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Desarrollo, paz y derechos humanos en Colombia

Publicado por xacata en Octubre 12, 2009

El bombardeo de un campamento de las FARC en Ríoblanco y Planadas, en el departamento de Tolima al sur de Bogotá, mató a ocho guerrilleros. Los medios informaron también de que Colombia ocupa el lugar 34 en Índice de Desarrollo Humano (IDH) de los más de 130 países estudiados.

El IDH es una medición país por país, elaborada por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que toma en consideración duración de la vida y buena salud, alfabetización de adultos, matriculación en educación primaria, secundaria y superior, así como duración de la enseñanza obligatoria y el índice del nivel de vida. Según el IDH, la esperanza de vida en Colombia es de 72 años, pero eso contrasta con miles de jóvenes muertos en el conflicto armado, la mayoría civiles, según los informes de Amnistía Internacional.

Contradiciendo el puesto elevado en el  IDH, el desempleo ha aumentado en Colombia 5 puntos hasta el 11,7%. La crisis, por supuesto, pero como explica el catedrático Alfredo Sarmiento, asesor del PNUD, “Colombia es un país cuya gran riqueza está muy mal distribuida con alguna gente con un nivel de vida muy alto”. ¿Y el resto?

A las causas de pobreza, ocasionadas por la codicia y un sistema global injusto, cabe añadir que Colombia es, tras Sudán, el país con más desplazados internos del mundo. En 2008, 380.000 personas huyeron de sus hogares: un incremento de más del 24% respecto a 2007. Hoy hay entre tres y cuatro millones de personas desplazadas. Huyen del conflicto armado interno y porque han sido hostigados por la guerrilla, paramilitares y fuerzas de seguridad que expulsan a comunidades enteras de territorios de importancia estratégica, a menudo más económica que militar.

Indígenas, descendientes de esclavos africanos y campesinos son los más afectados. Como pasó a cien  familias de San José de la Turbia, en Nariño, departamento fronterizo con Ecuador, que abandonaron su hogar porque temían por su vida. Días antes, paramilitares sacaron con violencia a Francisco Hurtado y nunca más se supo de él. El resto fue amenazado.

Se calcula que se han robado entre cinco y seis millones de hectáreas de tierras de millares de campesinos, indígenas y ciudadanos de color descendientes de esclavos, sobre todo por paramilitares; los que según el gobierno están desmovilizados. Amnistía Internacional ha documentado centenares de casos de hostigamiento, amenazas y crímenes de civiles con datos, lugares, nombres, apellidos y responsables de violaciones de derechos humanos.

Quienes denuncian esos crímenes y reclaman justicia, los defensores de derechos humanos, corren serio peligro en Colombia, según afirmó el pasado 18 de septiembre la Relatora Especial de Naciones Unidas, Margaret Sekaggya, que ha investigado la situación de los defensores colombianos.

Ese riesgo se convierte en muerte demasiadas veces, como le ocurrió a Jesús Heberto Caballero, dirigente del Sindicato de Empleados Públicos, que había denunciado la corrupción en el estatal Servicio Nacional de Aprendizaje. Su cadáver fue descubierto un amanecer de abril con señales de tortura en  Sabanalarga, municipio de la región caribeña de Colombia. Días antes, Caballero había recibido una amenaza de muerte firmada por los paramilitares Águilas Negras.

A un lado, los colombianos y las organizaciones de derechos humanos que trabajan en el país saben que más allá de los datos mejorados del IDH y de las victorias militares contra la guerrilla, gran parte de la población civil sufre las consecuencias de un conflicto prolongado y cruel. En otro, el gobierno y la clase dirigente colombianos (con la impagable complicidad o encubrimiento de muchos medios informativos occidentales) esconden las graves violaciones de derechos humanos contra civiles perpetradas por todas las partes en el marco del conflicto.

Hay una especie de desdoblamiento nacional: fiscales y jueces, que se pliegan a los ilegítimos deseos de la clase dirigente, acosan judicialmente en falso a defensores de derechos humanos; pero por otra parte, otros jueces y fiscales están en el punto de mira de los paramilitares y son asesinados por investigar violaciones graves de derechos humanos y masacres de civiles.

El presidente Uribe y su gobierno deberían comprender de una vez que para acabar con el conflicto colombiano no puede haber nada por encima de los derechos humanos. Entonces los éxitos militares logrados se convertirán en auténtica paz.

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La lucha contra la pobreza es una cuestión de derechos humanos

Publicado por xacata en Octubre 5, 2009

Según el llamado ‘efecto mariposa’, si ese lepidóptero aletea en Brasil, puede haber un terremoto en China. No es que ocurra tal cosa; se refiere a que todo está interconectado. No sólo en ciencias físicas sino en la vida y entre los seres humanos. No caben Robinsones Crusoe, salvo en literatura, e incluso el Crusoe de ficción necesito a Viernes porque no soportaba el aislamiento. Más allá de la ficción, las situaciones y hechos humanos están interconectados. Einstein diría que la materia ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Que todo tiene relación. Y en lo socio económico, más. Nada se da o desaparece porque sí. Veamos algunos casos.

Hay una destrucción incesante de empleo hasta el punto de que la buena noticia es que la velocidad de destrucción de puestos de trabajo es algo menor. Y en dos años de crisis, los hambrientos han aumentado de menos de novecientos millones de personas a mil cien.

En las Islas Caimán hay un edificio que alberga a 12.000 empresas. Obama denunció que es el mayor edificio del mundo o una estafa fiscal colosal. Naturalmente lo cierto es lo segundo. Y, sin embargo, Adam Smith, uno de los padres del capitalismo escribió en el siglo XVIII que “todo los ciudadanos deben contribuir al sostenimiento del Estado en proporción a sus ingresos”.

Parece que esta regla se convirtió en el siglo XX en esta otra: “Todo el mundo debe contribuir al sostenimiento del Estado en proporción a sus ingresos… salvo que puedan esconder su dinero en un paraíso fiscal”.

¿Alguien cree en serio que la existencia de los paraísos fiscales no tiene nada que ver con la pobreza y la desigualdad?

Ahora dicen que los paraísos fiscales dejarán de serlo. Que EEUU y estados de la Unión Europea han firmado cien acuerdos de intercambio de información fiscal con paraísos fiscales. Que algunos estados potentes preparan acciones contra los paraísos fiscales que se resistan.

Los paraísos fiscales son una lacra, un cáncer. Pero no son el único problema grave. Un estafador tan buen conocedor de trampas y juego sucio como Madoff (quien, por cierto, se pasará un montón de años en la cárcel) asegura que los mayores secretos bancarios y casos de lavado de dinero sucio y fraude fiscal no se dan en las islas tropicales (donde están la mayoría de paraísos fiscales) sino en Wall Street, la City de Londres, Frankfurt y Tokio.

Para convencernos de que no es maquillaje ni camuflaje, y que nos creamos de verdad que los Estados y la minoría rica privilegiada quieren acabar con el secreto bancario y sus consecuencias, tenemos que ver que se firman miles de acuerdos de transparencia financiera y fiscal. Que el secreto bancario desaparezca.

En otra orilla, el Institute for Policy Srtudies (IPS), entidad radicada en Washington que investiga y publica los ingresos de ejecutivos y directivos, ha informado recientemente que los altos ejecutivos de EEUU ganan 319 veces más que el salario medio del trabajador estadounidense. Treinta años atrás, esos altos ejecutivos ganaban treinta veces el salario medio del empleado estadounidense. Si esto no es desigualdad que baje dios y lo vea. Según el IPS, esos desorbitados sueldos y gratificaciones de los altos ejecutivos y directivos propiciaron su “imprudencia”, porque lo único que les interesaba era ganar mucho dinero en poco tiempo. Y esa “imprudencia” llevó a EEUU y al mundo al borde del abismo, del cataclismo económico.

En otro lugar, veinte estados han firmado el Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos económicos, sociales y culturales de Naciones Unidas. Ahora es ley internacional y se podrá reivindicar ante la justicia el respeto de esos derechos que significan vida digna, ingresos suficientes, poder mantener a la familia, vivienda digna, cuidado de la salud, educación… Porque de justicia se trata: Dar a cada uno lo que le corresponde, lo que se le debe como persona. ¿Y qué le corresponde?Libertad, justicia y paz. Porque todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos

En los últimos años, hemos presenciado una pobreza y desigualdad obscenas, en crecimiento imparable. Y la única forma eficaz de luchar contra esa pobreza, contra esa indecente desigualdad, es una implacable reivindicación de los derechos humanos de todos. Se trata de afrontar la lucha contra la pobreza como exigencia de indiscutible respeto de los derechos humanos de todos en todas partes. Los derechos humanos otorgan libertad de elección y de acción, protegen contra las arbitrariedades de los poderosos e imponen responder ante la justicia.

Y si alguien cree que lo escrito es literatura poética o delirio, o que los derechos humanos son sólo un muestrario de buenas intenciones, mejor haría en darse de baja el género humano.

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Liberar a las víctimas del crimen de la pobreza

Publicado por xacata en Julio 19, 2009

Einstein nos enseñó que la energía no se crea ni se destruye, simplemente se transforma. En la vida colectiva ocurre algo parecido. Si unos pocos acumulan mucho, muchos tendrán muy poco. La pobreza se explica mejor cuando se ve desde el análisis de la desigualdad.

Más allá de la obscenidad de que un ejecutivo estadounidense gane 232 veces el salario medio de un trabajador, la desigualdad en el mundo es lo más visible de una pobreza insultante.

En América Latina, África y Asia hay unos 200.000 asentamientos precarios. Auténticas conurbaciones masificadas de pobreza. Tienen distintos nombres: favela, villa miseria o bidonville, y en ellos viven (¡es un decir!) más de 1.000 millones de personas; la sexta parte de la población mundial.

Los millones de habitantes de esas villas miseria son pobres indiscutibles, no disponen de servicios de agua potable, saneamiento, salud ni educación; se les trata como a criminales y se enfrentan a la violencia policial y de las mafias locales. Porque esos asentamientos precarios son el mejor escenario para el delito y la violencia.

Con frecuencia, un barrio de tales masificaciones de pobreza es desalojado por la fuerza. Luego lo derriban. En Luanda (Angola) y Pnom Pen (Camboya), por ejemplo, saben mucho de eso. Razón de peso para tan depredador proceder es que el suelo sobre el que se asientan chabolas y barracas será dinero para quienes especulan. Y los pobres serán más pobres, mientras una minoría se enriquece aún más, construyendo edificios de lujo, por ejemplo.

En Perú, conocemos el caso de Griselda, mujer indígena de Ccarhuacc, una zona muy pobre. Embarazada se puso de parto, pero no había comadrona porque la de su área tenía vacaciones. Los familiares hicieron lo que pudieron y el bebé nació bien, pero la placenta no salía. No supieron qué hacer. Griselda murió.

No es algo aislado. Según Naciones Unidas, por cada 100.000 nacimientos en Perú, mueren 240 mujeres. La mayoría son campesinas, indígenas y pobres. Mueren por hemorragia, por pre-eclampsia o eclampsia, por infección, por parto obstruido… Por causas impensables en Estados Unidos o Europa. Mueren por falta de centros de urgencia, mueren por falta de información, mueren por escasez de personal sanitario. Mueren por pobreza.

Y en África, al final del río Níger, encontramos lo que Amnistía Internacional llama “tragedia de derechos humanos”. Porque la población del delta del Níger sufre pobreza por las empresas petroleras que ahí extraen crudo.

Vertidos de petróleo, derrame de materiales de desecho, explosiones de gas y otros impactos de la industria petrolífera causan graves problemas. Los habitantes de la región beben, cocinan y se lavan con agua contaminada por petróleo y otros contaminantes. Respiran aire que huele a petróleo y gas, sufren problemas respiratorios y lesiones de piel.

En el delta del Níger se viola el derecho de las personas a una alimentación segura, al agua limpia, a la salud y a una vida digna. Condenados a una pobreza segura. Pero a cambio, la Shell y otras compañías petroleras se enriquecen.

No todo son desgracias, claro. Las consultoras Merryl Lynch y Capgemini publican un Informe de Riqueza Mundial que explica quienes son los más ricos y cuanto tienen.

Hay ricos y ricos. Ricos de un millón de dólares. Y ricos muy ricos que poseían cada uno en 2008 una media de 32,8 billones de dólares, y eso sin sumar el valor de sus mansiones, ni el arte colgado en sus paredes ni las joyas ocultas en sus cajas fuertes.

Hay 80.000 ricos muy ricos en el mundo, pero en la Tierra somos 6.500 millones de ciudadanos. Los muy ricos son un 0,001 % de población, una ridícula milésima de unidad. Pero poseen el 10 %  de la riqueza del planeta. Mientras la ONU denuncia que el número de personas que sufren hambre ha aumentado hasta 1.020 millones. Hace un año y medio eran 850. Tanta desigualdad y pobreza son insoportables. Obscenas.

Tal vez, como dice Esteban Beltrán, Director de Amnistía Internacional España, “debemos conseguir que las víctimas del crimen de la pobreza reclamen ante los tribunales de justicia, y que los responsables de la pobreza comparezcan como acusados. Encontrar, procesar y juzgar a los perpetradores de la pobreza es el mayor reto al que nos enfrentamos. Porque hay que liberar a las víctimas de la pobreza”.

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Crisis y desigualdad

Publicado por xacata en Junio 25, 2009

Crisis, crecimiento y desigualdad La única forma decente de luchar contra la crisis es procurar reducir la desigualdad. ¿De qué sirve una renta per capita de X dólares si una cuarta parte de la población vive en la pobreza, otra cuarta parte en la miseria y una tercera se tienta el cuerpo porque no sabe qué le sucederá? Las medidas tomadas contra la crisis acaso logren los equívocos macro-índices económicos de hace dos años, pero poco repercutirán beneficiosamente en la vida de la mayoría de las personas, que es lo que importa. No se logrará un mínimo de vida digna y sin incertidumbres socio-económicas para la mayoría de ciudadanos. Ni siquiera para una mayoría simple.

El acierto del New Deal de Roosevelt fue aplicar una reflexión keynesiana elemental: Hay más trabajadores que otras clases. Reduzcamos la desigualdad, hagamos que los trabajadores estén lo mejor posible, porque con salarios decentes, que les permitan una vida digna, todo el edificio económico funciona. El New Deal supuso acabar con legiones de desempleados e indigentes itinerantes. Fue una lucha contra la pobreza y contra la desigualdad.

Medidas contra la desigualdad son medidas efectivas contra las crisis. La actual crisis es fruto de un modo de entender la economía y la distribución de riqueza: el neoliberalismo del mal llamado ‘consenso de Washington’: Regular el gasto público en educación, salud y protección social (en realidad, reducir); reforma tributaria (disminuir impuestos a los ricos); políticas comerciales liberales (subvenciones y ayudas de los gobiernos de países ricos a sus agricultores terratenientes); patente de corso a la inversión extranjera; privatizar empresas públicas, desmontar lo público; ninguna regla ni control para el mundo financiero… El resultado ha sido un obsceno incremento de pobreza y desigualdad.

Y ahora, algunas medidas contra la crisis (sobre todo en Europa) se empecinan en el modelo de desarrollo que nos ha conducido a ésta. Ayudar con mucho dinero de todos al conglomerado industrial automovilístico, por ejemplo, es más de lo mismo. De los macro-esfuerzos del Estado para reflotar bancos sin pedirles responsabilidades anteriores ni controlarlos de modo que sientan el aliento de los gobiernos en el cogote, mejor ni hablamos. Sin voluntad de reducir la desigualdad por encima de todo, tampoco saldremos de ésta.

A propósito de la desigualdad, el ex jugador y entrenador de fútbol Johan Cruyff ha dicho sobre unos escandalosos fichajes de futbolistas por el Real Madrid: “Nadie vale lo que ha pagado el Madrid por Cristiano Ronaldo”. Fútbol aparte, nadie vale la enormidad que cobran ejecutivos y directivos de banca, sector del automóvil y empresas transnacionales; nadie rinde tanto para cobrar tales fortunas.

Y los ministros de economía del G-8 diagnostican que parece apuntar cierta estabilización en la situación económica mundial. Pero la salida de la crisis es incierta. “Aún si la producción remonta, el paro puede crecer”, han dicho. Dominique Strauss-Kahn, director del Fondo Monetario Internacional, ha asegurado que el desempleo aumentará como mínimo hasta los primeros meses de 2011.

Si la salida de la crisis es incierta y se destruye empleo durante dos años o más, ¿quién se beneficia del dinero público contra la crisis? En España, por ejemplo, la banca, que ha tenido beneficios y continuará teniéndolos, mientras el gobernador del Banco Central español augura que aumentará el paro, el más alto de la Unión Europea. Pero los bancos españoles dan créditos a empresas con cuentagotas. Por cierto, la concesión cicatera de créditos genera el cierre o reajuste de empresas. Y aumenta de desempleo. ¿Esto es luchar contra la crisis?

Habrá que coincidir con el profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, Carlos Taibo, que “el crecimiento económico no genera cohesión social, provoca agresiones medioambientales a menudo irreversibles y propicia agotar recursos de los que no dispondrán generaciones venideras; por tanto, es urgente buscar otros horizontes”.

El último informe de Amnistía Internacional asegura que “la pobreza no es inevitable, y es causa y consecuencia de violaciones de derechos humanos. Un planteamiento para erradicar la pobreza, centrado sólo en el crecimiento económico, es insostenible e inútil. La crisis en la que vivimos ha condenado a la pobreza a 100 millones de personas más, demostrando cuan frágiles son los beneficios basados únicamente en el crecimiento económico”. Quizás ya sea tiempo de cambiar de rumbo, de dar un golpe de timón.

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Pateticamente inofensivos

Publicado por xacata en Junio 8, 2009

“La pobreza no es natural. La crean los seres humanos. Vencer la pobreza no es caridad; es justicia, es proteger un derecho fundamental: el derecho a la dignidad, a una vida digna”. Nos lo dijo Nelson Mandela. Y el profesor Juan Torres sostiene que “la pobreza no es una desgracia. El hambre no es un desastre. La pobreza y el hambre son una infamia, un verdadero crimen organizado”.

Estamos en crisis. Ya teníamos muy graves problemas. Pero la crisis ha aumentado en varias docenas de millones el número de pobres y hambrientos. Casi sesenta millones más. Pero además de la mitad de población mundial que apenas sobrevive con uno o dos dólares diarios, que no sabe si comerá, que no tiene agua potable…, la crisis ha incrementado en casi todos los países el paro, precariedad laboral, desahucios por impago de hipotecas, inseguridad social y económica…

La crisis no parece perdonar a nadie.

Cojamos el caso de España, miembro de la OCDE, el club de los treinta países más desarrollados del planeta. La crisis la ha castigado con un desempleo del 14%, casi cuatro millones de parados.

Sin embargo, lo grave de la situación española (como de otros países, por cierto) es que los problemas vienen de más lejos, incluso de cuando creían atar los perros con longanizas, porque el país crecía año tras año.

Según la Estructura Salarial del Instituto Nacional de Estadística de España, en 2006 el sueldo medio en el país era de 19.680 € brutos al año. Pero en 2002, cuatro años antes, era algo mayor: 19.802 €.

Con un crecimiento económico incesante en España los sueldos fueron a menos. En realidad bajaron mucho más, si tenemos en cuenta el impacto real de la inflación en la capacidad adquisitiva de los trabajadores. Y si hablamos de salarios reales y no medios, la mitad de los españoles ganaba menos de 15.760 € al año .

Antes de la crisis, los sueldos caían aún con prosperidad económica. ¿Cómo es posible? Porque la riqueza de esos años fue sobre todo para el capital, los capitalistas, los empresarios.

Pobreza en aumento, desigualdad insultante, más hambre, rebajas salariales, mayor inseguridad de los trabajadores… Pero casi nadie protesta. Nada  parece capaz de hacer salir a la calle a la gente en masa para exigir que se respeten sus derechos.

Antes de la crisis, el precio de las viviendas se puso por las nubes. En Madrid, la inmensa mayoría de personas jóvenes se veían obligadas a compartir piso por el elevado precio de ventas y alquileres de los pisos, así como por los reducidos salarios de los jóvenes, aunque fueran licenciados universitarios. Un grupo de jóvenes inició un movimiento reivindicando viviendas dignas a precios asequibles y convocó a los jóvenes a protestar, a exigir viviendas a su alcance. En Madrid cuando concentraron más jóvenes en una protesta apenas pasaron del millar. Pero cuando el alcalde de Madrid prohibió el llamado “botellón” (comprar bebidas alcohólicas en supermercados y consumirlas en grupo en plazas y calles), hubo auténticas batallas campales con la policía hasta altas horas de la madrugada.

¡Para sonrojarse!

Lo he escrito recientemente y me temo que tengo que volver a escribirlo. Mahatma Gandhi nos decía que “lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena. Y Luther King afinaba que “no me duelen los actos de la gente mala; me duele la indiferencia de la gente buena”.

El atleta discapacitado Oscar Pistorius, joven corredor sin piernas, pero sí con una especie de flejes que las sustituyen, arremete contra esa necedad de que en competición solo hay un vencedor y todos los demás son perdedores: “Perdedor no es el que corre y queda segundo, sino el que ni siquiera se atreve a correr”.

Siempre se puede hacer algo mejor que quedarse en casa viendo la tele.

Pero da la impresión de que ante esta crisis, ante el aumento de la pobreza y la desigualdad, ante la impunidad de los responsables de la misma, que además reciben multimillonarias ayudas, la mayoría de las gentes no quiere correr. No se defiende.

Eso nos convierte en inofensivos. Y el pronóstico es que así no saldremos de la crisis ni resolveremos los problemas que nos aquejan. No si cedemos.

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Salvar vidas pintando paredes y un chiste

Publicado por xacata en Junio 2, 2008

He leído la admirable historia de la científica española Pilar Mateo, licenciada o doctora en ciencias químicas. Pilar ha inventado una pintura que, extendida por la pared como cualquier otra, frena el desarrollo de las vinchucas. Las vinchucas son chinches de varios centímetros  con el tamaño y aspecto de una cucaracha que chupan la sangre de sus víctimas y les transmiten el mal de Chagas, una dolencia mortal, endémica en América Latina. El mal de Chagas afecta a 18 millones de personas y mata cada año a unas 45.000. El mal de Chagas no es casual ni maldición fatal: existe porque hay pobreza, se da en donde hay pobreza.

La pintura de Pilar contiene pyriproxyfén, un regulador del crecimiento de esos insectos. La vinchuca tiene cinco cambios de ciclo en los que se deshace de la piel y crece. El pyriproxyfén inhibe la hormona del crecimiento de la chinche y muere.

Pilar Mateo se trasladó a las aldeas afectadas para comprobar la eficacia de su pintura y ha vivido la mayor parte de los últimos trece años en diferentes poblados de América Latina. Los indígenas dicen que es “una mujer que llora con nosotros”. La familia de Pilar Mateo tenía una fábrica de barnices y se le ocurrió que la pintura podía ser un medio para luchar contra la letal chinche.

La pintura de Pilar Mateo está en fase de evaluación por la OMS, pero los resultados son efectivos, tanto que una multinacional alemana quiso comprar la patente. Hay que ver estos capitalistas, siempre a la que salta para hacer negocio. Pues no, porque esa empresa no quería la patente para forrarse a costa del sufrimiento humano, que dentro de lo que cabe no hubiera sido demasiado deleznable, sino peor: para no usarla y que nadie pudiera hacerlo al ser ellos propietarios de la sagrada patente, si Pilar se la hubiera vendido, que no lo hizo. 

¿Qué ganarían esos tipos con que nadie use la pintura anti-chinches? Son fabricantes de insecticidas y su beneficio se basa en que haya insectos perjudiciales para que se necesiten sus productos. Si una pintura blinda de forma eficaz una casa contra las vinchucas, no necesitarán insecticida. Y los fabricantes de insecticidas necesitan insectos, por mortales que sean, o se les acaba el negocio.

¿Aún hay gente que no ve que este sistema capitalista neoliberal (basado en que ‘todo’ es mercado, todo se puede vender y comprar) es una auténtica porquería?

Ésta podría ser una historia titulada ‘la luz y la oscuridad’. La luz, sin duda, es Pilar Mateo, su actitud solidaria, su actividad a favor de los empobrecidos y su compromiso con la vida. La oscuridad es la deleznable multinacional alemana, dispuesta a pagar un buen dinero para que nadie fabrique la pintura salvadora de Pilar Mateo.

No me gusta el insulto, porque es una expresión de debilidad e impotencia, pero lo que viene a continuación, aunque suene a ex abrupto, no es insulto, sino descripción moral.

¿Se puede ser más hidepu (escrito al modo de Cervantes) como lo es esa multinacional? La multinacional, no, claro, que es una entelequia sobre el papel. Sus directivos, sus ejecutivos.

  

 

Un apunte que parece un chiste

No me resisto a referirme a una frase del comisario de economía de la Unión Europea, el español Joaquín Almunia. La frase es respuesta a la pregunta de un periodista sobre la moderación salarial como la panacea de toda situación crítica: “Las llamadas a la moderación salarial no tienen que estar sólo dirigidas a los sindicatos y trabajadores, sino a todos”.

Me encantaría que el presunto socialista Almunia nos explicara a quien diablos va dirigida la moderación salarial, que en lengua romance comprensible significa salarios de eme. Tal vez en esos ‘todos’ Almunia incluye a las esposas a hijos que dependen del escueto salario. Entonces tiene razón.

¿Acaso el señor Almunia (que dice ser socialista) ignora los resultados de un estudio de la OCDE que indica que en el período de 1995 a 2005,  los asalariados tuvieron un aumento real y total de la capacidad adquisitiva de sus salarios (que es la que vale) de menos de un 1%? ¿Tal vez no sepa que los beneficios empresariales en el mismo período de diez años se incrementaron un 37%?

Keynes, que renovó la economía en el primer tercio del siglo XX, era un especulador. Pero un especulador inteligente que comprendió que los asalariados son muchos más que los ricos, que son muchos menos. Y concluyó que es necesario que los asalariados ganen bastante más (de lo que ganaban entonces) para que puedan gastar, porque, si no gastan, ¿a quién venderán sus productos y servicios los empresarios?

Con socialistas así, ¿para qué necesitamos conservadores?

 

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