte disponemos de datos de lo ocurrido en el hemisferio Sur, donde ahora acaba el invierno. Ha habido 1.796 fallecidos por gripe A en todo el hemisferio Sur, pero cualquier gripe de invierno deja, en España por ejemplo, de 1.500 a 3.000 muertos. La gripe A es más contagiosa que la gripe de siempre, pero más benigna y su mortalidad mucho menor, aseguran los colegios de médicos de España. “El 95% de los casos serán leves y se resolverán en una semana como cualquier gripe común”, aseguran.

Las noticias sobre gripe A han sido -y son- un obsceno ejercicio de ruido. No es información, sino manipulación, irresponsabilidad, distorsión interesada y majadería. Un ceremonial de confusión que recuerda películas de aventuras en las que una legión de ojeadores arma un pandemónium con palos y latas y espanta la caza hacia los señores blancos con sus precisos y carísimos rifles.

Tal como recién ha denunciado la Organización Médica Colegial de España (OMC), “se ha creado una alarma y angustia exageradas sobre la gripe A”. Rodríguez Sendín, presidente de la OMC, no descarta intereses económicos tras la alarma por la pandemia, porque la exagerada importancia a mal tan común no responde a intereses sanitarios. En plata: la alarma causada por la gripe A no es inocente ni casual.

Cómo diría Al Capone, hay que seguir la pista del dinero. ¿Quién se beneficia del miedo colectivo a la gripe A? Aparte de muchos políticos profesionales (porque el miedo hace maleables y manejables a los ciudadanos), conviene a grandes empresas del sector farmacéutico-industrial. Ya hemos podido ver sus movimientos para quedarse con una  buena porción del multimillonario pastel de las vacunas contra la gripe y de los antivirales, que presumiblemente se ingerirán sin estricta necesidad, pero a espuertas.

Una muestra de la ética del mundo farmacéutico-industrial la proporciona el informe de la Comisión Europea de 8 de julio sobre abusos contra la competencia en el sector farmacéutico. Según ese informe, los grandes grupos farmacéuticos recurren a prácticas inaceptables para impedir que los medicamentos genéricos lleguen al mercado. Porque los genéricos (cuyo uso recomienda la Organización Mundial de la Salud), son mucho más baratos que los caros medicamentos de esas compañías.

¿Qué tiene que ver la inmoral actuación de impedir que fármacos genéricos lleguen al mercado con la alarma creada por la gripe A?

Quien está dispuesto a impedir o retrasar que millones de ciudadanos pobres puedan mejorar su salud o incluso salvar la vida tomando genéricos, ¿no hará cualquier cosa para que la venta de vacunas y antivirales le permita ganar aún más?

Los medios informativos independientes y libres, en general ya no existen. El cuarto poder desapareció, fagocitado por operaciones de los ochenta de absorción, fusión y concentración de empresas. Y la mayoría de medios informativos hoy son propiedad de corporaciones, grupos de empresas y conglomerados financieros. No hay cuarto poder y en los medios informativos priman los intereses de la minoría privilegiada que los posee. Esa minoría dicta la agenda informativa. No como una sesión de Spectra, la organización malvada contra la que lucha el agente 007. Con normalidad, sin aspavientos, cotidianamente, por medio de un entramado de complicidades, servidumbres y otras malas artes propias de la aplicación del capitalismo neoliberal.

Quien controla la información controla la conducta cotidiana, controla a la gente.

Y contra eso deberíamos reaccionar.

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