¡Por razones!

Decir la verdad es un acto revolucionario

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Propaganda, persuasión (no información) y ocultación

Publicado por xacata en Noviembre 4, 2009

No le cuentes a mi madre que trabajo en un periódico. Cree que soy pianista en un burdel.” Este chiste se contaba hace años en la profesión periodística. Entonces, los medios aún eran otra cosa (lo que se llamó el cuarto poder que velaba por la calidad de la democracia), pero hoy esa amarga ironía tendría razón de ser en lo que insinúa: los medios inofrmativos son de vergüenza. Lo que vemos, leemos u oímos en muchos medios informativos no es información.

La concentración empresarial global de finales de los ochenta alcanzó al sector informativo. El pez grande se comió al chico y la pluralidad de medios se redujo a imperios controlados por pocos. Según Ramonet, director de Le Monde Diplomatique, un 75 % de medios de comunicación es propiedad de poderosos grupos, cuyo objetivo no es informar con veracidad.

La autonomía de los periodistas se sustituyó por el control de quienes poseen mayoría accionarial. Obtener dividendos no es razón prioritaria de tales grupos sino la única. Más la distorsión sistemática de la opinión publica en beneficio de su cuenta de resultados. Además, al primar las presuntas leyes del mercado, convierten la información en mercancía. Quiénes se han hecho con el poder de los medios informativos a golpe de talón buscan rentabilidad de su capital, no satisfacer el derecho a la información de los ciudadanos. Y también, poder.

Berlusconi, propietario de mayoría de medios informativos italianos, impune muñidor de la República de Italia y el grupo Fox de Estados Unidos son buena muestra de lo expuesto. Eric Alterman, profesor de periodismo en la City University de NuevaYork denuncia que “la cadena Fox de televisión no es un medio informativo; es una foco de propaganda ultra conservadora”. Y desvela que la Fox transmite ladinamente el falso mensaje de que Obama “promueve deliberada e implacablemente una agenda secreta para hundir el país y aumentar sin límite el control del gobierno sobre toda la vida de los estadounidenses”. David Axelrod ha abundado que los noticiarios de la Fox “no son realmente noticias sino propaganda. No se deberían presentar como noticias“.

Muchos medios, altavoces de propaganda y persuasión, denuncian, por ejemplo, pretendidos ataques contra la libertad de expresión por quienes cuestionan el neoliberalismo. A este respecto, el profesor Aparicio Tovar (Universidad Castilla-La Mancha de España) denuncia que “la mayoría de medios creadores de opinión insisten en las penosas consecuencias para la democracia de las medidas de los gobiernos de Ecuador, Venezuela, Bolivia, Argentina o incluso Brasil. Esos presuntos peligros para la democracia son intervenciones que limitan al omnímodo poder económico de empresas, especialmente de comunicación. Pero tan altruista preocupación por valores democráticos raras veces les hace interesarse por la suerte de los trabajadores, de las personas corrientes para quienes tan dura es la vida en América Latina”.

Olvidan esos medios “poseedores” de la verdad que además de la libertad de expresión (derecho de todos no sólo de quienes controlan medios informativos) existe el derecho a la información, tan universal como el primero.

¿Cuántos medios dispensadores de patentes democráticas informan de que en Colombia han asesinado 28 sindicalistas este año? ¿Que ahí se asesina a líderes indígenas y se ejecuta extrajudicialmente? ¿Cuántos explican los llamados ‘falsos positivos’ por los que efectivos del ejército engañan a jóvenes con promesas de empleos, los asesinan, visten sus cadáveres con uniformes y los presentan como guerrilleros abatidos para cobrar las recompensas del gobierno? Los medios que critican con dureza a Bolivia, Ecuador o Venezuela, otorgan sin embargo patente de corso a la Colombia de Uribe.

Esos medios confunden libertad de expresión con impunidad empresarial, porque su lema es “pase lo que pase, pasará lo que queramos que pase”. Pascual Serrano ha documentado el ensayo “Información. Como los medios ocultan el mundo”,  sobre el uso y abuso habituales de noticias-basura, engaños, ocultaciones y manipulación de hechos. Para que los ciudadanos no sepan en que mundo viven y para ocultar alternativas de otro mundo posible.

Mucho de lo publicado o emitido no es información; se viola el derecho a recibir información del artículo 17 de la Declaración de Derechos Humanos. “Quien controla la información controla la conducta cotidiana de la gente, controla la vida” denuncia Mayor Zaragoza, ex director general de UNESCO. El cuarto poder desapareció.

Hay que enfrentarse a la tiranía mediática de esos grupos de comunicación. Que no nos engañen, que no nos controlen

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Desarrollo, paz y derechos humanos en Colombia

Publicado por xacata en Octubre 12, 2009

El bombardeo de un campamento de las FARC en Ríoblanco y Planadas, en el departamento de Tolima al sur de Bogotá, mató a ocho guerrilleros. Los medios informaron también de que Colombia ocupa el lugar 34 en Índice de Desarrollo Humano (IDH) de los más de 130 países estudiados.

El IDH es una medición país por país, elaborada por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que toma en consideración duración de la vida y buena salud, alfabetización de adultos, matriculación en educación primaria, secundaria y superior, así como duración de la enseñanza obligatoria y el índice del nivel de vida. Según el IDH, la esperanza de vida en Colombia es de 72 años, pero eso contrasta con miles de jóvenes muertos en el conflicto armado, la mayoría civiles, según los informes de Amnistía Internacional.

Contradiciendo el puesto elevado en el  IDH, el desempleo ha aumentado en Colombia 5 puntos hasta el 11,7%. La crisis, por supuesto, pero como explica el catedrático Alfredo Sarmiento, asesor del PNUD, “Colombia es un país cuya gran riqueza está muy mal distribuida con alguna gente con un nivel de vida muy alto”. ¿Y el resto?

A las causas de pobreza, ocasionadas por la codicia y un sistema global injusto, cabe añadir que Colombia es, tras Sudán, el país con más desplazados internos del mundo. En 2008, 380.000 personas huyeron de sus hogares: un incremento de más del 24% respecto a 2007. Hoy hay entre tres y cuatro millones de personas desplazadas. Huyen del conflicto armado interno y porque han sido hostigados por la guerrilla, paramilitares y fuerzas de seguridad que expulsan a comunidades enteras de territorios de importancia estratégica, a menudo más económica que militar.

Indígenas, descendientes de esclavos africanos y campesinos son los más afectados. Como pasó a cien  familias de San José de la Turbia, en Nariño, departamento fronterizo con Ecuador, que abandonaron su hogar porque temían por su vida. Días antes, paramilitares sacaron con violencia a Francisco Hurtado y nunca más se supo de él. El resto fue amenazado.

Se calcula que se han robado entre cinco y seis millones de hectáreas de tierras de millares de campesinos, indígenas y ciudadanos de color descendientes de esclavos, sobre todo por paramilitares; los que según el gobierno están desmovilizados. Amnistía Internacional ha documentado centenares de casos de hostigamiento, amenazas y crímenes de civiles con datos, lugares, nombres, apellidos y responsables de violaciones de derechos humanos.

Quienes denuncian esos crímenes y reclaman justicia, los defensores de derechos humanos, corren serio peligro en Colombia, según afirmó el pasado 18 de septiembre la Relatora Especial de Naciones Unidas, Margaret Sekaggya, que ha investigado la situación de los defensores colombianos.

Ese riesgo se convierte en muerte demasiadas veces, como le ocurrió a Jesús Heberto Caballero, dirigente del Sindicato de Empleados Públicos, que había denunciado la corrupción en el estatal Servicio Nacional de Aprendizaje. Su cadáver fue descubierto un amanecer de abril con señales de tortura en  Sabanalarga, municipio de la región caribeña de Colombia. Días antes, Caballero había recibido una amenaza de muerte firmada por los paramilitares Águilas Negras.

A un lado, los colombianos y las organizaciones de derechos humanos que trabajan en el país saben que más allá de los datos mejorados del IDH y de las victorias militares contra la guerrilla, gran parte de la población civil sufre las consecuencias de un conflicto prolongado y cruel. En otro, el gobierno y la clase dirigente colombianos (con la impagable complicidad o encubrimiento de muchos medios informativos occidentales) esconden las graves violaciones de derechos humanos contra civiles perpetradas por todas las partes en el marco del conflicto.

Hay una especie de desdoblamiento nacional: fiscales y jueces, que se pliegan a los ilegítimos deseos de la clase dirigente, acosan judicialmente en falso a defensores de derechos humanos; pero por otra parte, otros jueces y fiscales están en el punto de mira de los paramilitares y son asesinados por investigar violaciones graves de derechos humanos y masacres de civiles.

El presidente Uribe y su gobierno deberían comprender de una vez que para acabar con el conflicto colombiano no puede haber nada por encima de los derechos humanos. Entonces los éxitos militares logrados se convertirán en auténtica paz.

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La lucha contra la pobreza es una cuestión de derechos humanos

Publicado por xacata en Octubre 5, 2009

Según el llamado ‘efecto mariposa’, si ese lepidóptero aletea en Brasil, puede haber un terremoto en China. No es que ocurra tal cosa; se refiere a que todo está interconectado. No sólo en ciencias físicas sino en la vida y entre los seres humanos. No caben Robinsones Crusoe, salvo en literatura, e incluso el Crusoe de ficción necesito a Viernes porque no soportaba el aislamiento. Más allá de la ficción, las situaciones y hechos humanos están interconectados. Einstein diría que la materia ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Que todo tiene relación. Y en lo socio económico, más. Nada se da o desaparece porque sí. Veamos algunos casos.

Hay una destrucción incesante de empleo hasta el punto de que la buena noticia es que la velocidad de destrucción de puestos de trabajo es algo menor. Y en dos años de crisis, los hambrientos han aumentado de menos de novecientos millones de personas a mil cien.

En las Islas Caimán hay un edificio que alberga a 12.000 empresas. Obama denunció que es el mayor edificio del mundo o una estafa fiscal colosal. Naturalmente lo cierto es lo segundo. Y, sin embargo, Adam Smith, uno de los padres del capitalismo escribió en el siglo XVIII que “todo los ciudadanos deben contribuir al sostenimiento del Estado en proporción a sus ingresos”.

Parece que esta regla se convirtió en el siglo XX en esta otra: “Todo el mundo debe contribuir al sostenimiento del Estado en proporción a sus ingresos… salvo que puedan esconder su dinero en un paraíso fiscal”.

¿Alguien cree en serio que la existencia de los paraísos fiscales no tiene nada que ver con la pobreza y la desigualdad?

Ahora dicen que los paraísos fiscales dejarán de serlo. Que EEUU y estados de la Unión Europea han firmado cien acuerdos de intercambio de información fiscal con paraísos fiscales. Que algunos estados potentes preparan acciones contra los paraísos fiscales que se resistan.

Los paraísos fiscales son una lacra, un cáncer. Pero no son el único problema grave. Un estafador tan buen conocedor de trampas y juego sucio como Madoff (quien, por cierto, se pasará un montón de años en la cárcel) asegura que los mayores secretos bancarios y casos de lavado de dinero sucio y fraude fiscal no se dan en las islas tropicales (donde están la mayoría de paraísos fiscales) sino en Wall Street, la City de Londres, Frankfurt y Tokio.

Para convencernos de que no es maquillaje ni camuflaje, y que nos creamos de verdad que los Estados y la minoría rica privilegiada quieren acabar con el secreto bancario y sus consecuencias, tenemos que ver que se firman miles de acuerdos de transparencia financiera y fiscal. Que el secreto bancario desaparezca.

En otra orilla, el Institute for Policy Srtudies (IPS), entidad radicada en Washington que investiga y publica los ingresos de ejecutivos y directivos, ha informado recientemente que los altos ejecutivos de EEUU ganan 319 veces más que el salario medio del trabajador estadounidense. Treinta años atrás, esos altos ejecutivos ganaban treinta veces el salario medio del empleado estadounidense. Si esto no es desigualdad que baje dios y lo vea. Según el IPS, esos desorbitados sueldos y gratificaciones de los altos ejecutivos y directivos propiciaron su “imprudencia”, porque lo único que les interesaba era ganar mucho dinero en poco tiempo. Y esa “imprudencia” llevó a EEUU y al mundo al borde del abismo, del cataclismo económico.

En otro lugar, veinte estados han firmado el Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos económicos, sociales y culturales de Naciones Unidas. Ahora es ley internacional y se podrá reivindicar ante la justicia el respeto de esos derechos que significan vida digna, ingresos suficientes, poder mantener a la familia, vivienda digna, cuidado de la salud, educación… Porque de justicia se trata: Dar a cada uno lo que le corresponde, lo que se le debe como persona. ¿Y qué le corresponde?Libertad, justicia y paz. Porque todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos

En los últimos años, hemos presenciado una pobreza y desigualdad obscenas, en crecimiento imparable. Y la única forma eficaz de luchar contra esa pobreza, contra esa indecente desigualdad, es una implacable reivindicación de los derechos humanos de todos. Se trata de afrontar la lucha contra la pobreza como exigencia de indiscutible respeto de los derechos humanos de todos en todas partes. Los derechos humanos otorgan libertad de elección y de acción, protegen contra las arbitrariedades de los poderosos e imponen responder ante la justicia.

Y si alguien cree que lo escrito es literatura poética o delirio, o que los derechos humanos son sólo un muestrario de buenas intenciones, mejor haría en darse de baja el género humano.

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Liberar a las víctimas del crimen de la pobreza

Publicado por xacata en Julio 19, 2009

Einstein nos enseñó que la energía no se crea ni se destruye, simplemente se transforma. En la vida colectiva ocurre algo parecido. Si unos pocos acumulan mucho, muchos tendrán muy poco. La pobreza se explica mejor cuando se ve desde el análisis de la desigualdad.

Más allá de la obscenidad de que un ejecutivo estadounidense gane 232 veces el salario medio de un trabajador, la desigualdad en el mundo es lo más visible de una pobreza insultante.

En América Latina, África y Asia hay unos 200.000 asentamientos precarios. Auténticas conurbaciones masificadas de pobreza. Tienen distintos nombres: favela, villa miseria o bidonville, y en ellos viven (¡es un decir!) más de 1.000 millones de personas; la sexta parte de la población mundial.

Los millones de habitantes de esas villas miseria son pobres indiscutibles, no disponen de servicios de agua potable, saneamiento, salud ni educación; se les trata como a criminales y se enfrentan a la violencia policial y de las mafias locales. Porque esos asentamientos precarios son el mejor escenario para el delito y la violencia.

Con frecuencia, un barrio de tales masificaciones de pobreza es desalojado por la fuerza. Luego lo derriban. En Luanda (Angola) y Pnom Pen (Camboya), por ejemplo, saben mucho de eso. Razón de peso para tan depredador proceder es que el suelo sobre el que se asientan chabolas y barracas será dinero para quienes especulan. Y los pobres serán más pobres, mientras una minoría se enriquece aún más, construyendo edificios de lujo, por ejemplo.

En Perú, conocemos el caso de Griselda, mujer indígena de Ccarhuacc, una zona muy pobre. Embarazada se puso de parto, pero no había comadrona porque la de su área tenía vacaciones. Los familiares hicieron lo que pudieron y el bebé nació bien, pero la placenta no salía. No supieron qué hacer. Griselda murió.

No es algo aislado. Según Naciones Unidas, por cada 100.000 nacimientos en Perú, mueren 240 mujeres. La mayoría son campesinas, indígenas y pobres. Mueren por hemorragia, por pre-eclampsia o eclampsia, por infección, por parto obstruido… Por causas impensables en Estados Unidos o Europa. Mueren por falta de centros de urgencia, mueren por falta de información, mueren por escasez de personal sanitario. Mueren por pobreza.

Y en África, al final del río Níger, encontramos lo que Amnistía Internacional llama “tragedia de derechos humanos”. Porque la población del delta del Níger sufre pobreza por las empresas petroleras que ahí extraen crudo.

Vertidos de petróleo, derrame de materiales de desecho, explosiones de gas y otros impactos de la industria petrolífera causan graves problemas. Los habitantes de la región beben, cocinan y se lavan con agua contaminada por petróleo y otros contaminantes. Respiran aire que huele a petróleo y gas, sufren problemas respiratorios y lesiones de piel.

En el delta del Níger se viola el derecho de las personas a una alimentación segura, al agua limpia, a la salud y a una vida digna. Condenados a una pobreza segura. Pero a cambio, la Shell y otras compañías petroleras se enriquecen.

No todo son desgracias, claro. Las consultoras Merryl Lynch y Capgemini publican un Informe de Riqueza Mundial que explica quienes son los más ricos y cuanto tienen.

Hay ricos y ricos. Ricos de un millón de dólares. Y ricos muy ricos que poseían cada uno en 2008 una media de 32,8 billones de dólares, y eso sin sumar el valor de sus mansiones, ni el arte colgado en sus paredes ni las joyas ocultas en sus cajas fuertes.

Hay 80.000 ricos muy ricos en el mundo, pero en la Tierra somos 6.500 millones de ciudadanos. Los muy ricos son un 0,001 % de población, una ridícula milésima de unidad. Pero poseen el 10 %  de la riqueza del planeta. Mientras la ONU denuncia que el número de personas que sufren hambre ha aumentado hasta 1.020 millones. Hace un año y medio eran 850. Tanta desigualdad y pobreza son insoportables. Obscenas.

Tal vez, como dice Esteban Beltrán, Director de Amnistía Internacional España, “debemos conseguir que las víctimas del crimen de la pobreza reclamen ante los tribunales de justicia, y que los responsables de la pobreza comparezcan como acusados. Encontrar, procesar y juzgar a los perpetradores de la pobreza es el mayor reto al que nos enfrentamos. Porque hay que liberar a las víctimas de la pobreza”.

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La pista del dinero en el golpe de Honduras

Publicado por xacata en Julio 12, 2009

¿Alguien se cree en serio que preguntar a la población si aceptaría un referéndum sobre una posible (que no segura) reforma constitucional sea la causa real del golpe de Honduras? Ni en el más etílico delirio.

Como ha escrito el sociólogo español Antonio Pérez, “es absolutamente inédito que se produzca un golpe de Estado para evitar una encuesta. Porque, aunque los medios de comunicación lo presentaran como referéndum para reelegir indefinidamente a Zelaya, la convocatoria era realmente una encuesta de opinión”.

Entre tanto, Corina, una cooperante española en Honduras, nos escribe que “hay bastantes detenidos, entre ellos Ernesto, coordinador de una ONG que trabaja con jóvenes pandilleros. La verdad es que a Ernesto le tienen ganas de hace tiempo por hablar claro”. Y Andrés Pavón, presidente del Comité para la Defensa de los Derechos Humanos de Honduras, denuncia que hay quinientos detenidos. También hay numerosos heridos. Y un muerto, el joven de 19 años Obed Murillo, quien recibió un disparo en la cabeza al abrir fuego los soldados contra miles de manifestantes que esperaban pacíficamente el regreso del Presidente Zelaya cerca del aeropuerto de Tocontín, en Tegucigalpa.

¿Qué ocurre en realidad en Honduras?

Honduras es uno de los países más pobres del continente americano. El 63% de las familias hondureñas sufre desnutrición (síntoma innegable de pobreza) y miles de menores viven en la calle. En 2006 entró en vigor el Tratado de Libre Comercio entre Honduras y Estados Unidos. Honduras lo suscribió con la esperanza de aumentar sus exportaciones y conseguir inversiones extranjeras. Pero éstas incluso disminuyeron y  aumentó el déficit comercial de Honduras con Estados Unidos. La agricultura hondureña se empobreció aún más y se beneficiaron las multinacionales agropecuarias. Y perdieron el empleo muchos trabajadores del sector hondureño de medicamentos genéricos, porque así lo exigía la protección de patentes farmacéuticas del tratado de libre comercio.

Este tratado no comportó beneficio para los hondureños, sino todo lo contrario (como ya ocurrió años antes en México). Y el presidente Zelaya giró a la izquierda. En 2008 hizo ingresar el ente petrolero hondureño en Petroamérica (empresa formada por compañías estatales petroleras latinoamericanas) e incorporó Honduras a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA).

Una versión light (o políticamente correcta, que viene a ser lo mismo) de la causa del golpe de Estado la ofrece el ex-vicepresidente de Costa Rica y analista Kevin Casas-Zamora, quien declaró a BBC Mundo que “Zelaya se quedó sin apoyo de la élite política y estaba enfrentado al Congreso. Esa situación creó un dilema de gobernabilidad, sólo superable si Zelaya abandona sus pretensiones de modificar la Constitución y se crea un mecanismo que permita al ejecutivo y a los diputados tomar decisiones de manera colegiada”. ¿Lo captan? Se trata de que el Presidente Zelaya (al igual que la soberana de Inglaterra) reine, pero no gobierne.

Zelaya, multimillonario y oligarca, creyó sin embargo que debía gobernar para todos los hondureños y no solo para una minoría privilegiada. Entonces le llamaron populista y le organizaron un golpe de Estado con inverosímiles razones. Pero ni un solo Estado ha apoyado a los golpistas, más aislados que un atolón del Pacífico.

Ha sido un golpe neoliberal, en beneficio de los más ricos y de la escuálida clase media que aspira a ser rica. Como decía Capone a sus lugartenientes, cuando le planteaban problemas aparentemente incomprensibles, hay que seguir la pista del dinero. Saber quién se queda con el dinero suele explicar muchos enigmas aparentes. Apliquémoslo al golpe de estado de Honduras.

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Crisis y desigualdad

Publicado por xacata en Junio 25, 2009

Crisis, crecimiento y desigualdad La única forma decente de luchar contra la crisis es procurar reducir la desigualdad. ¿De qué sirve una renta per capita de X dólares si una cuarta parte de la población vive en la pobreza, otra cuarta parte en la miseria y una tercera se tienta el cuerpo porque no sabe qué le sucederá? Las medidas tomadas contra la crisis acaso logren los equívocos macro-índices económicos de hace dos años, pero poco repercutirán beneficiosamente en la vida de la mayoría de las personas, que es lo que importa. No se logrará un mínimo de vida digna y sin incertidumbres socio-económicas para la mayoría de ciudadanos. Ni siquiera para una mayoría simple.

El acierto del New Deal de Roosevelt fue aplicar una reflexión keynesiana elemental: Hay más trabajadores que otras clases. Reduzcamos la desigualdad, hagamos que los trabajadores estén lo mejor posible, porque con salarios decentes, que les permitan una vida digna, todo el edificio económico funciona. El New Deal supuso acabar con legiones de desempleados e indigentes itinerantes. Fue una lucha contra la pobreza y contra la desigualdad.

Medidas contra la desigualdad son medidas efectivas contra las crisis. La actual crisis es fruto de un modo de entender la economía y la distribución de riqueza: el neoliberalismo del mal llamado ‘consenso de Washington’: Regular el gasto público en educación, salud y protección social (en realidad, reducir); reforma tributaria (disminuir impuestos a los ricos); políticas comerciales liberales (subvenciones y ayudas de los gobiernos de países ricos a sus agricultores terratenientes); patente de corso a la inversión extranjera; privatizar empresas públicas, desmontar lo público; ninguna regla ni control para el mundo financiero… El resultado ha sido un obsceno incremento de pobreza y desigualdad.

Y ahora, algunas medidas contra la crisis (sobre todo en Europa) se empecinan en el modelo de desarrollo que nos ha conducido a ésta. Ayudar con mucho dinero de todos al conglomerado industrial automovilístico, por ejemplo, es más de lo mismo. De los macro-esfuerzos del Estado para reflotar bancos sin pedirles responsabilidades anteriores ni controlarlos de modo que sientan el aliento de los gobiernos en el cogote, mejor ni hablamos. Sin voluntad de reducir la desigualdad por encima de todo, tampoco saldremos de ésta.

A propósito de la desigualdad, el ex jugador y entrenador de fútbol Johan Cruyff ha dicho sobre unos escandalosos fichajes de futbolistas por el Real Madrid: “Nadie vale lo que ha pagado el Madrid por Cristiano Ronaldo”. Fútbol aparte, nadie vale la enormidad que cobran ejecutivos y directivos de banca, sector del automóvil y empresas transnacionales; nadie rinde tanto para cobrar tales fortunas.

Y los ministros de economía del G-8 diagnostican que parece apuntar cierta estabilización en la situación económica mundial. Pero la salida de la crisis es incierta. “Aún si la producción remonta, el paro puede crecer”, han dicho. Dominique Strauss-Kahn, director del Fondo Monetario Internacional, ha asegurado que el desempleo aumentará como mínimo hasta los primeros meses de 2011.

Si la salida de la crisis es incierta y se destruye empleo durante dos años o más, ¿quién se beneficia del dinero público contra la crisis? En España, por ejemplo, la banca, que ha tenido beneficios y continuará teniéndolos, mientras el gobernador del Banco Central español augura que aumentará el paro, el más alto de la Unión Europea. Pero los bancos españoles dan créditos a empresas con cuentagotas. Por cierto, la concesión cicatera de créditos genera el cierre o reajuste de empresas. Y aumenta de desempleo. ¿Esto es luchar contra la crisis?

Habrá que coincidir con el profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, Carlos Taibo, que “el crecimiento económico no genera cohesión social, provoca agresiones medioambientales a menudo irreversibles y propicia agotar recursos de los que no dispondrán generaciones venideras; por tanto, es urgente buscar otros horizontes”.

El último informe de Amnistía Internacional asegura que “la pobreza no es inevitable, y es causa y consecuencia de violaciones de derechos humanos. Un planteamiento para erradicar la pobreza, centrado sólo en el crecimiento económico, es insostenible e inútil. La crisis en la que vivimos ha condenado a la pobreza a 100 millones de personas más, demostrando cuan frágiles son los beneficios basados únicamente en el crecimiento económico”. Quizás ya sea tiempo de cambiar de rumbo, de dar un golpe de timón.

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Una elecciones europeas esclarecedoras

Publicado por xacata en Junio 16, 2009

Un 55% de ciudadanos no ha votado en las elecciones al Parlamento Europeo. O sólo ha votado un 45%, como prefieran. Voceros de guardia y cabecera de medios informativos han sentenciado que la progresiva abstención europea (en las elecciones de 1979 participó casi el 62%) es porque los partidos se han enzarzado en cuestiones nacionales y no en lo que se hace en Europa. Razón cierta, pero insuficiente.

Lo cierto es que la Unión Europa no ha reaccionado con coraje para combatir la crisis, y se empecina en las políticas neoliberales que la han provocado. Y muchos ciudadanos están hartos. Y temerosos por su futuro

Unas políticas basadas en el crecimiento y la moral de éxito, que generan individualistas. Y los individualistas se suelen volver conservadores. El resultado de estas elecciones abstencionistas ha sido una Europa aún más de derechas.

El origen de esa abstención son las actuaciones y conductas políticas de la cúpula de la Unión Europea, que ha tratado y trata a los ciudadanos europeos como menores de edad. ¿Por qué votar un Parlamento que ni siquiera ha debatido la Constitución europea (el Tratado de Lisboa) que quieren colocarnos como sea? Esa Constitución fue elaborada casi en secreto por un grupo prscticamente clandestino designado a dedo, presidido por el conservador y neoliberal ex presidente francés  Valery Giscard d’Estaign. ¿Para que votar esa Europa cuando franceses, holandeses e irlandeses votaron no a  esa Constitución, pero nos la impondrán quieras que no sin hacer cambio alguno?

Una Constitución europea que consagra una “economía de mercado altamente competitiva”, en la que ya no existe el derecho al trabajo sino “el derecho a trabajar” (que no es un derecho de la Declaración Universal de Derechos Humanos sino ve a saber qué). Una Constitución en la que servicios públicos se convierten en “servicios económicos de interés general”. Y casi elimina el concepto de lo público. Una Constitución europea en la que la reducción del déficit estatal pasa por encima de prestaciones sociales, de la vivienda protegida o del transporte y sanidad públicos... En esa Constitución la palabra “mercado” aparece 78 veces, la palabra “competencia” 27 y “progreso social” sólo una. El uso de las palabras –o su ausencia- nunca es gratuito ni inocente. Y menos en política.

Eufemismos, manipulaciones, repeticiones o ausencias que abren la puerta a la precariedad laboral endémica, a privatizaciones a mansalva, a desigualdad, a desprotección social… Y con esta crisis ya hemos visto donde llevan las privatizaciones sin freno y el imperio del mercado.

Por eso, muchos ciudadanos quizás hayan pensado ¿por qué votar en esa Europa neoliberal de la peor especie sino nos hacen caso luego? ¿Ustedes han oído que Sarkozy, Merkel, Brown, Barroso, Zapatero… hayan dicho que las lecciones de la crisis deben hacer replantear contenidos de la Constitución europea? Yo tampoco.

Pero hay otra cara de la moneda en estas elecciones abstencionistas: la conducta de muchos ciudadanos. Propia de súbditos, no de ciudadanos. De confundir emociones o miedos con razón y razones. De pensar que no va con ellos, que es grave dislate, porque se puede pasar de la política, pero la política nunca pasa de nosotros. Porque abstenerse, contra la pretensión de anarquistas, perezosos o totalitarios, no es una postura política activa. La abstención apuntala errores, disfunciones y déficits del sistema democrático. Hace más inmunes e impunes a quienes reciben poder por votos ciudadanos y deja campo libre a la arbitrariedad de los políticos profesionales y burócratas.

Navegando por Facebook hemos encontrado opiniones de ciudadanos sobre estas elecciones europeas que dan que pensar: “Los ciudadanos parecemos borregos”. “Si la gente pretende dar un voto de castigo se equivoca. Al final el poder sigue en manos de los ricos”.”Los partidos de derechas, que han defendido y defienden políticas neoliberales, causantes de la crisis, salen reforzados en las elecciones europeas. Ésta es una sociedad enferma”. “No tenemos porqué conformaros con un capitalismo que enriquece a los ricos y empobrece a los pobres”. “La felicidad no está sólo en la estabilidad y la seguridad, sino sobre todo en la libertad y la justicia, así que moved el culo, porque nada es imposible”. “El conformismo es el peor y más vergonzoso defecto del ser humano”. Y una reflexión breve, tremenda: “Tenemos lo que nos merecemos”.

Que así no sea.

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Pateticamente inofensivos

Publicado por xacata en Junio 8, 2009

“La pobreza no es natural. La crean los seres humanos. Vencer la pobreza no es caridad; es justicia, es proteger un derecho fundamental: el derecho a la dignidad, a una vida digna”. Nos lo dijo Nelson Mandela. Y el profesor Juan Torres sostiene que “la pobreza no es una desgracia. El hambre no es un desastre. La pobreza y el hambre son una infamia, un verdadero crimen organizado”.

Estamos en crisis. Ya teníamos muy graves problemas. Pero la crisis ha aumentado en varias docenas de millones el número de pobres y hambrientos. Casi sesenta millones más. Pero además de la mitad de población mundial que apenas sobrevive con uno o dos dólares diarios, que no sabe si comerá, que no tiene agua potable…, la crisis ha incrementado en casi todos los países el paro, precariedad laboral, desahucios por impago de hipotecas, inseguridad social y económica…

La crisis no parece perdonar a nadie.

Cojamos el caso de España, miembro de la OCDE, el club de los treinta países más desarrollados del planeta. La crisis la ha castigado con un desempleo del 14%, casi cuatro millones de parados.

Sin embargo, lo grave de la situación española (como de otros países, por cierto) es que los problemas vienen de más lejos, incluso de cuando creían atar los perros con longanizas, porque el país crecía año tras año.

Según la Estructura Salarial del Instituto Nacional de Estadística de España, en 2006 el sueldo medio en el país era de 19.680 € brutos al año. Pero en 2002, cuatro años antes, era algo mayor: 19.802 €.

Con un crecimiento económico incesante en España los sueldos fueron a menos. En realidad bajaron mucho más, si tenemos en cuenta el impacto real de la inflación en la capacidad adquisitiva de los trabajadores. Y si hablamos de salarios reales y no medios, la mitad de los españoles ganaba menos de 15.760 € al año .

Antes de la crisis, los sueldos caían aún con prosperidad económica. ¿Cómo es posible? Porque la riqueza de esos años fue sobre todo para el capital, los capitalistas, los empresarios.

Pobreza en aumento, desigualdad insultante, más hambre, rebajas salariales, mayor inseguridad de los trabajadores… Pero casi nadie protesta. Nada  parece capaz de hacer salir a la calle a la gente en masa para exigir que se respeten sus derechos.

Antes de la crisis, el precio de las viviendas se puso por las nubes. En Madrid, la inmensa mayoría de personas jóvenes se veían obligadas a compartir piso por el elevado precio de ventas y alquileres de los pisos, así como por los reducidos salarios de los jóvenes, aunque fueran licenciados universitarios. Un grupo de jóvenes inició un movimiento reivindicando viviendas dignas a precios asequibles y convocó a los jóvenes a protestar, a exigir viviendas a su alcance. En Madrid cuando concentraron más jóvenes en una protesta apenas pasaron del millar. Pero cuando el alcalde de Madrid prohibió el llamado “botellón” (comprar bebidas alcohólicas en supermercados y consumirlas en grupo en plazas y calles), hubo auténticas batallas campales con la policía hasta altas horas de la madrugada.

¡Para sonrojarse!

Lo he escrito recientemente y me temo que tengo que volver a escribirlo. Mahatma Gandhi nos decía que “lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena. Y Luther King afinaba que “no me duelen los actos de la gente mala; me duele la indiferencia de la gente buena”.

El atleta discapacitado Oscar Pistorius, joven corredor sin piernas, pero sí con una especie de flejes que las sustituyen, arremete contra esa necedad de que en competición solo hay un vencedor y todos los demás son perdedores: “Perdedor no es el que corre y queda segundo, sino el que ni siquiera se atreve a correr”.

Siempre se puede hacer algo mejor que quedarse en casa viendo la tele.

Pero da la impresión de que ante esta crisis, ante el aumento de la pobreza y la desigualdad, ante la impunidad de los responsables de la misma, que además reciben multimillonarias ayudas, la mayoría de las gentes no quiere correr. No se defiende.

Eso nos convierte en inofensivos. Y el pronóstico es que así no saldremos de la crisis ni resolveremos los problemas que nos aquejan. No si cedemos.

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La realidad de los derechos humanos en Colombia

Publicado por xacata en Mayo 25, 2009

La Comisión Colombiana de Juristas ha denunciado que la abogada Lina Malagón Díaz ha recibido amenazas de muerte y sido declarada “objetivo militar” por los paramilitares Águilas Negras, que la insultan llamándola “puta guerrillera que defiende a sindicalistas”. 

Docenas de defensores de derechos humanos colombianos han recibido amenazas de muerte.

 En septiembre de 2008, en el depósito de Ocaña, a 610 kilómetros de Bogotá, no cabían los cadáveres de jóvenes sin identificar. Semanas después, el presidente Uribe calificó a esos jóvenes muertos como delincuentes “que no estaban precisamente recogiendo café en una finca”, pues, según la fiscalía general, eran guerrilleros “muertos en combate”. Pero Mario Iguarán, fiscal general, dijo ignorar quiénes eran y cómo habían muerto.

 Amnistía Internacional denunció que “a finales de octubre de 2008, emergió el escándalo de homicidios de decenas de varones jóvenes de clases marginales, secuestrados y presentados falsamente por el ejército como “guerrilleros muertos en combate”.

 Sólo en Soacha aparecieron 12 jóvenes muertos, pero las denuncias superaron los 50. El ejército argumentó que eran reclutados por las FARC y abatidos en combate. Pero la policía averiguó que reclutadores paramilitares recorrían barrios pobres ofreciendo contratos de trabajo a jóvenes desocupados. Los llevaban engañados a zonas de guerra e indicaban al ejército su ubicación para que los mataran y exhibieran como “trofeos de guerra”.  Canallada posible por el sistema de recompensas del ejército. Las bajas de guerrilleros son “positivos” en jerga militar y es baremo de eficacia bélica. Las muertes de varones civiles, presentados como guerrilleros abatidos en combate, son “falsos positivos”.

 El escándalo forzó al Gobierno a expulsar a 27 oficiales y suboficiales del ejército. Pero sólo los expulsó. Esos homicidios son la punta visible de un gigantesco iceberg. Amnistía Internacional y otros grupos de derechos humanos llevan años denunciando las ejecuciones extrajudiciales en Colombia como práctica generalizada y sistemática. Y Navi Pillay, comisionada de Naciones Unidas para Derechos Humanos, declaró que las ejecuciones extrajudiciales “parecen ser una práctica difundida y sistemática” en Colombia. También dijo haber “expresado al gobierno  de Colombia la preocupación por el gran nivel de ejecuciones extrajudiciales. El gobierno se ha comprometido a investigar las denuncias”. Ya son 1.483 ejecuciones extrajudiciales denunciadas los últimos años.

 Durante octubre y noviembre de 2008, las comunidades indígenas de Colombia se manifestaron contra las constantes violaciones de derechos humanos por defender su tierra. Según Amnistía Internacional “autoridades estatales, fuerzas de seguridad y gobierno tacharon estas manifestaciones como subversivas. Y a esas acusaciones a menudo siguieron homicidios, desapariciones forzadas y amenazas de muerte por parte de paramilitares y fuerzas de seguridad”.

 Según el presidente Uribe, su gobierno “ha desmontado el paramilitarismo”, pero organizaciones defensoras de derechos humanos aseguran que, como mínimo, 12.000 paramilitares continúan guerreando. Extorsionan a campesinos, indígenas y descendientes de esclavos negros, les arrebatan tierras y los asesinan. O matan sindicalistas. El sindicato Comisiones Obreras de España asegura que “tres de cada cuatro sindicalistas asesinados en el mundo son colombianos”.

 Para mostrar que está contra los paramilitares, ante la pregunta de una periodista que le entrevista, Álvaro Uribe pregunta retóricamente “¿quién iba a pensar hace pocos años que 13 ó 14 jefes paramilitares estuvieran en cárceles de Estados Unidos, extraditados?”. Pero no dice que esos paramilitares sólo han sido juzgados y condenados por narcotráfico. En Colombia ningún jefe o soldado paramilitar ha respondido ante la justicia por crímenes de guerra cometidos. Hay impunidad.

 El informe de Amnistía Internacional “¡Déjennos en paz!”, sobre Colombia, aporta datos escalofriantes. En 2007 hubo en Colombia 1.400 homicidios de civiles (1.300 en 2006). De éstos, las fuerzas de seguridad fueron responsables de 330 homicidios, los paramilitares de 300 y los grupos guerrilleros de 260. Unas 305.000 personas fueron forzadas a desplazarse en 2007 (220.000 en 2006). Y al menos 190 personas fueron víctimas de desaparición forzada por fuerzas de seguridad y paramilitares o secuestradas por grupos guerrilleros (180 en 2006).

 Amnistía Internacional mantiene que estos crímenes de lesa humanidad y de guerra perpetrados en Colombia no deben quedar impunes. Los responsables han de responder ante los tribunales de justicia en Colombia, tribunales de otros Estados por el principio de jurisdicción universal o tribunales penales internacionales.

Y, entre tanto, como dice María Mc Farland, responsable del informe de Human Rights Watch sobre Colombia: “Estados Unidos y la Unión Europea están demasiado callados en los últimos años”.

 Es hora de difundir la realidad de los derechos humanos en Colombia.

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Hablamos de rendir cuentas, de justicia

Publicado por xacata en Enero 26, 2009

“Bush deja el país hecho trizas. Con tres dígitos más de paro (7,2 %), un millón más de pobres, seis millones más de ciudadanos sin cobertura sanitaria, un déficit presupuestario de un billón de dólares (cuando su antecesor dejó un superávit de 200.000 millones) y una recesión económica de profundidad insondable. No es cuantificable la cuenta ya conocida de los desperfectos en la imagen de EEUU, en el Estado de derecho, en el respeto a los derechos humanos y en la moral de sus conciudadanos”.

 

A este resumen de la presidencia de Bush del periodista Lluís Bassets cabría añadirle dos guerras terribles con muchos muertos civiles (las de Afganistán e Irak), que Bush impulsara un militarismo desatado (el conglomerado armamentístico ha obtenido ganancias obscenas durante la presidencia de Bush); que introdujera el nefasto concepto de ‘guerra preventiva’ contra todo derecho y civilización; que arrasara el derecho internacional y la legislación de regulación de conflictos; que mintiera a mansalva para invadir Irak; que autorizara la tortura, los secuestros y ejecuciones sumarias; que se negara a firmar el protocolo de Kyoto e impidiera cualquier propuesta decente para reducir la contaminación y el calentamiento global…

 

Y, por el contrario, no se halló arma de destrucción masiva alguna; no se ha detenido a Osama bin Laden ni a ningún alto dirigente de Al Qaeda; no hay paz ni democracia en Irak; no hay paz ni apenas democracia en Oriente Medio; no hay más seguridad en Estados Unidos ni tampoco en el resto del mundo… El informe del Pentágono del mes de diciembre sobre terrorismo alerta sobre el crecimiento de Al Qaeda y organizaciones afines en el norte de África, más actividad terrorista en Afganistán, Pakistán y en la frontera de ambos países…

 

Pero no se trata de hacer hoy un balance del que muchos analistas e historiadores consideran el peor presidente de la historia de los Estados Unidos. La cuestión es que en un mundo civilizado y democrático es imperativo rendir cuentas por las decisiones, acciones y omisiones que comportan consecuencias terribles, así como por toda transgresión de la ley. Nacional o internacional. ¿Rendirá cuentas Bush?

Preguntado el presidente Obama sobre las responsabilidades de Bush y una posible investigación sobre violaciones de las leyes en su presidencia, respondió que “no creo que nadie esté por encima de la ley”, pero añadió que “necesitamos ver hacia delante en vez de mirar hacia atrás”.

 

Más allá de que tal respuesta sea simplemente diplomática o pueda ser considerada frase retórica, es más justo lo que ha escrito el Nobel Paul Krugman al conocer esa respuesta de Barack Obama: “Si no averiguamos lo que ocurrió durante los años de Bush, significa que quienes tienen el poder están por encima de la ley, pues no enfrentan consecuencia alguna si abusan de su poder (…). Una investigación seria de los abusos en la era de Bush convertiría Washington en un lugar incómodo para quienes abusaron del poder y para quienes actuaron como sus procuradores o apologistas. (…) Pero si cubrimos superficialmente los abusos de los ocho años pasados, garantizaremos que ocurran de nuevo”.

 

El cambio que encarna el nuevo presidente de Estados Unidos desde que inició su campaña electoral significa muy especialmente recuperar el respeto incondicional a los principios esenciales de la democracia, a los derechos humanos y a la ley, como expresión concreta de esos principios. Y ese respeto supone la imprescindible rendición de cuentas. Rendir cuentas por los actos cometidos o por las omisiones consentidas.

 

En última instancia se trata de rescatar la memoria de lo ocurrido del olvido. La memoria de lo hecho, de lo perpetrado, del sufrimiento causado. Y no es poesía, porque, como ha dicho en alguna ocasión el subcomandante Marcos del Frente Zapatista de Liberación, “la memoria es como acá llamamos a la justicia”. Entonces hablamos de justicia, no de otra cosa. Es la hora de la justicia. O no habrá cambio de verdad.

 

Por más que Estados Unidos no ratificara la Corte Penal Internacional, una nueva era y la sincera voluntad de cambio obligan a restaurar la justicia. Porque, además de otras transgresiones y violaciones de la ley, estamos hablando de posibles crímenes de guerra, de crímenes contra la humanidad. Y esos crímenes no prescriben.

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