Cuatro niños y su madre han resultado muertos al norte de Gaza. Su casa fue alcanzada por el proyectil de un tanque israelí. También murió un transeúnte de 17 años que pasaba por allí. Tropa israelí iba contra milicianos de la Yihad Islámica y han disparado sus carros de combate. Del objetivo, los milicianos palestinos, sólo ha muerto un combatiente. Pero en lo que llevamos de 2008 han muerto en Gaza unos 200 civiles, inocentes, dicen prensa y televisión, pero es más exacto recordar que son civiles desarmados, no combatientes.
El Gobierno israelí asegura que los civiles no son su objetivo, pero con esas cifras no parece ser muy cierto. Naturalmente, hacen responsables de las muertes a las milicias palestinas, pero no pueden negar (de hecho lo han reconocido) que en sus incursiones bélicas en Gaza lanzan bombas de fragmentación. ¿Saben como actúan esas bombas? Cuando estallan, arrojan cientos de dardos de acero en todas direcciones. Bombas que los soldados israelíes lanzan en lugares muy poblados, porque no hay lugares deshabitados en Gaza. El resultado de ésta y otras tropelías es que el número de personas desarmadas no combatientes muertas por acciones del ejército israelí se ha elevado brutalmente: el 63% de los fallecidos.
¿Cómo es posible que un pueblo que ha sufrido tanto la crueldad y conductas desalmadas sea verdugo a su vez? Lo malo es que la llamada ‘comunidad internacional’, es decir los estados que tienen algún peso y pueden hacerse oír, no hacen otra cosa que mirar hacia otro lado. Y así se convierten en cómplices de esos crímenes, porque crímenes son. Algún descastado inventó hace un tiempo el término ‘daño colateral’ para designar a los muertos que no son buscados, que no son objetivo de una determinada acción armada, pero eso no puede ocultar ni camuflar que estamos ante asesinatos permanentes.
No vale la retórica constante del gobierno isarelí y parte de la sociedad de Israel de que se defienden. Aparte de que la legítima defensa está bien definida hace mucho tiempo como acción proporcionada a la gravedad del ataque y sólo contra el atacante o atacantes, estos lodos vienen de aquellos polvos de final de los cuarenta y luego de los sesenta. Historiadores israelíes independientes han destapado la expulsión sistemática de árabes de Palestina, previa a la fundación del Estado de Israel en 1948, cuando no actuaciones que rozaban el genocidio. Además, un análisis elemental de lo que ocurre en Oriente Próximo nos muestra que el uso sistemático de la violencia (violencia preventiva -dicen- y dislates parecidos) agrava el problema y jamás ha permitido vislumbrar solución alguna.
Es imprescindible saber, hay que ser conscientes de lo que ocurre, porque, sin saber y mirando hacia otro lado, entonces sí es imposible que jamás llegue solución alguna.
A fin de cuentas hablamos de la vida, del derecho a la vida.