Archivo

Artículos etiquetados y‘Israel, agresion, derechos humanos, omisión, crimenes de guerra, terrrismo’

Desvergüenzas

noviembre 18, 2008 1 Comentario

Desvergüenza

El banco de inversiones Goldman Sachs de EEUU solicitó 12.000 millones de dólares al gobierno estadounidense para evitar la bancarrota. Paradójicamente se gastó 14.000 millones en repartir bonos entre sus directivos. Curiosamente fue Gerente y Presidente Ejecutivo de Goldman Sachs Hank Paulson, Secretario del Tesoro que ha preparado el “rescate bancario” de EEUU. ¡Qué escándalo!

Pues no, porque la mayoría de bancos y entidades financieras ‘rescatadas’ van a hacer lo mismo.

La canallada roza el delito cuando se es consciente de que el dinero del ‘rescate’ es público; es decir, dinero recaudado de los impuestos de todos los ciudadanos y ciudadanas estadounidenses. Y no olviden que Bush rebajó hasta lo indecible el impuesto a los más ricos: O sea que los más modestos o medianos ciudadanos van a pagar la codicia, estupidez y sinvergonzonería de los más ricos.


Más desvergüenza

Abundando en la injusticia y sinvergonzonería reinantes. En España, según el Instituto Nacional de Estadística, el salario anual medio de un directivo fue de algo más de 60.000 euros en 2006. Más del triple del salario medio del españolito medio de poco más de 19.000 euros anuales. La evolución real de los ingresos de unos y otros se contempla con claridad meridiana, más la constatación pura y dura de que la desigualdad llega a extremos obscenos, cuando se sabe que en el ya lejano 1995, un directivo cobraba el equivalente al 142% de la remuneración media de los asalariados, pero en el cercano 2006, los directivos ya han cobrado al 207% del salario medio de los españolitos asalariados. Y si hablamos de asalariados inmigrantes, ni te cuento. ¡Viva la igualdad!

Y, a todo esto, ¿qué dicen Zapatero y el flamante Partido Socialista? 

 

Sobre sinvergonzonería

Lo que se necesita en esta crisis es que el Gobierno ayude a las empresas para despedir a la gente por poco dinero. No es un chiste malo ni el fruto de una noche etílica. Lo dijo el vicepresidente de Fomento del Trabajo, la patronal catalana, el señor Eusebi Cima. El señor Cima (y se supone que sus compañeros de patronal, porque ningún empresario grande o pequeño lo ha rectificado) cree que la salida de la crisis pasa por dejar a la gente sin trabajo con una mano delante y otra detrás y que a ellos no les cueste un duro. Al señor Cima además, le pareció injusto que el Gobierno subvencione a las empresas que invierten en desarrollo y energías renovables; sobre todo porque no ayuda de igual modo a las que no invierten en desarrollo ni en energías renovables.

Uno hace tiempo tiene el pálpito de que una buena parte de los empresarios de este país son sencillamente incompetentes, además de estúpidamente codiciosos y, por supuesto necios, en el sentido primigenio de la palabra latina de la que deriva el adjetivo: nescio, desconocer, ignorar. ¿Cómo salir de una crisis con empresarios así?

Un empresario que conocí hace tiempo, fallecido recientemente y el primero que montó una multinacional española, me decía –sin entrar en la parte debatible de su afirmación- que él se llevaba la parte más grande del pastel de los beneficios (la parte mayor, no todo) porque arriesgaba y creaba riqueza. ¿Cuántos empresarios actuales (que han acabado invirtiendo en el ladrillo, provengan del ramo que provengan, porque el beneficio era rápido y cuantioso) tiene la más ligera idea de lo que significa arriesgar y crear riqueza?

La Europa que queremos

junio 14, 2008 4 comentarios

Bien venido el No de los irlandeses al Tratado de la Unión Europea. Bien venido aunque los motivos de una parte de votantes sean ‘egoístas’ o ‘ingratos’, como he leído en algún comentario editorial sesudo. Y lo aplaudo, porque, aunque no hayan sido conscientes del todo de lo que han negado, los irlandeses han alejado una norma básica de la UE que era y es la consagración de la Europa neoliberal, la del capitalismo feroz a favor de las grandes empresas corporaciones y la banca, la que consagra el retroceso de lo público en beneficio de los intereses privados (minoritarios, por cierto), la que olvida su historia de cuna y defensa de los derechos humanos…

¿Exageración? ¿Delirio de izquierdista trasnochado? Si uno se para a observar qué han hecho los euroburócratas y mandamanses de la Unión Europea (UE) en los últimos años y además lee siquiera por encima las páginas de ese Tratado, comprueba que hay una ’letra pequeña’, no por tamaño sino por oscuridad, que apunta a lo dicho. Declan Ganley, uno de los líderes defensores del No irlandés, ha explicado que la negativa al Tratado no es antieuropeísta sino todo lo contrario, porque la negativa a ese Tratado pretende “devolver Europa a los pueblos y a la democracia. No podemos aceptar una transferencia de poderes a gente que no ha sido elegida y que no tiene que rendir cuentas a los electores. Es inaceptable que ignoren a los ciudadanos.”

Porque esa es una de las razones para oponerse al Tratado, como lo era para oponerse a la anterior Constitución europea que tumbaron holandeses y franceses: a los ciudadanos sólo los consideran decorado, atrezzo, pero no cuentan con ellos. Los que dicen que ‘saben’, los que hacen y deshacen a su aire, los que mangonean, son los políticos profesionales y los euroburócratas con galones.

Si uno sigue las cosas de la UE, comprueba que muchas cosas son fruto de tejemanejes y cabildeos entre primeros ministros y ministros de los diferentes ramos, sin intervención del Parlamento Europeo ni de los parlamentos nacionales.  No contar con los ciudadanos y ciudadanas es justo lo contrario de la democracia. Que la cosa va por ahí lo expone con claridad diáfana uno de los medios que se tiene por más ‘europeísta’: El País. En la editorial del día del No irlandés dice: Hay otros argumentos para explicar el rechazo de Irlanda [al Tratado europeo]. Tienen que ver con lo absurdo de someter a referéndum cuestiones tan complejas como las que albergan las casi 400 páginas del documento de Lisboa. Es decir, los ciudadanos y ciudadanas son tontos y no entienden ciertas cosas, por tanto, las cosas importantes no se han de someter a la aprobación de los ciudadanos y se han de dejar a los que entienden, que son ellos, los que mangonean. 

Este modo de concebir la política en la que ‘los que saben’ deciden, en la Grecia clásica se llamaba ‘gobierno de los mejores’, que en griego se dice ‘aristocracia’. ¿Les suena?

Durante años se comentó que la Europa Unida derivaba velozmente a una Europa de los mercaderes, no la Europa de los pueblos y los ciudadanos. Se quedaron cortos. Cada vez ésta UE es más la Europa de una minoría privilegiada, profesionalizada en política, al servicio de las grandes empresas, corporaciones y la gran banca.

¿Para que queremos entonces esta Europa? La Europa que insufla miles de millones de euros para salvar esa gran banca codiciosa, irresponsable e incapaz en la actual crisis económica; la Europa que pretende expulsar a millones de inmigrantes, cuando estudios recientes (incluido uno de la ONU) indican que los necesitamos como agua de mayo; una Europa que no ceja en hacer retroceder parte de derechos y logros sociales conseguidos durante más de un siglo con sangre, sudor y lágrimas; una Europa que se plantea (ver acuerdos previos entre Sarkozy y Merkel) apostar de nuevo por las centrales nucleares sin hacer ningún esfuerzo que merezca tal nombre para avanzar en energías no contaminantes; una Europa que ha cedido y cede a la extorsión sistemática de la acción por la fuerza de EEUU en el mundo; una Europa que calla y no reacciona ante las graves violaciones de derechos humanos en China, Rusia, Colombia, países del antiguo imperio soviético, Indonesia, Pakistán…; una Europa que desmonta a la chita callando lo que tanto ha costado en beneficio de la inmensa mayoría…

¿Para que queremos esa Europa? Esa Unión Europea se ha construido pasándose por el forro algunos principios elementales de cualquier sistema democrático que lo sea de verdad, como que el ejecutivo surge de la correlación de fuerzas del poder legislativo y que el Parlamento controla al ejecutivo. El famoso Tratado, como antes la Constitución europea, se cocieron en muy pequeño comité. Ni Parlamentos nacionales ni Parlamento europeo ni ciudadanos intervinieron.

Bien es cierto que la tendencia a dejar de lado a los ciudadanos no es solo propia de esta Unión Europea, pero eso no justifica nada, porque la abundancia de conductas inadecuadas o injustas no las justifica. O ¿acaso el asesinato y la violación son aceptables porque se den muchos casos?

La democracia es el sistema político en el que el poder político es propiedad de los ciudadanos en conjunto, que lo delegan por medio del voto secreto, personal e intransferible, más un sistema de garantías y derechos que la ley y las instituciones de la democracia han de asegurar. Y todo lo que se aparte de esos principios es alejamiento de la democracia. Como ocurre ahora en la Unión Europea.

Europeístas de verdad somos los que pensamos en la Europa de los ciudadanos y de los pueblos, no la de la clase política, de las corporaciones, grandes empresas y la banca. Esa Europa no la queremos ni en pintura.

Fracaso del encuentro de Roma contra el hambre

junio 8, 2008 2 comentarios

Los 854 millones de personas hambrientas que hay, más otros 100 millones en severo riesgo de serlo en breve, deberán esperar sentados mientras se mueren de hambre o contraen enfermedades y dolencias por el hambre. Los estados y los organismos internacionales han sido incapaces de afrontar el escándalo y la vergüenza del hambre que no cesa. La cumbre convocada por la FAO en Roma contra el hambre finalizó sin acordar nada. La FAO, que desde 1945 tiene el mandato de garantizar que todos coman lo suficiente (en lenguaje políticamente correcto: garantizar la seguridad alimenticia), gastó inutilmente varios millones de euros en reunir a los representantes de 183 países. Para nada. El único resultado fue una ridícula declaración de intenciones con el agravante de que las causas reales del hambre y su reciente incremento ni se huelen en el escrito.

Los periódicos han dicho que no se llegó a un acuerdo por “los intereses nacionales”. Cierto, pero incompleto: dentro de los intereses ‘nacionales’ dominaron los particulares intereses de quienes los viejos marxistas denominan clase dominante: la reducida minoría de los muy ricos. A quienes hay que sumar los intereses de la legión (aunque también minoritaria respecto a la mayoría de habitantes de la Tierra) de lacayos, voceros, correveidiles, siervos de la gleba con título, ejecutivos, directivos varios y demás al servicio directo e indiscutible de la muy minoritaria clase dominante.

Al final, el compromiso del ridículo congreso de Roma fue “luchar por todos los medios para erradicar el hambre” y “buscar un comercio más justo” para reducir a la mitad el número de hambrientos. Se supone que iniciarán sin falta rogativas, novenas, procesiones o lo que sea para implorar un milagro, porque si no se mete mano a las causas de la pobreza de siempre, más las nuevas de ahora, los hambrientos lo tienen chungo.  

El resumen del patético encuentro internacional lo hizo un dirigente de una ong: “Es un paso atrás. En 2004, todos los Estados miembros de la FAO adoptaron directrices para asegurar el derecho a la alimentación”.

Al final, se justifican poniendo dinero sobre la mesa (siempre insuficiente por cierto) para combatir el hambre, pero ni siquiera fueron capaces de definir donde, en qué, para quién y cómo se invertirá ese dinero para reducir el hambre de momento.

La maldita verdad es que la especulación financiera del mercado de alimentos (que incrementan indecentemente los precios), los monopolios de distribución de alimentos, los subsidios y subvenciones agrícolas en países ricos, el proteccionismo y las barreras al comercio más el incremento salvaje de cultivos para biocombustibles son las causas del hambre que la cumbre de Roma ni se ha dignado mencionar. Y si no se reconocen las causas de un problema ¿cómo atacarlo?

¿Quieren una pista concreta, sólo una, de por qué no se acaba con el hambre? La pista es que las empresas transnacionales agroalimenticias y las corporaciones monopolísticas de productos básicos que controlan el comercio agrícola y alimenticio se forran más que nunca. Cargill, una de las mayores empresas de comercio de granos del mundo, ha anunciado hace un mes y medio que sus ganancias habían aumentado un 86% en el tercer trimestre de 2007 en plena crisis alimenticia mundial. Igualmente, la empresa Bunge incrementó sus ganancias en un 77% y Archer Daniel Midland aumentó sus ganancias un 65% en todo2007. ¿Cómo es posible si hay más gente que se muere de hambre y ellos se dedican a comercializar alimentos? Es posible porque, mientras no se demuestre lo contrario, cuando unos pocos se forran hasta la obscenidad (como ocurre en este caso), siempre es a costa de que muchos sufran, en esta ocasión pasen hambre hasta morirse.

Entonces los miserables éticos justifican la situación resignándose, porque el mercado es así y no se debe intervenir, habrá que esperar mejor coyuntura… Como si la pobreza y el aumento del hambre fueran catástrofes naturales como un rayo que electrocuta. 

Nada natural. Lo que ocurre es fruto de una codicia indecente. Y tampoco vale argumentar aceptando esa codicia destructora, causa de tantos males, porque ’la naturaleza humana es así’, porque también está en la naturaleza humana asesinar, violar y otras canalladas y no las aceptamos.  

Esto va a peor. Hay que cambiar las cosas o estamos listos. 

 

 

 

 

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.