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Debacle socialista, victoria conservadora e indignación ciudadana

mayo 29, 2011 Deja un comentario

Quien siembre vientos, recoge tempestades. Eso le ha ocurrido al PSOE en España en las elecciones. Tema aparentemente local, pero en realidad un espejo en el que se reflejan muchos países europeos.

El brusco golpe de timón de 180º del gobierno de Zapatero en 2009, poniendo el Estado al servicio descarado de la minoría rica privilegiada, es causa del rechazo al PSOE por parte del electorado, así como del aumento de votos blancos y nulos.

Viene de lejos, aunque la ciudadanía lo ha sabido con cuenta gotas gobierno tras gobierno. Y esa ciudadanía ha decidido que para gobernar como la derecha está la derecha. La degeneración del PSOE tiene además aire de recochineo: neoliberalismo implacable y presumir de política social. A los hechos me remito, que están al alcance de todos en los archivos on line de los medios informativos.

Hace un cuarto de siglo, empezaron los primeros envites de gobiernos socialistas contra derechos económicos y sociales de la ciudadanía; derechos que, por cierto, son tan inalienables como los civiles y políticos. Fue la reconversión industrial que dejó miles de parados en la cuneta; después ajustes para que la Comunidad Económica Europea aprobara al ingreso de España en el Mercado Común, más tarde más ajustes para formar parte de los países del euro… Hasta la crisis.

¿Era necesario? Probablemente algunas medidas sí,  pero de otro modo. No cargando los costes sobre las espaldas más vulnerables y débiles. Porque mucho antes de la crisis, España, con un 20,8 % de personas viviendo con ingresos inferiores al 60% de la media nacional, tenía y tiene una de las tasas de pobreza más altas de Europa.

Y esto viene a que, como documenta Vicenç Navarro, en este país, las rentas del trabajo han descendido del 72% de la riqueza nacional al 61% entre 1993 y 2005. Y en ese mismo periodo se redujo también el gasto público social por habitante, porque los recursos del Estado fueron destinados a reducir el déficit público y equilibrar el presupuesto estatal a costa de aumentar el déficit social. España, tras treinta años en democracia, continúa a la cola de Europa en inversión social. Aunque la vieja Europa también ha puesto la marcha atrás y las rentas del capital aumentaron a costa de reducir las rentas del trabajo, que del 70% de renta nacional en 1992 descendieron al 62% en 2005.

¿Cómo conciliar la masiva indignación ciudadana, sobre todo de jóvenes, con el triunfo electoral del muy conservador y neoliberal Partido Popular?

Una clave la proporciona la periodista Irene Lozano, quien recién escribió que “afirmar que la derrota del PSOE se debe a la crisis encierra una de las contradicciones políticas más gloriosas de las últimas décadas. Crisis provocada por la codicia financiera y la burbuja inmobiliaria (sendos fracasos del mercado) que debería haber desembocado en deslegitimación de los postulados neoliberales, un discurso que explicara las causas de la crisis y señalara a los responsables (…). Pero ha ocurrido lo contrario: los mercados han renovado sus ímpetus al asumir los gobernantes con toda naturalidad sus exigencias”.

Y no quieren saber nada de estos políticos profesionales, además de que quien ha gobernado estos años ha sido el PSOE, que, como explica el profesor Díaz-Salazar, “desde 1982, no solo se ha derechizado él mismo sino que también ha derechizado la sociedad española. Parte del voto al Partido Popular es de quienes creen que el original es mejor que la copia”.

Sí además, como denunció Ignacio Ramonet, el llamado “Cuarto Poder” ha desaparecido fagocitado por el poder económico y financiero, sabemos que buena parte de la ciudadanía no dispone de información fiable sobre quién es quién en la arena política. Porque marean a la ciudadanía con clichés que difunden los medios de persuasión (no de información), que agitan emociones y sentimientos en amores y desencuentros, pero no razones, hechos ni argumentos. Igual que si las elecciones fueran la liga de fútbol, reino de emociones, sentimientos y transferencias psicológicas, pero no territorio de propuestas, argumentos y razones. Y parte de la ciudadanía, cabreada e indignada, ha reaccionado emocionalmente y, al castigar con toda justicia al PSOE, vota a los conservadores.

La protesta encauzada, la Spanish Revolution, solo ha empezado y hay mucho trabajo por hacer para hacer fértiles protesta e indignación.

En cualquier caso, como decía El Roto en una de sus últimas ilustraciones: “Oscurece, por lo tanto amanecerá”.

Precisamente. Porque, tal como se repitió los últimos días de acampadas de protestas en tantas ciudades españolas, lo importante empezó el día después de las elecciones.

Pan y circo

mayo 12, 2011 Deja un comentario

En el siglo I, en tiempo del imperio romano, el poeta Juvenal escribió en una de sus obras la expresión panem et circenses: pan y juegos del circo. Frase peyorativa que ironiza la práctica de los emperadores romanos que, para mantener tranquila a la población y ocultar sus canalladas, proporcionaban al pueblo alimento y diversión gratis: regalaban al populacho trigo, panes y entradas para los juegos del circo (circenses); carreras de cuadrigas, luchas de gladiadores y otros. Así mantenían al pueblo distraído y alejado de la política. En nuestros días, para referirse a tal práctica gubernamental, antes se decía “pan y toros” y, durante la dictadura franquista, “pan y fútbol”.

Hoy, los antiguos juegos circenses son mucho más variados. Fútbol, bodas reales, televisión basura, estupideces varias de presuntos famosos que no hacen ni han hecho nunca nada que valga la pena pero llenan horas de programación televisiva en permanente ejercicio de mal gusto, impudicia y analfabetismo funcional…

A diferencia del tiempo del imperio romano, hoy nadie regala trigo ni pan; no se da nada, más bien se recorta, se quita, mientras una situación injusta global y delictiva hace que las gentes pierdan el empleo y no puedan ganarse el pan, símbolo de mínima vida digna.

Mientras más de dos mil millones de personas (un tercio del planeta) seguían por televisión la boda del heredero de la Corona británica William y la ciudadana Kate, el gobierno del conservador Cameron continuaba con su programa de recortes sociales, pero aceptaba pagar la enorme factura por esa boda. Al mismo tiempo, FMI y Unión Europea imponían fuertes recortes sociales a Portugal para poder recibir el rescate financiero, como reducir pensiones, disminuir prestaciones por desempleo a la mitad y recortar el gasto en educación y sanidad. También acogotan a Irlanda y Grecia y extorsionan a España para que vulnere más derechos humanos sociales y económicos de ciudadanos, de los que casi cinco millones están en el paro. En España también, la multinacional Telefónica despedirá al 20% de su plantilla,  aunque en 2010 obtuvo más de 10.000 millones de euros de beneficio. Un récord.

En España, una mujer que ronda la cuarentena, cuyo único presunto mérito es que estuvo casada con un torero mediocre, ocupa las pantallas televisivas con honorarios de ejecutivo de multinacional y, para más inri, es nombrada “princesa del pueblo” por las nutridas masas consumidoras de televisión basura. En otro punto del arco mediático, los partidos que enfrentaron al Real Madrid y al Barça en cuartos de final de la Liga de Campeones europea dieron pie a horas y horas televisivas, dando vueltas sobre la rivalidad entre ambos equipos y sus entrenadores. Nada. Pero el público está entretenido.

Panem et circenses (perdón, hoy sólo circenses): Despistar, distraer para mantener a la ciudadanía alejada de sus intereses reales. Pues de eso se trata, de convertirnos de nuevo en súbditos, como en el ancienne régime antes de la democracia.

Pero somos ciudadanos, no súbditos. Súbdito es el natural de un país sujeto a la autoridad de quien detenta el poder con la obligación inevitable de obedecerle. Sin derechos. Ciudadano es la persona que tiene derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales. Derechos. E interviene en el gobierno del país. Debería. Y esto no es un ejercicio académico; es el corazón mismo de la democracia. O no hay democracia.

Pues bien, todo el entramado consumista mediático equivalente a los romanos juegos de circo, armazón que oculta o anestesia, que fomenta irracionales pasiones futbolísticas, que programa basura televisiva… persigue un objetivo evidente: impedir que la ciudadanía tome conciencia de lo que ocurre, que ignore que violan sus derechos y, sobre todo, que toda la fuerza y energía que dedicaría a defender sus derechos la diluya en las falaces pasiones por fútbol, bodas reales y otros juegos circenses de nuestro tiempo.

Como ha escrito Noam Chomsky, “mientras el grueso de la población se mantenga pasiva, entregada al consumismo y apática, los poderosos del mundo podrán seguir haciendo lo que les plazca, y a los que sobrevivan a eso no les quedará sino contemplar un resultado catastrófico”.

Consigna para los próximos mil años: Ciudadanos y ciudadanas, no súbditos.

Somos mayoría absoluta y los dueños de la soberanía

marzo 9, 2011 1 Comentario

Al mismo tiempo que las revueltas árabes, en el estado de Wisconsin, Estados Unidos, crece un movimiento sindical y ciudadano de protesta. El gobernador republicano, Scott Walker, pretendía eliminar el derecho de negociación colectiva de los trabajadores públicos: sólo mejoras salariales y encima con el límite de la inflación estatal. Los trabajadores públicos ocuparon el Congreso de Wisconsin para evitar la aprobación de la ley y los sindicatos convocaron a manifestaciones solidarias en varias ciudades, que congregaron a decenas de miles de ciudadanos. Un sondeo de The New York Times indica que el 60% de la población del país apoya a los trabajadores públicos. Algo se mueve.

El veterano progresista Ralph Nader cree que la próxima rebelión ciudadana podría ser en Estados Unidos. La protesta de Wisconsin es mucho más que una reclamación sindical. Es defender la libertad y justicia logradas por los trabajadores contra la reaccionaria pretensión de desmontar el estado de derecho y bienestar. Da igual que aduzcan combatir el déficit. Es un pretexto soez. Lo de Wisconsin es un ataque en toda regla contra los derechos de los trabajadores y los ciudadanos por parte del conglomerado financiero y corporativo empresarial, que tiene en el partido Republicano estadounidense al mejor defensor de sus intereses. Ataque que intentarán propagar por todos los Estados Unidos, mutilando gravemente el sistema democrático.

Jeffrey Sommers, profesor de Stockholm School of Economics, cree que “este movimiento es diferente, no tiene portavoces; la gente se organizó, tomó decisiones, actuó y sus acciones dieron resultado. A estudiantes, profesores y otros empleados públicos se unieron policías y bomberos. Los policías ofrecieron café a los manifestantes encerrados en el Capitolio”. Acaso esta vez sea diferente; sí.

¿Y la vieja Europa? Bien, gracias. Como si no pasara nada, salvo…

Conocemos la respuesta ciudadana de Islandia. El gobierno neoliberal dimitió acorralado por las protestas ciudadanas, que forzaron un referéndum sobre el pago de la deuda de los bancos, y más del 90% de ciudadanos decidió que no habría dinero público para la banca. Ignacio Escolar ha escrito al respecto que “los islandeses se negaron a socializar pérdidas y dejaron que la banca quebrase. Islandia ahora crece y el año que viene su presupuesto público tendrá superávit: su situación económica es bastante mejor que la de países como Grecia o Irlanda”.

En Grecia, muchos ciudadanos se niegan a pagar peajes, tasas hospitalarias y billetes de transporte público que, por cierto, han aumentado un 40%. Cunde la desobediencia civil económica.

En Francia, la creciente desigualdad propicia una irritación social que aumenta. Una desigualdad que ocasiona que un tercio de franceses vivan peor que el año pasado y no puedan pagar la calefacción este invierno. Una encuesta de L’Humanité Dimanche indicó que más de la mitad de franceses desea una revuelta popular, aunque el mismo porcentaje cree que hoy no son capaces de hacerla. Pero Rafael Poch ha señalado con lucidez que “la actual aparente indiferencia y quietud europeas pueden transformarse en grandes turbulencias, si no se cambia la actual política. La política de austeridad, los recortes sociales, el aumento del paro y la subida de la factura de la luz aumentan la sensación de estafa”. Y el Nobel de economía Stiglitz recuerda que “el neoliberalismo es una doctrina política, nunca respaldada por la teoría económica ni por la experiencia histórica, que sirve a determinados intereses”.

Porque la política neoliberal (hoy enarbolada contra el déficit) no es más que “una verdadera revolución de los ricos contra los pobres, de los mercados contra la soberanía cívica”, como ha escrito Luis García Montero. Sin olvidar, como desvela Daniel Raventòs, que “los ‘mercados’ son falaz eufemismo para designar a las grandes empresas transnacionales, los grandes grupos bancarios y los grandes especuladores”. Es decir, grandes delincuentes de guante blanco, si no se hubieran derogado las normas económicas y penales anteriores a la contra reforma neoliberal iniciada a finales de los ochenta.

En última instancia, tanto en Estados Unidos como en Europa, es urgente interiorizar la propuesta del Nobel de la Paz, Sam Daley-Harris: “Dejar de pensar que no hay soluciones, que no importa lo que hagamos o que la solución no depende de nosotros. Y dejar de actuar en solitario”. En África del Norte lo han tenido en cuenta y les va bien.

A fin de cuentas, trabajadores y trabajadoras, ciudadanos y ciudadanas, somos mayoría absoluta en el mundo. Y dueños del poder político y de la soberanía.

La corrupción de la democracia

noviembre 17, 2010 Deja un comentario

Ignacio Ramonet denuncia que Eric Woerth, ministro de trabajo de Sarkozy sospechoso de corrupción, es quien pilota la reforma francesa de las pensiones que empobrecerá a millones de asalariados. Actuación neoliberal y posible corrupción. No es casual.

En España no cesa la corrupción, sobre todo urbanística. Los presuntos corruptos son militantes destacados y dirigentes del Partido Popular (los neoliberales españoles), no exclusivamente pero sí mayoritariamente. En Italia, según su Tribunal de Cuentas, las actividades corruptas en el Estado crecieron un 150% en 2009. Y su muy neoliberal primer ministro no está en prisión porque su mayoría parlamentaria hizo aprobar leyes que le han dado inmunidad e impunidad. Y en el mundo, aumentan la manipulación de contratos públicos, malversación de fondos, fraude fiscal, blanqueo de dinero criminal… Los neoliberales propugnan que no haya reglas para el capital (en aras del crecimiento, dicen), pero sin reglas ni control florecen corrupción y fraude. Hoy ya sabemos que la corrupción es un pilar del capitalismo neoliberal.

En los últimos veinticinco años, la producción de bienes y servicios ha sido sustituida por una economía especulativa. Este capitalismo de casino ha enriquecido obscenamente a una minoría, creando al mismo tiempo cotas de pobreza y desigualdad nunca vistas. Capitalismo financiero, especulativo y corrompido, no lejano de la economía criminal organizada, que crea un mundo corrupto donde proliferan negocios sucios, recalificaciones urbanísticas delictivas e implacable especulación financiera con demoledoras consecuencias para millones de personas…

El neoliberalismo ha enquistado la corrupción y secuestrado la democracia. Una corrupción que prostituye la acción política, como ya ha pervertido la economía, y contamina los valores democráticos.

José Vidal-Beneyto en su libro póstumo sobre la corrupción de la democracia asegura que si “la principales fuerzas políticas se ponen de acuerdo para timar a los ciudadanos se desacredita la democracia”. Que es lo que ocurre en nuestros días.Y cuando la democracia se desacredita, los ciudadanos dan la espalda a la política, crece la abstención electoral y crece electoralmente la derecha más peligrosa. Está sucediendo y no es broma. No olvidemos que Hitler fue el más votado en las elecciones de Alemania en 1932 con un 37% de sufragios.Y luego pasó lo que pasó.

La corrupción no atajada es la muerte de la democracia.

Por otra parte, la imposición del dogma económico neoliberal con sus fusiones empresariales, desregulaciones financieras, privatizaciones y deslocalizaciones de empresas ha generado la crisis e instalado un desempleo incesante e insoluble. La fusión de Iberia y British Airways, por ejemplo, supone miles de despidos, mientras directivos y ejecutivos de ambas empresas se aumentan el sueldo un 56%.

Los asalariados, trabajadores autónomos y pequeñas empresas se han vuelto más vulnerables. La inseguridad presente y la incertidumbre ante el futuro generan miedo y, como recuerda Vidal-Beneyto, empuja a la ciudadanía a olvidarse de la acción colectiva y a refugiarse en contravalores perversos o que pueden serlo como la seguridad ante todo o la identidad patriótica, religiosa o de grupo.

La corrupción ha alcanzado también a los medios de comunicación. Propiedad de los nuevos amos del mundo, en ajustado término de Ramonet, ocultan o maquillan los problemas y a sus responsables, falsean la realidad y entierran la opinión pública con la colaboración imprescindible de periodistas serviles, políticos arrodillados y pensadores mercenarios muy bien remunerados, por cierto. La información, a la que la ciudadanía tiene derecho, ha sido sustituida por la banalidad, la manipulación y la persuasión. Y periodistas y analistas críticos son ignorados y marginados por los grandes medios.

El resultado es una demagogia instalada, la ciudadanía de espaldas a la política, la disolución de la ética democrática y el aumento de la abstención. Uno puede querer pasar de la política, pero la política nunca pasa de uno; sobre todo cuando está en manos de servidores del dogma neoliberal.

Hemos de recuperar la democracia que la minoría privilegiada neoliberal y sus sirvientes han secuestrado. Y hay que hacerlo defendiendo los valores democráticos. Contra el individualismo feroz, contra la negación de lo público, contra el enriquecimiento como objetivo prioritario. Contra toda esa basura hay que recuperar la decencia ética, la solidaridad, la acción colectiva y el altruismo.

No hay democracia por votar cada varios años. La democracia es, ante todo, un proyecto ético de valores sociales y morales que hacen legítimo el ejercicio del poder por los representantes de la ciudadanía.

Es preciso recuperar la democracia antes de que la minoría rica la corrompa del todo.

Contra la dictadura del sector financiero

agosto 4, 2010 Deja un comentario

Vendieron productos basura e hicieron estallar el sistema financiero internacional. Obligaron a los gobiernos a gastar billones de dólares y euros para salvarlos y ahora convierten en negocio especulativo la enorme deuda pública contraída para rescatarlos. Cortaron el crédito y paralizaron las economías. Son los bancos. Quienes provocaron la crisis quieren que la paguen trabajadores asalariados, pensionistas, trabajadores autónomos, pequeños empresarios… Y, como forzaron eliminar la banca pública, y sólo ellos prestan cuando quieren, ahora chantajean a los Estados: reformad los mercados de trabajo, privatizad las pensiones, reducid gasto social… o no compramos vuestra deuda pública. Éste es un lúcido resumen de lo que ha ocurrido y ocurre, según el economista Juan Torres.

Esta situación es pura y simplemente una dictadura. Una dictadura gangsteril perpetrada por el sector financiero. Dictadura solapada, maliciosa, disimulada, encubierta, camuflada, escondida, marrullera e hipócrita. Pero dictadura. Una dictadura que se pasa por el forro la voluntad ciudadana, extorsionando a quienes han sido elegidos por los ciudadanos y que gobiernan en beneficio del sector financiero, de la minoría privilegiada.

Esta dictadura sólo es posible con la complicidad necesaria de los políticos que elegimos y en los que delegamos el poder de la ciudadanía soberana. Por supuesto. Pero también por la deserción de los ciudadanos de su papel de ciudadanos.

La dictadura del sector financiero persiste porque los ciudadanos no les plantamos cara. Parece haber sólo quejas e ira. Y mucha confusión. Pero hay que reaccionar y practicar el consejo de Confucio: Es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad.

Hacer algo.

Y, como recomienda Federico Mayor Zaragoza, releer la Declaración Universal de los Derechos Humanos para convencernos de que vale la pena luchar por los grandes valores éticos que son los derechos humanos. Derechos humanos significan justicia, dignidad y libertad. Que es lo que ahora necesitamos por encima de todo.

En Amnistía Internacional dicen que ellos son como el agua sobre la piedra: referencia al antiquísimo cuento en el que un maestro muestra a su discípulo cómo la gota de agua que cae constante desde el brocal de un pozo sobre la base de piedra llega a horadarla. Cuestión de tiempo.

En 1961, Peter Benenson, sobrecogido por la noticia de que dos estudiantes portugueses fueran condenados a siete años de prisión por brindar por la libertad durante la dictadura de Salazar, escribió el artículo Los presos olvidados, en el que pedía a los lectores que escribiesen cartas a las autoridades portuguesas expresando su apoyo a esos estudiantes para conseguir su liberación. Así nació Amnistía Internacional, que, enviando cartas corteses a las autoridades, en medio siglo ha liberado a casi 60.000 presos de conciencia o encarcelados sin garantías judiciales. Y también que se conmuten muchas penas de muerte.

En Euskadi, la banda terrorista ETA asesinaba a mansalva en los años 80 y había una densa complicidad colectiva por puro miedo. Un grupo reducido, Gesto por la Paz, decidió que cada vez que una persona fuera asesinada, ellos se concentrarían en la calle, silenciosos y sin pancartas. Este movimiento cada vez tuvo más seguidores y contribuyó a cambiar la actitud ciudadana frente a los asesinatos, enfrentándose a la violencia sin violencia, condición necesaria para empezar a abordar la falta de paz en la región. Algo así hicieron las madres y abuelas de mayo en Argentina contra la dictadura militar y hoy muchos “milicos” están en la cárcel.

Los ciudadanos debemos enfrentarnos a la dictadura financiera y a los gobiernos que la sirven. Sin ira, sin violencia; incesantemente, con inteligencia, tenacidad y, si es posible, con humor e imaginación. Llamando a las cosas por su nombre (que no es insultar). Mostrando que somos más que ellos, que la soberanía es nuestra. Y reivindicando.

¿Por qué no exigir que los bancos cumplan su función de conceder créditos? ¿Por qué no reivindicar que vuelva a haber banca pública? ¿Porque no exigir que se investigue, juzgue y castigue a los especuladores? ¿Por qué no reclamar que se recorten gastos superfluos, suntuarios o militares, pero nunca el gasto social ni el que mueve la economía real? ¿Por qué no recordar un día sí y otro también a los gobernantes que son lo que son gracias a nosotros?

Que los ciudadanos se enfrenten a la dictadura financiera no es fácil, pero es absolutamente necesario. O tenemos crisis para rato; es decir: injusticia y sufrimiento.

Hay que enhebrar de una vez el hilo en la aguja

junio 21, 2010 Deja un comentario

Por un lado, la minoría privilegiada impone austeridades y reducciones del déficit a cualquier precio, más impunidad del mundo financiero, reformas laborales para debilitar a los trabajadores y servilismo de los gobiernos.

Por otro, la inmensa mayoría de ciudadanos que necesita que se cree empleo, que no nos carguemos la Tierra, que disminuya la desigualdad, que se reparta la riqueza, por lo menos una parte…

Hay un claro enfrentamiento entre la minoría privilegiada y la inmensa mayoría ciudadana. La minoría defendiendo sus obscenos e ilegítimos intereses. Y la mayoría, su indiscutible justo derecho a una vida digna. Por eso, al encarar la crisis y sus consecuencias es preciso determinar si las personas y sus derechos son referente de las propuestas que pretenden resolver la maldita crisis. Quizás suene ingenuo, pero ¿acaso la Declaración Universal de Derechos Humanos es sólo un adorno? Por supuesto que no. Y no nos engañemos, no es el  objetivo: es el camino. Por eso la crisis y cómo resolverla es cuestión de derechos humanos. O no hay solución.

Así, Bill Mitchell, profesor de Teoría Económica de la universidad de Newcastle (Australia), denuncia que “los gobiernos del mundo, azuzados por financieros, FMI, OCDE y G20 van en estampida para ejecutar programas de austeridad y controlar déficits. Pero en toda la propaganda huera sobre austeridad se pierde de vista el verdadero problema. Porque miles de niños morirán como resultado de las necias políticas de austeridad fiscal, únicamente pensadas para satisfacer a las élites sociales ricas”.

O, como denuncia Intermón Oxfam, podríamos añadir también que diariamente uno de cada seis habitantes del mundo no sabrá si ese día comerá. O que en los países del euro ya hay más de 15 millones de desempleados. También que una de cada cuatro jubiladas españolas está condenada a la pobreza. Que… Suma y sigue. La crisis sin resolver es pisotear derechos humanos de millones de personas.

Pero, además de insolidaria e injusta, la minoría privilegiada es necia (del latín nescio, nescire, nescivi, nescitum: no saber, ignorar) y su codicia es estúpida (necia, falta de inteligencia), porque no se percatan de que sus recortes y austeridad de hoy es apostar por el desastre enseguida. Incluso el New York Times dice en un reciente editorial que “a ese súbito entusiasmo por la austeridad fiscal, especialmente en economías fuertes, le saldrá el tiro por la culata, condenando a Europa a muchos años de estancamiento o algo peor. Y Estados Unidos corre el mismo riesgo enorme. Los Demócratas han abandonado el estímulo económico y la creación de empleo por la verborrea contra el déficit”.

Costas Lapavitsas, investigador del Research on Money and Finance de Londres, ha diagnosticado que “todo conduce al viejo error de reducir el gasto público antes de que la economía se recupere. Ese resurgir conservador está directamente relacionado con los intereses financieros, los mismos que nos metieron en la crisis. Callaban cuando fueron rescatados por los estados, pero ahora dictan la política en Europa. Ese calvinismo tan alemán de la austeridad es muy peligroso y puede arrastrar a Europa a un estancamiento muy prolongado”.

Para acabar de rematar ese pésimo envite, resulta que el problema no es el déficit de los Estados; un déficit que, por cierto, los Gobiernos contrajeron para salvar a los bancos. Esos mismos bancos rescatados que, cómplices con los “mercados”, ahora mienten, siembran rumores, chantajean y especulan sin piedad. No permitáis que os engañen: el verdadero problema es la deuda de bancos de unos países con bancos de otros. Los bancos no se prestan entre sí, porque se deben mucho unos a otros y no se fían ni un pelo unos de otros. ¿Y que han hecho con ese dinero prestado que se deben unos a otros? Casi siempre especular. Y, como ahora no tienen liquidez, no hay crédito. Y sin crédito la economía real no funciona.

Por tanto, si además de explotadora, codiciosa e injusta, la minoría privilegiada es necia, no esperemos que los de arriba resuelvan la crisis. “Los de arriba” son gobiernos, instituciones económicas nacionales e internacionales más bancos y “mercados”, fundidos en un totum revolutum impresentable.

Somos nosotros (ciudadanos, asalariados, capas populares: la inmensa mayoría) quienes hemos de poner el hilo en la aguja. De momento, resistir, informarse, saber y debatir. Para no perder pie, para saber dónde estamos.

Y, cuanto antes, mejor que más tarde, volver al trabajo ciudadano colectivo, pasar de la resistencia a la acción. Sin dejar de ayudar a quienes estén peor que nosotros. Con imaginación, con decisión, con tenacidad y sin ira. Sin ninguna ira. Sin dejarnos llevar por emociones encontradas, que suelen ser pésimas consejeras.

O tomamos la iniciativa o no salimos de ésta.

Los mismos perros con diferentes collares

junio 15, 2010 Deja un comentario

El llamado G-20 se reunió en Busán (Corea del Sur) y se reunirá de nuevo a finales de junio en Toronto. Ese G-20 nació hace once años, no se sabe muy bien para qué, pero parece que ahora ha descubierto su “vocación”; enfrentar la crisis. Pero en realidad no va por ahí; se dedica a tirar pelotas fuera.Y quizás a jorobar aún más.

En Busán acordaron lo que no van a hacer. No impondrán una tasa a la banca. Trichet, presidente del Banco Central Europeo, dice que no hay que imponer tasas al sector financiero, porque tirará de la recuperación dando créditos. ¡Qué buen chiste! Pero todo el G-20 en Toronto insistirá en reducir el déficit público. A costa de la mayoría, por supuesto.

Tras Grecia, España e Italia, Alemania y Reino Unido también han sacado la tijera y anuncian medidas “dolorosas” para reducir el déficit público. Recortes a mansalva. Pero no se ha oído a Angela Merkel ni a David Cameron que vayan a meter mano en el gasto militar, por ejemplo.

El eje de esa cumbre de Toronto será hacer compatibles los recortes de presupuestos y rebajas sociales con el crecimiento económico. La cuadratura del círculo. Pero antes de reunirse ya están todos de acuerdo en no imponer el menor control ni tasa al sector financiero.

A fines de abril, el G20 pedía mantener el apoyo fiscal (lo contrario de los recortes) “hasta que la recuperación esté firmemente impulsada por el sector privado y se hayan echado más raíces”. Pero ahora dice a los gobiernos que apliquen “medidas fiscales creíbles”; eufemismo para maquillar los recortes sociales en los presupuestos públicos. Y, por supuesto, esos ajustes, acompañados de “reformas estructurales”. Más de lo mismo. El G-20 sólo aburriría (incluso a las ovejas) si no fuera porque la crisis la pagan y sufren millones y millones de ciudadanos. Y aún lo pagarán y sufrirán más con los recortes programados por los que se piropean unos a otros por ser capaces de tomar medidas “valientes”.

No son valientes porque los ciudadanos hoy somos inofensivos. Serían valientes si se enfrentaran a los banqueros, y a los especuladores, que han causado la crisis e impiden salir de ella. Pero no es ni será así porque, como denuncia Marshall Auerback, codirector del Center for Economic and Policy Research: “Las autoridades de la Unión Europea y los banqueros están de acuerdo en que el equilibrio de las contabilidades nacionales caiga sobre las espaldas de los trabajadores.

Da igual que el Nobel Stiglitz asegure que “la política seguida ahora en Europa de imponer una austeridad extrema es errónea. Porque llevará a una economía más débil con menores ingresos fiscales y la reducción de los déficits será mucho menor que la buscada. Medidas así ya fracasaron en Argentina”.

Y también da igual que otro Nobel de economía, Krugman, planteé que “hemos de preocuparnos por la deuda, pero reducir el gasto público, cuando la economía está aún profundamente deprimida, es costoso e ineficaz para reducir la deuda”. Y para que no haya duda, Krugman explica que un recorte del gasto de un 1% del PIB aumenta la tasa de desempleo un 0,75% (comparando con lo que ocurriría si se mantuviera el gasto), pero sólo reduce la deuda menos de un 0,5% del PIB.

Con la que está cayendo, nos inclinamos por compartir el lúcido diagnóstico de la ciudadana Aniria García en una carta al director de un diario español: “La economía europea vive una auténtica cadena de actos terroristas que la hacen tambalear. No son terroristas al uso sino especuladores de traje y corbata con estudios financieros, que lanzan bulos [sobre la deuda] por doquier, se enriquecen escandalosamente y ponen en peligro la estabilidad de Estados de la Unión Europea. Estamos en manos de una pandilla de especuladores sin escrúpulos que en este río revuelto se hacen de oro”.

No nos resistimos a completar el juicio de esa ciudadana asegurando que unos y otros (banqueros, especuladores, directivos de entidades económicas nacionales e internacionales, mandatarios…) son los mismos perros, pero con diferentes collares. Por tanto, no esperemos prácticamente nada de nuestros gobernantes y diputados. Unos representantes políticos que no dejan de traicionar los intereses de sus representados, aunque haya honrosas (y lamentablemente minoritarias) excepciones.

Aunque parezca locura (que no lo es), sólo podemos confiar en nosotros mismos, los ciudadanos. La inmensa mayoría.

Un sistema económico que realmente no interesa

abril 29, 2010 Deja un comentario

En este sistema capitalista neoliberal sólo interesa el beneficio de una minoría, no el de todas las personas. Eso explica que continúe habiendo cifras de pobreza y hambre de escándalo. Y también que quienes más tienen aún consigan y tengan más. Con crisis aguda, por ejemplo, las diez principales fortunas españolas han aumentado su patrimonio un 27%. Al mismo tiempo que los desempleados superan los 4 millones, un millón de familias tienen todos sus integrantes en el paro y organizaciones como Cáritas y similares han doblado sus servicios de entrega de comida a indigentes, por ejemplo.

Es evidente que desde el poder público (que hemos delegado los ciudadanos) se ayuda descaradamente a quienes más tienen. El profesor de economía Juan Torres nos recuerda que la Unión Europea ha prestado dinero a los bancos que causaron la crisis ¡al 1%! Pero al pueblo griego (que la sufre con dolor) se lo presta al 5%, a regañadientes y con durísimas condiciones. La Unión Europea acecha a sus Estados miembros no vayan a pasarse de déficit. Pero renuncia a poner una tasa a los bancos causantes de la crisis.

Otro parámetro de este sistema injusto es que el beneficio se obtiene como sea. Da igual cómo. Por ejemplo, se fabrican bombas-racimo que son atrozmente destructivas. Se pasan por el arco del triunfo que 110 países hayan acordado en 2008 prohibir esas bombas por sus letales y permanentes consecuencias para la población civil. Más de 145 entidades financieras de diverso pelaje contribuyen a que la producción de bombas racimo continúe. Bank of America, JP Morgan Chase, Goldman Sachs, HSBC, Deutsche Bank, Citigroup, Barclays, Capital Group, BlackRock, Temasek Holdings… El inefable BBVA español (una de cuyas directrices es no contribuir como banco a fabricar armas destructivas) financia a Lockheed Martín, empresa que fabrica esas bombas, pasándose por el forro su propia propuesta ética.

Todo vale, si hay beneficio. Incluido el saqueo. Es la ley del sistema.

Paul Romer y George Akerlof escribieron en 1993 Saquear, el hampa económica de la bancarrota con ánimo de lucro, un informe posterior a la severa crisis de las cajas de ahorros en tiempo de Reagan. Ese informe documentaba que muchas pérdidas de esa crisis lo fueron por fraude intencionado.

Según el Nobel Paul Krugman, el fraude se concretó al inicio de la crisis actual en préstamos depredadores y distorsión de riesgos. Se engañó a prestatarios para que aceptaran préstamos complejos y caros que no entendían, mientras la mayoría de entidades financieras no se hacían cargo de los préstamos que concedían sino que los vendían a inversores, sabedoras de que difícilmente se cobrarían.

Hoy hay una nueva forma de fraude financiero. La destapada por la Comisión del Mercado de Valores de EEUU. Esa Comisión ha acusado al banco de inversión Goldman Sachs de crear y sacar al mercado valores diseñados con la intención de que fracasen y conseguir mucho dinero con ese fracaso. ¿Incomprensible? No, este sistema neoliberal de desregulación, de ingeniería financiera y contabilidad imaginativa (nuevos nombres de estafa y fraude), lo permite y alienta.

Pero Goldman no es la única empresa financiera que actúa así. Según ProPublica (web de investigación periodística que ganó un Pulitzer), varios bancos han comercializado inversiones diseñadas para fracasar, porque el negocio está en cobrar los seguros que cubren los productos financieros que fracasan. Krugman llama a eso saqueo y dice que gran parte del sector financiero se ha convertido en un chanchullo en el que un puñado de personas engaña y explota a consumidores e inversores.

Pero ahora sale al escenario el FMI para alertar de una tercera crisis. Le preocupa el aumento de la deuda adquirida por los Gobiernos para rescatar a la banca, rescate que reclamó el propio FMI. Pues hoy ese FMI dice que el potencial de la deuda es muy peligroso y puede desestabilizar severamente la economía.

¿La deuda de los estados puede desestabilizar? ¿No serán más bien los especuladores, los defraudadores, los sinvergüenzas financieros, los saqueadores, quienes pueden actuar a su antojo sin normas ni control de los movimientos financieros? Aparte de sembrar la alarma (que repercute en la economía y da alas a los especuladores), ¿qué hacen el FMI y el resto de instituciones económicas y políticas internacionales para frenar el saqueo y el bandidaje en el sector financiero global?

Nada.Y la estafa y el fraude sí que desestabilizan.

Con razón un 74% del mundo rechaza el capitalismo. Ése es el resultado de una encuesta realizada en 27 países a casi treinta mil personas por encargo de la BBC de Londres a GlobeScam, agencia investigadora internacional de opinión. Muestra suficiente para un resultado altamente fiable según los parámetros de la moderna sociología.

Pero esos treinta mil que han contestado no están en el meollo de los negocios, no saben de qué va, nos dirán los especuladores, los defraudadores, saqueadores y otros responsables de esta crisis, disfrazados de personas respetables y honorables con trajes de ochocientos a mil euros.

Ése es el maldito problema. Que este sistema sólo beneficia a una minoría. ¿Por qué han de confiar en el capitalismo tres cuartas partes de habitantes de la Tierra que lo sufren?

La dispersión de la fuerza de los ciudadanos

marzo 2, 2010 1 Comentario

Si los ciudadanos no se mueven ni luchan por sus derechos, triunfa la minoría privilegiada, los ciudadanos siguen acogotados y permanece el estado de injusticia y desigualdad de este tiempo. En Barcelona nació una asociación ciudadana con vocación de red que reúne a los movimientos sociales para luchar por los derechos ciudadanos frente a la dictadura de las finanzas y los despropósitos del capital. Hoy hay multitud de asociaciones para mejorar o cambiar este mundo injusto y desigual. Pero… algo falla.

Tras la desaparición del mundo enfrentado en dos bloques, caímos bajo la tiranía neoliberal: el dogma de la desaparición de lo público, del Estado (salvo para mantener el orden); la teología del crecimiento incesante, del beneficio a costa de lo que sea y la exaltación de lo privado por encima de todo. Después empezó la resistencia contra la perversión neoliberal y el debate sobre alternativas a la peor versión conocida del capitalismo que es el neoliberalismo.

Como recuerda Emil Sader, esa resistencia nació con la incruenta rebelión zapatista en México; luego Le Monde Diplomatique en 1997 llamó a luchar contra el dogma neoliberal del consenso de Washington y cuatro años después se celebró el primer Foro Social Mundial que proclamaba que otro mundo es posible. También en 2001 se iniciaron en Seattle las primeras manifestaciones contra las cumbres de los gendarmes del neoliberalismo (Organización Mundial de Comercio, FMI y Banco Mundial).

Diez años después, la crisis ha sumido el mundo en una desigualdad aberrante, mayor pobreza y más sufrimiento. La minoría privilegiada y sus bien remunerados servidores no han aprendido nada bueno de esta crisis y han dejado claro que el mundo y sus gentes no les importan. Wall Street, la City o cualquier otro contubernio del dinero han mostrado su malévola voluntad de mantener este sistema financiero predador y suicida tal como está.

La minoría privilegiada es responsable de la crisis, pero reiteran sus prácticas y excesos. El pasado 4 de febrero, fondos de alto riesgo americanos lanzaron al mercado de divisas 7.600 millones de dólares en el mercado de futuros de Chicago. Un ataque especulativo feroz contra el euro. Como ha recordado Gustavo Buster, utilizaron la crisis en Grecia, Portugal y España como fondo. Los especuladores ganaron ese asalto con enormes beneficios al tiempo que envenenaban la opinión pública mundial con la falacia de que ellos no son culpables de la crisis sino los gobiernos que han contraído déficits públicos por mantener presupuestos sociales. Lo más grave es que los gobiernos griego, portugués y español se han sometido a los especuladores,  respondiendo con planes de austeridad y ajuste para congraciarse con ellos.

En esa línea, Juan Torres cita la declaración de un alto cargo económico del gobierno español: “Hay partes del sector público que claramente hay que recortar, la masa salarial, los gastos operativos, el gasto de infraestructuras”. Y pregunta Torres, indignado: “¿Vamos a quedarnos quietos y callados? ¿Permanecerá la izquierda dividida en cien grupúsculos mientras tanto? ¿Dejáremos que decidan y resuelvan por nosotros para ganar dinero sin parar?”

Parece que sí, porque en España, por ejemplo, las grandes fortunas están tranquilas con la anunciada subida de impuestos. No pagarán más por las Sociedades de Inversión de Capital Variable (Sicav), escape de grandes fortunas para pagar impuestos ridículos por grandes beneficios.

La dispersión de la fuerza de los ciudadanos es un grave problema. Aunque somos más, quienes creamos riqueza y llenamos las arcas del Estado con nuestros impuestos… no nos hacen caso. Porque no nos movemos. Pero somos quienes podemos cambiar las cosas. Sobre todo hoy, como escribe el periodista Juli Capella, cuando los partidos políticos se han convertido en máquinas amorfas sin ideología, trusts que defienden sus propios intereses.

Federico Mayor Zaragoza apunta: “El momento de la gran movilización ha llegado. Hay que hacer frente a los plutócratas que se cargan a la Humanidad. La revuelta social no puede demorarse (…). Debemos fijar una fecha en la que millones de ciudadanos por todos los medios imaginables levanten la voz pacíficamente, pero con firmeza”. Y para empezar, como indica el mismo Mayor Zaragoza, “hay que reaccionar ante el inmenso poder mediático”. Porque ese poder, al servicio del sistema neoliberal, es el que distorsiona, manipula y pervierte la opinión pública y la inmoviliza, logrando que la gente esté quieta. Contra sus propios intereses.

Si pagamos los de siempre, no es solución

febrero 22, 2010 Deja un comentario

Cuando despertó, el neoliberalismo seguí allí. La paráfrasis del microcuento de Monterroso (‘Cuando despertó, el dinosaurio estaba allí’) la tomé prestada de Isaac Rosa, ganador del premio Rómulo Gallegos de literatura. Expresa de modo genial como la minoría privilegiada y sus servidores aprovechan la crisis para que todo continúe igual. Caiga quien caiga.

Hace un año, esa privilegiada minoría rica tembló, acoquinada por el que parecía inminente hundimiento de Lheman Brothers. Pero llegó el Séptimo de Caballería en forma de ayuda del gobierno de los EEUU y de otros países, que rescató a esa minoría de ricos, codiciosos sin freno, especuladores e incompetentes. Los rescató con dinero de los contribuyentes . Al poco, perdieron el miedo y volvieron a las andadas. Pero la inmensa mayoría ciudadana del mundo aún no ha sido rescatada y tiene la vida pendiente de un hilo.

Se destruye empleo sin parar, muchos países se empobrecen más y ya hay 1.000 millones de hambrientos. Y osan hablar de recuperación. No hay recuperación. Quizás en cifras, meramente estadística, que maldito remedio que aporta. No hay recuperación que alivie a los ciudadanos, la única aceptable. Además, en Europa la dicha recuperación se frenó bruscamente a finales de 2009.

¿Y el G-20, que pilotaba la salida de la crisis? Palabrería sobre la imprescindible reforma financiera, regulación y coordinación. Pero nadie le pone el cascabel al gato. Nadie le mete mano a la reforma del sector financiero, como recuerda François Chesnai, “no se entiende que los Estados que rescataron los grandes bancos, comprando acciones para salvarlos de la quiebra, no ejerzan el derecho que poseer mayoría de acciones les da para eliminar abusos en remuneraciones y gratificaciones, para cortar de raíz la especulación financiera y para eliminar la renuencia a conceder créditos a la economía productiva”.

En cambio, los grupos de presión de Wall Street, defensores sin pudor de los intereses de la minoría privilegiada, sí se atreven a paralizar las propuestas de reforma financiera. Desde hace un año, en EEUU está congelado un proyecto de ley contra la evasión fiscal y el fraude utilizando paraísos fiscales.

Es decir, cuando bancos y similares han tenido dinero (público) en sus insolidarias manos, han vuelto alas andadas: operaciones oscuras, manipulación financiera desbocada, gratificaciones millonarias obscenas para ejecutivos… Pero a los ciudadanos de a pie, sacrificios. Recortes sociales y congelación o disminución de salarios.

A los bancos, de momento ni tocarlos. Ésa parece la consigna de gobiernos de países desarrollados. ¿cómo responde el gobierno de Papandreu (socialista) a la crisis aguda en Grecia? Congelando salarios de empleados públicos (los privados lo están tiempo ha), recortes sociales, aumento del IVA (impuesto que no distingue entre ricos y pobres), reformas “estructurales” (reducir salarios, retrasar edad de jubilación y despido barato)… En España, Zapatero (socialista) también prepara recortes, aumentar el IVA y reformar las pensiones (que los asalariados se jubilen más tarde y cobren menos).

Dicen esos primeros ministros socialistas que dejarse gobernar por la muy neoliberal Comisión Europea es lo mejor. Que pagué la mayoría, que son más y, además, y no pueden (o no saben) resistirse. Como ha escrito Manuel Rivas, “la crisis ha sido por la inconsciencia de los ricos y la solución es quelos pobres les echen unas mano”.

Pero no rezonga así sólo la Unión Europea, también el FMI señala que España. Grecia, Portugal… tendrán que rebajar salarios. ¡Aún más! En diez años, según la OCDE (que no es precisamente una organización de izquierda) la renta salarial española ha aumentado realmente menos de medio punto por ciento, teniendo en cuenta el valor adquisitivo verdadero, aumentos de precios y demás. En ese mismo período, la renta empresarial ha aumentado un 37%.

Para el FMI,las únicas reformas posibles son recortes para los trabajadores y clases medias modestas y mantener los privilegios de la minoría rica, del capital. No se tocan las ventajas fiscales de los ricos, su impunidad real para evadir impuestos ni los paraísos fiscales que pemiten todo esos desmanes. A los hechos me remito.

El Nobel de Economía Stigtlitz ha avisado de que que los planes de austeridad con que amenazan Grecia y España como planes contra la crisis, “pueden disparar el desempleo”.

Otro Nobel de Economía, Krugman, asegura que “antes o después este sistema desenfrenado estaba destinado a estrellarse. Y, si no se realizan cambios fundamentales [en el sector financiero] el problema volverá a repetirse”.

Más claro, el agua clara. Si paga la inmensa mayoría, da igual que suceda. No es la solución. Es lo de siempre.

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