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Artículos etiquetados y‘Hambre’

Una especulación criminal

marzo 28, 2011 Deja un comentario

Según un informe de Lehman Brothers, la inversión especulativa en alimentos ha pasado de 13.000 millones de dólares en 2003 a 260.000 millones en 2008. La crisis de alimentos de ese año fue provocada, sin la menor duda, por el especulativo y salvaje aumento del precio de alimentos básicos, no por malas cosechas ni porque indios y chinos consumieran más alimentos que antes. Trigo o maíz subieron de media un 25%, hubo revueltas en cuarenta países y más de 130 millones de personas pasaron a engrosar la legión de hambrientos. En 2007 se había logrado reducir los  desnutridos del mundo a 850 millones, pero gracias a la especulación alimentaria ya son 1.100 millones.

El precio de los alimentos se marca con los llamados contratos de futuro, que se compran y venden durante un tiempo decenas de veces, especulando con la subida y bajada del precio. Aunque nadie busca en realidad comprar esos alimentos, solo especular, denuncia Veterinarios sin Fronteras. Por otra parte, multinacionales de alimentación como Bunge, Dupont, Cargill, ADM o Syngenta controlan más del 70% de la oferta de cereales y marcan los precios que les convienen para obtener miles de millones de beneficios. Mientras Goldman Sachs, JP Morgan, Bank of America, Santander, BBVA, Deutsche Bank… especulan con el precio de los alimentos y presentan esa inversión especulativa como sector seguro y rentable.

Pero hablamos de un derecho humano indiscutible: el derecho a la vida, a una existencia digna. Y pobreza y hambre no permiten vivir con dignidad. Por eso Jean Ziegler, vicepresidente del Consejo Asesor del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, denuncia que “es un despropósito que el precio de los alimentos sea fijado por la Bolsa. Deben ser retirados de la especulación”.

Ziegler insiste en que “los alimentos han de ser declarados bien público y su precio fijado por negociaciones entre países productores y países consumidores. El sistema para poder hacerlo lo elaboró la UNCTD (Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo), pero las grandes corporaciones multinacionales han logrado descartarlo”.

Según denuncia el “Movimiento dos Trabalhadores Rurais Sem Terra” (MST) de Brasil y la internacional Vía Campesina, las causas de la subida del precio de los alimentos son el control oligopólico que unas pocas empresas mantienen sobre el comercio mundial de trigo, maíz, arroz,  soja, leche…, más la especulación de grandes inversores en las bolsas de productos agrícolas. Más la pura especulación financiera, porque los bancos invierten en alimentos, más seguros que las acciones. Más las privatizaciones de los servicios públicos para la agricultura, puestos bajo el control de las empresas multinacionales. Más la obsena postura de la Organización Mundial del Comercio que transformó los alimentos en mera mercancía…

Ziegler denuncia que “son las estructuras del orden criminal del mundo las que fabrican la masacre cotidiana del hambre. Estructuras criminales como la exportación de productos a precio mucho más bajo que en el propio país, tal como hace la Unión Europea, que exporta productos agrícolas a África a precios muy bajos y destruye la agricultura africana. Y también es una estructura criminal la especulación bursátil de los grandes hedge funds (los fondos buitre) con el arroz, trigo, maíz y mijo, los alimentos básicos del mundo”.

Para Heiner Flassbeck, economista jefe en la UNCTD, la actual subida acelerada de precios de los alimentos es tan peligrosa como la de 2008. Y la causa principal continúa siendo la misma: la especulación: “Los mercados de materias primas agrícolas no pueden encontrar ya precios adecuados, porque han sido pervertidos por los aventureros financieros”, afirma Flassbeck, convencido de que la comunidad internacional debe intervenir para eliminar las burbujas de materias primas alimenticias antes de que sea demasiado tarde.

Como decía Gandhi, “el hambre es un insulto; humilla, deshumaniza, destruye el cuerpo y el espíritu; es la forma más asesina que existe”. Y Juan Torres remacha que “la pobreza no es una desgracia ni el hambre, un desastre natural. Pobreza y hambre son una infamia, un verdadero crimen organizado”. Por eso, si nuestro mundo no hubiera retrocedido en democracia y justicia en los últimos veinte años de imposición del neoliberalismo, los especuladores de alimentos y sus cómplices estarían en la cárcel, convenientemente procesados, juzgados y condenados.

Un panorama de sufrimiento

febrero 8, 2011 Deja un comentario

Lo que hay para los próximos años, aun con algún crecimiento, es un desempleo que hace poco se consideraría catastrófico, porque lo es. Tras las frías cifras hay un inmenso panorama de sufrimiento”.

Lo afirma Paul Krugman, premio Nobel de Economía. Se refiere a Estados Unidos, pero es dolorosamente válido para Europa, países árabes, sudeste asiático, África, América Latina… Sufrimiento.

Hace unos días veía un debate televisivo sobre la reforma de las pensiones públicas; cuestión candente en Europa. Un economista se enzarzó sobre índices, bases imponibles y pensiones resultantes para justificar la bondad del recorte de pensiones (que no es tal, por supuesto) en un pretendido razonamiento que me recordó aquello de Groucho Marx sobre “la primera parte contratante de la segunda parte contratante” del filme Una noche en la opera.

Esa y otras andanadas contra la línea de flotación de los derechos humanos pretenden confundir, levantar cortinas de humo contra la pura y simple verdad, los hechos mondos y lirondos.

Sobre pensiones, por ejemplo, pues las hemos sacado a colación, los hechos son que, como denuncia documentadamente Miren Etxezarreta, doctora en Economía por la London School of Economics, “el objetivo de la reforma de pensiones públicas es beneficiar las pensiones privadas, con un calado que supera el ámbito europeo por ser mundial, y que se inició con el informe del Banco Mundial de 1994”.

Y los hechos son que la FAO (organización de Naciones Unidas para la Alimentación) alerta del aumento especulativo de los precios del arroz, trigo, azúcar y cebada en 2011, como ocurrió en 2007 y 2008. Aumento de precios que sufrirán los más pobres, pero más gente vivirá más pobremente y muchos ciudadanos en general también vivirán peor.

Los hechos son que en Guatemala el aumento de los precios del maíz y del frijol negro, esenciales en la dieta de subsistencia, será catastrófico porque la mitad de los 14 millones de guatemaltecos ya viven en condiciones de pobreza y un 17% en condiciones de pobreza muy severa, según Naciones Unidas. Y en otros países latinoamericnos, tres cuartos de lo mismo. En Haití el 57% de la población vive en la pobreza, en Nicaragua el 40%, en Honduras el 32%, en Guatemala el 26%) y en Perú el 20%.

Los hechos son que, según el Banco Mundial, en el mundo hay 1.300 millones de personas que disponen de menos de  un dólar y cuarto al día. Pero según el nuevo IPM (Índice de Pobreza Multidimensional), elaborado por la Universidad de Oxford y Naciones Unidas, los pobres severos del mundo ya son 1.700 millones. El IPM incluye, además de bajos ingresos, estado de salud, nivel de nutrición, nivel de educación,  acceso a electricidad, disponibilidad de agua y disponibilidad de combustible para cocinar.

Los hechos son que según Eurostat, oficina estadística de la Unión Europea, en el último cálculo sobre pobreza, ¡116 millones de ciudadanos europeos! sufrieron cuanto menos una de las tres formas de exclusión social que contempla Eurostat: personas en pobreza, personas con privaciones materiales muy graves y personas que viven con salarios muy bajos que no les alcanza.

Los hechos son que, según Credit Suisse, el 10% de la población mundial es propietaria del 83% de la riqueza del planeta y solo un 1% de la población mundial es dueña del 43 % de la riqueza, en tanto que el 2% se ha de repartir el 50% de la riqueza mundial. Una desigualdad inadmisible.

Hace unos años, en España un dirigente presuntamente socialista justificaba las duras medidas que su gobierno emprendió (y que perjudicaban a los trabajadores) con una imagen de cuento infantil: primero ha de crecer el pastel para luego repartirlo. El pastel creció, pero apenas se repartió, salvo entre los de siempre y unos pocos más como muestra. Y durante los diecisiete  años de crecimiento constante de España desde 1992 hasta 2008 no se redujo la pobreza, que ha aumentado hasta el 20% de la población, pero sí se inició una reducción imparable del valor real de los salarios.Y ahora hacen reformas laborales que hacen más vulnerables a los trabajadores y reformas de pensiones que dejarán en el umbral de la pobreza a muchos ancianos y ancianas cuando se perpetren del todo.

En última instancia, tras la crisis y las medidas que se toman presuntamente para combatirla hay sufrimiento de personas. Mucho sufrimiento y muchas personas. Y con eso no se juega.

Contra las causas de la pobreza para acabar conb ella

septiembre 28, 2010 Deja un comentario

Más de mil millones de personas malviven con menos de un dólar diario; 30.000 niños menores de 5 años mueren cada día por enfermedades curables en países ricos; anualmente muere medio millón de mujeres en el embarazo o el parto por causas por las que ya no se muere en Europa; 1.300 millones de seres humanos no tienen ninguna asistencia médica; más de mil millones de personas no tienen acceso a agua potable; uno de cada cinco niños en el mundo no va nunca a la escuela. Y más.

Eso es la pobreza. Más allá de la frialdad y brevedad del término. Y la sufren miles de millones. Inaceptable porque no es una catástrofe natural inevitable. La pobreza la han creado y mantienen personas que explotan, desprecian o ignoran a otras personas.

Ciento ochenta mandatarios del mundo se han reunido en la ONU para revisar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM); los que se propusieron los países en 2000 para reducir la pobreza y sus principales consecuencias a la mitad. No era un propósito desmesurado, pero…

¿Como se cumplen esos ODM? Ya os adelanto que mal. En realidad muy mal porque, en 2007, el número de hambrientos se había reducido a 850 millones, pero hoy vuelven a ser 925. En 2000, el 14% del mundo pasaba hambre y los ODM proponen que en 2015 sólo sean un 7%, pero en 10 años sólo se ha conseguido reducir el hambre a un 13,5%. A pesar de que, según Joanna Kerr, Directora General de Action Aid, “luchar contra el hambre ahora sería diez veces más barato que ignorarla”, porque la mala salud de los hambrientos y otras consecuencias cuestan millones a los países empobrecidos. ¿Qué falla?

El Instituto de Investigación de la ONU para el Desarrollo Social (UNRISD) ha señalado que el plan de ODM contra la pobreza es insuficiente. E imposible para 2015 al paso que vamos. Porque los ODM ignoran el papel esencial de reducir la desigualdad y tampoco consideran que crear empleo de calidad es un medio estructural para combatir la pobreza y la hambruna. Pobreza y desigualdad están muy conectadas, asegura el UNRISD, y mientras haya tanta desigualdad, habrá tanta pobreza.

¡Por supuesto que es así!

Desigualdad y pobreza seguirán mientras continúe el sistema de mercado sin freno sin tomar medidas para proteger a los seres humanos más vulnerables y desfavorecidos: desempleados, ancianos, indígenas, niños, embarazadas, enfermos y discapacitados.

Olivier de Schutter, relator especial de Naciones Unidas para el derecho a la alimentación, ha diagnosticado que “los Objetivos del Milenio han sido útiles para movilizar energías, pero ignoran las causas más profundas del subdesarrollo y del hambre”.

Esa es la cuestión. Además, los ODM actúan sin dinero suficiente por la mezquindad de los Estados y gobiernos que no cumplen sus compromisos. Llueve sobre mojado.

Veámoslo con un ejemplo diáfano. Los servicios médicos de urgencias son necesarios, imprescindibles. Pero no son suficientes. Muchos pacientes a los que Urgencias salva la vida en un primer momento han de ser llevados a las salas de los hospitales para su observación más detenida, para su seguimiento, para su tratamiento. O finalmente mueren. De igual modo, los ODM actúan como las Urgencias, y está bien, pero luego hay que ir a las causas y tratarlas a fondo. O de poco servirán todos lo ODM del mundo.

Jean Ziegler, portavoz especial de Naciones Unidas para la Alimentación, ha denunciado en varias ocasiones que la existencia del hambre es un auténtico “crimen contra la humanidad”. Pero al paso que vamos, el crimen continúa. Más ejemplos. Lo más tremendo es que, según cálculos de la Coordinadora de ONG para el Desarrollo de España, imponer una tasa del 0,1% sobre las transacciones financieras, como se ha propuesto en la reunión de la ONU (pero que no forma parte de ningún acuerdo), sólo en Europa recaudaría 321.000 millones de dólares en un año. Para cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio en 2015 se necesitan 135.000 millones de dólares anuales.

Para combatir la desigualdad, la pobreza y sus terribles consecuencias, hay que poner el dinero necesario, ni un duro menos, y muy especialmente ir contra las causas. Empezando por cuestionar las creencias dominantes en la política económica actual, dice el informe de la UNRISD.

O todo este tinglado que se ha montado no servirá para nada.

Fracaso del encuentro de Roma contra el hambre

junio 8, 2008 2 comentarios

Los 854 millones de personas hambrientas que hay, más otros 100 millones en severo riesgo de serlo en breve, deberán esperar sentados mientras se mueren de hambre o contraen enfermedades y dolencias por el hambre. Los estados y los organismos internacionales han sido incapaces de afrontar el escándalo y la vergüenza del hambre que no cesa. La cumbre convocada por la FAO en Roma contra el hambre finalizó sin acordar nada. La FAO, que desde 1945 tiene el mandato de garantizar que todos coman lo suficiente (en lenguaje políticamente correcto: garantizar la seguridad alimenticia), gastó inutilmente varios millones de euros en reunir a los representantes de 183 países. Para nada. El único resultado fue una ridícula declaración de intenciones con el agravante de que las causas reales del hambre y su reciente incremento ni se huelen en el escrito.

Los periódicos han dicho que no se llegó a un acuerdo por “los intereses nacionales”. Cierto, pero incompleto: dentro de los intereses ‘nacionales’ dominaron los particulares intereses de quienes los viejos marxistas denominan clase dominante: la reducida minoría de los muy ricos. A quienes hay que sumar los intereses de la legión (aunque también minoritaria respecto a la mayoría de habitantes de la Tierra) de lacayos, voceros, correveidiles, siervos de la gleba con título, ejecutivos, directivos varios y demás al servicio directo e indiscutible de la muy minoritaria clase dominante.

Al final, el compromiso del ridículo congreso de Roma fue “luchar por todos los medios para erradicar el hambre” y “buscar un comercio más justo” para reducir a la mitad el número de hambrientos. Se supone que iniciarán sin falta rogativas, novenas, procesiones o lo que sea para implorar un milagro, porque si no se mete mano a las causas de la pobreza de siempre, más las nuevas de ahora, los hambrientos lo tienen chungo.  

El resumen del patético encuentro internacional lo hizo un dirigente de una ong: “Es un paso atrás. En 2004, todos los Estados miembros de la FAO adoptaron directrices para asegurar el derecho a la alimentación”.

Al final, se justifican poniendo dinero sobre la mesa (siempre insuficiente por cierto) para combatir el hambre, pero ni siquiera fueron capaces de definir donde, en qué, para quién y cómo se invertirá ese dinero para reducir el hambre de momento.

La maldita verdad es que la especulación financiera del mercado de alimentos (que incrementan indecentemente los precios), los monopolios de distribución de alimentos, los subsidios y subvenciones agrícolas en países ricos, el proteccionismo y las barreras al comercio más el incremento salvaje de cultivos para biocombustibles son las causas del hambre que la cumbre de Roma ni se ha dignado mencionar. Y si no se reconocen las causas de un problema ¿cómo atacarlo?

¿Quieren una pista concreta, sólo una, de por qué no se acaba con el hambre? La pista es que las empresas transnacionales agroalimenticias y las corporaciones monopolísticas de productos básicos que controlan el comercio agrícola y alimenticio se forran más que nunca. Cargill, una de las mayores empresas de comercio de granos del mundo, ha anunciado hace un mes y medio que sus ganancias habían aumentado un 86% en el tercer trimestre de 2007 en plena crisis alimenticia mundial. Igualmente, la empresa Bunge incrementó sus ganancias en un 77% y Archer Daniel Midland aumentó sus ganancias un 65% en todo2007. ¿Cómo es posible si hay más gente que se muere de hambre y ellos se dedican a comercializar alimentos? Es posible porque, mientras no se demuestre lo contrario, cuando unos pocos se forran hasta la obscenidad (como ocurre en este caso), siempre es a costa de que muchos sufran, en esta ocasión pasen hambre hasta morirse.

Entonces los miserables éticos justifican la situación resignándose, porque el mercado es así y no se debe intervenir, habrá que esperar mejor coyuntura… Como si la pobreza y el aumento del hambre fueran catástrofes naturales como un rayo que electrocuta. 

Nada natural. Lo que ocurre es fruto de una codicia indecente. Y tampoco vale argumentar aceptando esa codicia destructora, causa de tantos males, porque ’la naturaleza humana es así’, porque también está en la naturaleza humana asesinar, violar y otras canalladas y no las aceptamos.  

Esto va a peor. Hay que cambiar las cosas o estamos listos. 

 

 

 

 

Vuelve el hambre

abril 22, 2008 3 comentarios

Más de una década intentando colocar el hambre como cuestión central de la agenda económica y de desarrollo. Sin éxito. A pesar de todas las declaraciones contra el hambre en todos los foros internacionales habidos y por haber, hoy hay más hambrientos que hace 18 años. En 1990, había 823 millones de hambrientos, según cifras de la FAO, y actualmente son 861 millones. Pero ahora además, una subida impresionante de precios de alimentos básicos produce una grave crisis que puede aumentar el hambre a cotas insospechadas. Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial, ha dicho que esta crisis puede ser causa de la muerte de “millones de personas en poco tiempo”. El hambre se extiende por países pobres a gran velocidad. Ya ha habido revueltas populares de protesta con muertos en Haití, Camerún y Egipto, y la intervención del ejército en Pakistán. Los hambrientos se rebelan. La pobreza se agrava. Según la ONU, más de 100 millones de personas sufren o sufrirán la actual crisis de hambre.

Y no es un desastre de origen meteorológico ni una catástrofe natural inevitable. Como ha dicho Jean Ziegler, portavoz de la ONU para el Derecho a la Alimentación, se está cometiendo un auténtico “crimen contra la humanidad”. 
En los últimos años, desde diversas instancias de poder internacional se ha fomentado, impulsado o permitido sustituir una agricultura orientada a la alimentación por la producción extensiva y predadora de vegetales para elaborar biocombustibles. El pretexto era disponer de fuentes de energía más sostenibles. Algo que se ha demostrado es falso. Los biocombutibles contaminan menos al ser utilizados, pero contaminan más en su proceso de elaboración industrial con lo que quedamos a la par. A la par no, porque aumenta el hambre.

Según  el Banco Mundial, los precios de los alimentos han aumentado un 83% de media en los últimos tres años (el trigo, un 120% respecto al año anterior). Subidas que continuarán. En los países ricos las familias destinan un 10% de ingresos a los alimentos, pero en los países empobrecidos esa proporción llega al 80%. Pónganse en su lugar.
Esta crisis alimenticia de proporciones gigantescas está agravada por la crisis financiera. Los inversores dirigen su dinero hacia el llamado mercado de futuros para materias primas, entre ellas, los alimentos. Inversiones puramente especulativas, responsables en gran medida de aumentos impresionantes de precios de alimentos básicos. El resultado es que unos pocos se enriquecen, pero muchos millones tienen serios problemas para comer todos los días.
¿Qué hace el Banco Mundial? Pues manifiesta su preocupación por los disturbios, porque los alborotos pueden poner en peligro la estabilidad de varios países, y
también ha pronosticado revueltas en más de 30 países. También pide a los países ricos que den dinero para paliar el hambre. ¿Y mañana? No hay propuestas de solcuión real. Está claro que al Banco Mundial le preocupan más los ricos que los pobres.

Por su parte, un informe de Javier Solana, Representante de Política Exterior de la Unión Europea, señala el hambre como amenaza para la seguridad mundial. Junto con el cambio climático y la extrema pobreza serán impulsores de tensión social. Y esa tensión afectará a la seguridad de Europa. Ah y aumentarán  las inmigrantes.

Estas semanas pasadas, los Bancos Centrales de los países ricos han inyectado cantidades multimillonarias en los sistemas financieros para salvar… ¿Qué? Los beneficios bancarios. Preocupan los beneficios de los ricos, pero no el hambre de los empobrecidos.  

¿Por qué nadie en las altas instancias recuerda que el hambre es una grave violación de los derechos básicos de millones y millones y que hay que poner remedio como sea?

”Que nadie se extrañe, entonces, si los miserables se toman algún día la libertad de arrebatarles como sea sus inmorales privilegios” ha dicho el economista Juan Torres con toda la razón del mundo.

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