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Así no se puede salir de la crisis

octubre 28, 2011 Deja un comentario

Tras meses de penoso espectáculo de indecisión y desunión, los países de la eurozona han alcanzado un acuerdo para presuntamente afrontar la crisis de la deuda, los ataques especulativos y la inestabilidad financiera. Llega con retraso y está por ver cómo se concreta. Y si es el acuerdo que beneficia a la ciudadanía europea. También habrá que conocer cuál es la letra pequeña del acuerdo más allá de los titulares de portada

El acuerdo dice que los bancos europeos renuncian a cobrar la mitad de la deuda griega para asegurar que cobraran la otra mitad; por contra, habrá recapitalización de la banca (70 bancos europeos necesitan 106.000 millones de euros, aunque en realidad quizás sea el doble) y el fondo de rescate se aumenta hasta el billón de euros. Como en la ruleta, aunque a simple vista no lo parezca, la banca siempre gana.

¿Respuesta a la crisis, estancamiento y amenaza de recesión? No. Porque la Unión Europea no está nada unida y se empecina en una desastrosa política neoliberal que no ha dado ninguno de los frutos esperados. La vieja Europa se tambalea, no levanta cabeza. Incluso Alemania sufre; la ciudadanía, claro, no la minoría rica.

Alemania ha crecido en macrocifras por la exportación, pero ese crecimiento no ha beneficiado a la ciudadanía. Ni siquiera a la clase media: cinco millones de alemanes ya no pertenecen a la misma porque viven bastante peor o incluso mucho peor.

Los salarios alemanes no han aumentado como la riqueza generada, es más, se han congelado y ha crecido el trabajo precario (22% de empleos), mientras el número de parados ha oscilado entre 3 y 5 millones (12%), según coyunturas temporales concretas. Pero esas cifras no incluyen a mayores de 58 años sin empleo, tampoco a parados en cursos de formación ni a desempleados que recurren a agencias privadas para buscar trabajo. Hay bastantes más parados.

Es más, un informe reciente de la ONU advierte que aumenta la brecha social en Alemania. En los últimos años la pobreza ha aumentado del 6 al 13% de la población; unas 600.000 personas son indigentes completos en tanto que 20.000 de ellas viven materialmente en la calle. Y ha aumentado la desigualdad. Hace 25 años, los directivos de grandes empresas ganaban 14 veces más que sus empleados, pero hoy ganan 44 veces más, mientras el 1% de población posee la cuarta parte de la riqueza.

Alemania es un desastroso escenario neoliberal con todas sus consecuencias. Como neoliberal es la Comisión Europea que reclama más recortes a Italia y España para reducir el gasto público, mientras en Francia, Sarkozy perpetra otro plan contra el déficit. Por ejemplo. Y eso sin hablar de Irlanda o Portugal. Podríamos seguir con la lista de calamidades en el resto de la Unión.

En España, por ejemplo, casi el 22% de hogares cae en la pobreza, cuando en 2009 eran un 19,5%. Hoy, el 36% de familias no puede afrontar gastos imprevistos, un 26% a duras penas llega a fin de mes y los salarios son cada vez más bajos; un 4,4% menos respecto al año anterior. Cáritas ha alertado de que la pobreza se hace crónica en España; se ha multiplicado el número de personas que pide ayuda. En 2007 eran 400.000, pero en 2010 ya fue casi un millón.

Son los frutos de la austeridad y de la respuesta neoliberal a la crisis, mientras la patronal, inaccesible al desaliento, insiste en que se supriman algunos impuestos, se rebajen otros y se desmantele la educación pública a favor de la privada (aunque no lo piden tan claramente). Se ha llegado a declarar que instalaciones hospitalarias pendientes de ser operativas se abrirían cuando se “pudieran permitir el lujo de abrirlas”. ¿El derecho a la salud un lujo? Puro neoliberalismo e injusticia.

¿Cual es la razón de tanta sinrazón? Antón Costas asegura que “con la economía británica en caída libre por la innecesaria austeridad de David Cameron o lo que ocurre con la economía alemana, afirmar que la austeridad es expansiva es como creer en los cuentos de hadas”. Y acusa a los mandatarios europeos de gobernar por consideraciones ideológicas, no por análisis económicos serio de las consecuencias de la austeridad sobre la economía“.

Como ha escrito Paul Krugman, “a medida que los planes de rescate fracasan uno tras otro, las personas más serias de Europa (aún más pomposas y engreídas que sus homólogos de EEUU si cabe) parecen cada vez más ridículas

Lo malo es que, más allá de que los dirigentes europeos sean ridículos, también son nefastos y actualmente se juegan la dignidad, la justicia y la felicidad de millones de personas. Porue el principal obstáculo para enfrentar la crisis es la política neoliberal que los dirigentes euopeos perpetran, la política del neurótico control del déficit, del voluntario descontrol financiero, de la utilización de la deuda para recortar derechos, del mantenimiento del secreto bancario y de la primacía de lo privado sobre lo público. Y así no se sale de la crisis. Ni de ésta ni de ninguna otra.

Contra las causas de la pobreza para acabar conb ella

septiembre 28, 2010 Deja un comentario

Más de mil millones de personas malviven con menos de un dólar diario; 30.000 niños menores de 5 años mueren cada día por enfermedades curables en países ricos; anualmente muere medio millón de mujeres en el embarazo o el parto por causas por las que ya no se muere en Europa; 1.300 millones de seres humanos no tienen ninguna asistencia médica; más de mil millones de personas no tienen acceso a agua potable; uno de cada cinco niños en el mundo no va nunca a la escuela. Y más.

Eso es la pobreza. Más allá de la frialdad y brevedad del término. Y la sufren miles de millones. Inaceptable porque no es una catástrofe natural inevitable. La pobreza la han creado y mantienen personas que explotan, desprecian o ignoran a otras personas.

Ciento ochenta mandatarios del mundo se han reunido en la ONU para revisar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM); los que se propusieron los países en 2000 para reducir la pobreza y sus principales consecuencias a la mitad. No era un propósito desmesurado, pero…

¿Como se cumplen esos ODM? Ya os adelanto que mal. En realidad muy mal porque, en 2007, el número de hambrientos se había reducido a 850 millones, pero hoy vuelven a ser 925. En 2000, el 14% del mundo pasaba hambre y los ODM proponen que en 2015 sólo sean un 7%, pero en 10 años sólo se ha conseguido reducir el hambre a un 13,5%. A pesar de que, según Joanna Kerr, Directora General de Action Aid, “luchar contra el hambre ahora sería diez veces más barato que ignorarla”, porque la mala salud de los hambrientos y otras consecuencias cuestan millones a los países empobrecidos. ¿Qué falla?

El Instituto de Investigación de la ONU para el Desarrollo Social (UNRISD) ha señalado que el plan de ODM contra la pobreza es insuficiente. E imposible para 2015 al paso que vamos. Porque los ODM ignoran el papel esencial de reducir la desigualdad y tampoco consideran que crear empleo de calidad es un medio estructural para combatir la pobreza y la hambruna. Pobreza y desigualdad están muy conectadas, asegura el UNRISD, y mientras haya tanta desigualdad, habrá tanta pobreza.

¡Por supuesto que es así!

Desigualdad y pobreza seguirán mientras continúe el sistema de mercado sin freno sin tomar medidas para proteger a los seres humanos más vulnerables y desfavorecidos: desempleados, ancianos, indígenas, niños, embarazadas, enfermos y discapacitados.

Olivier de Schutter, relator especial de Naciones Unidas para el derecho a la alimentación, ha diagnosticado que “los Objetivos del Milenio han sido útiles para movilizar energías, pero ignoran las causas más profundas del subdesarrollo y del hambre”.

Esa es la cuestión. Además, los ODM actúan sin dinero suficiente por la mezquindad de los Estados y gobiernos que no cumplen sus compromisos. Llueve sobre mojado.

Veámoslo con un ejemplo diáfano. Los servicios médicos de urgencias son necesarios, imprescindibles. Pero no son suficientes. Muchos pacientes a los que Urgencias salva la vida en un primer momento han de ser llevados a las salas de los hospitales para su observación más detenida, para su seguimiento, para su tratamiento. O finalmente mueren. De igual modo, los ODM actúan como las Urgencias, y está bien, pero luego hay que ir a las causas y tratarlas a fondo. O de poco servirán todos lo ODM del mundo.

Jean Ziegler, portavoz especial de Naciones Unidas para la Alimentación, ha denunciado en varias ocasiones que la existencia del hambre es un auténtico “crimen contra la humanidad”. Pero al paso que vamos, el crimen continúa. Más ejemplos. Lo más tremendo es que, según cálculos de la Coordinadora de ONG para el Desarrollo de España, imponer una tasa del 0,1% sobre las transacciones financieras, como se ha propuesto en la reunión de la ONU (pero que no forma parte de ningún acuerdo), sólo en Europa recaudaría 321.000 millones de dólares en un año. Para cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio en 2015 se necesitan 135.000 millones de dólares anuales.

Para combatir la desigualdad, la pobreza y sus terribles consecuencias, hay que poner el dinero necesario, ni un duro menos, y muy especialmente ir contra las causas. Empezando por cuestionar las creencias dominantes en la política económica actual, dice el informe de la UNRISD.

O todo este tinglado que se ha montado no servirá para nada.

La dictadura financiera

mayo 17, 2010 1 Comentario

Los ‘mercados’ hacen lo que les da la gana impunemente, hundiendo a quien sea mientras obtienen obscenos beneficios. Los ‘mercados’, por cierto, no son una entidad supraterrenal, no son una ‘mano invisible’: tienen nombres y apellidos. Y muy a menudo cuentas corrientes opacas en paraísos fiscales. Es la dictadura financiera. Dictadura camuflada, maquillada, disfrazada y travestida para aparentar ser natural, necesaria e inevitable. No lo es y es dictadura.

Carlos Berzosa nos ha recordado recientemente un texto de “Contra la tercera vía” , de Alex Callinicos, en el que varios economistas asesores del presidente Clinton le informan de que lo urgente no es hacer las reformas económicas de su programa electoral, sino disminuir el déficit público para calmar a los mercados. Clinton, muy cabreado, pregunta: “¿El éxito del programa y de mi reelección depende de la Reserva Federal y de un puñado de mercaderes de bonos?” Y nadie se lo negó.

Gentes amorales, guiadas por una codicia obscena, gentes que nadie ha elegido jamás y nunca se han sometido al veredicto de las urnas, corrompen impunemente la economía. Inductores, ejecutores, cómplices necesarios y encubridores. Son los especuladores, evasores de impuestos, bancos y otras entidades financieras, grandes corporaciones, dirigentes de entidades económico-financieras internacionales… Con la inestimable colaboración de gobiernos serviles más los dueños y dirigentes de los medios llamados informativos… La minoría privilegiada.

Ike Eisenhower, en su último discurso a la nación como presidente, advirtió que “debemos guardarnos del complejo industrial militar. No debemos permitir jamás que el peso de su influencia ponga en peligro nuestras libertades ni nuestra democracia”.

Sustituyan ‘complejo militar industrial’ por tinglado económico-financiero y tendrán el diagnóstico de nuestros días. La dictadura financiera.

Da igual, por ejemplo, que índices económicos de España apunten a la recuperación (según sus neoliberales esquemas); las agencias de calificación rebajan la calidad de la deuda española. Porque sólo interesa especular y ganar ingentes cantidades de dinero al margen de la economía real. Lo demás, decorado.

Nadie los ha elegido ni ratificado, no tienen jamás en cuenta los derechos de la gente, invaden y contaminan los poderes del estado, son responsables del aumento de la pobreza, de más hambre en el mundo, de tantas miles de muertes que no tenían que ser, de que miles de millones no tengan nada, forzados a vivir sin dignidad. Y nadie les pide cuentas.

¿Qué ocurrirá en Grecia si los propios griegos no ponen freno a la receta neoliberal forzada por el FMI y la Unión Europea? Acaso reduzcan la deuda pública, pero maldita la gracia cuando la mayoría de los ciudadanos griegos estará mucho peor, con una vida mucho más difícil. Y detrás ya va España. El gobierno dicho socialista perpetra el mayor recorte social de la historia contemporánea española: rebaja del 5%  del sueldo de los funcionarios, congelación de pensiones, recorte de gasto farmacéutico, recorte en inversión de infraestructuras (por tanto, menos empleo), recorte de ayuda al desarrollo de países empobrecidos… Pero a los que más tienen, ni tocarlos. Los ricos continuarán invirtiendo en el paraíso fiscal de las SICAV: Sociedad de Inversión de Capital Variable (empresas de inversión muy queridas por personas con grandes capitales, que sólo pagan un 1% de impuesto). No parecen medidas propias de quien dice ser socialista.

Porque lo que interesa es la suerte de la mayoría de la gente. No que los tramposos mercados estén tranquilos y especulen a su antojo. El diagnóstico fiable de un país es cómo está y vive la mayoría de sus ciudadanos. El resto es farfolla.

Y, como nos recuerda el profesor Juan Torres, “lo que ha provocado la situación de Grecia (aparte de la política neoliberal impuesta por la Unión Europea) ha sido la corrupción protagonizada por los gobiernos griegos conservadores. Y que quienes hicieron trampas (en delictivo chalaneo con bancos de inversión para obtener ganancias ocultando la deuda griega real) son quienes defienden las políticas neoliberales”. Las de los recortes sociales.

Ojo avizor porque, como advierte la Confederación Europea de Sindicatos, los recortes de gastos sociales y rebajas salariales de hoy en Grecia y España son las políticas que se impondrán pronto en toda Europa… Si no se impide.

Durante el nazismo alemán, fascismo italiano, franquismo español, dictadura de Pinochet o de los militares argentinos, surgieron grupos de resistencia, de oposición frontal contra esas dictaduras por la democracia. Por la libertad y por la justicia. Hoy hay que hacer lo mismo contra la dictadura financiera.



Un sistema económico que realmente no interesa

abril 29, 2010 Deja un comentario

En este sistema capitalista neoliberal sólo interesa el beneficio de una minoría, no el de todas las personas. Eso explica que continúe habiendo cifras de pobreza y hambre de escándalo. Y también que quienes más tienen aún consigan y tengan más. Con crisis aguda, por ejemplo, las diez principales fortunas españolas han aumentado su patrimonio un 27%. Al mismo tiempo que los desempleados superan los 4 millones, un millón de familias tienen todos sus integrantes en el paro y organizaciones como Cáritas y similares han doblado sus servicios de entrega de comida a indigentes, por ejemplo.

Es evidente que desde el poder público (que hemos delegado los ciudadanos) se ayuda descaradamente a quienes más tienen. El profesor de economía Juan Torres nos recuerda que la Unión Europea ha prestado dinero a los bancos que causaron la crisis ¡al 1%! Pero al pueblo griego (que la sufre con dolor) se lo presta al 5%, a regañadientes y con durísimas condiciones. La Unión Europea acecha a sus Estados miembros no vayan a pasarse de déficit. Pero renuncia a poner una tasa a los bancos causantes de la crisis.

Otro parámetro de este sistema injusto es que el beneficio se obtiene como sea. Da igual cómo. Por ejemplo, se fabrican bombas-racimo que son atrozmente destructivas. Se pasan por el arco del triunfo que 110 países hayan acordado en 2008 prohibir esas bombas por sus letales y permanentes consecuencias para la población civil. Más de 145 entidades financieras de diverso pelaje contribuyen a que la producción de bombas racimo continúe. Bank of America, JP Morgan Chase, Goldman Sachs, HSBC, Deutsche Bank, Citigroup, Barclays, Capital Group, BlackRock, Temasek Holdings… El inefable BBVA español (una de cuyas directrices es no contribuir como banco a fabricar armas destructivas) financia a Lockheed Martín, empresa que fabrica esas bombas, pasándose por el forro su propia propuesta ética.

Todo vale, si hay beneficio. Incluido el saqueo. Es la ley del sistema.

Paul Romer y George Akerlof escribieron en 1993 Saquear, el hampa económica de la bancarrota con ánimo de lucro, un informe posterior a la severa crisis de las cajas de ahorros en tiempo de Reagan. Ese informe documentaba que muchas pérdidas de esa crisis lo fueron por fraude intencionado.

Según el Nobel Paul Krugman, el fraude se concretó al inicio de la crisis actual en préstamos depredadores y distorsión de riesgos. Se engañó a prestatarios para que aceptaran préstamos complejos y caros que no entendían, mientras la mayoría de entidades financieras no se hacían cargo de los préstamos que concedían sino que los vendían a inversores, sabedoras de que difícilmente se cobrarían.

Hoy hay una nueva forma de fraude financiero. La destapada por la Comisión del Mercado de Valores de EEUU. Esa Comisión ha acusado al banco de inversión Goldman Sachs de crear y sacar al mercado valores diseñados con la intención de que fracasen y conseguir mucho dinero con ese fracaso. ¿Incomprensible? No, este sistema neoliberal de desregulación, de ingeniería financiera y contabilidad imaginativa (nuevos nombres de estafa y fraude), lo permite y alienta.

Pero Goldman no es la única empresa financiera que actúa así. Según ProPublica (web de investigación periodística que ganó un Pulitzer), varios bancos han comercializado inversiones diseñadas para fracasar, porque el negocio está en cobrar los seguros que cubren los productos financieros que fracasan. Krugman llama a eso saqueo y dice que gran parte del sector financiero se ha convertido en un chanchullo en el que un puñado de personas engaña y explota a consumidores e inversores.

Pero ahora sale al escenario el FMI para alertar de una tercera crisis. Le preocupa el aumento de la deuda adquirida por los Gobiernos para rescatar a la banca, rescate que reclamó el propio FMI. Pues hoy ese FMI dice que el potencial de la deuda es muy peligroso y puede desestabilizar severamente la economía.

¿La deuda de los estados puede desestabilizar? ¿No serán más bien los especuladores, los defraudadores, los sinvergüenzas financieros, los saqueadores, quienes pueden actuar a su antojo sin normas ni control de los movimientos financieros? Aparte de sembrar la alarma (que repercute en la economía y da alas a los especuladores), ¿qué hacen el FMI y el resto de instituciones económicas y políticas internacionales para frenar el saqueo y el bandidaje en el sector financiero global?

Nada.Y la estafa y el fraude sí que desestabilizan.

Con razón un 74% del mundo rechaza el capitalismo. Ése es el resultado de una encuesta realizada en 27 países a casi treinta mil personas por encargo de la BBC de Londres a GlobeScam, agencia investigadora internacional de opinión. Muestra suficiente para un resultado altamente fiable según los parámetros de la moderna sociología.

Pero esos treinta mil que han contestado no están en el meollo de los negocios, no saben de qué va, nos dirán los especuladores, los defraudadores, saqueadores y otros responsables de esta crisis, disfrazados de personas respetables y honorables con trajes de ochocientos a mil euros.

Ése es el maldito problema. Que este sistema sólo beneficia a una minoría. ¿Por qué han de confiar en el capitalismo tres cuartas partes de habitantes de la Tierra que lo sufren?

Ésta no es la Europa que queremos

abril 13, 2010 Deja un comentario

El rifirrafe en la Unión Europea para llegar a un acuerdo y ayudar a Grecia ha mostrado que Alemania marca la pauta, seguida de cerca por Francia. El resto a jugar por las bandas. Alemania ha impuesto que el Fondo Monetario Internacional esté en el centro del rescate. Y Francia ha vendido el acuerdo como el mejor posible.

¿Lo es?

Ocurre que el gobierno alemán, la clase política y la minoría privilegiada alemanas miran con muy malos ojos a quienes no han hecho lo indecible para asegurar la “estabilidad”; según Alemania, claro. No quieren saber nada con los que tienen considerable déficit público. ¡La bestia negra del maldito déficit público! ¡Quienes no renuncien al déficit, a sus pompas y a sus obras, serán arrojados a las tinieblas con lamentos y crujir de dientes, y serán vilipendiados por los “mercados”, que los zarandearán y se forrarán a su costa!

Más de lo mismo. Una crisis que dura dos años, que no se supera, y continúan con los mismos errores. Reducir el déficit a toda costa, moderación salarial, recortes sociales… No aprenden. O algo peor. Porque esas medidas no relanzan la economía.

Marshall Auerback, analista económico del Instituto Franklin y Eleanor Roosevelt de EEUU, ha escrito respecto al déficit público que “con pocas y breves excepciones, el gobierno federal de Estados Unidos ha estado en deuda sin interrupción desde 1776. Doscientos treinta años con mayor o menor déficit público. Pero esa deuda no ha perjudicado las sucesivas generaciones estadounidenses ni ha restringido su libertad de acción”. O Estados Unidos no sería hoy la economía potente que es.

Auerback califica como histéricos de la sostenibilidad fiscal o terroristas del déficit público a los voceros y vocingleros contra éste. Y de esos talibanes contra el déficit hay demasiados en los núcleos decisivos de la Unión Europea.

Marshall Auerback insiste, contra los adoradores a ultranza de la reducción del déficit a cualquier precio, que la política fiscal sostenible es la que crea empleo: una oferta pública de empleo garantizado es la mejor política fiscal. Lo demás son cuentos. Pero de momento ganan los histéricos del déficit, los que defienden recortes y más recortes del gasto (sobre todo del gasto social), sin considerar que así reducen e hipotecan el presente y futuro de las generaciones jóvenes. Y remacha Auerback que la clave para una recuperación auténtica no es reducir el gasto público sino lo contrario más aplicar recortes fiscales que reduzcan la atonía de la demanda hasta eliminarla . Eso sí crea empleo. Así opina también el Nobel de economía Stiglitz. Y que esa opción funciona lo tenemos documentado, porque sucedió hace setenta años y salió bien.

Pero, ¿de verdad interesa a la minoría privilegiada europea y a sus cómplices de los estados crear el empleo necesario? Pues ésa es la Europa que nos construyen (y que los ciudadanos permitimos). Una Europa neoliberal, cicatera, cada vez más desigual y éticamente cutre. Una Europa que realmente no es la que conviene a la inmensa mayoría de europeos.

Una Europa en la que 80 millones de habitantes viven en la pobreza (el 16%). Inmigrantes, desempleados y personas sin hogar, pero también los “trabajadores pobres”, término acuñado por la neoliberal Comisión Europea para los ciudadanos que, aún teniendo un trabajo, viven en la pobreza. Así será ese trabajo. Hay un 8% en tal situación: 40 millones de ciudadanos.

Por cierto, en el año 2000, el Consejo Europeo celebrado en Lisboa acordó erradicar la pobreza de Europa para 2010. Estamos en 2010. ¿Tienen ustedes noticia de que se haya erradicado la pobreza en Europa? Según Cruz Roja, por ejemplo, el 20% de españoles tiene problemas para subsistir. Y más de un millón de ciudadanos españoles desempleados están socialmente desprotegidos. Dato muy significativo, porque España está entre la docena de países más desarrollados del mundo.

¿Y cuál ha sido la respuesta de la Unión Europea ante el aumento de pobreza? Retrasar los trabajos contra la pobreza hasta 2020.

Quienes dirigen y construyen esta Europa practican el más insolidario neoliberalismo. Creen ciegamente en él. Además, la minoría privilegiada europea nos da gato por liebre desde hace cuatro décadas. En lugar de la Europa de ciudadanos que anhelábamos, nos perpetran otra de mercaderes, banqueros, multinacionales y especuladores. Y los ciudadanos lo consentimos.

Incluso en la defensa y promoción de derechos humanos Europa retrocede y ya no es lo que era. Ahí están las normativas con tintes xenófobos como respuesta a la inmigración masiva; las actitudes y conductas islamofóbicas; la discriminación e incluso persecución de los gitanos; el abandono del derecho de asilo; la exportación de instrumentos de tortura a países que practican el terrorismo de estado; la complicidad con prácticas inicuas con detenidos por sospecha de terrorismo; el recorte de libertades en nombre de la seguridad…

Definitivamente ésta no es la Europa que queremos. Habrá que hacer algo.

La dispersión de la fuerza de los ciudadanos

marzo 2, 2010 1 Comentario

Si los ciudadanos no se mueven ni luchan por sus derechos, triunfa la minoría privilegiada, los ciudadanos siguen acogotados y permanece el estado de injusticia y desigualdad de este tiempo. En Barcelona nació una asociación ciudadana con vocación de red que reúne a los movimientos sociales para luchar por los derechos ciudadanos frente a la dictadura de las finanzas y los despropósitos del capital. Hoy hay multitud de asociaciones para mejorar o cambiar este mundo injusto y desigual. Pero… algo falla.

Tras la desaparición del mundo enfrentado en dos bloques, caímos bajo la tiranía neoliberal: el dogma de la desaparición de lo público, del Estado (salvo para mantener el orden); la teología del crecimiento incesante, del beneficio a costa de lo que sea y la exaltación de lo privado por encima de todo. Después empezó la resistencia contra la perversión neoliberal y el debate sobre alternativas a la peor versión conocida del capitalismo que es el neoliberalismo.

Como recuerda Emil Sader, esa resistencia nació con la incruenta rebelión zapatista en México; luego Le Monde Diplomatique en 1997 llamó a luchar contra el dogma neoliberal del consenso de Washington y cuatro años después se celebró el primer Foro Social Mundial que proclamaba que otro mundo es posible. También en 2001 se iniciaron en Seattle las primeras manifestaciones contra las cumbres de los gendarmes del neoliberalismo (Organización Mundial de Comercio, FMI y Banco Mundial).

Diez años después, la crisis ha sumido el mundo en una desigualdad aberrante, mayor pobreza y más sufrimiento. La minoría privilegiada y sus bien remunerados servidores no han aprendido nada bueno de esta crisis y han dejado claro que el mundo y sus gentes no les importan. Wall Street, la City o cualquier otro contubernio del dinero han mostrado su malévola voluntad de mantener este sistema financiero predador y suicida tal como está.

La minoría privilegiada es responsable de la crisis, pero reiteran sus prácticas y excesos. El pasado 4 de febrero, fondos de alto riesgo americanos lanzaron al mercado de divisas 7.600 millones de dólares en el mercado de futuros de Chicago. Un ataque especulativo feroz contra el euro. Como ha recordado Gustavo Buster, utilizaron la crisis en Grecia, Portugal y España como fondo. Los especuladores ganaron ese asalto con enormes beneficios al tiempo que envenenaban la opinión pública mundial con la falacia de que ellos no son culpables de la crisis sino los gobiernos que han contraído déficits públicos por mantener presupuestos sociales. Lo más grave es que los gobiernos griego, portugués y español se han sometido a los especuladores,  respondiendo con planes de austeridad y ajuste para congraciarse con ellos.

En esa línea, Juan Torres cita la declaración de un alto cargo económico del gobierno español: “Hay partes del sector público que claramente hay que recortar, la masa salarial, los gastos operativos, el gasto de infraestructuras”. Y pregunta Torres, indignado: “¿Vamos a quedarnos quietos y callados? ¿Permanecerá la izquierda dividida en cien grupúsculos mientras tanto? ¿Dejáremos que decidan y resuelvan por nosotros para ganar dinero sin parar?”

Parece que sí, porque en España, por ejemplo, las grandes fortunas están tranquilas con la anunciada subida de impuestos. No pagarán más por las Sociedades de Inversión de Capital Variable (Sicav), escape de grandes fortunas para pagar impuestos ridículos por grandes beneficios.

La dispersión de la fuerza de los ciudadanos es un grave problema. Aunque somos más, quienes creamos riqueza y llenamos las arcas del Estado con nuestros impuestos… no nos hacen caso. Porque no nos movemos. Pero somos quienes podemos cambiar las cosas. Sobre todo hoy, como escribe el periodista Juli Capella, cuando los partidos políticos se han convertido en máquinas amorfas sin ideología, trusts que defienden sus propios intereses.

Federico Mayor Zaragoza apunta: “El momento de la gran movilización ha llegado. Hay que hacer frente a los plutócratas que se cargan a la Humanidad. La revuelta social no puede demorarse (…). Debemos fijar una fecha en la que millones de ciudadanos por todos los medios imaginables levanten la voz pacíficamente, pero con firmeza”. Y para empezar, como indica el mismo Mayor Zaragoza, “hay que reaccionar ante el inmenso poder mediático”. Porque ese poder, al servicio del sistema neoliberal, es el que distorsiona, manipula y pervierte la opinión pública y la inmoviliza, logrando que la gente esté quieta. Contra sus propios intereses.

Un mundo criminalmente corrupto y desigual

junio 2, 2009 Deja un comentario

Una reciente querella contra el dictador de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, denuncia que desvió ilícitamente 27 millones de dólares para blanquearlos con la compra de seis viviendas y tres plazas de garaje en España. Un informe del Senado de Estados Unidos indica que una cuenta de Guinea Ecuatorial en el banco Riggs ascendía a 700 millones de dólares por pagos de petróleo guineano y que el banco ayudó a Obiang a crear empresas-fantasma y abrir cuentas a su nombre y colocar parte de ese dinero.

Françoise Desset, juez decana de delitos financieros de París, ha admitido una denuncia de Transparencia Internacional, organización contra la corrupción que acusa a jefes de Estado africanos de enriquecimiento ilícito, abuso de confianza y apropiación de fondos públicos. Pide que se investiguen las fortunas acumuladas en Francia por Omar Bongo, presidente de Gabón, y Denis Sassou-Nguesso, presidente de República de Congo. Un informe de la policía francesa desvela que grandes viviendas de lujo en las zonas más caras de París, así como una flota de automóviles de lujo, son propiedad de esos presidentes.

Al otro lado del océano, Álvaro Colom, presidente de Guatemala, parece implicado en el asesinato del abogado Rodrigo Rosenberg. “Si ven este vídeo significa que he sido asesinado”, grabó este abogado guatemalteco, muerto hace poco. Rosenberg  señala al presidente Colom y a otras personas como responsables de su muerte, relacionada con corrupción en el Banco de Desarrollo Agrícola, el segundo más grande de Guatemala.

En Oriente, el ex presidente surcoreano Roh Moo-hyun, implicado en una  corrupción millonaria, se ha arrojado por un precipicio cerca de su domicilio. 

En Grecia, el primer ministro conservador, Costas Karamanlis, evitó convocar elecciones anticipadas al impedir por pocos votos que se levantara la inmunidad al diputado y ex ministro de su partido, Aristóteles Pavlides, acusado de exigir comisiones para conceder un servicio de transbordadores.

En España, la Fiscalía Anticorrupción ha experimentado un incremento espectacular del 100% en investigaciones por corrupción inmobiliaria, financiación ilegal de partidos, sobornos y estafas respecto al año anterior.

En Italia, el Tribunal de Milán ha condenado al abogado David Mills a cuatro años de cárcel por corrupción. Según la sentencia, Mills mintió a los jueces para proteger a Silvio Berlusconi, y le ayudó y también a Fininvest (consorcio mediático y financiero de Berlusconi) a burlar las leyes italianas. Berlusconi sobornó con 600.000 dólares al abogado británico y éste cometió “falso testimonio” para “proporcionar impunidad a Berlusconi y al grupo Fininvest”. El Tribunal considera probado que Mills permitió a Berlusconi “mantener ingentes beneficios” en paraísos fiscales y “burlar abiertamente” las leyes italianas de medios de comunicación.

Berlusconi se ha librado -de momento- por la ley Alfano (que garantiza inmunidad a cuatro altos cargos del Estado), que se apresuró a hacer aprobar con su mayoría absoluta cuando vio las cosas mal.

Y en 2007 y 2008, nos encontramos con los millonarios escándalos Enron, World Com y otros en Estados Unidos, más Eurostat en la Unión Europea. Y en Alemania, casi todas las grandes corporaciones empresariales (Siemens, Daimler Chrysler, Volkswagen, Scherin, BMW, Henkel y Degusta…) pasan por el banquillo de los acusados por cajas ocultas, dinero negro, sobornos, engaño organizado, chanchullos y manipulaciones contables.

Según Transparencia Internacional, el 60% de los países suspende en ausencia de corrupción y casi ochenta de las 180 naciones incluidas en su informe anual puntúan menos de tres en una escala de honradez política y económica de 0 a 10.

No es una cuestión académica. Como asegura Jesús Lizcano, presidente de Transparencia Internacional en España, “se mantiene la relación entre corrupción y pobreza”. Y en el informe de Transparencia encontramos: “En los países pobres, los niveles de corrupción significan la diferencia entre la vida o la muerte, si está en juego dinero para hospitales o agua potable. (…) Los altos niveles de corrupción y pobreza en muchas sociedades del mundo son un desastre humanitario intolerable”. 

Cabe concluir que este mundo capitalista (aún neoliberal) es un mundo corrupto y criminalmente desigual. 

Habrá que hacer algo.

Lo peor de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena, decía Ghandi. Y Martin Luther King añadía: “No me duelen los actos de la gente mala; me duele la indiferencia de la gente buena”.

¿Quién es más pirata?

mayo 4, 2009 Deja un comentario

Los piratas están de moda. Países ricos y asociaciones de derechos de autor han lanzado una intensa campaña contra el pirateo de películas y canciones; filmes y éxitos musicales que se copian bajo mano y se venden ilegalmente con pingües beneficios. También otros piratas, éstos somalíes y armados con Kalashnikov, atacan, abordan y secuestran barcos en el océano Índico para exigir cuantiosos rescates. Los gobiernos han enviado sus buques de guerra para hacer frente a los piratas y evitar sus abordajes. Lejos del ánimo la menor simpatía por estos piratas, como por nadie que recurra a la violencia para lograr sus fines y ponga en peligro la vida, libertad e integridad de las personas. Ni por aquéllos. Pero tal vez deberíamos prestar atención a otros piratas más letales.

Desde hace años, empresas farmacéuticas transnacionales envían personal explorador a países empobrecidos con la saqueadora y depredadora misión de descubrir plantas, semillas, microorganismos, tratamientos y conocimientos populares y tradicionales de esos países, en Latinoamérica y Asia, así como técnicas curativas y terapias indígenas, para rapiñarlos y registrarlos sin encomendarse ni a dios ni al diablo, con la sacrosanta protección de la patente. Cees Hamelinck, profesor de la Universidad de Ámsterdam, denunció hace tiempo esta nueva piratería: “En muchos países pobres [el sector farmacéutico] saca partido de los conocimientos locales para fabricar medicamentos muy rentables, sin el consentimiento ni beneficio de los habitantes del lugar”. Y así, expertos del Gobierno de India descubrieron que más de 5.000 “medicinas y tratamientos tradicionales” indios se estaban registrando en oficinas de patentes de todo el mundo por empresas o testaferros que nada tenían que ver con la India, su cultura, sus conocimientos o sus intereses.

Ahora, India se ha convertido en el primer país que se enfrenta a la bio-piratería de grandes empresas farmacéuticas occidentales: ha elaborado una inmensa base de datos (La Biblioteca Digital del Conocimiento Tradicional) y declarado “propiedad pública” más de 200.000 tratamientos médicos de la cultura india para impedir que la industria farmacéutica robe esos conocimientos tradicionales con el viejo truco de patentarlos. Las grandes transnacionales farmacéuticas han dejado maltrechos a los países empobrecidos por el elevado precio de sus medicamentos patentados y su beligerante actitud contra el esfuerzo de países emergentes para elaborar principios activos, medicamentos genéricos sin marca, mucho más baratos.

Las organizaciones solidarias defensoras del derecho a la salud han denunciado que anualmente llegan a morir diecisiete millones de personas por no poder conseguir medicamentos contra infecciones respiratorias, malaria, sida, tuberculosis o enfermedades sexuales, debido a su alto precio. La codiciosa belicosidad de las empresas farmacéuticas se traduce en una implacable presentación de demandas judiciales contra gobiernos de los países emergentes que intentan elaborar o importar medicamentos genéricos a precios razonables y asequibles para curar a sus ciudadanos.

La presión internacional, fruto de protestas ciudadanas y de la acción de organizaciones como Oxfam y Médicos sin Fronteras, han conseguido que las empresas farmacéuticas retiren o pierdan demandas contra gobiernos como el de India, Filipinas y otros; demandas en las que realmente buscaban patentes de corso para vender sus caros fármacos y que se prohibieran los medicamentos genéricos baratos. Pero la beligerancia farmacéutica no acaba ahí.

Germán Velázquez, director del Programa Mundial de Medicamentos de la OMS, recomendó producir medicamentos genéricos y eliminar las patentes en el sector farmacéutico. Tal vez fuera casualidad, pero desde que el doctor Velázquez publicó su estudio ha recibido amenazas de muerte, ha sido agredido físicamente y acosado telefónicamente. Ahora se mueve con protección policial.

Casper Gutman, un gangster de modales exquisitos y palabra culta, personaje de El halcón maltés, de Dashiell Hammet, es capaz de incitar al asesinato para conseguir una valiosa figura de oro y piedras preciosas. Cuando se le pregunta qué derecho tiene sobre esa joya responde: “Un objeto de tal valor pertenece sin duda a quien lo consiga”. Ésa parece ser la filosofía del sector farmacéutico, blindado tras un injusto sistema de patentes: el conocimiento para quien se apropie de él. Según Noam Chomsky, “los derechos de propiedad intelectual no son más que protección del control que garantiza a las grandes corporaciones el derecho a cobrar precios de monopolio”. Y visto todo esto, ¿quién es más pirata?

Un mundo organizado a beneficio de unos pocos

abril 21, 2009 Deja un comentario

La actual crisis económica demuestra el fracaso estrepitoso de la sociedad de “libre” mercado, forma elegante de denominar al centenario capitalismo. Como ha escrito Eduardo Galeano, “el mercado tendrá que pedir perdón de rodillas al mundo porque ha sido un dios implacable que nos ha conducido a la catástrofe”. Ese mercado se apoya en la calvinista cultura del éxito y en la producción del lujo como objetivo legítimo, inyecta cientos de miles de millones de dólares en los bolsillos de los zorros que esquilmaron el gallinero, pero permite que mueran de hambre o sida millones de seres humanos. Y profesa la fe de carbonero en mitos como la famosa ‘mano invisible’ que todo lo regula y controla.

 

La inamovible fe de los adoradores del mercado “libre” en el crecimiento económico constante (además de la fe en la ‘mano invisible’) como único camino de salvación va de la mano de la promoción de la opulencia y de la práctica del derroche, pues el objetivo del mercado no es satisfacer las necesidades de todos ni el crecimiento del ser humano sino crear necesidades, inventarlas si es preciso, para no parar de vender y asegurar ese crecimiento constante que arroje cada vez cuentas de resultados más abultadas, pues el mercado “libre” se inventó a partir de la codicia. No de virtudes humanas.

 

Así las cosas, la perversión llega al extremo de que, además de establecer y consagrar una economía de humo y especulación (que huele a delito), presionando hacia abajo el ‘libre’ mercado consigue que la gente viva para trabajar (cuando puede) en lugar de trabajar para vivir. Y, a pequeña escala, el capitalismo invita y empuja a las partes bajas de la pirámide (clases asalariadas y medias sin patrimonio notable) a participar en el estéril festín del consumo incesante por el consumo. No del crecimiento humano ni del bienestar interior.

 

Al final consumimos demasiado, dilapidamos, nos cargamos poco a poco el planeta y muchos se preguntan ya, ahora que le vemos las orejas al lobo, si realmente alguien se cree que esto puede crecer hasta el infinito y va hacia algún lado que merezca la pena. Por otra parte, ese mito del mercado se formula siempre como libre, pero, como se pregunta el escritor Rafael Argullol: “¿Puede ser libre una sociedad en la que la codicia, la desmedida ambición y la mentira campan a sus anchas?” Por supuesto que no.

 

Y a todo esto, un informe reciente de la OCDE (la asociación de los 30 países más desarrollados del mundo) nos desvela que 1.800 millones de trabajadores del mundo (un 60% del total) no tienen contrato laboral alguno. Y en cuanto a disponer de protección social, los trabajadores de los países empobrecidos (oficialmente ‘en desarrollo’) van desde los que sólo son la mitad del total hasta los que apenas son la cuarta parte de todos.

 

¿Quieren recordar las cifras de la desigualdad y la insultante pobreza de este mundo? Apenas 130 millones de personas poseen el 90% de las riquezas del mundo, el resto a repartir entre más de 6.300 millones. Casi 450 millones de niños y niñas sufren desnutrición y en África subsahariana una persona de cada tres sufre hambre crónica. Un niño de cada cinco no tiene acceso a la educación primaria y cerca de  novecientos millones de adultos son analfabetos, de los que dos tercios son mujeres. Diariamente mueren 30.000 niños menores de 5 años por enfermedades evitables. Más de 1.000 millones de personas no tienen acceso a agua potable y 2.400 millones de personas están privadas de instalaciones sanitarias satisfactorias.

 

¿Aún hay quien crea que la sociedad capitalista, la sociedad de mercado “libre”, es el mejor sistema posible, consustancial con el progreso y el bienestar? ¡Venga, hombre!

El domínico brasileño, teólogo de la liberación, Frei Betto, nos radiografía con lucidez esta tramposa sociedad de mercado: “Allí donde el mercado pone su mano deja marca. La mano puede ser invisible, pero sus marcas no. Sobre todo cuando deja en el desamparo a millones de desempleados. La ‘mano invisible’ manipula descaradamente nuestra vida, privilegia a unos pocos y asfixia a la mayoría”

Y entonces ingenuos e inocentes decimos que lo que pasa es que este mundo está mal organizado, pero no es cierto. Como nos recuerda el analista Javier Ortiz, “el mundo está bien organizado… pero en beneficio de unos pocos”.

 

Que la crisis nos sirva para empezar a cambiarlo todo de una puñetera vez.

Desvergüenzas

noviembre 18, 2008 1 Comentario

Desvergüenza

El banco de inversiones Goldman Sachs de EEUU solicitó 12.000 millones de dólares al gobierno estadounidense para evitar la bancarrota. Paradójicamente se gastó 14.000 millones en repartir bonos entre sus directivos. Curiosamente fue Gerente y Presidente Ejecutivo de Goldman Sachs Hank Paulson, Secretario del Tesoro que ha preparado el “rescate bancario” de EEUU. ¡Qué escándalo!

Pues no, porque la mayoría de bancos y entidades financieras ‘rescatadas’ van a hacer lo mismo.

La canallada roza el delito cuando se es consciente de que el dinero del ‘rescate’ es público; es decir, dinero recaudado de los impuestos de todos los ciudadanos y ciudadanas estadounidenses. Y no olviden que Bush rebajó hasta lo indecible el impuesto a los más ricos: O sea que los más modestos o medianos ciudadanos van a pagar la codicia, estupidez y sinvergonzonería de los más ricos.


Más desvergüenza

Abundando en la injusticia y sinvergonzonería reinantes. En España, según el Instituto Nacional de Estadística, el salario anual medio de un directivo fue de algo más de 60.000 euros en 2006. Más del triple del salario medio del españolito medio de poco más de 19.000 euros anuales. La evolución real de los ingresos de unos y otros se contempla con claridad meridiana, más la constatación pura y dura de que la desigualdad llega a extremos obscenos, cuando se sabe que en el ya lejano 1995, un directivo cobraba el equivalente al 142% de la remuneración media de los asalariados, pero en el cercano 2006, los directivos ya han cobrado al 207% del salario medio de los españolitos asalariados. Y si hablamos de asalariados inmigrantes, ni te cuento. ¡Viva la igualdad!

Y, a todo esto, ¿qué dicen Zapatero y el flamante Partido Socialista? 

 

Sobre sinvergonzonería

Lo que se necesita en esta crisis es que el Gobierno ayude a las empresas para despedir a la gente por poco dinero. No es un chiste malo ni el fruto de una noche etílica. Lo dijo el vicepresidente de Fomento del Trabajo, la patronal catalana, el señor Eusebi Cima. El señor Cima (y se supone que sus compañeros de patronal, porque ningún empresario grande o pequeño lo ha rectificado) cree que la salida de la crisis pasa por dejar a la gente sin trabajo con una mano delante y otra detrás y que a ellos no les cueste un duro. Al señor Cima además, le pareció injusto que el Gobierno subvencione a las empresas que invierten en desarrollo y energías renovables; sobre todo porque no ayuda de igual modo a las que no invierten en desarrollo ni en energías renovables.

Uno hace tiempo tiene el pálpito de que una buena parte de los empresarios de este país son sencillamente incompetentes, además de estúpidamente codiciosos y, por supuesto necios, en el sentido primigenio de la palabra latina de la que deriva el adjetivo: nescio, desconocer, ignorar. ¿Cómo salir de una crisis con empresarios así?

Un empresario que conocí hace tiempo, fallecido recientemente y el primero que montó una multinacional española, me decía –sin entrar en la parte debatible de su afirmación- que él se llevaba la parte más grande del pastel de los beneficios (la parte mayor, no todo) porque arriesgaba y creaba riqueza. ¿Cuántos empresarios actuales (que han acabado invirtiendo en el ladrillo, provengan del ramo que provengan, porque el beneficio era rápido y cuantioso) tiene la más ligera idea de lo que significa arriesgar y crear riqueza?

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